"Mirando a Irán", desde el sur de México

"Nuestro querido pueblo debería saber que hoy en día muchas personas en el mundo, tanto individuos como políticos y quienes ocupan prestigiosos cargos nacionales y políticos, están mirando a Irán". 

Imam Seyyed Alí Jameneí. Líder de la Revolución Islámica de Irán. 


Lo anterior fue dicho en el contexto del ejercicio democrático este viernes primer día de marzo de 2024, en que aproximadamente sesenta millones de iraníes elegirán a los 290 integrantes del Parlamento. entre más de doce mil candidatos.

“Entre los observadores se encuentra EEUU, la mayoría de los europeos, los malvados sionistas, los capitalistas y las grandes empresas”, agregó el Imam Jameneí, argumentando que sus principales adversarios, “que siguen atentamente los temas de Irán, temen la participación del pueblo en las elecciones.”

El oro istmeño y su saqueo

Ilustración.- Aurora Reyes
Gubidxa Guerrero Luis

El Istmo de Tehuantepec se caracteriza por la bravura de sus hombres, la festividad de sus habitantes y la belleza inigualable de sus mujeres, quienes son mundialmente famosas, inmortalizadas con el traje bordado de flores y sus adornos de oro. 

¿Quién no se sorprende al ver los collares engarzados con monedas doradas? ¿O con los brazaletes, anillos y aretes? Todo elaborado con este precioso metal. 

Aunque los adornos originales se usan cada vez menos, la gente guarda en sus baúles o roperos estas finísimas piezas de orfebrería. La mayoría de las familias zapotecas o istmeñas tienen cuando menos una prenda de oro para lucir en alguna ocasión especial o para afrontar un apuro, debido a que el oro es tanto un adorno característico de las mujeres en nuestra región, como una manera usual de ahorro. Y aquí viene la parte esencial de mi comentario: alertar sobre el saqueo que algunas casas de empeño hacen con el oro istmeño.

La muerte de Binu Gada

Gubidxa Guerrero Luis

Uno de los héroes populares más recordados por los juchitecos y pueblos circunvecinos es Albino Jiménez, más conocido como Binu Gada. Es, de todos los personajes que combatieron durante la famosa batalla del 5 de septiembre de 1866, el que más alabanzas recibe por su valor y entereza.

De él se sabe muy poco. Gilberto Orozco, primer cronista juchiteco, cuenta acerca de su persona una anécdota en Oaxaca, poco después de que las tropas de José Gregorio Meléndez y Máximo Ramón Ortiz ―juchiteco uno, tehuantepecano el otro―, tomaran por asalto la Verde Antequera en febrero de 1853. Podemos inferir, entonces, que combatió destacadamente en las tropas melendristas que se levantaron en armas en abril de 1850 en defensa de las salinas costeras y las tierras comunales de Juchitán, causas a las que luego sumaron el ideal de la autonomía política regional.

El pozo

Ilustración.- Gregorio Guerrero
(basado en una foto de Héctor García)

Gubidxa Guerrero

Existen antiguos vestigios que perviven con el paso de los siglos. Tal sucede con un viejo pozo que se encuentra a las afueras de Laollaga, al que todos parecen ignorar. A pesar de ser un punto neurálgico de la zona, nadie osa acercarse. 

Sobre aquel misterioso pozo se cuenta una historia que procuraré referir en los términos que yo mismo escuché: 

Aída López Piza y la educación comunitaria

Na Aída López Piza Bolán, maestra comunitaria 
Gubidxa Guerrero 

¿Cómo hacían los paisanos que vivieron hace varias generaciones para aprender las primeras letras? ¿Qué estrategia utilizaban las comunidades zapotecas para alfabetizar a los pequeños cuando no estaba generalizada la educación pública, obligatoria y gratuita?

Si alguien pregunta a sus mayores, verá que algunos jamás pisaron un aula; sin embargo, aprendieron a leer y a escribir. ¿Qué artificio es ése? Sucede que ante la falta de profesores, la gente más avanzada trataba de enseñar lo que sabía a otros, con el afán de que el pueblo no estuviera en desventaja.

El origen de la Vela López

Fotografía: Dulce Gutiérrez Calvo


Gubidxa Guerrero

Se cree erróneamente que las Velas Juchitecas provienen de un Decreto que Benito Juárez, entonces Gobernador interino de Oaxaca, promulgó en su visita al Istmo de Tehuantepec en el año de 1857, pocos meses antes de que se convirtiera en Presidente de la Suprema Corte de Justicia y tuviese la oportunidad de substituir a Ignacio Comonfort de la Presidencia de la República, cuando éste desconoció la Constitución que el Partido Liberal había promulgado el 5 de febrero de ese mismo año.

Lo cierto es que las Velas provienen de tiempos coloniales, cuando el catolicismo se fundió con las creencias de las naciones originarias. Los viejos Gui'ña, baúles sagrados donde las comunidades prehispánicas guardaban sus códices y objetos rituales, se convirtieron en el centro de las nuevas Cofradías. Hoy, en Juchitán, así como en otros poblados del Istmo, las Mayordomías, las Sociedades de Vela o, lo que es lo mismo, los Comités de Festejos, atesoran bellos baúles de caoba, cedro o huanacastle, donde tienen depositados los enseres sagrados de la comunidad.

Acerca de los blaseños. Historias de Ta Jacinto Lexu V

Abuelos blaseño y nietos.
Foto.- Victoria Guzmán Cabrera
Gubidxa Guerrero

Famosas eran las fiestas que antaño se celebraban en Tehuantepec. Cada primero de enero, habitantes de innumerables pueblos acudían a la que alguna vez fue sede del reino del mismo nombre. Dicha costumbre ha ido perdiéndose con el paso de los años, así como la de ir a otros lugares, como la fiesta de Chihuitán, Tlacotepec o Ixhuatán.

Ta Jacinto Orozco, que jamás dejaba de cumplir con sus obligaciones comunitarias, iba a todas estas celebraciones. Ninguna se perdía, pues en todos lados tenía compadres y amigos. Y recibía el año nuevo en Guizii, tal como aprendió de sus mayores.  

Después de terminada la fiesta, Ta Chintu Lexu iba de visita con unos tíos suyos al pueblo de San Blas Atempa, que se había independizado hacía algún tiempo de la metrópoli tehuana. De todas las comunidades zapotecas era la que más le gustaba. 

Cuando le preguntaban por qué amaba tanto a San Blas, solía decir: “No hay población que haya resistido más la embestida física y cultural contra nuestra estirpe. Son gente valiente, pero sencilla; personas trabajadoras, pero humiles; mujeres decididas, pero alegres. Los blaseños son la encarnación de la lealtad; además de que han sabido conservar, como ningún otro pueblo, la lengua nuestra y el modo de vida antiguo”.

¿Qué es el sueño autonomista?

José F. Gómez
Gubidxa Guerrero


A lo largo del tiempo he relatado la historia de varios movimientos armados en el Istmo de Tehuantepec, desde la época colonial hasta los siglos diecinueve y veinte.

Una constante de estas rebeliones ha sido el deseo expreso, o vedado, de proclamar una nueva entidad política, llámese Estado de la República Mexicana o Territorio Federal que tuviera por núcleo a los pueblos zapotecas. Tanto José Gregorio Meléndez (Che Gorio Melendre), como Máximo Ramón Ortiz, José F. Gómez (Che Gómez), Adolfo C. Gurrión, Crisóforo Rivera Cabrera, Heliodoro Charis Castro o Facundo Génico Salinas lo manifestaron de manera abierta. Sin embargo, otros lo buscaron de forma menos evidente, tal como menciona el cronista zapoteca Gilberto Orozco:
“Lo que lograra Don José Gregorio Meléndez, la consagración del Istmo en Territorio Federal, pronto fue ahogado en una copa de cicuta. Más tarde, Albino Jiménez en 1870, Ignacio Nicolás en 1882, el licenciado José F. Gómez en 1911 y su hijo de igual nombre en 1924, sin éxito, fueron cayendo muertos uno tras otro por el mismo ideal progresista, por un Istmo mejor. Aunque empuñaron las armas con motivos aparentemente distintos, todos buscaban la proclamación del Istmo en Territorio Federal”.
¿Qué hay detrás de ese antiguo anhelo expresado por nuestros héroes y, recientemente, por el Comité Melendre? ¿Es, acaso, un simple deseo de "estar aparte"? ¿Es una reacción natural ante los agravios de los gobiernos centrales? Algo hay de ello, pero también hay algo más…

La muerte de Na Chica Tehuana

Gubidxa Guerrero Luis

Postrada en una modesta cama de varas yacía una octogenaria mujer. Vivió sus mejores años en el Barrio Lieza de Santo Domingo Tehuantepec, antigua capital del reino zapoteca istmeño.

Francisca Cartas fue comerciante. Recorrió innumerables pueblos desde su niñez, por lo que, ya de adulta, fue conocida como Na Chica Tehuana.

Dicen que fue una de las muchachas más bonitas de Guizii. Que, como buena comerciante, tuvo muchas comadres que la festejaban en cada cumpleaños. Pero la vejez la agarró desprevenida. Entre bautizos, fiestas patronales, bodas y toda clase de pachangas no se dio cuenta que había llegado el tiempo del descanso. No supo de vacaciones. “Si me quedo en casa, voy a enfermarme”, solía repetir. Y tenía algo de verdad, pues es sabido que la depresión invade a quienes se retiran cuando no deben.

Adolfo C. Gurrión

Adolfo C. Gurrión

Contaré la historia de un joven diputado zapoteca que fue asesinado a la edad de 33 años. Se llamaba Adolfo Gurrión Carrasco, conocido simplemente como Adolfo C. Gurrión. Fue profesor y periodista. Originario de Juchitán, vivió en la Sexta Sección, así como en Cheguigo. 

Nació el 20 de octubre de 1879, justo cuando comenzaba el gobierno que dirigiría los destinos de México por tres décadas. Tal vez porque no conoció a otro presidente que no fuera Porfirio Díaz, luchó desde su juventud por la democratización de la vida política nacional.