Coyolicatzin se llamaba Quetzalcóatl

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el domingo 23/Jun/2013]

Uno de los aspectos más importantes de los zapotecas es su historia. Y si bien es cierto que nuestra historia es milenaria, también es verdad que con el transcurrir de los siglos ésta parece olvidarse. Para nuestros ancestros la historia fue fundamental, pues servía de guía orientadora a las sucesivas generaciones. Y para conservarla, los binnigula’sa’ (zapotecas antiguos) tallaron estelas, pintaron murales, códices, y la transmitieron de manera oral. 

Pero la historia no siempre relata fielmente los acontecimientos; por lo que continuamente tiene que reescribirse, conforme nuevos hallazgos enriquecen el acervo documental de un pueblo o de cierto periodo. Tal es el caso de las narraciones populares sobre la guerra entre aztecas y zapotecas, o sobre la vida de los últimos reyes de Tehuantepec. Mucho se ha escrito al respecto, por lo que en esta ocasión me enfocaré a un solo detalle: el nombre de la esposa de Cocijoeza (“Rayo de pedernal”) y madre del último monarca zapoteca.

La Diosa de las Nutrias

Nutria neotropical. Fuente: Reproducción y extinción.
Por Gubidxa Guerrero

Cuando los zapotecas llegaron a la planicie costera del Istmo de Tehuantepec, hallaron dos ríos caudalosos. Uno de ellos es el famoso Río Grande, que pasa entre dos altos cerros: el de Las Pilas y el de Guiengola. Sus aguas alimentaron durante varios meses a los valientes guerreros que combatieron contra los mexicas por defender el reino zapoteca. Este río, también conocido como Guiigu’ ro’ Guizii, pasa cerca de Mixtequilla, pueblo fresco, donde se sembraba cacao; que alguna vez fue propiedad de los últimos reyes binnizá. Finalmente, atraviesa apaciblemente la ciudad de Tehuantepec, para transitar al lado de la Villa de San Blas Atempa.

Heliodoro Charis Castro y el “Plan de San Vicente”

Charis (sentado) y sus lugartenientes
Gubidxa Guerrero

Todo istmeño ha escuchado hablar del General Charis. Su fama llega incluso a otras regiones de nuestro país, casi siempre en la forma de chiste o mofa. Como si fuéramos grandes literatos, manejadores hábiles del idioma castellano, nos burlamos del soldado que siempre se expresó en zapoteco, su lengua madre. Sin ningún recato nos reímos de lo que ‘cuentan’ que dijo: anécdotas que giran en torno a su deficiencia para hablar el español.

Pero, ¿sabemos qué hizo este hombre? ¿Conocemos su vida o su obra? Sin habernos percatado, en los pueblos del Istmo muchos estamos en deuda con él. Oficialmente, se tiende a resaltar su vida como la del militar valiente al servicio de los gobiernos postrevolucionarios, o como la del General de División que jamás perdió una batalla. Pero Charis también fue guerrillero; enarboló las banderas históricas de autodeterminación étnica, como hicieron antes que él José Gregorio Meléndez, Máximo Ramón Ortiz, o el Licenciado José F. Gómez.

Historias de TaJacinto Lexu III: De la ‘locura’ y el respeto


Ilustración de Demián Flores.
Gubidxa Guerrero

Eran las fiestas grandes en Juchitán, y Ta Jacinto Lexu pasó al hogar de unos compadres avecindados en la Quinta Sección, cerca del templo de San Vicente Ferrer. Mientras la familia hacía los preparativos para ir a una tradicional Vela, observó Ta Chintu cómo los dos jóvenes de la casa respondían altaneramente a sus padres. También se percató de que cuando la señora mandó al hijo más pequeño por un encargo suyo, éste se negó rotundamente alegando no tener ganas.

Los compadres de Ta Jacinto intentaron justificar la actitud de los muchachos, suponiendo que al librarlos de culpa, ellos mismos quedarían disculpados por la mala crianza. “Son niños, compadre”, dijo el hombre, «ya bastante tienen con ir a la escuela. Además sacan buenas calificaciones, lo que nos llena de orgullo».

Ta Jacinto respondió: «No soy quién para juzgarte, hermano; son hijos tuyos, y tanto tú como yo recibimos enseñanzas similares de nuestros padres y abuelos. Pero quisiera contarte algo que vi recientemente en San Mateo del Mar, allá con los huaves, y que me recordó el modo en que eran las cosas aquí mismo, antes de tanta bonanza económica:

Así como ahora en Guidxiguié’, estaban los habitantes de San Mateo del Mar de fiesta. Celebraban a la Virgen de la Candelaria. Yo me encontraba de pie junto a uno de los principales del pueblo, hombre de respeto que hace poco falleció, y por eso pude escuchar lo que te digo. Llegó un niño que no rebasaría los diez años y que, como los curiosos y fácilmente impresionables, miraba sorprendido todo lo que ocurría en la iglesia. Entonces vio entrar a un señor caminando trabajosamente que apenas podía tejer palabras. Carecía de sus facultades mentales. Éste tardó mucho en llegar adonde estaban los hombres de respeto y saludó a cada uno. A los más ancianos les besó la mano, y así hasta que ocupó su lugar entre la concurrencia. "Mira abuelo: un loco", dijo el pequeño. Y el hombre, con cierta paciencia, se agachó un poco para contestarle: "Hijito, en estos tiempos es más difícil saber quién está loco. La mayoría de las personas que aquí ves hablando y riendo, caminando como si nada, entraron a este lugar sin mostrar sus respetos por quienes tanto hemos hecho por el pueblo. En cambio ese hombre al que tú llamaste loco, hizo lo correcto con toda la dificultad que implicaba, y demostró tener más juicio que muchos de los aquí presentes. Cuídate pues, hijito mío, de juzgar a las personas por su apariencia, y cuídate todavía más de no seguir una conducta adecuada, porque podrías ser tachado de irrespetuoso y vulgar, que es mucho peor que nacer loco por disposición divina". El niño quedó quieto varios minutos, como digiriendo lo que su abuelo le había enseñado ese día, y se marchó del lugar a jugar con los de su edad». 

Cuando Ta Jacinto Orozco terminó el relato, agregó: «compadre, creo que de poco servirá que tus hijos vayan a la escuela y sean aplicados en clase, si no reciben la educación más importante en casa, que implica que aprendan a respetar y obedecer a sus padres, a amar a su pueblo y a cumplir debidamente sus costumbres». 

Esto sucedió en Juchitán hace varios años, en casa de unos compadres de Ta Jacinto Lexu…

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 3/Mar/2013]

El niño y el tlacuache. Historias de Ta Jacinto Lexu II

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el domingo 28/Jul/2013]
 
Caminaba Ta Jacinto Lexu por las calles de Comitancillo en tiempos en que no había autobuses. Había partido de Ixtaltepec e iba con rumbo al Ojo de Agua. Un baño refrescante quería tomarse para sanar el cuerpo y aliviar su espíritu.

Mientras iba por la avenida principal vio a una comadre suya desconcertada por la petición que le había hecho su hijo menor. El niño de siete años había encontrado en un rincón de la cocina a un pequeño tlacuache. Gris era el animalito y a decir de su tamaño y de su timidez, parecía de unas pocas semanas. La mamá del chamaco quiso echarlo de la casa como primera reacción, pero él pidió a ruegos quedárselo. Y en eso estaban cuando llegó Ta Jacinto.

Reviviendo videoescándalos. Nuevo ‘bejaranazo’ contra AMLO

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 25/Abr/2017]

Le han dado inusual exposición mediática. Como si siguieran un manual de desprestigio, los impulsores de esta nueva campaña contra Andrés Manuel López Obrador esperaron que finalizaran las vacaciones de Semana Santa en todo el país, para lanzar lodo a diestra y siniestra.
En prácticamente todos los medios informativos se habla del nuevo video que supuestamente involucraría a AMLO con una sustanciosa donación de dudosa procedencia, cuya intermediaria resultaría ser Eva Cadena Sandoval, diputada local con licencia y, hasta el lunes 24 de abril, candidata de Morena a la presidencia municipal de Las Choapas, Veracruz. 

#LadySaleSale, o el tiro por la culata en tiempos de internet

Gubidxa Guerrero

El miércoles se viralizó en la web un video subido a Twitter por una mujer llamada Gaby Díaz, donde ella misma “denunciaba” la imprudencia del conductor de un camión de carga.

Lo que hubiese sido uno de tantas quejas sociales en contra de los pésimos choferes, terminó generando burlas y descalificaciones hacia la autora del video, grabado con un teléfono celular. Las críticas se emitieron principalmente porque, en lugar de expresar una inconformidad legítima, Gaby Díaz se dedicó a lanzar improperios contra el anónimo señor.

Gloria Sánchez de cara a sus primeros cien días de gobierno

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el jueves 06/Abr/2017]

Están a punto de cumplirse los primeros cien días de gobierno de las autoridades municipales en el Estado de Oaxaca. Durante ese lapso, los ciudadanos hemos podido constatar si las propuestas y demás promesas de campaña fueron mera carnada para atraer votantes o genuinos planteamientos pensados para mejorar las condiciones de las diferentes poblaciones.

Todos contra AMLO

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 05/Abr/2017]

Hace doce años, buena parte de las élites mexicanas del poder, tan dispares y con intereses aparentemente encontrados, lograron un consenso: habría que impedir la llegada a la Presidencia de la República del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, en ese entonces Jefe de Gobierno de la capital del país.

La prueba de que no todos los políticos son iguales —aunque, efectivamente, los partidos cada vez se asemejen más por su desvergüenza— es que a ciertos potentados no les cayó bien el alza de López Obrador en las encuestas. No tenía relación sobresaliente con casi ninguno de los grandes empresarios mexicanos, salvo con Carlos Slim, el más rico de todos. 

El aeropuerto istmeño en el imaginario popular

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 04/Abr/2017]

Mucho se habló de la necesidad de un puerto aéreo para la región istmeña. Se barajó la posibilidad de construir uno en terrenos de Tehuantepec, allá por el rumbo de Santa Cruz Tagolaba. También se consideró la opción de rehabilitar el aeropuerto de Salina Cruz, o de abrir a la aviación civil la Base Aérea Militar número 02. Finalmente, se optó por esta última alternativa.