Opinión: Voluntad política

El Coordinador Regional de la Secretaría General de
Gobierno junto a un vocero de la APJ.

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 29/Mar/2013]


Es loable el esfuerzo que están haciendo las Comisiones Negociadoras para resolver el grave conflicto que se vive en la ciudad Juchitán.
     Tanto la Asamblea del Pueblo Juchiteco (APJ) como el Gobierno del Estado de Oaxaca están poniendo de su parte para ir encontrando soluciones puntuales.
     Dos reuniones, dos acuerdos. Primeramente, se consiguió la liberación de Liliana Sánchez Sánchez, mujer policía retenida como consecuencia de la refriega del martes 26 de marzo. Ayer, se entregó la maquinaria y vehículos retenidos desde hace algunas semanas en la Séptima Sección de Juchitán.
     Los activistas de la Asamblea del Pueblo Juchiteco están dando muchas muestras de buena fe, pues están cumpliendo los acuerdos, a cambio de los compromisos firmados por el Coordinador Regional de la Secretaría General de Gobierno.
     Pero una firma no es suficiente. Es necesario dar pasos paulatinos que brinden confianza y certeza de que pueden destrabarse todos los asuntos pendientes.
     Los representantes del Gobierno parecen ir en ese mismo sentido, pues han dado respuesta favorable a una de las peticiones de la APJ, que consiste en hacer las gestiones, cuanto antes, para que se establezca una mesa de diálogo con funcionarios de alto nivel para abordar la solicitud de la cancelación del Proyecto Eólico.
     Un problema como el que actualmente viven los pueblos istmeños de dos etnias distintas ―ikoots y binnizá― no se resuelve de la noche a la mañana. Pero con voluntad política se consigue avanzar.
     Lo que se ha demostrado, luego de los lamentables hechos violentos del martes, es que el diálogo es la vía principal para resolver distintas cuestiones. 
     La sociedad istmeña está cansada de que se tenga que desbordar la violencia para que se atiendan las exigencias de distintos actores sociales. No es justo que a los políticos de oficio se les dé un trato más que preferencial, y a las personas del común se les quiera amedrentar. 
     Por fortuna, ahora el trato está siendo respetuoso por ambas partes, y es por ese sendero por el que todos, sociedad y gobierno, deben caminar. 

Opinión: El diálogo necesario

Rodrigo Velásquez, Coordinador de la Secretaría de Gobierno del Estado
en el Istmo durante la firma de la primera minuta de acuerdo la noche
del martes 26 de marzo.
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el jueves 28/Mar/2013]

Martes Santo de 2013 será recordado como el día que en la Séptima Sección de Juchitán se peleó una batalla campal entre elementos de las corporaciones policíacas y pescadores y campesinos del rumbo. 
     Ahora sabemos el rotundo fracaso que significó para la fuerza pública el intento de desalojo de quienes mantenía un retén en la zona sur de esta ciudad zapoteca.
     No obstante, a pesar de todo el cúmulo de información que está fluyendo, hay una serie de malentendidos que es preciso aclarar.
     Primero.- La carretera Juchitán-Playa San Vicente no es un camino federal. Más bien es un tramo medio pavimentado que hace algunos años era de terracería. Por dicho camino no transitan personas de las demás poblaciones, sino los juchitecos que tienen su fuente de sustento en el mar, como pescadores o restauranteros. También es ocupado, sobre todo en período Semana Santa, para irse a bañar a la playa.
     Segundo.- El camino Juchitán-Playa San Vicente no estaba bloqueado completamente. De hecho, cualquier persona podía transitar por la carretera, pues había dos carriles libres para el flujo vehicular. Los campesinos y pescadores, así como los comerciantes de la costa tenían vía libre. El retén de la Asamblea del Pueblo Juchiteco servía para impedir que las empresas transnacionales introdujeran maquinaria a la zona donde pretende construirse un parque eólico con serias irregularidades.
     Tercero.- El bloqueo que el lunes y martes se efectuó en la Carretera Panamericana a la altura del ‘Canal 33’ no era promovido por la Asamblea del Pueblo Juchiteco. Es decir, los campesinos y pescadores que estaban en la Séptima no estaban en el ‘Canal 33’.
     Cuarto.- El intento de desalojo no fue contra quienes bloqueaban la carretera federal (Juchitán-Tehuantepec), sino contra quienes tenían un modesto retén en un camino secundario (Juchitán-Playa San Vicente). 
     Quinto.- La agresión no provino de los pescadores y campesinos de Juchitán, sino de las corporaciones estatales que intentaron “recuperar” los vehículos de las empresas transnacionales que estaban retenidas en el retén del camino Juchitán-Playa Vicente.
     Sexto.- Se dice que el Gobierno había ido a “dialogar” con los manifestantes. Pero un diálogo no se entabla con ochenta policías de por medio, sino con comisiones negociadoras.
     Séptimo.- La violencia no resolvió nada. Únicamente agravó las cosas. 
     Octavo.- El diálogo que se desarrolló de ocho a diez de la noche en la Parroquia del Señor de Esquipulas fue el que sí rindió frutos, pues permitió la liberación de la mujer policía detenida por los habitantes de Juchitán a cambio de algunas demandas de la Asamblea del Pueblo Juchiteco.
     Noveno y último.- Es el diálogo, la negociación razonada y argumentada, la única vía para resolver este conflicto… 

Opinión.- Desalojo en Juchitán: absurda equivocación

Niños y jóvenes colocando rocas para impedir
el paso a los policías estatales que querían desalojar a sus paisanos.
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 27/Mar/2013]

Apenas ayer martes 26 de marzo invitaba en esta misma columna a que tuviéramos cuidado con la manera en que está tratándose el asunto de la carretera Juchitán-Playa San Vicente. 
     Fui muy claro en decir que dicho camino NO ESTABA BLOQUEADO, en el sentido más usual del término, pues todo mundo tenía paso libre por dicha carretera. Las únicas personas que estaban siendo impedidas de utilizar el tramo eran los empleados de las empresas transnacionales. 
     Cité textualmente las palabras de Raymundo Regalado, uno de los voceros del grupo de habitantes que vigilan el acceso, quien entre otras cosas afirmó: “Hemos dicho a los campesinos que tienen sus parcelas de ese lado, a todos los pescadores, a los habitantes de Playa Vicente, a los que van de paso, que con ellos no es el pleito, sino con los que pretenden despojarnos de nuestra tierra y de las lagunas que tenemos”.
     A pesar de lo que se publicó ayer, de las declaraciones bastante precisas, a algún funcionario se le ocurrió enviar a policías estatales a confrontar a los habitantes de Juchitán. No pudo cometer peor torpeza.
     Poco antes de las dos de la tarde, varias camionetas de uniformados llegaron al lugar de manera prepotente. Sin ánimo de dialogar, queriendo hacer valer la fuerza para cumplir las órdenes recibidas, detuvieron a varias personas. Sólo eso se requería para encender la mecha del enfrentamiento…
     De inmediato comenzó a anunciarse por los altavoces que se necesitaba del apoyo popular para defenderse de la agresión policíaca. Mujeres, niños, ancianos, sin importar la filiación política o las creencias religiosas, se apersonaron para solidarizarse con sus paisanos juntando piedras, ramas, y todo aquello que pudiera servir para obstaculizar la llegada de los ‘estatales’.
     Hubo un enfrentamiento que dejó varios heridos ―uno de ellos de gravedad― y algunos detenidos. Se sabe preliminarmente que los policías estatales detuvieron a tres juchitecos. Los habitantes, por su parte, detuvieron a dos uniformados: un hombre y una mujer. Al primero de ellos lo trasladaron a una clínica para que recibiera los cuidados necesarios. La mujer, hasta el momento de redactar esta columna, seguía retenida.
     Según comunicación extraoficial, se dio la orden de liberar a los habitantes arrestados, cosa que se hizo al poco tiempo de su detención. Sin embargo, hasta las cinco de la tarde, reinaba la incertidumbre, por no saber si habría un nuevo intento de desalojo.
     La torpeza de las autoridades es evidente. En lugar de resolver este conflicto de manera adecuada, apostaron por la violencia absurda. Ahora las cosas están peor que ayer. 
     Se escuchan voces que culpan de traición a las personas de Playa Vicente, porque algunos pidieron el desalojo por la fuerza. Cosa más equivocada. Los únicos responsables de los hechos violentos de ayer son los malos funcionarios y algunos empresarios y políticos voraces. 

Opinión: He aquí una alternativa

Raymundo Regalado. Uno de los voceros del movimiento
en defensa de los terrenos comunales de Juchitán.
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 26/Mar/2013]

El hartazgo por los bloqueos es mucho y generalizado. La sociedad ya está cansada de que se viole flagrantemente su derecho al libre tránsito por defender otras prerrogativas. Tanto importan los reclamos de quien cierra vialidades principales, como la queja de las personas que se ven impedidas de transitar por los caminos del país.
     Muchos apologistas del bloqueo ―no como la principal sino como la única forma de presión― afirman que “no les queda de otra” que recurrir a cerrar carreteras, pues de otra manera ninguna autoridad los atendería.
     Es importante mencionar que detrás de algunos bloqueos hay causas legítimas que demandan atención inmediata y especial. Pero detrás de algunos otros simplemente hay intereses económicos, pues es sabido que los gobiernos brindan suficientes “estímulos” pecuniarios para desbloquear, lo que propicia que esto se vuelva un jugoso negocio.
     Hay, sin embargo, una alternativa que, independientemente de la justicia de la causa que defiende, debemos resaltar: los campesinos y pescadores de Juchitán que se encuentran apostados en el camino que conduce de esta ciudad a Playa San Vicente.
     Ellos, entendiendo las razones de sus paisanos, decidieron implementar un método distinto. No están propiamente bloqueando el paso a los habitantes y comerciantes que diariamente acuden a las palapas de la playa a degustar sabrosos platillos, sino que únicamente están vigilantes ante el paso de la maquinaria que pretende levantar un nuevo parque eólico en terrenos que, afirman, les pertenece a los juchitecos.  
     Según palabras de uno de los voceros de este movimiento, Raymundo Regalado, “Nosotros nunca hemos impedido el paso a Playa Vicente, porque siempre buscamos la unidad con nuestros hermanos. Las falacias y mentiras que han dicho a través de otros medios son simplemente eso: falacias y mentiras. Los compañeros vendedores y pescadores han tenido acceso. ¿Quiénes no pueden? Los representantes y trabajadores de las empresas eólicas. Contra ellos peleamos, no contra nuestros hermanos. Hemos dicho a los campesinos que tienen sus parcelas de ese lado, a todos los pescadores, a los habitantes de Playa Vicente, a los que van de paso, que con ellos no es el pleito, sino con los que pretenden despojarnos de nuestra tierra y de las lagunas que tenemos”.
     Apenas ayer, los “opositores” a este movimiento popular, se apostaron en la carretera federal para exigir que los desalojen. Argumentaron que no les permiten transitar libremente por el camino secundario Juchitán-Playa San Vicente. ¿Y cómo exigieron que les permitan el paso? Bloqueando un paso mayor.
     Una de las partes miente. Como yo mismo he podido comprobar, efectivamente todos tienen paso libre a la playa, siempre y cuando no pertenezcan a las empresas eólicas. Por tanto, cabría la pregunta, ¿quién está detrás o qué intereses defienden quienes denuncian un bloqueo inexistente? La mejor respuesta la tiene el amable lector. 

Opinión: Precandidaturas

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 25/Mar/2013]

Nunca antes habían competido tantos precandidatos. Jamás, en los municipios istmeños, tantas personas habían buscado abiertamente, y por los canales debidos, el derecho de representar a sus partidos políticos en los comicios por las alcaldías y las diputaciones locales.
     Salina Cruz, Tehuantepec, Juchitán, Ixtepec, Ixtaltepec, y todas las demás poblaciones, cuentan con demasiados precandidatos. Lo anterior puede interpretarse de dos maneras: como el afán democratizador de los partidos, o como la ambición desmedida de muchas personas.
     Deseo inclinarme por la primera suposición. Creo que los institutos políticos están atendiendo el llamado de la ciudadanía, que desea ver rostros nuevos que revitalicen el quehacer partidario. 
     Los habitantes están cansados de mirar a los mismos de siempre, reciclándose. Sin embargo, una cara nueva no garantiza eficiencia y honestidad, pues varias veces los pueblos se han llevado desafortunadas sorpresas, sufriendo remedios peores que las enfermedades.
     Las contiendas oficiales entre polos opuestos resultan relativamente predecibles. Pero en la competencia interna podremos llevarnos algunas sorpresas... 
     Lo que viene es el comienzo de la pelea que dará la militancia blanquiazul, perredista y priísta por conquistar espacios generalmente otorgados por el favor cupular. La lucha de estas semanas será por arrebatar a la dirigencia de los partidos los espacios que les corresponden a quienes realmente trabajan.
     Ojalá que en este empeño los representantes partidarios arbitren correctamente y no inclinen la balanza con el dedo índice. Si los diferentes grupos logran atenerse a la reglamentación y respetan los resultados, podremos tener candidatos competitivos, lo que favorecerá, sin duda, la contienda de julio próximo.
     Por desgracia, existe el riesgo de que todo sea una pantomima orquestada por los partidos políticos para hacer creer que están abriendo espacios. Corresponderá a los precandidatos no prestarse a un juego maquiavélico destinado a engañar a los votantes.
     Estemos atentos de las propuestas y trayectoria de cada uno. No pensemos únicamente en los favoritos, sino en quienes representen una alternativa viable para revitalizar la política regional. 
     Que este inicio de primavera reverdezca el buen oficio del servicio público. Por el bien de todos. 

Opinión: Dos focos rojos en Juchitán

Fotografía tomada de Internet

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 22/Mar/2013]  

Mientras los principales actores políticos se empeñan en ganar la notoriedad que no tienen, la vida sigue su curso. Hay en el Estado de Oaxaca varios focos rojos, algunos de los cuales se encuentra en el Istmo de Tehuantepec: el problema limítrofe con Chiapas y los contratos con empresas eólicas.

     Nadie puede negar que el conflicto por los aerogeneradores es uno de los principales. San Dionisio del Mar, la Col. Álvaro Obregón, y ahora el núcleo urbano de Juchitán están inmersos en sendas movilizaciones de oposición a la instalación de grandes torres generadoras de electricidad.
     Solamente el referido municipio presenta dos importantes focos rojos que deben atenderse puntualmente antes de que desborden: me refiero a la manifestación que hacen vecinos de la zona sur, en el camino que conduce a Playa San Vicente, y el movimiento de los campesinos y pescadores de Guixhi ro’. 
     Apenas ayer se publicó en los principales diarios regionales el anuncio de que no habrá elecciones en San Dionisio del Mar ni en Álvaro Obregón. Por como van las cosas, es probable que tampoco se den condiciones en la Séptima Sección de Juchitán. 
     Mientras eso sucede, los principales actores políticos prefieren mirar hacia otro lado. Nadie ha dicho una palabra sobre el tema más relevante en la agenda estatal. Nadie parece comprometerse con una declaración de apoyo o de rechazo hacia las personas que se están movilizando en las poblaciones referidas.
     Lo que está en juego es un proyecto multimillonario que involucra a políticos de todos los colores. Por ello sería pertinente que los precandidatos del PRI y del PAN-PRD dieran su opinión al respecto, ya que es importante que la ciudadanía conozca cuál va ser la alternativa que ofrecerán en caso de llegar a las alcaldías.
     Las campañas electorales comenzarán oficialmente en pocas semanas. Las negociaciones y acuerdos están a todo lo que da. Sin embargo, los focos rojos que he mencionado pueden modificar sustancialmente el juego político, porque las manifestaciones podrían radicalizarse en semanas subsecuentes. 
     Más vale atender y resolver los conflictos presentes, de manera clara y directa, que ser sorprendidos en el futuro. Los pueblos están cansados de las maniobras de siempre, que buscan minimizar los problemas o simplemente posponerlos. No debe subestimarse el hastío de la gente. Soluciones es lo que quieren.

No es lo mismo manifestación que bloqueo


Gubidxa Guerrero 

El martes 19 de marzo al menos siete medios impresos en la capital del Estado reseñaron la actividad realizada por algunos jóvenes para promover la Campaña de Concientización Ciudadana "No a los bloqueos". Durante el programa televisivo “Primero Noticias”, que conduce Carlos Loret de Mola, apareció por algunos segundos un señor portando el cartel oficial de dicha Campaña, que tiene escrito en la parte inferior el siguiente lema: "Toda forma de lucha o de protesta que perjudique directamente al pueblo es ilegítima".
     
El martes, también, mototaxistas pertenecientes al grupo de la Regidora de Saneamiento e Imagen Urbana Gloria Sánchez (hermana del ex Senador y ex candidato a la gubernatura de Oaxaca Héctor Sánchez) bloquearon calles céntricas de la ciudad de Juchitán, así como la carretera federal, a la altura del "Canal 33", para exigir la condonación del pago de licencias y tenencia de sus vehículos (tal vez la señora Sánchez pensó que con el cierre vial se mejoraba la imagen de Guidxiguié’).
     

Opinión: Manotazos

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 20/Mar/2013]

Cada cual a su modo, los diferentes actores políticos están haciéndose notar. A diferencia de los tiempos del líder vitalicio de la Confederación de Trabajadores de México, Fidel Velázquez, ahora la consigna parece ser: el que se mueve sí sale en la foto.
     Son tiempos electorales. Y aunque todavía quedan poco más de nueve meses de gobierno (es decir, un cuarto del período administrativo) los alcaldes y regidores ya no piensan en servir a sus conciudadanos sino en apoyar a su delfín o en intentar postularse ellos mismos para algún cargo de elección popular.
     Algunos presidentes municipales quieren ser, a como dé lugar, diputados locales. Ciertos regidores pretenden convertirse en alcaldes y algunos arribistas, que nada bueno han hecho por sus comunidades, se mueven para ver qué les toca.
     Los amarres al más alto nivel están a todo lo que dan. Pero en el mundo cotidiano, en la vida diaria de los miles de istmeños que padecen los malos gobiernos, parece que nada cambia.
     Desde el interior de los partidos políticos surgen voces que claman por la democratización en la designación de candidatos. Los priístas, sobre todo, no quieren quedarse de brazos cruzados mirando cómo les imponen abanderados nada competitivos  mientras algunos buenos cuadros son ignorados (¿habrá algún pacto para lanzar aspirantes perdedores?).
     En Tehuantepec parece haberse consumado una imposición que seguirá dando de qué hablar. En Ixtaltepec ocurre un caso similar, con el riesgo de la desbandada. Pero Juchitán no se queda atrás. Teniendo buenos prospectos como el doctor Jorge Florentino López o Mario López, el PRI continúa en una indefinición que muy probablemente haga que pierdan la presidencia, hoy en manos de Daniel Gurrión Matías.
     ¿Y en la alianza PAN-PRD? Sucede otro tanto. Algunas autoridades que tuvieron aciertos en ésta o en pasadas administraciones, pretenden dar “continuidad” impulsando a sus allegados, lo que tampoco ha sido del agrado de la militancia, que exige transparencia en la asignación de las candidaturas.
     Personalmente considero que mientras los partidos políticos no abran la participación a los ciudadanos no afiliados, o no identificados plenamente con determinado color, la ciudadanización de la política será poco menos que imposible. 
     En el Distrito Federal el PRD le apostó a la candidatura de un personaje que ni siquiera es su militante: Miguel Ángel Mancera. Arrasó. En el Istmo de Tehuantepec casi todos quieren dar manotazos sobre la mesa mediante declaraciones amenazantes o cierres carreteros. Hay, sin embargo, algunas honrosas excepciones que constituyen la esperanza de los dos grandes bloques antagónicos: PRI y la alianza PAN-PRD. La pregunta es: ¿los dejarán competir?  

Opinión: Transparencia en las candidaturas

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 19/Mar/2013]

Más de ochenta años gobernó ininterrumpidamente el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Estado de Oaxaca. Ocho décadas en las que hubo de todo: algunas buenas administraciones y ciertos municipios manejados sin escrúpulos. 
     Al final, la balanza terminó por inclinarse entre quienes se oponían a los regímenes priístas, de tal manera que acabó perdiendo el bastión que había constituido la Entidad.
     La alianza que suscribieran los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) minó el cacicazgo tricolor en el sureste mexicano. Guerrero, Chiapas, Oaxaca y, recientemente, Tabasco terminaron siendo ganados por la oposición.
     Sin embargo, parece no haberse extraído ninguna lección de las derrotas. Contrario al PRI nacional, que al perder Los Pinos hace doce años buscó modificar la estrategia de cara a los nuevos comicios impulsando nuevos cuadros (aunque muchas veces cobijados por viejos dinosaurios), en el Estado de Oaxaca los dirigentes estatales del tricolor no parecen querer cambiar.
     Confiados en los “pactos” con la cúpula aliancista PAN-PRD, los dirigentes se enfrascan en turbias negociaciones por las que se están viendo obligados a ceder candidaturas clave, a cambio de que en municipios específicos se adopten contrincantes menores. Es decir, algunos líderes están apostando a mandar gallos perdedores en ciertas demarcaciones, con tal de que la contraparte haga lo propio en otras.
     Esto es un secreto a voces que se ha dejado ver en bastiones de la izquierda; lugares donde muchos militantes priístas cuentan con alguna esperanza de derrotar a los grupos locales, pero que no se ven respaldados por las autoridades partidistas estatales.
     Tal es el caso de Asunción Ixtaltepec, importante municipio istmeño que se ha caracterizado por las apabullantes victorias de Carol Antonio Altamirano y los suyos, quienes siguiendo una estrategia sencilla, van obteniendo con paso firme posiciones clave favorecidos por el voto popular. 
     En dicho municipio, tierra de Jesús Chu Rasgado, muchos militantes priístas ven con preocupación que sea su mismo partido quien los boicotee. Temen ―según afirmaron a quien esto escribe― que la dirigencia estatal “meta las manos” en la designación de los abanderados sin respetar el voto de la militancia.
     “Nos lo han hecho otras veces”, me decía un dirigente municipal priísta, “y nosotros hemos respetado las decisiones del partido. Pero en estos tiempos Ixtaltepec requiere que el PRI lance a sus mejores hombres para tratar de recuperar el Ayuntamiento. Si la dirigencia allá en Oaxaca apoya al candidato o candidata que respalde la militancia, tenemos posibilidades de dar la pelea. Pero si nos imponen a un fulano sin arraigo, no hay ninguna esperanza”.
     Por el momento, quien comentó lo anterior, prefiere que no se revele su nombre, pero las voces que se escuchan en Ixtaltepec, en cuanto a la contienda por la alcaldía, se oyen también en otras zonas, referente a las candidaturas para la diputación local.
  Si el partido más antiguo de México quiere recuperar Oaxaca, debe renovarse, cosa que debe empezar respetando a sus militantes…

Un zanate azul


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 17/Mar/2013]

Para Dionisio Hernández Ramos, poeta zoque originario de Zanatepec. Mi padrino.

“Mira aquel pájaro negro”, le dijo la señora al niño. “Parece un cuervo”, agregó un señor. “Se llaman zanates”, completó alguien más.
     A la señora Federica, recién llegada de Sonora, le había impresionado el tamaño del pájaro con potente trinar. Por eso quería que su hijo Jaime lo viera y escuchara.
     En eso se acercó un señor moreno, curtido por el fuerte sol, que dirigiéndose al niño le preguntó: “¿De qué color ves al ave? Dime, ¿de qué tonalidad? Míralo con detenimiento…”.
     El chamaco se quedó viendo fijamente al pájaro que seguía trinando fuertemente, alzando el pico y esponjándose de vez en cuando.
     “¡Es azul!”, gritó Jaime. “Mamá, papá, ¡no es un pájaro negro, sino azul!”. Entonces el señor que había formulado la pregunta se sonrió, pues el pequeño había logrado percibir el verdadero matiz del ave. 
     “Muchas personas piensan que todos los zanates son negros, pero están equivocados. Existen pájaros de esta especie de una coloración azul, que no deja lugar a dudas. Es que, ¿saben?, entre estos animales, así como entre los seres humanos, existen sus diferencias. No se trata de las desigualdades que tenemos nosotros, entre quienes tienen y quienes nada poseen. Más bien es una distinción que se da de acuerdo al lugar que se ocupara en vida.
     En mi pueblo, Zanatepec, se respeta y venera a estas aves, que fueron las responsables de llevar el maíz a nuestros ancestros, pues un zanate lo robó un grano a un dios juguetón para que pudiéramos alimentarnos. También tuvimos un rey llamado Gululush, que fue soberano de todos los zoques hace incontables generaciones, quien nos hizo ver que nuestro destino está ligado al de estos pájaros, de tal manera que donde quiera que estemos debemos mirarlos con aprecio.
     Por ello sé bien que no todos los zanates son iguales. Porque los zoques de mi pueblo reencarnamos en ellos, de tal manera que dependiendo del empeño que hayamos puesto en vida, será la manera en que resurgiremos. Las personas que pasaron los años con relativa indiferencia, no se distinguen del resto. Pero quienes se esforzaron en servir al pueblo y en hacerlo grande, renacen como hermosos zanates azules, que por su forma, color y tamaño, sobresalen de todos los demás.
     El pájaro que escuchan trinar, seguramente fue un gran señor del pueblo. Tal vez sea Gululush reencarnado en ave…”