Opinión: No es lo mismo manifestación que bloqueo

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 21/Mar/2013]

El martes 19 de marzo al menos siete medios impresos en la capital del Estado reseñaron la actividad realizada por algunos jóvenes para promover la Campaña de Concientización Ciudadana "No a los bloqueos". Durante el programa televisivo “Primero Noticias”, que conduce Carlos Loret de Mola, apareció por algunos segundos un señor portando el cartel oficial de dicha Campaña, que tiene escrito en la parte inferior el siguiente lema: "Toda forma de lucha o de protesta que perjudique directamente al pueblo es ilegítima".
     El martes, también, mototaxistas pertenecientes al grupo de la Regidora de Saneamiento e Imagen Urbana Gloria Sánchez (hermana del ex Senador y ex candidato a la gubernatura de Oaxaca Héctor Sánchez) bloquearon calles céntricas de la ciudad de Juchitán, así como la carretera federal, a la altura del "Canal 33", para exigir la condonación del pago de licencias y tenencia de sus vehículos (tal vez la señora Sánchez pensó que con el cierre vial se mejoraba la imagen de Guidxiguié’).
     Mientras tanto algunos periodistas hablaron de la oposición "a las manifestaciones" que va sintiéndose en la ciudadanía. Por ello es importante hacer la siguiente precisión: el derecho a la manifestación está consagrado en la Constitución, y no sólo es legal sino legítimo. Los bloqueos carreteros y de vialidades no sólo son ilegales sino también ilegítimos. 
     No nos confundamos. Las personas que se apuestan en los principales caminos para exigir alguna demanda (generalmente de carácter burdo), no sólo cometen un delito, sino que perjudican principalmente a las personas humildes, cometiendo un acto inconsciente.
     Quienes se oponen a los bloqueos, no necesariamente se oponen al derecho a la libre manifestación. De hecho, al organizarse para exigir un alto a los bloqueos están ejerciendo el derecho de manifestar una inconformidad, únicamente que están haciéndolo sin afectar los derechos de terceros, especialmente el de circular libremente por las calles y caminos de la región.
     Si queremos salir del hoyo en que nos han metido toda clase de políticos (porque, recuerden, “a río revuelto, ganancia de pescadores”) debemos aprender a distinguir estas sutilezas, pues también el terrorista que detona una bomba en una escuela o en una oficina pública está “manifestándose”, pero obviamente lo está haciendo de una manera despiadada e ilegal.
     Ejerzamos nuestros derechos, estén o no reconocidos. Pero hagámoslo con responsabilidad. Pensemos en el prójimo; en las paisanas que cargan pesados canastos en medio de la carretera cuando “les toca” algún  bloqueo. Tomemos consciencia de la grave afectación que se provoca a la gente humilde cuando se malentiende el derecho a la manifestación. Busquemos alternativas.