Guchachi’ reza

Ilustración.- Francisco Toledo
Gubidxa Guerrero

‘Iguana rajada’. Eso significa la expresión que titula esta nota. Así es como se denomina en lengua zapoteca a las iguanas con una cicatriz en el vientre. Guchachi’ reza es como los viejos cazadores denominaban (o todavía lo siguen haciendo) a la sustentabilidad.

En años recientes el mundo parece estar tomando consciencia de la necesidad de preservar el medio ambiente. No por el mero hecho de albergar buenos deseos en los corazones, sino como una medida para proteger la propia especie, ya que si destruimos el entorno, nos condenamos a la desaparición. Lo anterior lo sabían los zapotecas antiguos. Por ello actuaban mediante ciertos principios que mantenían un equilibrio con la naturaleza. 

La cacería es una ocupación asociada a la depredación. Un cazador captura a sus presas, generalmente para aprovecharse de ella. Uno de los objetivos de la caza es capturar al mayor número de ejemplares. Sin embargo, los iguaneros de antaño tenían una práctica que ayudó durante generaciones a que siempre tuviéramos carne fresca. 

La batalla final entre el sionismo y el Eje de la Resistencia Islámica

Gubidxa Guerrero Luis

Hace un par de meses, después del asesinato en Teherán de Ismail Haniyeh, Primer Ministro del gobierno de Hamas en la Franja de Gaza, y de Seyed Fuad Shukr, alto comandante de Hezbolá, en Beirut, advertí que se avecinaba una Guerra Total en Asia Occidental. 

Mucho se ha elevado el nivel de la confrontación desde entonces. El domingo 25 de agosto de 2024, el ‘Partido de Dios’ respondió al asesinato de su comandante atacando la Base Glilot, una sede de inteligencia israelí, que incluye la Unidad 8200, a poca distancia de Tel Aviv, en una operación que denominó ‘Día de Arbaín’, porque coincidió con los ‘cuarenta días’ del martirio del Imam Hussein, nieto del Profeta Muhammad; golpe que causó más de veinte muertes, según aceptó el gobierno de Netanyahu varios días después. En el discurso alusivo, el Secretario General de Hezbolá, Hassan Nasrralá, expresó contundente: “No abandonaremos a Gaza, su pueblo, Palestina y los lugares sagrados de la nación en Palestina, independientemente de las circunstancias, los desafíos y los sacrificios”. 

"Mirando a Irán", desde el sur de México

"Nuestro querido pueblo debería saber que hoy en día muchas personas en el mundo, tanto individuos como políticos y quienes ocupan prestigiosos cargos nacionales y políticos, están mirando a Irán". 

Imam Seyyed Alí Jameneí. Líder de la Revolución Islámica de Irán. 


Lo anterior fue dicho en el contexto del ejercicio democrático este viernes primer día de marzo de 2024, en que aproximadamente sesenta millones de iraníes elegirán a los 290 integrantes del Parlamento. entre más de doce mil candidatos.

“Entre los observadores se encuentra EEUU, la mayoría de los europeos, los malvados sionistas, los capitalistas y las grandes empresas”, agregó el Imam Jameneí, argumentando que sus principales adversarios, “que siguen atentamente los temas de Irán, temen la participación del pueblo en las elecciones.”

El oro istmeño y su saqueo

Ilustración.- Aurora Reyes
Gubidxa Guerrero Luis

El Istmo de Tehuantepec se caracteriza por la bravura de sus hombres, la festividad de sus habitantes y la belleza inigualable de sus mujeres, quienes son mundialmente famosas, inmortalizadas con el traje bordado de flores y sus adornos de oro. 

¿Quién no se sorprende al ver los collares engarzados con monedas doradas? ¿O con los brazaletes, anillos y aretes? Todo elaborado con este precioso metal. 

Aunque los adornos originales se usan cada vez menos, la gente guarda en sus baúles o roperos estas finísimas piezas de orfebrería. La mayoría de las familias zapotecas o istmeñas tienen cuando menos una prenda de oro para lucir en alguna ocasión especial o para afrontar un apuro, debido a que el oro es tanto un adorno característico de las mujeres en nuestra región, como una manera usual de ahorro. Y aquí viene la parte esencial de mi comentario: alertar sobre el saqueo que algunas casas de empeño hacen con el oro istmeño.

La muerte de Binu Gada

Gubidxa Guerrero Luis

Uno de los héroes populares más recordados por los juchitecos y pueblos circunvecinos es Albino Jiménez, más conocido como Binu Gada. Es, de todos los personajes que combatieron durante la famosa batalla del 5 de septiembre de 1866, el que más alabanzas recibe por su valor y entereza.

De él se sabe muy poco. Gilberto Orozco, primer cronista juchiteco, cuenta acerca de su persona una anécdota en Oaxaca, poco después de que las tropas de José Gregorio Meléndez y Máximo Ramón Ortiz ―juchiteco uno, tehuantepecano el otro―, tomaran por asalto la Verde Antequera en febrero de 1853. Podemos inferir, entonces, que combatió destacadamente en las tropas melendristas que se levantaron en armas en abril de 1850 en defensa de las salinas costeras y las tierras comunales de Juchitán, causas a las que luego sumaron el ideal de la autonomía política regional.

El pozo

Ilustración.- Gregorio Guerrero
(basado en una foto de Héctor García)

Gubidxa Guerrero

Existen antiguos vestigios que perviven con el paso de los siglos. Tal sucede con un viejo pozo que se encuentra a las afueras de Laollaga, al que todos parecen ignorar. A pesar de ser un punto neurálgico de la zona, nadie osa acercarse. 

Sobre aquel misterioso pozo se cuenta una historia que procuraré referir en los términos que yo mismo escuché: 

Aída López Piza y la educación comunitaria

Na Aída López Piza Bolán, maestra comunitaria 
Gubidxa Guerrero 

¿Cómo hacían los paisanos que vivieron hace varias generaciones para aprender las primeras letras? ¿Qué estrategia utilizaban las comunidades zapotecas para alfabetizar a los pequeños cuando no estaba generalizada la educación pública, obligatoria y gratuita?

Si alguien pregunta a sus mayores, verá que algunos jamás pisaron un aula; sin embargo, aprendieron a leer y a escribir. ¿Qué artificio es ése? Sucede que ante la falta de profesores, la gente más avanzada trataba de enseñar lo que sabía a otros, con el afán de que el pueblo no estuviera en desventaja.

El origen de la Vela López

Fotografía: Dulce Gutiérrez Calvo


Gubidxa Guerrero

Se cree erróneamente que las Velas Juchitecas provienen de un Decreto que Benito Juárez, entonces Gobernador interino de Oaxaca, promulgó en su visita al Istmo de Tehuantepec en el año de 1857, pocos meses antes de que se convirtiera en Presidente de la Suprema Corte de Justicia y tuviese la oportunidad de substituir a Ignacio Comonfort de la Presidencia de la República, cuando éste desconoció la Constitución que el Partido Liberal había promulgado el 5 de febrero de ese mismo año.

Lo cierto es que las Velas provienen de tiempos coloniales, cuando el catolicismo se fundió con las creencias de las naciones originarias. Los viejos Gui'ña, baúles sagrados donde las comunidades prehispánicas guardaban sus códices y objetos rituales, se convirtieron en el centro de las nuevas Cofradías. Hoy, en Juchitán, así como en otros poblados del Istmo, las Mayordomías, las Sociedades de Vela o, lo que es lo mismo, los Comités de Festejos, atesoran bellos baúles de caoba, cedro o huanacastle, donde tienen depositados los enseres sagrados de la comunidad.

Acerca de los blaseños. Historias de Ta Jacinto Lexu V

Abuelos blaseño y nietos.
Foto.- Victoria Guzmán Cabrera
Gubidxa Guerrero

Famosas eran las fiestas que antaño se celebraban en Tehuantepec. Cada primero de enero, habitantes de innumerables pueblos acudían a la que alguna vez fue sede del reino del mismo nombre. Dicha costumbre ha ido perdiéndose con el paso de los años, así como la de ir a otros lugares, como la fiesta de Chihuitán, Tlacotepec o Ixhuatán.

Ta Jacinto Orozco, que jamás dejaba de cumplir con sus obligaciones comunitarias, iba a todas estas celebraciones. Ninguna se perdía, pues en todos lados tenía compadres y amigos. Y recibía el año nuevo en Guizii, tal como aprendió de sus mayores.  

Después de terminada la fiesta, Ta Chintu Lexu iba de visita con unos tíos suyos al pueblo de San Blas Atempa, que se había independizado hacía algún tiempo de la metrópoli tehuana. De todas las comunidades zapotecas era la que más le gustaba. 

Cuando le preguntaban por qué amaba tanto a San Blas, solía decir: “No hay población que haya resistido más la embestida física y cultural contra nuestra estirpe. Son gente valiente, pero sencilla; personas trabajadoras, pero humiles; mujeres decididas, pero alegres. Los blaseños son la encarnación de la lealtad; además de que han sabido conservar, como ningún otro pueblo, la lengua nuestra y el modo de vida antiguo”.

¿Qué es el sueño autonomista?

José F. Gómez
Gubidxa Guerrero


A lo largo del tiempo he relatado la historia de varios movimientos armados en el Istmo de Tehuantepec, desde la época colonial hasta los siglos diecinueve y veinte.

Una constante de estas rebeliones ha sido el deseo expreso, o vedado, de proclamar una nueva entidad política, llámese Estado de la República Mexicana o Territorio Federal que tuviera por núcleo a los pueblos zapotecas. Tanto José Gregorio Meléndez (Che Gorio Melendre), como Máximo Ramón Ortiz, José F. Gómez (Che Gómez), Adolfo C. Gurrión, Crisóforo Rivera Cabrera, Heliodoro Charis Castro o Facundo Génico Salinas lo manifestaron de manera abierta. Sin embargo, otros lo buscaron de forma menos evidente, tal como menciona el cronista zapoteca Gilberto Orozco:
“Lo que lograra Don José Gregorio Meléndez, la consagración del Istmo en Territorio Federal, pronto fue ahogado en una copa de cicuta. Más tarde, Albino Jiménez en 1870, Ignacio Nicolás en 1882, el licenciado José F. Gómez en 1911 y su hijo de igual nombre en 1924, sin éxito, fueron cayendo muertos uno tras otro por el mismo ideal progresista, por un Istmo mejor. Aunque empuñaron las armas con motivos aparentemente distintos, todos buscaban la proclamación del Istmo en Territorio Federal”.
¿Qué hay detrás de ese antiguo anhelo expresado por nuestros héroes y, recientemente, por el Comité Melendre? ¿Es, acaso, un simple deseo de "estar aparte"? ¿Es una reacción natural ante los agravios de los gobiernos centrales? Algo hay de ello, pero también hay algo más…