Opinión: Ganó el abstencionismo

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 08/Jul/2013] 

Anteriormente las jornadas comiciales eras festivas. La gente de los pueblos y ciudades del Istmo de Tehuantepec esperaba con ansiedad el día de las votaciones, para que su candidato midiera fuerzas con el adversario.
     Las cosas han cambiado mucho. Lo constata el hecho de que las  personas que antes se identificaban plenamente con algún instituto político, ayer se vieron apáticas y decepcionadas. Las versiones de panistas apoyando a priístas, priístas apoyando a perredistas, desalentaron la participación.
     El sábado hubo tensión en Santo Domingo Ingenio. Ayer domingo el foco de conflicto estuvo en Santo Domingo Petapa y en Álvaro Obregón (Agencia Municipal de Juchitán).
     Son múltiples factores los que ayudan a explicar este fenómeno. Primeramente el abstencionismo “tradicional”. Sabemos que las elecciones locales no tienen la misma afluencia que aquellas que sirven para elegir al Presidente de la República. Pero en esta ocasión hubo otras razones, como el descrédito en que ha caído la clase política.
     Los grupos locales se han olvidado del sentido de su existencia. La mayoría se ha vuelto defensor de intereses malsanos. Ofertan apoyos al mejor postor, con anticipación de los comicios.
     La gente no es tonta y se percata de ello. Las triquiñuelas se hacen a vista de todos, lo que provoca que la decepción se vea reflejada en la poca afluencia de votantes a las casillas.
     Ningún candidato podrá considerarse vencedor. Hoy todavía no sabemos quiénes serán reconocidos por el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) como diputados locales y alcaldes electos; pero sí estamos conscientes de que sea cuales fueran los resultados, estos personajes no gozarán del apoyo abrumador del pueblo.
     Quienes se abstuvieron dejaron en una minoría la decisión de elegir. Lo que no significa que dicha minoría sea representativa, sino que la integra la poca gente que confía (me incluyo) en que la vía electoral es un camino hacia la construcción de buenos gobiernos o, en el peor de los casos, en que nuestro sistema democrático es una posibilidad de obtener un ingreso extra vendiendo el voto (como hizo mucha gente ayer).
     Mientras llega el día en que los ciudadanos sin partido puedan participar en las elecciones, los políticos de oficio seguirán haciendo de las suyas. El próximo proceso municipal contará con caras nuevas y propuestas frescas, ya que serán válidas las candidaturas independientes. Mientras tanto, todos tendremos que vigilar a los “ganadores”.

Historias de Ta Jacinto Lexu X: de las elecciones

Dibujo de Mariana Flores Gonzsalez.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el domingo 07/Jul/2013] 

He dicho en otros momentos que Ta Chintu Lexu era hombre viajero y que, por lo mismo, conoció incontables lugares. En cierta ocasión Ta Jacinto fue a dejar una carga de sal a la ciudad de Oaxaca, porque ustedes deben saber que la sal era muy apreciada anteriormente. Nuestro personaje amarró algunos costales a un par de mulas y emprendió la marcha con rumbo a Comitancillo para seguirse por Mixtequilla, doblar hacia el pueblo de Jalapa y adentrarse en la serranía con rumbo a las tierras que dieron origen a nuestra raza.
    Llegó una semana previa a que se realizara una elección. Al hombre le pareció extraño que las personas se apasionaran sobremanera al momento de conversar acerca de temas políticos. Entonces se acercó a un modesto puesto de memelas, ubicado al costado de un bello templo católico de los que tanto abundan en la Verde Antequera. En zapoteco del Valle, variante dialectal que conocía muy bien, nuestro amigo preguntó: “¿Por qué tanto alboroto?, veo a las personas discutir fuertemente e ignoro la razón precisa”. La señora que lo atendía respondió: “Es que del resultado de esta elección depende nuestro futuro”. Ta Jacinto, como era natural, se sorprendió grandemente: “¡Cómo!, ¿quién es este hombre que será capaz de resolver todos los males de nuestra sociedad?”. Y en lugar de que la vendedora respondiera, un par de comensales comenzaron a alabar cada uno a su candidato. 
     “Fulano cambiará las cosas y una nueva era de felicidad comenzará”. “¡Mientes!, será Merengano quien ponga todo en su lugar”. A Ta Chintu Lexu le pareció más inaudito que se afirmara que cada aspirante al puesto en disputa resolvería los problemas mágicamente; y expresó: “Entonces de qué se preocupan, mis hermanos. Gane quien gane todo marchará mejor, pues, por como describen a estos políticos que desean su voto, son hombre providenciales”. Y una nueva discusión se inició; esta vez tratando de denostar al contrincante. “Fulano es un vil ladrón”. “Pues Merengano no se queda atrás, ya que no cuenta con la experiencia necesaria…” Sin dar crédito a lo que escuchaba, Ta Jacinto Orozco dijo por último: “Ahora me preocupa más la situación, pues quien los escuchara pensaría que cualquiera de los dos que triunfe, significará la perdición para este lugar; una calamidad. Comienzo a sospechar que esos políticos de los que me hablan, han sabido engañarlos lo suficiente, de tal manera que ustedes piensen que la solución a sus problemas dependen más de ellos que de ustedes mismos. Me queda claro de que al menos ellos son más hábiles que ustedes”. Ta Jacinto acabó su memela y se marchó, dejando a los hombres perplejos.

Opinión: Final de fotografía

Gubidxa Guerrero

Hacía mucho tiempo que los istmeños no veíamos campañas tan modestas. Desde hace más de cuatro décadas ―en que el ejercicio democrático era mero trámite para ungir al personaje previamente designado― no atestiguábamos un proceso tan opaco.
     Ello se debe, principalmente, a las reformas en materia electoral que se aprobaron en años recientes con la finalidad de reducir el dispendio que se acostumbraba. Con lo anterior se recortó el período para hacer proselitismo, quedando reducido a poco más de un mes.
     Las campañas políticas limitadas hacen que las ventajas no sean apabullantes. Ayudan a “emparejar” la situación entre los contendientes. Si a eso sumamos la importancia de las redes sociales de Internet, el asunto se equilibra todavía más. Las radiodifusoras comunitarias contribuyen también a dicha labor, ya que el mensaje no está monopolizado. Ahora todos disponen de distintos medios para hacerse escuchar. Así también sucede con la prensa escrita, que brinda más opciones para publicitarse.
     Cuando los candidatos de los partidos grandes y pequeños reducen algunas desigualdades mediáticas, es natural que repercuta en las preferencias electorales. En todo el Istmo de Tehuantepec los institutos políticos chicos verán acrecentar su presencia. Y eso terminará moviendo las cifras de los resultados del 7 de julio.
     Salina Cruz, Tehuantepec, Juchitán, El Espinal, Ixtepec y Matías Romero estaban relativamente asegurados para determinados partidos. El PRI-PVEM y la alianza PAN-PRD-PT habían acomodado las candidaturas de tal manera que no hubiera muchas sorpresas durante la jornada comicial.
     En Tehuantepec, por ejemplo, tendría que ganar Donovan Rito, del PRI; así como en El Espinal, Aurelia Benítez del PRD. Juchitán, por su parte, estaba asegurada a la denominada COCEI. Pero las eventualidades que hay en toda elección han hecho que las probabilidades disminuyan para los punteros.
     En El Espinal, la candidatura de Gastón Dehesa, postulado por el Partido Unidad Popular (PUP), ha puesto los pelos de punta a quienes pensaban que el PRD se mantendría en la presidencia municipal. Los simpatizantes aumentan cada día, lo que terminará dividiendo el voto. En Tehuantepec las cosas no pintan tan bien para Donovan, abanderado del PRI, sobre todo por las fracturas que provocó su designación. Ello aumenta las posibilidades de su contrincante, a unos cuantos días de la elección.
     En Juchitán ―por mucho, uno de los municipios más problemáticos de la Entidad― el abanderado tricolor logró encender su campaña y poner en jaque a las corrientes coceístas. Si a eso sumamos el factor Álvaro Obregón ―donde el riesgo de violencia está latente― los candidatos pequeños y el abanderado independiente, las cosas pueden complicarse. 
     Hace algunos meses hice mis pronósticos. Sigo creyendo firmemente que las mayores probabilidades continúan del lado de los grandes partidos políticos. Pero pienso que el margen se ha reducido peligrosamente, lo que podría brindar sorpresas que tal vez no sean muy del agrado de algunos. El final será de fotografía, lo que no estará nada mal, porque quedará demostrado una vez más que nunca está dicha la última palabra.  

Tensión en Álvaro Obregón

Gubidxa Guerrero

La Colonia Álvaro Obregón es relativamente reciente. Sus orígenes se remontan a la postrevolución mexicana. Su fundador fue nada menos que el General de División Heliodoro Charis Castro, exitoso militar zapoteca que inició su carrera como guerrillero en Juchitán.
     
Desde sus comienzos esta comunidad se formó con personas belicosas. Viejos soldados que lucharon a lo largo y ancho del país se convirtieron en ejidatarios. El fusil lo cambiaron por el arado, y los campos de batalla por los terrenos de labranza. 
     

Opinión: ¿A qué le temen?

Los políticos no deben temer a ser escuchados
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 01/Jul/2013] 

Estamos a menos de una semana de que se realicen las elecciones a lo largo y ancho de toda la Entidad. Faltan seis días para conocer cómo quedará configurado el mapa político en el Estado de Oaxaca. 
     Se esperan pocas sorpresas. A decir verdad, en la mayoría de los distritos y municipios los comicios serán mero trámite. Sin embargo, en algunas ciudades de importancia, todo puede pasar, por lo que algunos candidatos procuran "exponerse" lo menos posible ante los medios y la ciudadanía.
     En tiempos de redes sociales e Internet cualquier desliz es fácilmente conocido. Lo mismo sucede con las actividades de los políticos. Por ello resulta compresible la renuencia de algunos de participar en debates donde puedan evidenciarse.
     En Ixtepec y en San Francisco Ixhuatán, comunicadores de distintos medios intentaron realizar debates entre los candidatos a la presidencia municipal. Como recordarán los lectores, dicho ejercicio se realizó exitosamente en la ciudad de Juchitán el domingo 16 de junio. Sin embargo, los organizadores de aquéllos toparon con pared, debido a la negativa de los candidatos punteros de presentarse ante los radioescuchas. Para justificarse, no tuvieron empacho de mover los hilos del poder utilizando a la autoridad electoral para que "explicara" las razones del desistimiento. 
     Hablar ante los propios simpatizantes es sencillo. Los aplausos están a la orden del día. Pero responder cuestionamientos puntuales en un escenario neutral resulta más complicado. Es más fácil memorizarse los discursos que otros escribieron... 
     Los candidatos de hoy parecen repetir las mismas palabras de los abanderados de hace tres décadas. Los militantes, por su parte, pronuncian las mismas consignas... Pero debatir con los oponentes sobre asuntos de interés general sigue considerándose un riesgo que pocos desean correr. 
     Es una lástima que varios de los futuros gobernantes se muestren incapaces de argumentar en público. La democracia jamás será plena mientras los políticos se nieguen a discutir abierta, pero respetuosamente, sus proyectos de gobierno. 
     Si siendo candidatos se negaron a debatir, ¿creen ustedes que rendirán cuentas al pueblo una vez que lleguen al poder? Lo dejo a su reflexión.

Opinión: Hacia la participación ciudadana…

La participación ciudadana es vital para una democracia plena.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 28/Jun/2013]
Son innumerables las quejas por el mal manejo de los recursos municipales. La Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca prevé los mecanismos de participación y contraloría para evitar corrupción y arbitrariedad. Sin embargo, son escasos los Ayuntamientos que cumplen lo que mandan las leyes generales de la Entidad.
     Por ejemplo: sabemos que las sesiones de Cabildo deben ser públicas, en aras de transparentar la función gubernamental. No obstante, en la práctica, la gran mayoría de las personas no sabe lo que sucede en las reuniones de Concejales; y se ha vuelto común que éstas ni siquiera se realicen. Por tanto, es necesario crear los mecanismos para que los ciudadanos demos un seguimiento puntual a los asuntos de nuestras ciudades y pueblos. 
     Asimismo sucede con los Consejos Consultivos Ciudadanos. La Constitución local contempla esta figura en su Artículo 25, Inciso C ("De los mecanismos de la participación ciudadana”), Fracción V. Pero, ¿sabemos de un Consejo de este tipo funcionando en el Istmo de Tehuantepec? Serían muy útiles para salvaguardar los intereses de la sociedad. Dichos Consejos trabajarían sin goce de sueldo y estarían encargados, básicamente, de dar un seguimiento puntual a las actividades de los Ayuntamientos y a las decisiones más importantes tomadas por el Cabildo. 
     Propuestas de este tipo, que de por sí son obligaciones de nuestras autoridades municipales, parecen descabelladas a algunos políticos. Hay quienes piensan que son concesiones negociables de difícil aplicación. Tan malacostumbrados estamos…
     Por esa razón el Comité Melendre invitó recientemente a los candidatos a la presidencia municipal de Juchitán, a suscribir un “Acuerdo de Participación Ciudadana”, que contemple los dos puntos antedichos, así como la revisión de propuestas populares en cuanto a temas de proyectos eólicos, invasiones de predios, transporte público, y transparencia en las arcas municipales. 
     Estamos en tiempos electorales y las promesas se quedan en el aire. Esta es una magnífica oportunidad para que la ciudadanía tenga un mecanismo que le permita vigilar a sus gobernantes. 
     Nadie está inventando nada. Solamente se estaría cumpliendo lo que la normatividad marca. ¿Algún abanderado se negará? Sería tanto como decir una cosa (‘transparencia’, ‘ciudadanizar’ los municipios, etc.) y hacer lo contrario…

Opinión: Puede haber sorpresas en Juchitán

El debate se transmitió en vivo por TvMelendre.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 26/Jun/2013]

El exceso de confianza no es bueno, ya que ―como afirmaba Sócrates, el filósofo griego― “engendra descuido, indolencia e indisciplina”. Por el contrario, las bajas expectativas son favorables, porque al no esperarse nada extraordinario de una persona, todo aquello que haga bien será considerado meritorio.
     Si un equipo de fútbol llega a un partido con la seguridad de sufrir una derrota aplastante, será considerado triunfador si consigue un empate. Lo mismo sucede en la política.
     Cuando inició la contienda en Juchitán, todos dábamos por hecho el triunfo abrumador de Saúl Vicente Vázquez, o de cualquier candidato que postulara la alianza PAN-PRD-PT. El PRI, que actualmente gobierna esa importante ciudad zapoteca, no tenía muchas posibilidades de triunfo, debido a fracturas internas y a la disputa por la candidatura, misma que involucró a varios ex gobernadores de Oaxaca.
     La primera semana fue sencilla. Las distintas “corrientes” de la COCEI discutían por la repartición de posiciones, dando por hecho la victoria contundente de su candidato. Para facilitarle las cosas, Héctor Matus Martínez, candidato del PRI a la alcaldía ―quien hace doce años fue presidente de un Consejo Municipal― no daba muestras de interés. Su campaña no aparecía por ningún lado. Ni la prensa escrita, la radio o la televisión daban cuenta de sus actividades proselitistas. Entonces vino el cambio…
     Matus opuso cierta resistencia para participar en el debate organizado por el Comité Melendre el domingo 16 de junio, que se transmitió en vivo desde TvMelendre y Punto Crítico Radio. Cuando finalmente accedió, mucha gente pensaba que se vería opacado por la retórica de Saúl Vicente, hombre de experiencia en podios internacionales. 
     Pero cuál fue la sorpresa, cuando vimos que Héctor Matus respondió con seguridad acerca de los temas de que trató el encuentro. Prácticamente la mitad de las respuestas las dio en idioma zapoteco, y tocó temas sensibles, como las invasiones de predios y los proyectos eólicos, con franqueza. No atacó a sus adversarios; tampoco respondió algunas alusiones personales, y contribuyó para que el clima de respeto de esa noche fuera impecable. 
     Por su parte, el candidato del PAN-PRD-PT se mostró evasivo en temas trascendentales, tratando de no incomodar a los líderes coceístas que se han beneficiado del actual estado de cosas en Juchitán, y quienes han sido grandes promotores de los bloqueos, la corrupción, las invasiones y la ingobernabilidad.
     Ahora Héctor Matus no deja de asistir a las entrevistas radiofónicas. También está haciendo buen uso de las redes sociales de Internet. Muchos de quienes pensábamos que su derrota sería segura, hoy lo dudamos genuinamente. 
     Por su parte, hay sectores de la denominada COCEI que tampoco están muy satisfechos con la candidatura de Saúl Vicente, y que podrían terminar inclinando la balanza a favor de cualquiera de los dos. Si a eso sumamos la buena acogida de Armando López Gómez, candidato del PSD, la situación se complica.
     ¿Qué sucederá el 7 de julio? ¿Será un final cerrado? Sólo los electores lo saben…  

Opinión: Aumenta la inseguridad en el Istmo

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 25/Jun/2013]

Resulta un tanto irónico que mientras los candidatos de todos los partidos políticos hablan de la seguridad como eje de sus proyectos de gobierno, la región istmeña esté siendo asolada por una nueva ola de asaltos.
     Decenas de robos a mano armada se han suscitado en los recientes días en diferentes establecimientos. Farmacias, bares, pizzerías, ferreterías céntricas en la población de Juchitán han sido atracadas por sujetos a bordo de motocicletas. En Tehuantepec y Salina Cruz también aumentó el índice delictivo. 
     La gente se pregunta a qué se debe esta situación. Pareciera que las campañas políticas están distrayendo a las corporaciones policíacas de su principal deber, que es proteger a la ciudadanía que les paga.
     El tema de la seguridad es, junto con los bloqueos, proyectos eólicos, invasiones o transporte público, uno de suma importancia. Las poblaciones istmeñas viven en la zozobra por no saber cuándo se suscitará un nuevo atraco.
     La inseguridad afecta todos los aspectos de la vida social. Una ciudad insegura ve perjudicado el comercio. Las personas que hayan sufrido un despojo en algún establecimiento, difícilmente volverán al lugar. 
     La pérdida que se genera con un delito no se queda en lo robado, sino en los efectos nocivos a mediano y largo plazo. ¿Cuántas colonias no han visto morir su vida social por la delincuencia?
     Es necesario que los candidatos y partidos políticos se tomen en serio su papel. El primero de enero se renovarán las alcaldías de todo el Estado de Oaxaca y éstas deben tener un plan cuidadoso para reducir los índices delictivos.
     Es forzoso que los partidos políticos consideren buscar el modo en que la sociedad se sume a la protección colectiva. Basta con echar un vistazo al sistema comunitario de justicia. Hay poblaciones que han aprendido a vivir seguras con la participación ciudadana.
     Los habitantes debemos involucrarnos en la seguridad de nuestras ciudades y pueblos. Como se dice: la seguridad somos todos.   

Artículo: La llanura del Istmo de Tehuantepec

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el sábado 22/Jun/2013]

A lo largo de varios meses, hemos ido difundiendo parte de la historia de nuestra región. Sin embargo, levanta cierta confusión el hecho de que de vez en cuando se denomine “Istmo de Tehuantepec” a toda el área comprendida del sur de Veracruz hasta las costas de Salina Cruz. Por ello, hoy me daré a la tarea de aclarar los dos sentidos en que entendemos esa palabra: el geográfico, y el histórico.
     Si bien, el término Istmo tiene una denotación meramente geográfica ―“lengua de tierra que une dos continentes”, es decir: la parte más estrecha entre dos mares―; cuando hablamos del “Istmo de Tehuantepec”, no nos imaginamos toda el área comprendida entre el Golfo de México y el Océano Pacífico, que va de Coatzacoalcos a Salina Cruz. El término, con el paso del tiempo, ha adquirido otra connotación. 
     A lo largo de los años, gobiernos y personajes se han referido a los zapotecas de la región como istmeños. En los mismos documentos encontramos una situación similar. Las diferentes autoridades estatales designaron muchas veces al Departamento de Tehuantepec como “el Istmo”, aunque buena parte de su territorio no debería designarse de esa manera, pues comprendía sierras y otras zonas no estrechas. 
     El Istmo es, histórica y culturalmente hablando, el territorio llano y relativamente pequeño situado al suroeste del Estado de Oaxaca (además del municipio de Jalapa del Marqués). Es una planicie costera. Decenas de poblaciones habitan sus terrenos áridos azotados por fuertes vientos. Hoy en día cuenta con más de seis ciudades que sobrepasan los veinte mil habitantes; tres de las cuales casi alcanzan los cien mil. La llanura tiene una altura promedio de 30 metros sobre el nivel del mar, cuenta con un clima cálido, una temperatura media de 27° ―de las más elevadas en el Estado― y una temporada de lluvias que va de mayo a septiembre.
     Ya desde la época prehispánica esta región constituyó un paso clave para las expediciones mexicas al Soconusco; y se tienen noticias del conflicto bélico que enfrentó a finales del Siglo XV a los mixtecas y zapotecas contra la Triple Alianza, en la que resultaron derrotados estos últimos. La ambición por el control de esta región estratégica motivó la “guerra de Guiengola”, con la que los zapotecas consiguieron apoderarse definitivamente del área.   
     Durante el periodo precortesiano y el novohispano, el principal asentamiento en la zona fue la ciudad de Tehuantepec. Antes de la llegada de los españoles su población excedía los veinte mil habitantes, pero en el Siglo XVI, debido a las epidemias, la ciudad perdió aproximadamente el 90% de sus pobladores. Para mediados del Siglo XIX, la antigua Villa de Guadalcazar ―Tehuantepec― contaba con más de trece mil almas repartidas en sus quince barrios. 
     La ciudad se ubica entre unos pequeños cerros, siendo el principal y del que toma su nombre, Dani Beedxe’ o Cerro del Jaguar. Un gran río parte la ciudad en dos. De él se extraían grandes cantidades de peces y camarones, y hoy nutre a la Presa Benito Juárez, en Jalapa del Marqués, que a su vez riega los campos agrícolas de la región. 
     Juchitán, poblado menor durante la época prehispánica y la Colonia, alcanzó durante el siglo XIX los ocho mil habitantes. Situada al este de Tehuantepec, continuamente padece de inundaciones por la crecida del “Río de los Perros” o Guiigu’ Bi’cunisa (que en lengua zapoteca significa “Río de las Nutrias” o de manera más literal “río de los perros de agua”). También soporta las inclemencias del clima, pues, aunado a lo anterior, la ciudad es continuamente castigada por el viento del norte.
     Los principales asentamientos de origen zapoteca alrededor de las dos comunidades anteriores, son: San Blas Atempa (antiguo barrio de Tehuantepec), Jalapa del Marqués, Huilotepec, Salina Cruz, Mixtequilla, Comitancillo, Tlacotepec, Chihuitán, Laollaga, Ixtepec (antes, San Jerónimo), Ixtaltepec, El Espinal, Xadani, Unión Hidalgo e Ixhuatán.
     Espesos bosques poblaban esta región hace ciento cincuenta años. El cedro americano, la caoba y el palo de brasil constituían una materia prima codiciada por los aserraderos que la explotaron hasta deforestar casi por completo la zona. Hoy en día, gran parte de la tierra es utilizada para ganadería, y esta situación en nada mejora las expectativas para su recuperación. Durante la época de lluvias los caminos se hacían intransitables y las enfermedades abundaban. Los pantanos obligaban, asimismo, a que se tuviera que hacer un gran rodeo para viajar de un pueblo a otro. 
     Alrededor de la superficie costera se encontraban, además, varias de las minas de sal más importantes del Estado, que mucho contribuyeron a la bonanza comercial de la región. También estaban las haciendas que el conquistador Hernán Cortés hubiera solicitado para sí. Llamadas “Marquesanas” en su honor ―recordemos que Cortés obtuvo el título de Marqués del Valle de Oaxaca en el año de 1529―, abarcaban grandes extensiones de tierra para ganado, cuyo dominio también se atribuían algunas poblaciones. 
     La región que históricamente conocemos como Istmo de Tehuantepec es, pues, muy pequeña, sin embargo se reconoce como una de las más significativas de México; ya que con sus pocos habitantes y escaso territorio, es mundialmente famosa.  
     Un dicho afirma que sólo se puede luchar por aquello que se quiere, se quiere lo que se respeta, y se respeta lo que por lo menos se conoce. Conozcamos, paisanos, nuestra tierra, para que sepamos valorarla y estemos dispuestos a dar todo por ella. Para sacarla del atraso y el abandono en que la han dejado los malos políticos; para hacerla nuevamente floreciente, con campos sembrados, convirtiéndola en el granero del sureste, y en un foco de desarrollo para nuestros pueblos. 

Opinión: Cambien de estrategia

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el jueves 20/Jun/2013]

No sé a qué empresas se hayan remitido los candidatos para musicalizar sus spots promocionales, pero parece que éstas los timaron. En la mayoría de los municipios istmeños escuchamos a los carros de perifoneo inundando las calles con temas pegajosos.
     Cumbia, tribal, duranguense... Todos los ritmos son útiles a la hora de promocionar a un candidato a la presidencia municipal o a la diputación local. Lo malo es que usan las mismas canciones de fondo. 
     Hasta parece que se hubieran puesto de acuerdo: el mismo tema musical, casi la misma letra, para diferentes candidatos. O las coincidencias tan cercanas existen, o se dirigieron a la misma compañía. Porque canciones hay miles (además de que muchas suelen ser de mejor manufactura que las que están utilizando los promocionales políticos).
     Pero si la similitud de las canciones es bochornosa, ¿qué diremos de las "propuestas"?. Pareciera que se hubiesen remitido al mismo guionista. Todos hablan de progreso, de empleo, de paz social y desarrollo, pero además de que no dicen cómo le harán, tampoco se pronuncian sobre los temas escabrosos que a la gente común interesan más.
     Sólo los candidatos de partidos pequeños no le tienen miedo al qué dirán: señalan a los liderazgos nocivos, critican la corrupción en todas sus formas y hablan de hacer públicas las listas de trabajadores de los ayuntamientos. Y en ellos vemos que cuando no se cuenta con padrinos con poderosos intereses, se piensa más en el interés común. Desafortunadamente cuentan con pocas posibilidades de triunfo. 
     Urge que los candidatos retomen la voz de la ciudadanía. En las poblaciones istmeñas hay cientos de personas capaces de sugerir ideas novedosas. De lo que se trata es de ser incluyentes y sacar adelante los temas urgentes.
     La clase política debe perderle el miedo a los planes osados. Siempre y cuando se cuente con el apoyo del pueblo, ningún plan será imposible. Más vale que lo hagan en estas semanas de campaña, porque es la última oportunidad en que contendrán ellos solos. El próximo trienio ya serán legales las candidaturas independientes, y entonces sabrán lo que es la verdadera competencia…