Opinión: Tensión en Álvaro Obregón

Gubidxa Guerrero

La Colonia Álvaro Obregón es relativamente reciente. Sus orígenes se remontan a la postrevolución mexicana. Su fundador fue nada menos que el General de División Heliodoro Charis Castro, exitoso militar zapoteca que inició su carrera como guerrillero en Juchitán.
     Desde sus comienzos esta comunidad se formó con personas belicosas. Viejos soldados que lucharon a lo largo y ancho del país se convirtieron en ejidatarios. El fusil lo cambiaron por el arado, y los campos de batalla por los terrenos de labranza. 
     Sin embargo, Guixhi ro' o Monte Grande, como también se le conoce (no confundir con el paraje del mismo nombre perteneciente al municipio de San Blas Atempa), permaneció olvidado por décadas. Los políticos se acordaban de la población solamente en tiempos electorales; y una vez pasados los comicios se olvidaban nuevamente de ella. Así lo constata la marginación de este pueblo hermano. 
     En los últimos meses Álvaro Obregón volvió a aparecer en las noticias debido a su importancia estratégica. Por sus terrenos debía pasar la maquinaria para instalar los grandes aerogeneradores de la Barra Santa Teresa, en San Dionisio del Mar. Ello provocó que un sector importante se resistiera, haciendo causa común con los opositores huaves. 
     Luego de malos manejos de la situación y de un intento de desalojo por parte de la policía estatal el problema creció. Después, los manifestantes no sólo se oponían al proyecto eólico, sino a que se instalaran las casillas en las siguientes elecciones. 
     Esta Agencia Municipal de Juchitán está en virtual estado de rebeldía. Las autoridades electorales han manifestado su preocupación de que no se realicen los comicios en el pueblo. Pero ahora es Saúl Vicente, candidato del PAN-PRD-PT a la presidencia municipal de Juchitán, quien parece preocupado, ya que tradicionalmente los resultados en el poblado favorecían a la denominada COCEI; y si los comicios no se llevan a cabo puede que ello perjudique a su candidatura.
     En las últimas horas se ha dado una intensa labor de operación política en aras de que las elecciones se efectúen. El problema reside en que el sector opositor parece estar dispuesto a impedir a toda costa lo anterior, por lo que el riesgo de un enfrentamiento es alto.
     ¿Estarán los coceístas dispuestos a encender la mecha? Sería tanto como hacer una hoguera en medio del monte seco. Sin embargo, peores errores ha cometido la clase política, por lo que no me extrañaría que con tal de conseguir sus fines propiciaran un enfrentamiento de funestas consecuencias. La moneda está en el aire.