Opinión: ¿A qué le temen?

Los políticos no deben temer a ser escuchados
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 01/Jul/2013] 

Estamos a menos de una semana de que se realicen las elecciones a lo largo y ancho de toda la Entidad. Faltan seis días para conocer cómo quedará configurado el mapa político en el Estado de Oaxaca. 
     Se esperan pocas sorpresas. A decir verdad, en la mayoría de los distritos y municipios los comicios serán mero trámite. Sin embargo, en algunas ciudades de importancia, todo puede pasar, por lo que algunos candidatos procuran "exponerse" lo menos posible ante los medios y la ciudadanía.
     En tiempos de redes sociales e Internet cualquier desliz es fácilmente conocido. Lo mismo sucede con las actividades de los políticos. Por ello resulta compresible la renuencia de algunos de participar en debates donde puedan evidenciarse.
     En Ixtepec y en San Francisco Ixhuatán, comunicadores de distintos medios intentaron realizar debates entre los candidatos a la presidencia municipal. Como recordarán los lectores, dicho ejercicio se realizó exitosamente en la ciudad de Juchitán el domingo 16 de junio. Sin embargo, los organizadores de aquéllos toparon con pared, debido a la negativa de los candidatos punteros de presentarse ante los radioescuchas. Para justificarse, no tuvieron empacho de mover los hilos del poder utilizando a la autoridad electoral para que "explicara" las razones del desistimiento. 
     Hablar ante los propios simpatizantes es sencillo. Los aplausos están a la orden del día. Pero responder cuestionamientos puntuales en un escenario neutral resulta más complicado. Es más fácil memorizarse los discursos que otros escribieron... 
     Los candidatos de hoy parecen repetir las mismas palabras de los abanderados de hace tres décadas. Los militantes, por su parte, pronuncian las mismas consignas... Pero debatir con los oponentes sobre asuntos de interés general sigue considerándose un riesgo que pocos desean correr. 
     Es una lástima que varios de los futuros gobernantes se muestren incapaces de argumentar en público. La democracia jamás será plena mientras los políticos se nieguen a discutir abierta, pero respetuosamente, sus proyectos de gobierno. 
     Si siendo candidatos se negaron a debatir, ¿creen ustedes que rendirán cuentas al pueblo una vez que lleguen al poder? Lo dejo a su reflexión.

Opinión: Hacia la participación ciudadana…

La participación ciudadana es vital para una democracia plena.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 28/Jun/2013]
Son innumerables las quejas por el mal manejo de los recursos municipales. La Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca prevé los mecanismos de participación y contraloría para evitar corrupción y arbitrariedad. Sin embargo, son escasos los Ayuntamientos que cumplen lo que mandan las leyes generales de la Entidad.
     Por ejemplo: sabemos que las sesiones de Cabildo deben ser públicas, en aras de transparentar la función gubernamental. No obstante, en la práctica, la gran mayoría de las personas no sabe lo que sucede en las reuniones de Concejales; y se ha vuelto común que éstas ni siquiera se realicen. Por tanto, es necesario crear los mecanismos para que los ciudadanos demos un seguimiento puntual a los asuntos de nuestras ciudades y pueblos. 
     Asimismo sucede con los Consejos Consultivos Ciudadanos. La Constitución local contempla esta figura en su Artículo 25, Inciso C ("De los mecanismos de la participación ciudadana”), Fracción V. Pero, ¿sabemos de un Consejo de este tipo funcionando en el Istmo de Tehuantepec? Serían muy útiles para salvaguardar los intereses de la sociedad. Dichos Consejos trabajarían sin goce de sueldo y estarían encargados, básicamente, de dar un seguimiento puntual a las actividades de los Ayuntamientos y a las decisiones más importantes tomadas por el Cabildo. 
     Propuestas de este tipo, que de por sí son obligaciones de nuestras autoridades municipales, parecen descabelladas a algunos políticos. Hay quienes piensan que son concesiones negociables de difícil aplicación. Tan malacostumbrados estamos…
     Por esa razón el Comité Melendre invitó recientemente a los candidatos a la presidencia municipal de Juchitán, a suscribir un “Acuerdo de Participación Ciudadana”, que contemple los dos puntos antedichos, así como la revisión de propuestas populares en cuanto a temas de proyectos eólicos, invasiones de predios, transporte público, y transparencia en las arcas municipales. 
     Estamos en tiempos electorales y las promesas se quedan en el aire. Esta es una magnífica oportunidad para que la ciudadanía tenga un mecanismo que le permita vigilar a sus gobernantes. 
     Nadie está inventando nada. Solamente se estaría cumpliendo lo que la normatividad marca. ¿Algún abanderado se negará? Sería tanto como decir una cosa (‘transparencia’, ‘ciudadanizar’ los municipios, etc.) y hacer lo contrario…

Opinión: Puede haber sorpresas en Juchitán

El debate se transmitió en vivo por TvMelendre.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 26/Jun/2013]

El exceso de confianza no es bueno, ya que ―como afirmaba Sócrates, el filósofo griego― “engendra descuido, indolencia e indisciplina”. Por el contrario, las bajas expectativas son favorables, porque al no esperarse nada extraordinario de una persona, todo aquello que haga bien será considerado meritorio.
     Si un equipo de fútbol llega a un partido con la seguridad de sufrir una derrota aplastante, será considerado triunfador si consigue un empate. Lo mismo sucede en la política.
     Cuando inició la contienda en Juchitán, todos dábamos por hecho el triunfo abrumador de Saúl Vicente Vázquez, o de cualquier candidato que postulara la alianza PAN-PRD-PT. El PRI, que actualmente gobierna esa importante ciudad zapoteca, no tenía muchas posibilidades de triunfo, debido a fracturas internas y a la disputa por la candidatura, misma que involucró a varios ex gobernadores de Oaxaca.
     La primera semana fue sencilla. Las distintas “corrientes” de la COCEI discutían por la repartición de posiciones, dando por hecho la victoria contundente de su candidato. Para facilitarle las cosas, Héctor Matus Martínez, candidato del PRI a la alcaldía ―quien hace doce años fue presidente de un Consejo Municipal― no daba muestras de interés. Su campaña no aparecía por ningún lado. Ni la prensa escrita, la radio o la televisión daban cuenta de sus actividades proselitistas. Entonces vino el cambio…
     Matus opuso cierta resistencia para participar en el debate organizado por el Comité Melendre el domingo 16 de junio, que se transmitió en vivo desde TvMelendre y Punto Crítico Radio. Cuando finalmente accedió, mucha gente pensaba que se vería opacado por la retórica de Saúl Vicente, hombre de experiencia en podios internacionales. 
     Pero cuál fue la sorpresa, cuando vimos que Héctor Matus respondió con seguridad acerca de los temas de que trató el encuentro. Prácticamente la mitad de las respuestas las dio en idioma zapoteco, y tocó temas sensibles, como las invasiones de predios y los proyectos eólicos, con franqueza. No atacó a sus adversarios; tampoco respondió algunas alusiones personales, y contribuyó para que el clima de respeto de esa noche fuera impecable. 
     Por su parte, el candidato del PAN-PRD-PT se mostró evasivo en temas trascendentales, tratando de no incomodar a los líderes coceístas que se han beneficiado del actual estado de cosas en Juchitán, y quienes han sido grandes promotores de los bloqueos, la corrupción, las invasiones y la ingobernabilidad.
     Ahora Héctor Matus no deja de asistir a las entrevistas radiofónicas. También está haciendo buen uso de las redes sociales de Internet. Muchos de quienes pensábamos que su derrota sería segura, hoy lo dudamos genuinamente. 
     Por su parte, hay sectores de la denominada COCEI que tampoco están muy satisfechos con la candidatura de Saúl Vicente, y que podrían terminar inclinando la balanza a favor de cualquiera de los dos. Si a eso sumamos la buena acogida de Armando López Gómez, candidato del PSD, la situación se complica.
     ¿Qué sucederá el 7 de julio? ¿Será un final cerrado? Sólo los electores lo saben…  

Opinión: Aumenta la inseguridad en el Istmo

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 25/Jun/2013]

Resulta un tanto irónico que mientras los candidatos de todos los partidos políticos hablan de la seguridad como eje de sus proyectos de gobierno, la región istmeña esté siendo asolada por una nueva ola de asaltos.
     Decenas de robos a mano armada se han suscitado en los recientes días en diferentes establecimientos. Farmacias, bares, pizzerías, ferreterías céntricas en la población de Juchitán han sido atracadas por sujetos a bordo de motocicletas. En Tehuantepec y Salina Cruz también aumentó el índice delictivo. 
     La gente se pregunta a qué se debe esta situación. Pareciera que las campañas políticas están distrayendo a las corporaciones policíacas de su principal deber, que es proteger a la ciudadanía que les paga.
     El tema de la seguridad es, junto con los bloqueos, proyectos eólicos, invasiones o transporte público, uno de suma importancia. Las poblaciones istmeñas viven en la zozobra por no saber cuándo se suscitará un nuevo atraco.
     La inseguridad afecta todos los aspectos de la vida social. Una ciudad insegura ve perjudicado el comercio. Las personas que hayan sufrido un despojo en algún establecimiento, difícilmente volverán al lugar. 
     La pérdida que se genera con un delito no se queda en lo robado, sino en los efectos nocivos a mediano y largo plazo. ¿Cuántas colonias no han visto morir su vida social por la delincuencia?
     Es necesario que los candidatos y partidos políticos se tomen en serio su papel. El primero de enero se renovarán las alcaldías de todo el Estado de Oaxaca y éstas deben tener un plan cuidadoso para reducir los índices delictivos.
     Es forzoso que los partidos políticos consideren buscar el modo en que la sociedad se sume a la protección colectiva. Basta con echar un vistazo al sistema comunitario de justicia. Hay poblaciones que han aprendido a vivir seguras con la participación ciudadana.
     Los habitantes debemos involucrarnos en la seguridad de nuestras ciudades y pueblos. Como se dice: la seguridad somos todos.   

Artículo: La llanura del Istmo de Tehuantepec

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el sábado 22/Jun/2013]

A lo largo de varios meses, hemos ido difundiendo parte de la historia de nuestra región. Sin embargo, levanta cierta confusión el hecho de que de vez en cuando se denomine “Istmo de Tehuantepec” a toda el área comprendida del sur de Veracruz hasta las costas de Salina Cruz. Por ello, hoy me daré a la tarea de aclarar los dos sentidos en que entendemos esa palabra: el geográfico, y el histórico.
     Si bien, el término Istmo tiene una denotación meramente geográfica ―“lengua de tierra que une dos continentes”, es decir: la parte más estrecha entre dos mares―; cuando hablamos del “Istmo de Tehuantepec”, no nos imaginamos toda el área comprendida entre el Golfo de México y el Océano Pacífico, que va de Coatzacoalcos a Salina Cruz. El término, con el paso del tiempo, ha adquirido otra connotación. 
     A lo largo de los años, gobiernos y personajes se han referido a los zapotecas de la región como istmeños. En los mismos documentos encontramos una situación similar. Las diferentes autoridades estatales designaron muchas veces al Departamento de Tehuantepec como “el Istmo”, aunque buena parte de su territorio no debería designarse de esa manera, pues comprendía sierras y otras zonas no estrechas. 
     El Istmo es, histórica y culturalmente hablando, el territorio llano y relativamente pequeño situado al suroeste del Estado de Oaxaca (además del municipio de Jalapa del Marqués). Es una planicie costera. Decenas de poblaciones habitan sus terrenos áridos azotados por fuertes vientos. Hoy en día cuenta con más de seis ciudades que sobrepasan los veinte mil habitantes; tres de las cuales casi alcanzan los cien mil. La llanura tiene una altura promedio de 30 metros sobre el nivel del mar, cuenta con un clima cálido, una temperatura media de 27° ―de las más elevadas en el Estado― y una temporada de lluvias que va de mayo a septiembre.
     Ya desde la época prehispánica esta región constituyó un paso clave para las expediciones mexicas al Soconusco; y se tienen noticias del conflicto bélico que enfrentó a finales del Siglo XV a los mixtecas y zapotecas contra la Triple Alianza, en la que resultaron derrotados estos últimos. La ambición por el control de esta región estratégica motivó la “guerra de Guiengola”, con la que los zapotecas consiguieron apoderarse definitivamente del área.   
     Durante el periodo precortesiano y el novohispano, el principal asentamiento en la zona fue la ciudad de Tehuantepec. Antes de la llegada de los españoles su población excedía los veinte mil habitantes, pero en el Siglo XVI, debido a las epidemias, la ciudad perdió aproximadamente el 90% de sus pobladores. Para mediados del Siglo XIX, la antigua Villa de Guadalcazar ―Tehuantepec― contaba con más de trece mil almas repartidas en sus quince barrios. 
     La ciudad se ubica entre unos pequeños cerros, siendo el principal y del que toma su nombre, Dani Beedxe’ o Cerro del Jaguar. Un gran río parte la ciudad en dos. De él se extraían grandes cantidades de peces y camarones, y hoy nutre a la Presa Benito Juárez, en Jalapa del Marqués, que a su vez riega los campos agrícolas de la región. 
     Juchitán, poblado menor durante la época prehispánica y la Colonia, alcanzó durante el siglo XIX los ocho mil habitantes. Situada al este de Tehuantepec, continuamente padece de inundaciones por la crecida del “Río de los Perros” o Guiigu’ Bi’cunisa (que en lengua zapoteca significa “Río de las Nutrias” o de manera más literal “río de los perros de agua”). También soporta las inclemencias del clima, pues, aunado a lo anterior, la ciudad es continuamente castigada por el viento del norte.
     Los principales asentamientos de origen zapoteca alrededor de las dos comunidades anteriores, son: San Blas Atempa (antiguo barrio de Tehuantepec), Jalapa del Marqués, Huilotepec, Salina Cruz, Mixtequilla, Comitancillo, Tlacotepec, Chihuitán, Laollaga, Ixtepec (antes, San Jerónimo), Ixtaltepec, El Espinal, Xadani, Unión Hidalgo e Ixhuatán.
     Espesos bosques poblaban esta región hace ciento cincuenta años. El cedro americano, la caoba y el palo de brasil constituían una materia prima codiciada por los aserraderos que la explotaron hasta deforestar casi por completo la zona. Hoy en día, gran parte de la tierra es utilizada para ganadería, y esta situación en nada mejora las expectativas para su recuperación. Durante la época de lluvias los caminos se hacían intransitables y las enfermedades abundaban. Los pantanos obligaban, asimismo, a que se tuviera que hacer un gran rodeo para viajar de un pueblo a otro. 
     Alrededor de la superficie costera se encontraban, además, varias de las minas de sal más importantes del Estado, que mucho contribuyeron a la bonanza comercial de la región. También estaban las haciendas que el conquistador Hernán Cortés hubiera solicitado para sí. Llamadas “Marquesanas” en su honor ―recordemos que Cortés obtuvo el título de Marqués del Valle de Oaxaca en el año de 1529―, abarcaban grandes extensiones de tierra para ganado, cuyo dominio también se atribuían algunas poblaciones. 
     La región que históricamente conocemos como Istmo de Tehuantepec es, pues, muy pequeña, sin embargo se reconoce como una de las más significativas de México; ya que con sus pocos habitantes y escaso territorio, es mundialmente famosa.  
     Un dicho afirma que sólo se puede luchar por aquello que se quiere, se quiere lo que se respeta, y se respeta lo que por lo menos se conoce. Conozcamos, paisanos, nuestra tierra, para que sepamos valorarla y estemos dispuestos a dar todo por ella. Para sacarla del atraso y el abandono en que la han dejado los malos políticos; para hacerla nuevamente floreciente, con campos sembrados, convirtiéndola en el granero del sureste, y en un foco de desarrollo para nuestros pueblos. 

Opinión: Cambien de estrategia

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el jueves 20/Jun/2013]

No sé a qué empresas se hayan remitido los candidatos para musicalizar sus spots promocionales, pero parece que éstas los timaron. En la mayoría de los municipios istmeños escuchamos a los carros de perifoneo inundando las calles con temas pegajosos.
     Cumbia, tribal, duranguense... Todos los ritmos son útiles a la hora de promocionar a un candidato a la presidencia municipal o a la diputación local. Lo malo es que usan las mismas canciones de fondo. 
     Hasta parece que se hubieran puesto de acuerdo: el mismo tema musical, casi la misma letra, para diferentes candidatos. O las coincidencias tan cercanas existen, o se dirigieron a la misma compañía. Porque canciones hay miles (además de que muchas suelen ser de mejor manufactura que las que están utilizando los promocionales políticos).
     Pero si la similitud de las canciones es bochornosa, ¿qué diremos de las "propuestas"?. Pareciera que se hubiesen remitido al mismo guionista. Todos hablan de progreso, de empleo, de paz social y desarrollo, pero además de que no dicen cómo le harán, tampoco se pronuncian sobre los temas escabrosos que a la gente común interesan más.
     Sólo los candidatos de partidos pequeños no le tienen miedo al qué dirán: señalan a los liderazgos nocivos, critican la corrupción en todas sus formas y hablan de hacer públicas las listas de trabajadores de los ayuntamientos. Y en ellos vemos que cuando no se cuenta con padrinos con poderosos intereses, se piensa más en el interés común. Desafortunadamente cuentan con pocas posibilidades de triunfo. 
     Urge que los candidatos retomen la voz de la ciudadanía. En las poblaciones istmeñas hay cientos de personas capaces de sugerir ideas novedosas. De lo que se trata es de ser incluyentes y sacar adelante los temas urgentes.
     La clase política debe perderle el miedo a los planes osados. Siempre y cuando se cuente con el apoyo del pueblo, ningún plan será imposible. Más vale que lo hagan en estas semanas de campaña, porque es la última oportunidad en que contendrán ellos solos. El próximo trienio ya serán legales las candidaturas independientes, y entonces sabrán lo que es la verdadera competencia…

El debate en Juchitán

Gubidxa Guerrero 

Y el día llegó. Cuatro candidatos a la presidencia municipal de Juchitán compartieron el mismo escenario para hablar de los temas que más preocupan a los habitantes de una de las ciudades más importantes del Estado de Oaxaca.
     
El 29 de mayo se dio a conocer la noticia. En el marco del 160 aniversario de la muerte de José Gregorio Meléndez y de la proclamación de la independencia del Istmo de Tehuantepec con respecto el Estado de Oaxaca, el Comité Autonomista Zapoteca “Che Gorio Melendre” lanzó la convocatoria a un debate entre los candidatos a la presidencia municipal de Juchitán.
     

Opinión: Cauces para la paz

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 17/Jun/2013]

La tarde del Martes Santo 26 de marzo de 2013 Juchitán vivió un episodio lamentable en su historia reciente. Más de un centenar de policías estatales intentaron efectuar un desalojo en la Séptima Sección de Juchitán, rumbo al camino que conduce a Playa San Vicente.
     Los manifestantes mantenían un retén desde finales de febrero, con el que impedían el paso de vehículos pertenecientes a las empresas subcontratadas por las eólicas, así como el de camiones de la Agencia Modelo del Istmo. La presión de algunos sectores dio el pretexto perfecto al Gobierno del Estado para que intentara un desalojo que dejó un saldo de decenas de uniformados y civiles heridos, algunos de gravedad.
     Una mujer policía fue detenida por los pobladores, quienes afirmaban que no la liberarían. La Secretaría de Gobierno estaba pensando en montar un operativo de rescate que, de haberse realizado, habría sido de funestas consecuencias, puesto que los vecinos de la Séptima no permitirían un nuevo intento de desalojo. 
     Entre la incertidumbre del momento, cuando ningún líder político era escuchado, porque hacía mucho que los habían rebasado, las partes encontraron un magnífico intermediario: Martín Eduardo Martínez García, Presbítero de la Parroquia del Señor de Esquipulas, quien con el apoyo de algunos integrantes del Comité Melendre, logró fungir como mediador en un momento crítico.
     Gracias a los buenos oficios del Padre Martín la situación se calmó. La mujer policía pudo ser entregada sana y salva, a cambio de que el Coordinador de la Secretaría General de Gobierno en el Istmo, Rodrigo Velázquez, asumiera ciertos compromisos públicos, como que no habría represalias contra ningún miembro de la Asamblea del Pueblo Juchiteco (APJ) por los hechos acaecidos ese día.
     Con anterioridad el Padre Martín había jugado roles importantes en asuntos del fuero común, cuando con muchísimo tacto había conseguido dialogar con grupos que asolaban la zona. El diálogo ha sido su principal arma en su acompañamiento de los más humildes.    
     En mayo volvieron a vivirse hechos violentos en Juchitán, pero esta vez en la parte norte de la ciudad. Hubo casi veinte detenidos y mucha preocupación entre la clase política. Nuevamente, en momentos en que no parecía haber voz alguna que fuera escuchada, el Padre Martín fue requerido por los familiares de los presos para su intercesión.
     Gracias a personas como el Presbítero del Señor de Esquipulas la situación no ha estallado. Desafortunadamente en cuestión de días será movido a otra ciudad, en una serie de ajustes que está haciendo el Obispado a nivel regional.
     La Iglesia Católica tiene sus reglas y los sacerdotes saben obedecer. Sin embargo, Juchitán perderá un interlocutor fundamental en un momento delicado. Ojalá quienes toman las decisiones estén conscientes de lo debilitada que dejarán a la sociedad juchiteca con el cambio del Padre Martín.
     Es paradójico que cuando en la ciudad de las flores urgen personas comprometidas con la paz, se traslade a uno de sus principales defensores a otra población.  

Opinión: Crisis moral de nuestro tiempo

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el domingo 16/Jun/2013]

Nuestra sociedad está en crisis. En ninguna parte parece existir orden. Casi toda la clase política está corrompida, y no da muestras de mejora inmediata. Cientos de millones de pesos destinados a los servicios públicos se quedan en los bolsillos de unos cuantos. El cinismo es la norma. El sentido elemental del decoro, y la vergüenza, han dejado lugar al desparpajo. 
     Sin embargo, lo más terrible no se encuentra en los partidos políticos o en las élites gobernantes. Lo verdaderamente peligroso está ocurriendo en nuestros hogares y en las calles. Desde hace algunos años, nuestros pueblos están siendo socavados por males mucho peores que los políticos ineptos. Son los vicios, tolerados y hasta fomentados, los que afectan el corazón de nuestras sociedades, y de los que ningún político quiere hablar. Es la pérdida de valores humanos lo que abre camino a que los niños mimados de hoy sean los déspotas del mañana.
     ¿Qué hay del alcoholismo? Por sí solo, este mal corroe todo el tejido social: propicia violencia intrafamiliar, accidentes, delitos, deterioro de la economía doméstica. En la inmensa mayoría de los accidentes de tránsito, los responsables iban alcoholizados; lo mismo sucede en los casos de agresiones a la pareja. Y dicho mal no sólo es tolerado, sino alentado abiertamente mediante hábiles estrategias publicitarias que pretenden hacernos creer que emborracharse es “lo tradicional”.
     ¿Qué diremos de la diabetes? Una enorme cantidad de paisanos padecen esta enfermedad debido a los malos hábitos alimenticios y al sedentarismo. Antiguamente, las personas ingerían altas cantidades de grasa, mismas que gastaban con las jornadas agotadoras bajo el sol. Ahora, cada vez son más raras las personas que caminan.
     ¿Y los adolescentes y jóvenes? Son miles los que han perdido el sentido elemental del respeto y de la responsabilidad, pues con el ejemplo que reciben del entorno, no podemos esperar otra cosa.
     Y así podríamos ir enumerando otros males que nos agobian, y de los que poco se habla o se denuncia. Pero la cultura nos puede salvar. Las auténticas tradiciones, y no los vicios disfrazados de tales, nos muestran el camino. La honorabilidad, el respeto, la ayuda mutua, la honradez, y demás valores transmitidos a través de muchas generaciones son nuestro baluarte. 
     Lo propio no debe ser sinónimo de obsoleto. Más bien debe servir como el cimiento sobre el que hay que construir un mejor presente para proyectar un próspero futuro. Es cuestión de saber ir con tiento, con respeto y humildad.

Opinión: Dos tipos de críticos: el que propone y el que descalifica

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 14/Jun/2013]

Según Wikipedia “un troll describe a una persona que publica mensajes provocativos, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como un foro de discusión, sala de chat o blog, con la principal intención de provocar o molestar una respuesta emocional en los usuarios y lectores, con fines diversos y de diversión o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión, logrando que los mismos usuarios se enfaden y se enfrenten entre sí. El troll puede crear mensajes con diferente tipo de contenido como groserías, ofensas, mentiras difíciles de detectar, con la intención de confundir y ocasionar sentimientos encontrados en los demás”. 
     Esta sencilla definición aplica a la perfección a una clase de ciudadano que no propone, no critica ni participa, sino que únicamente descalifica. 
     Muchos malos políticos han provocado que cada vez haya más personas desencantadas con una de las labores más ennoblecedoras: gobernar. Tal como algunos malos profesores han desprestigiado a la docencia, los políticos corruptos han alejado a los mejores ciudadanos de la vida participativa.
     Sin embargo, el desencanto por la partidocracia no debe implicar que nos alejemos de la vida pública. De otro modo seríamos “analfabetos políticos” según la magnífica definición de Bertolt Brecht: “El peor analfabeto/ es el analfabeto político./ Él no oye, no habla/ ni participa en los acontecimientos políticos./ No sabe que el costo de la vida,/ el precio de los frijoles, del pescado,/ de la harina, del alquiler, del calzado/ y de las medicinas/ dependen de las decisiones políticas./ El analfabeto político es tan animal/ que se enorgullece e hincha el pecho/ al decir que odia la política./ No sabe el imbécil que/ de su ignorancia política proviene/ la prostituta, el menor abandonado,/ el asaltador, y el peor de los bandidos,/ que es el político aprovechador,/ embaucador y corrompido,/ lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.
     Al descalificar toda acción política (sea elecciones, manifestaciones pacíficas, críticas constructivas) sin otro argumento que el odio, el troll ciudadano favorece a los peores personajes. 
     Como ejemplo, citaré un comentario recurrente en la página oficial en Facebook del Comité Melendre, organización que este domingo realizará un debate entre los candidatos a la presidencia municipal de Juchitán: “Los debates siempre lo ganan los mentirosos y hábiles para los discursos. ¿Para qué hacer un debate? No sirven de nada. ¡No al debate!”. 
     La persona que ‘copia’ y ‘pega’ este comentario en todos lados no hace una contrapropuesta, tampoco realiza ningún tipo de acción en beneficio de la comunidad o de la concientización ciudadana. Sólo pretende, como en la definición de troll, “provocar o molestar”. Para muestra, basta con echar un vistazo a su perfil.
     Si la ciudadanía no se pronuncia creando mecanismos de participación, nadie lo hará por nosotros. La construcción de una sociedad más justa pasa necesariamente porque los habitantes luchemos por nuestros propios espacios de expresión, y critiquemos y encaremos a los políticos de oficio de manera respetuosa. El debate del domingo es apenas uno de los primeros pasos en ese sentido. Faltan muchos más, pero todos debemos caminar juntos.