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Bienes comunales de Juchitán. ¿Tierra de todos?

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario en Julio/2013]

La historia guarda muchas ironías. Como el hecho de que un pueblo que se levantó en armas incontables veces para defender sus recursos naturales y su autonomía política, hoy viva presa de disputas vulgares por el poder y desconozca la extensión de sus bienes comunales. Así acontece en Juchitán, donde unos cuantos se alternan en la presidencia municipal y en donde pocas familias se benefician de la propiedad colectiva.

COCEI. ¿Unidad en tres partidos?

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 07/Mar/2016]
Ayer se realizaron las elecciones internas en la llamada Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI). Nueve precandidatos y quince “expresiones” (o mejor dicho, jefes) compitieron para ver quién será el candidato de unidad del conglomerado de tribus de la llamada izquierda juchiteca.
Hasta el momento, nadie sabe a ciencia cierta quién se alzó con el triunfo. La elección transcurrió relativamente tranquila, salvo algunos episodios lamentables en La Ventosa, agencia municipal de Juchitán.

Juchitán, sin estrategia de seguridad

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 27/Ene/2016]

Ante la ausencia de estrategia de seguridad pública municipal, la ciudadanía juchiteca decidió explorar formas de organización vecinal para la prevención del delito. De manera totalmente autónoma, se crearon varias juntas vecinales en la tierra del General Heliodoro Charis Castro; la primera de las cuales --la Junta Vecinal Guendalisaa A.C.-- instaló un sistema de alarmas y realizó sus primeras detenciones varios meses antes de que al Ayuntamiento se le ocurriera la brillante idea de crear un Consejo Municipal de Seguridad, invitando a "ciudadanizar" las tareas preventivas.

Informar ¿qué?


Gubidxa Guerrero

Diciembre es el mes en que las autoridades municipales de nuestro país informan a la ciudadanía sus avances en materia de administración pública. Pero hay de informes a informes… 

Mientras en algunos lugares de México se suelen reconocer, con humildad, logros y retrocesos en el gobierno local; en otros, este acto es utilizado para ensalzar las virtudes del gobernante, haciendo de la vista gorda ante los serios problemas que padece cotidianamente la población. El Ayuntamiento de Juchitán pertenece a estos últimos.

La “izquierda” juchiteca y el radicalismo antieólico…

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 11/Mar/2015]

Los priístas gobernaron Juchitán por más de cuarenta años. Cuatro décadas fueron suficientes para que la sociedad los conociera como “PRI Huela”. El tricolor era sinónimo de obsoleto, debido a que bajo el discurso de revolución institucionalizada estaban los políticos que todo lo venden y todo lo corrompen.

El pueblo le dice al Cabildo juchiteco

Cabildo juchiteco durante la sesión pública. Miércoles 25 de junio de 2014

Gubidxa Guerrero 
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“Ustedes son los líderes. Los que comandan a los mototaxistas son solamente quienes ustedes quieren que den la cara. Todos nosotros sabemos que los que más tienen dinero son los dueños de los mototaxis. Y si hay delincuentes en los mototaxis es porque ustedes, los verdaderos líderes, lo han permitido.

“¿Cuál es la solución? Si ustedes metieron los mototaxis, ¿por qué no les piden un registro? No solamente de palabra, sino también con foto. ¿Por qué no le piden a cualquiera que le den trabajo que se identifique? No solamente con su cara, sino con su domicilio. 

“Todos nosotros sabemos a qué se dedican. Todos sabemos que si nosotros señalamos [a alguno], al día siguiente puede que nosotros seamos los muertos. Lo sabemos. Nada más que es muy difícil señalarlos, porque tenemos miedo de levantar el dedo y decir a la autoridad «Éste es el que me asaltó», porque al día siguiente amaneceríamos muertos.

“La solución está en la mano de todos y cada uno de ustedes [el Cabildo de Juchitán] y principalmente en el Presidente Municipal, que se ha dejado mangonear. A decir verdad se ha dejado mangonear. Porque él no es Presidente Municipal. Discúlpeme usted.  

“¿Le puedo decir algo? Cuando mi hija vio su foto, me dijo orgullosamente: «Mami, ese señor es mi vecino». Porque mi hija lo ha querido visitar para decirle: «Estoy orgullosa de que usted sea nuestro Presidente». ¿Pero sabe qué? Es muy difícil localizarlo. A menos de que sea mediante un grupo político, podemos llegar a usted.

“Poner armas en manos de la Policía lo veo muy difícil. Cuando hay un asalto y nosotros llamamos, la Policía llega y pregunta: «¿Por dónde se fueron?». «A la izquierda», y se van a la derecha… Son muy cobardes, precisamente porque no están capacitados. Porque tenemos a mucho personal que no tiene la capacidad para enfrentarse a este tipo de delincuentes. Porque hasta los delincuentes son inteligentes para elaborar sus planes. 

“¿Quieren ustedes trabajar bien? ¡Pónganse los pantalones y trabajen! Dejen de agarrar dinero de la gente para soltar a quienes ya agarraron. No hace mucho, el señor al que le mataron a su hijo estuvo con la autoridad que soltó al responsable. ¿Y qué pasó? Nada.

“¿Realmente ustedes quieren que los ayudemos? Pónganse los pantalones y vayan delante de nosotros para que nos defiendan. Sean ustedes nuestro escudo para que podamos hablar y señalar”.

Reproduzco íntegras las palabras de una ciudadana de cierto municipio inseguro e ingobernable, en donde valen más los intereses de los políticos que los derechos de sus habitantes. Hablo de la anárquica Juchitán, donde este miércoles se llevó a cabo una sesión pública de Cabildo, como resultado de la manifestación por la paz y la tranquilidad realizada el lunes 23 de junio. 

El testimonio quedó videograbado. Agradezco a José Nieto por subirlo a la red. Es prueba del hartazgo generalizado en el bastión de la otrora digna COCEI. ¿Cuántos robos más? ¿Cuántos muertos serán necesarios para que los caciques políticos metan reversa y dejen de conducir al abismo? Sólo ellos lo saben. La ciudadanía, como siempre, es la que paga las funestas consecuencias. 

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Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 26/Jun/2014.

De inseguridad y caciques políticos en Juchitán

Gubidxa Guerrero 
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Mientras en el resto del país las multitudes se congregaban para festejar el triunfo de la selección mexicana de fútbol ante Croacia, en Juchitán la gente acudía a una concentración para exigir a las autoridades un alto a la inseguridad. 

Si tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la pata, ¿qué tan responsables son los caciques políticos de la ciudad de las flores que han organizado a grupos de mototaxistas sin verificar edad ni antecedentes? 

En aras de ganar votantes, líderes de todos los partidos se montan en una fiera que no pueden domar. ¿Ellos brindarán la seguridad que el pueblo quiere? 

Habló el Obispo Emérito

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 07/Mar/2014]

Arturo Lona Reyes es un personaje respetado. Siendo Obispo en funciones de la diócesis de Tehuantepec siempre supo alzar la voz para denunciar los abusos que se cometían en contra de las poblaciones istmeñas.

En su momento apoyó la lucha campesina de la COCEI. Cobijó a sus líderes y defendió decididamente las razones de quienes en Juchitán de Zaragoza habían echado al PRI del poder local. Eso le valió algunos llamados de atención de sus superiores, quienes no dejaban de considerar imprudente pronunciarse en temas políticos.

Como Obispo Emérito ha sabido guardar el respeto a la investidura de las nuevas autoridades eclesiásticas. Vive, por tanto, retirado de los reflectores, mas no por ello, indiferente a los problemas sociales y espirituales de la grey.

Resulta importantísimo que una persona con su prestigio se pronuncie acerca del problema en la agencia municipal juchiteca Álvaro Obregón, donde una parte importante del pueblo ha dicho que no desea más intromisiones de los partidos políticos; donde, además, se reportaron hechos de violencia, luego de que las autoridades de Juchitán se empecinaran en realizar una elección donde no existían condiciones para ello.  

Reproduzco su mensaje dirigido al Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y a las principales autoridades políticas de los Estados Unidos Mexicanos:

“El Centro de Derechos Humanos “Tepeyac” del Istmo, A.C. y este servidor , nos dirigimos a ustedes de la manera más atenta para externar nuestra más profunda preocupación, ante las reiteradas y recientes agresiones realizadas contra la comunidad indígena zapoteca de Álvaro Obregón perteneciente al municipio de Juchitán de Zaragoza en el estado de Oaxaca, México.
“Ante las alarmantes noticias de violencia que se han generado en esa población y ante las reiteradas acusaciones de los comuneros de no ser atendidas sus demandas planteadas desde hace tiempo ante las instancias correspondientes y de sentirse agredidos al no reconocerles la elección de sus legítimas autoridades, llevadas a cabo por usos y costumbres el día 8 de diciembre del 2013, avaladas por los artículos 18, 33 y 34 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los pueblos indígenas, manifestamos nuestra preocupación e interés de que sean atendidas de manera inmediata y eficaz las demandas de los comuneros de Alvaro Obregón que facilite de nuevo el buen entendimiento y la paz entre los habitantes de esta comunidad.
“El Centro Diocesano de Derechos Humanos Tepeyac, de ninguna manera estamos con la violencia, porque la violencia engendra violencia. Estamos luchando por la paz, fruto de la justicia y el amor entre los pueblos. Ponderamos el pensamiento del Lic. Benito Juárez “El respeto al derecho ajeno, es la paz” Es por lo anterior que, con suma preocupación expresamos a ustedes nuestro más enérgico rechazo a las acciones de violencia cometidas contra la población indígena zapoteca de Álvaro Obregón que se organiza para la reconstitución comunitaria y para recuperar su sistema normativo indígena, ante lo cual, les instamos de manera respetuosa a:
“1.- Garantizar la seguridad e integridad física del Cabildo Comunitario y de la población de Álvaro Obregón, para el pleno disfrute de sus derechos, en el proceso de reconstrucción comunitaria y la defensa legítima de su derecho al Territorio.
“2.- Respetar el ejercicio del derecho del pueblo indígena Álvaro Obregón a determinar sus estructuras y a elegir la composición de sus instituciones de conformidad con sus propios procedimientos, a partir del reconocimiento del Cabildo Comunitario elegido en Asamblea General Comunitaria el pasado 8 de diciembre de 2013.
“3.- Activar el Mecanismo Nacional de Protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas con el objetivo de garantizar la seguridad de las y los defensores de derechos humanos integrantes de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio.
“4.- Reactivar las medidas de protección en favor de las personas integrantes de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio, cuya responsabilidad de implementación recae sobre el Gobierno del Estado de Oaxaca dentro de los expediente DDHPO/CA/004/RIJ(10)/OAX/2011 y DDHPO/070/RIJ/(10)/OAX/2012 de la Defensoría de Derechos Humanos el Pueblo de Oaxaca.
“5.- Realizar una investigación imparcial, expedita y apegada a los más altos estándares internacionales de derechos humanos, para sancionar de manera ejemplar a los responsables de las agresiones cometidas contra la población de Álvaro Obregón, Mpio. de Juchitán, Oaxaca, el pasado domingo 2 de marzo de 2014, y evitar así su repetición”.

Esperemos que la voz del Obispo emérito, Arturo Lona Reyes, sea atendida, ya que tal parece que los gritos del pueblo llano quieren ser acallados con la provocación y la violencia. 

Álvaro Obregón y la incongruencia de la izquierda juchiteca

Gubidxa Guerrero

Hace poco menos de cuatro décadas muchos estudiantes y campesinos juchitecos se unieron en torno al problema agrario. Dieron pequeñas batallas en cuestión de derechos laborales y del comisariado de bienes comunales. Posteriormente decidieron luchar por alcanzar el poder político, cosa nada sencilla en un escenario gobernado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Ese movimiento fue rápidamente descalificado. “Mariguanos”, “minoría violenta”, “desestabilizadores”, “vándalos” fueron adjetivos con que los llamó el gobierno de entonces. Algunos medios informativos hicieron eco de la versión oficial, sumándose a esta campaña de satanización que dio como resultado una represión todavía recordada. 

Necesario impulsar el “Acuerdo para la Participación Ciudadana” en Juchitán

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 17/Feb/2014]

Uno de los peores males de la administración pública es la desatención de los problemas urgentes. Y eso se debe, en gran medida, a que las personas que toman las decisiones de nuestras ciudades y pueblos desconocen dichos problemas. 

Es necesario que la ciudadanía colabore con las autoridades, porque sólo sumando los esfuerzos, capacidades y la experiencia de todos, podremos edificar una mejor sociedad. Para ello se hace forzoso que quienes gobiernan Juchitán, acepten comprometerse a implementar algunas medidas que hagan más sencillo el reordenamiento de la vida pública. 

Como se recordará, en junio pasado el Comité Melendre organizó un debate entre los candidatos a la presidencia municipal, quienes compartieron el mismo escenario para hablar de los temas que más preocupan a los habitantes de una de las ciudades más importantes del Estado de Oaxaca. Con el lema “No más rollos. Sí al debate”, se hizo con la pura intención de propiciar un encuentro que echara abajo el mito de que los zapotecas istmeños no podemos charlar civilizada y respetuosamente.

Como siguiente paso, se invitó a los candidatos a suscribir el “Acuerdo para la Participación Ciudadana”, mismo que constituía el compromiso moral de cumplir tres puntos: 1.- Sesiones de Cabildo públicas, transmitidas por radio e Internet; 2.- Creación del Consejo Consultivo Ciudadano y 3.- Revisión de los “Cinco Ejes para la Paz Social en Juchitán”. Tres de los participantes en el debate lo signaron, así como varios testigos de honor de la sociedad civil; sin embargo, el actual presidente municipal hizo caso omiso al llamado.

Para el Comité Melendre la negativa del entonces candidato puntero fue muy decepcionante, especialmente porque en un clima de crispación se esperaban señales que dieran certeza de la construcción de un gobierno incluyente y participativo. 
“A más de un mes del relevo municipal, la organización considera llegado el momento de retomar el proyecto original para seguir construyendo confianza en la ciudad”, fueron las palabras de Juquila A. Ramos Muñoz, Responsable de la Comisión de Acción Ciudadana del Comité Melendre. 
Según sus declaraciones, el “Acuerdo para la Participación Ciudadana” no debe ser visto como un obstáculo, sino como un instrumento que propicie el diálogo efectivo entre las autoridades y la ciudadanía. 
“El gobierno siempre ha puesto condiciones, diciendo cómo y cuándo escuchar a los habitantes. Eso desalienta la participación. Lo que nosotros estamos proponiendo es que el ciudadano sepa quiénes son sus representantes, qué hacen y cómo trabajan, para así poder sumarse a las tareas que el municipio necesita”, agregó Juquila Ramos.
Esta misma semana el Comité Melendre convocará a varias organizaciones civiles a un diálogo franco, para definir la manera en que se hará llegar una propuesta concreta al Cabildo juchiteco. 
“Nosotros sabemos cuáles son nuestros derechos. No estamos inventando nada ni pidiendo una exageración. Simplemente deseamos que se dé cumplimiento a lo que marcan las normas en la materia. Esperamos que al menos una parte del cabildo sea sensible a nuestra inquietud. Aunque lo deseable es que el presidente municipal reconsidere su postura de junio pasado y mire con buenos ojos nuestra propuesta”, finalizó la Responsable de Acción Ciudadana.
Es importante que la ciudadanía recupere la confianza en los servidores públicos. Pero antes es preciso que los gobernantes den señales inequívocas de apertura democrática. Estamos frente a la oportunidad histórica de edificar una nueva relación pueblo-poder local. Ojalá impere el sentido común y no se desdeñe esta iniciativa.  

Hacia la autonomía en Guixhi ro’

"La movilización social de Álvaro Obregón
no quedó en la cancelación del proyecto eólico"
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 21/Ene/2014]

El fin de semana pasado buena parte de la población de la agencia municipal Álvaro Obregón, en Juchitán, nombró a sus autoridades comunitarias sin mediación de partidos políticos. 

Álvaro Obregón, o Guixhi ro’ (‘monte grande’ en lengua zapoteca), es una dependencia fundada hace poco más de ochenta años por soldados del General Heliodoro Charis Castro, con la intención de servir de retiro una vez cumplido el servicio de armas en la pacificación del México postrevolucionario.

La mayoría de sus habitantes provenían de Juchitán, pero había gente de otras poblaciones, como Santa María Xadani e inclusive del área huave. Casi todos los pobladores se dedicaban, como hasta la fecha, a dos actividades esenciales: la agricultura y la pesca.

Desde hace dos años Álvaro Obregón adquirió notoriedad por el conflicto con Mareña Renovables, empresa que pretendía instalar un parque eólico en la Barra de Santa Teresa, perteneciente al municipio de San Dionisio del Mar (pero conectada por tierra a Guixhi ro’).

La falta de consulta a los habitantes, la prepotencia de algunas autoridades estatales y el poco tacto de los operadores de la empresa provocaron un conflicto que tuvo algunos episodios de enfrentamiento con la Policía Estatal. Cuando el gobierno de Gabino Cué y los impulsores de Mareña se percataron de que no podrían imponer el proyecto, desistieron.  

Lo anterior constituyó una importante victoria ética y política para un sector de la población. Para otras personas, entre ellas varios políticos y empresarios, fue un tremendo fracaso que dejó el precedente que permite que se echen atrás proyectos transnacionales. 
 
La movilización social de Álvaro Obregón no quedó en la cancelación del proyecto eólico. Cuando los habitantes se dieron cuenta de que podían tomar decisiones trascendentales para el pueblo, decidieron en asamblea, instaurar una policía comunitaria y desconocer el sistema de partidos, de tal manera que anunciaron la cancelación de las pasadas elecciones de julio en la agencia municipal.

En su momento las autoridades del Instituto Estatal Electoral declararon que “no había condiciones” para realizar los comicios en Guixhi ro’. Sin embargo, llegado el día, se instalaron las casillas, pero las irregularidades fueron tantas que la misma autoridad electoral invalidó sus resultados, que, dicho sea de paso, eran sospechosas y abrumadoramente favorables al candidato de la COCEI Saúl Vicente Vázquez.

En enero se renovó el cabildo en Juchitán. Desde el Palacio Municipal despacha el entonces candidato de la “izquierda” juchiteca. Pero para buena parte de la gente de Álvaro Obregón eso los tiene sin cuidado. Por lo que el sábado, nuevamente en asamblea general, designaron a sus propias autoridades, que fungirán como gobierno local en el pequeño poblado. 

Por ahora estas autoridades comunitarias no gozan de respaldo jurídico. Es decir, que constitucionalmente no están ratificadas, aunque sí cuentan con el apoyo del pueblo. Son conscientes de que el alcalde de Juchitán podría designar a un agente municipal distinto, que sería “legal”, pero sin reconocimiento social.

Ante esta paradoja cabría hacerse la pregunta: ¿sería posible alcanzar un acuerdo que permitiera que las personas que el pueblo nombró sean reconocidas por el actual munícipe? Tal vez así se evitaría el nocivo divisionismo...   

¿Victoria contundente?

Los líderes de la COCEI están nerviosos
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 9/Dic/2013] 

En julio se llevaron a cabo las elecciones municipales en Juchitán, así como en todo el Estado de Oaxaca y otras regiones del país. Los pronósticos se cumplieron con la victoria de Saúl Vicente Vázquez, abanderado de todos los grupos que se autodenominan COCEI, en contra de Héctor Matus Martínez, candidato del PRI y de un inexistente Partido Verde.

El triunfo, que parecía anticipado, se complicó en campaña porque el aspirante de la “izquierda” juchiteca no levantaba. Mientras tanto, Matus Martínez, que arrancó desde el suelo, fue sumando poco a poco adhesiones. De haberse prolongado un poco más los tiempos electorales, tal vez el resultado habría sido otro. De haberse adelantado, quizás no se hubiesen perpetrado las torpezas que se cometieron.

Si hoy existe incertidumbre acerca del futuro de Juchitán, se debe principalmente a la forma en cómo se dieron las elecciones; ya que cuando algunos líderes de la llamada COCEI vieron que su candidato tenía posibilidades reales de perder, hicieron todo lo posible por asegurarse el triunfo, dejando rastros en el camino de las irregularidades en campaña. Hubo de todo, desde el clásico acarreo, hasta compra de credenciales de elector y entrega de despensas al por mayor. Es preciso mencionar que los señalamientos de la ciudadanía fueron en contra de los dos principales contendientes.

Sin embargo, la genuina preocupación orilló a realizar una maniobra burda en Álvaro Obregón, agencia municipal de Juchitán, donde un sector de sus habitantes había anunciado que no permitiría la instalación de casillas, y en donde la misma autoridad electoral había declarado que no existían condiciones para ello.

No obstante, los comicios se llevaron a cabo en dicho lugar con una “aplastante” victoria de Saúl Vicente, misma  que despertó muchas dudas; tantas, que el Tribunal Estatal Electoral tuvo que anular las casillas de la población, restando más de 1,200 votos al abanderado del PRD-PT-PAN, y sembrando las dudas legítimas de si toda la elección había estado plagada de parecidas irregularidades.

Ayer marcharon las distintas corrientes de la COCEI ratificando la victoria de su candidato que, afirman, es irreversible. Pero, si estuvieran tan seguros, ¿por qué ocupar anticipadamente el Palacio Municipal previendo una toma de los simpatizantes de Héctor Matus, cuando él mismo ha declarado que no le interesa el edificio? ¿Por qué insistir en la “contundente” victoria si la Sala Regional, con sede en Xalapa, todavía no se pronuncia? ¿Por qué marchar para “ratificar” el triunfo si no hay riesgo de que los resultados cambien?

Con las acciones y declaraciones de los últimos días, los jefes de la COCEI sólo demuestran su nerviosismo, lo que repercute entre la militancia leal, que también comienza a preocuparse. 

Mejor es que todos esperen el fallo del Tribunal para saber en qué terminará el asunto y quién despachará, con todas las de la ley, en el corazón de Juchitán. Tan sencillo como tener paciencia.  

Juchitán en la incertidumbre

Existe la incertidumbre de lo que
vaya a ocurrir durante la siguiente semana
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 3/Dic/2013] 

Estamos a menos de un mes de que finalice el período administrativo de Daniel Gurrión Matías en Juchitán. El 31 de diciembre dejará de gobernar el PRI en una de las ciudades más importantes, políticamente hablando, del Estado de Oaxaca.

En los tres años recientes pasó de todo: el aumento de las invasiones de terrenos para la fundación de “colonias populares”; la aparición de más de dos mil mototaxis en las calles de la ciudad; y los constantes enfrentamientos, y el desorden, en Juchitán. Los proyectos eólicos llegaron para quedarse, lo que también generó un conflicto social que no fue manejado de la mejor manera. Para colmo, la elección de julio dejó dudas entre los electores, que hasta el día de hoy no saben exactamente cómo vaya a ser el cambio de administración.

En el mercado, en las pachangas, en los taxis y en toda reunión popular surge la pregunta de cómo se resolverá el asunto que ahora se dirime en tribunales. Según los resultados que se dieron a conocer a los pocos días de la elección, Saúl Vicente Vázquez, candidato de las “izquierdas”, fue quien más votos tuvo y el que, por tanto, tendría que despachar en el Palacio Municipal. Sin embargo, luego de que el Tribunal Estatal anulara más de 1,200 votos de los pasados comicios, existe la posibilidad de que sean desconocidos los resultados en su conjunto.

Héctor Matus Martínez, candidato del PRI a la presidencia municipal, no ha quitado el dedo del renglón en su búsqueda de que una instancia federal falle a su favor. Se siente relativamente confiado por las irregularidades que se presentaron en varias casillas, mismas que motivaron la anulación de algunas de ellas. No obstante, para lograr su propósito final (echar abajo todo el proceso) requerirá de muchas más pruebas y la intervención de personajes de las más altas esferas que posibiliten un acuerdo que procure conciliar los distintos intereses en pugna.

En la democracia un voto hace la diferencia. Por desgracia, cuando la elección no es confiable, el gobierno jamás termina de cimentarse. Fue lo que le pasó a Felipe Calderón Hinojosa en 2006, cuando a pesar de su “triunfo” en las urnas, jamás logró la legitimidad suficiente para dirigir los destinos del país. ¿Podría ocurrir lo mismo en la tierra de Che Gómez? No lo sabemos…

Hacia el cierre definitivo de Av. Hidalgo

Fotografía.- Gibrán Toledo
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 07/Nov/2013]

Hace tres semanas que los vecinos de una importante vialidad de Juchitán decidieron decirle 'NO' a la instalación de bases de mototaxis en sus rumbos. 

Los habitantes de la avenida Miguel Hidalgo, en el centro de la ciudad, se vieron inundados de mototaxis como consecuencia de unos acuerdos ente líderes de la COCEI, taxistas, Ayuntamiento juchiteco y Gobierno del Estado. En dicho convenio la ciudadanía no fue consultada ni tomada en cuenta.

Al principio había unas cuantas unidades. Después fueron decenas. Los vecinos jamás se negaron a la circulación de las motos, pues consideran que todos tienen derecho de transitar por las calles de Juchitán. El asunto estalló por los percances con algunas personas de la zona, y por no respetar el sentido de la calle, pues esta vialidad, que iba de poniente a oriente, fue convertida en una de doble sentido por mandato de quién sabe quién. 

Los vecinos de Hidalgo siguieron los cauces necesarios. Solicitaron ser escuchados, pero se cansaron de enviar oficios a distintas instancias; y después, ante la total indiferencia de las autoridades municipales, decidieron impedir, por sí mismos, la instalación de bases de mototaxis. ¿Cómo? Cerrando la calle. 

La intimidación no se hizo esperar. Al poco tiempo, un grupo de vándalos fue enviado a retirar los objetos con que los vecinos impedían su circulación. Las fotografías y videos dieron la vuelta en las redes sociales, como Facebook y Twitter. Sin embargo, la Av. Hidalgo siguió firme.

Desde el comienzo dijeron que si no eran atendidas sus demandas cerrarían la calle definitivamente, resguardándola de todos los grupos políticos. La pondrían, en cambio, a disposición de la ciudadanía para actividades deportivas y culturales.  

Parece que llegó el día. Ya enviaron el oficio correspondiente, dando aviso a las instancias de gobierno, de que clausurarán definitivamente la avenida. Es cuestión de días para que esta importante vialidad de Juchitán sea peatonalizada, tal como sucede con algunas avenidas de Oaxaca de Juárez o el mismo Distrito Federal.

Los funcionarios no hicieron caso, los políticos y líderes tampoco. Un grupo de ciudadanos se cansó… ¿Qué otras calles siguen?

¿Qué hacer con las colonias?

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 06/Nov/2013]

La semana pasada publiqué una reflexión acerca de los peligros que conlleva fundar colonias por doquier. Mencioné que este es un grave problema que amenaza a los principales municipios istmeños, especialmente Salina Cruz y Juchitán. En esta última población el problema es más preocupante porque la invasión de terrenos es directamente proporcional a la voracidad de algunos líderes políticos de todos los partidos.

Conforme pasan los años el asunto no disminuye. Por el contrario, aumentan las colonias y el número de dirigentes que ven aquí una manera de granjearse una base social de apoyo, así como una fuente de inversión en obra pública; pues las colonias marginadas, al menos en el papel, requieren de mayor atención por parte de las autoridades municipales.

Pero si todos conocemos el problema, poco se habla de las medidas para solucionarlo. ¿Qué hacer para que los males que estamos prohijando no acaben con los pequeños espacios de sana convivencia? ¿Qué hacer para que los caciques políticos dejen en paz a miles de personas de escasos recursos que se vuelven presa fácil de manipulación?

Regularizar. Simple y llanamente. Otorgar certeza jurídica, previa revisión de los casos, a las personas que necesiten de un lote para construir una choza. De esta manera, quienes se ven obligados a participar en cuanto acto le ordena el líder en turno, tendrán márgenes para negarse. 
La experiencia es muy clara. Cuando las personas no hacen depender sus derechos elementales de una filiación política, se sienten con la libertad de no ser cómplices de ciertos mandamases. Así sucedió en la colonia Rodrigo Carrasco y en la Gustavo Pineda de la Cruz, lugares que, una vez regularizados, dejaron de ser bastiones de los grupos políticos que tanto daño han causado a Juchitán.

Pero no se trata de regularizar porque sí; sino de que, a la par de lo anterior, se impidan nuevas invasiones por móviles políticos. La vigilancia de los pocos terrenos libres que quedan debe ser estricta, para evitar que sigan siendo robados por unos vivales que, cuales señores feudales, reparten el botín con quienes tal vez no lo necesitan. 

Quienes han sido despojados a lo largo de los años deben ser indemnizados; porque no es justo que los distintos gobiernos estatales avalen a los invasores, mientras dejan desamparados a los dueños que, usualmente, son personas de la tercera edad, sin posibilidad de defenderse.

Los lotes para la vivienda no deben politizarse. Por el contrario, las autoridades deben hacer lo posible por regularizarlos, dando un título de propiedad a quienes demuestren necesitarlo. En algunos casos, no puede pensarse en otra cosa, pues son asentamientos con más de diez años y con servicios ya suministrados por los ayuntamientos. 

Además, no todas las colonias son fruto de despojos. Hay casos en que el personaje simplemente ha hecho una “inversión” en bienes raíces, pensando en los frutos a futuro. Éstos también deben regularizarse.

Y he aquí la paradoja: ¿quiénes son los principales opositores a que la gente humilde tenga sus escrituras en regla? Los mismos políticos que dicen estar preocupados por ellos. En un perfecto círculo vicioso.

De ex presidentes a ex presidentes


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 04/Nov/2013]

Cada cierto período de tiempo alguien suelta el dato de cuánto cuesta a los contribuyentes la manutención de los ex presidentes de la República. Con asombro, la gente se entera de todo lo que el Estado mexicano destina a facilitar la vida de quienes gobernaron nuestro país por seis años cada uno.

Es común escuchar la exigencia de algunos sectores de la población, con respecto que se elimine la pensión vitalicia a los ex mandatarios como si, con ello, éstos dejarán de sangrar al erario. Tal vez no sepan que, además de la famosa pensión, un ex presidente tiene derecho a varios colaboradores y guardias de por vida... 

Cada que leo sobre el tema me río de la ingenuidad mayoritaria. Me he atrevido a afirmar que conozco a ex presidentes que cuestan más caro a los contribuyentes que Echeverría, Zedillo, Salinas, Fox y Calderón juntos. Me refiero a los ex presidentes municipales de Juchitán: cada uno de ellos representa una erogación multimillonaria, que recae no en un país de cien millones de habitantes, sino en una ciudad de apenas cien mil personas.

Haciendo cuentas, cada ex presidente y sus "colaboradores" (que en este caso, resultan ser los cientos de trabajadores que tiene en nómina, mucho de los cuales jamás pisaron el Palacio Municipal) cuesta cientos de miles de pesos al mes. Según palabras del actual presidente municipal de Juchitán, Daniel Gurrión Matías, la erogación asciende a ¡dos millones de pesos! Si a eso sumamos obras públicas asignadas por dedazo (pues casi todos tienen sus empresas constructoras) la cifra se eleva significativamente. 

El presupuesto de Juchitán de Zaragoza es uno de los más abultados del Estado de Oaxaca. Pero de lo destinado al municipio, buena parte se queda en los bolsillos de algunos políticos. Por eso, no vemos mejoras reales y seguimos padeciendo la inseguridad y la falta de servicios elementales, como la recolección de basura. 

Antes de cuestionar a los ilustrísimos titulares del Poder Ejecutivo Federal, preguntemos por nuestros alcaldes de pueblo. A veces, como en la película La Ley de Herodes, se sirven con una cuchara más grande que aquéllos. Hasta Salinas se queda corto.

El trasfondo de las colonias populares

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 28/Oct/2013]

Ciertos caciques tienen en los llamados “colonos” una fuerza innegable. Éstos, junto con los mototaxistas, constituyen la punta de lanza de quienes desean incursionar en uno de los negocios más rentables en Juchitán: la politiquería.

Todo trabajador tiene derecho a la vivienda. Pero manipulando esta prerrogativa se está formando en la región istmeña un monstruo de cien cabezas. 
En diferentes municipios istmeños nacen “colonias populares” como frutos de un gran árbol. No hay ciudad donde no se realice la ocupación de tierras de cultivo para ampliar en ellas la mancha urbana. Aunque la fundación de algunas colonias se deba, a veces, a un crecimiento natural de la población, en la mayoría de las ocasiones son otras causas las que propician dichas ocupaciones, destacándose el móvil político.

Para muchos dirigentes se ha vuelto común comprar o invadir un terreno para fraccionarlo en lotes habitacionales que serán su principal herramienta política. El poder de convocatoria cada vez depende menos de las propuestas de trabajo o de la autoridad moral de los líderes, que del número de colonias que controle.

Como antiguos señores feudales, un dirigente puede saber perfectamente el número de sus vasallos, dependiendo de la cantidad de lotes que logre distribuir. Negocio rentable, ya que a largo plazo lo que se consiguen con, digamos, 300 individuos es mucho más que lo que esos pequeños lotes pudieran valer. 

Hasta ahí el análisis del asunto podría provocar desencanto con la clase política que se aprovecha de las aspiraciones de muchas personas. Sin embargo, existe un problema todavía peor a futuro: el número de lotes habitaciones supera considerablemente la cantidad de familias en Juchitán. Es decir, en estos momentos, hay un exceso de terrenos para construcción, debido al abuso de esta práctica por parte de los jefes partidistas. 

Y la responsabilidad no sólo recae en los líderes. Los ciudadanos que accedemos a sus manipulaciones también tenemos culpa, pues muchas de las personas que acuden como “acarreados” a los mítines políticos y otros actos proselitistas, ni siquiera necesitan una vivienda, sino que son personas que teniendo un techo, desean “adquirir” nuevos lotes para “heredar” a sus hijos. Cualquier pretexto es bueno. 

Lo cierto es que sin percatarse, muchas familias van poseyendo dos, tres, o cuatro terrenitos en diferentes asentamientos; y llegará el momento en que no sabrán qué hacer con ellos; pues ni se cuenta con el recurso para construir una casa digna, ni se tiene la necesidad de tal vivienda. Entonces, optarán por la solución más obvia: vender.

Y aquí viene el grave problema. ¿Quiénes son los potenciales compradores? Quizás existan algunos juchitecos o istmeños entre los que deseen comprar uno de estos terrenos, pero lo cierto es que la mayoría de los compradores serán personas llegadas de otras regiones o Estados. 

En la actualidad hay un exceso de lotes que no pueden ser habitados por nuestros paisanos, pues las leyes de la naturaleza son sabias. Y al paso que vamos, lo más probable es que esto propicie un crecimiento desordenado de la población, sin servicios de calidad y con muchos más agravantes. A este escenario nos arrastra nuestra clase política. ¡Cuidado!  

Juchitán hacia el precipicio…


Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 25/Oct/2013]

Entre un narcobloqueo y un retén de Policía Comunitaria; entre un cierre carretero de las mafias políticas, y la actitud de los vecinos de Av. Hidalgo, en Juchitán, hay un mundo de diferencia. La misma que existe entre la delincuencia y la legítima defensa.

Siempre he considerado que las formas de lucha o de protesta que afectan al pueblo son ilegítimas. Por ello resulta interesante la reacción de los juchitecos ante el caso de Independencia e Hidalgo: de abrumador apoyo.

Vecinos pacíficos, en su mayoría comerciantes, amas de casa y profesionistas, fueron violentados en su tranquilidad por la decisión arbitraria de un grupo de líderes políticos y de autoridades incompetentes que, en aras de frenar un problema que ellos mismos acrecentaron, instalaron dos bases de mototaxis en sus inmediaciones, rompiendo la liga que desde hacía tiempo se venía estirando. Algunos conductores bebían en la vía pública, molestaban a las jovencitas y provocaron varios percances por su falta de capacitación vial.

Dicen que en Juchitán no hay gobierno ni hay autoridad. Disiento de tal apreciación. En Guidxiguié’ sí hay personas que gobiernan y deciden por el destino de esta población de cien mil habitantes. Tienen apellidos, de sobra conocidos, y pertenecen a los dos grandes grupos políticos que terminan actuando en contubernio: la COCEI-PRI.

Pongo primero el nombre de la otrora organización popular porque ésta manda, mientras la otra obedece dócilmente. La COCEI-PRI hace de su voluntad ley. Si hoy decide que una calle sea de doble sentido, así será mañana. Si se le ocurriera decir que el ‘verde’ significa ‘alto’, y el ‘rojo’ ‘siga’, así tendrán que entenderlo los juchitecos.

Es una lástima que una población que ha dado grandes personajes, hoy esté sometida a un grupúsculo que sólo mira por sus intereses. La COCEI-PRI ha hecho de una de las ciudades istmeñas con el mayor potencial de inversión, un desierto económico. Si no fuera por las afanosas paisanas que día con día madrugan para sacar adelante a sus familias, Juchitán estaría muerta.

Es necesario que la ciudadanía consciente y unida haga entender a los líderes políticos, de todos los partidos, que el pueblo no aguanta más. Es probable que en pocas semanas veamos la primera calle cerrada definitivamente a los mototaxis y, por ende, a la circulación automovilística. ¿Es que deseamos mirar el primer cuadro del centro totalmente restringido? Sería una lástima. Pero si las autoridades formales ―léase presidencia municipal y gobierno estatal― no cumplen con su obligación, las autoridades reales ―caciques políticos― terminarán de hundir un pueblo trabajador. 

Mototaxistas agreden a vecinos


Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 23/Oct/2013]

Como a las 11:30 de la mañana, de ayer martes 22 de octubre, aproximadamente cien mototaxistas, pertenecientes a los grupos de Alberto Reyna Figueroa y Leopoldo De Gyves de la Cruz, llegaron con lujo de violencia a desalojar a los vecinos de Av. Hidalgo, en Juchitán; quienes exigen la reubicación de su base y que se respete el sentido de la calle. Por prudencia, los vecinos se retiraron del lugar, ante lo insultos y agresiones de que fueron objeto. 

Las imágenes no mienten. Se aprecia claramente la violencia con que irrumpieron, cual vándalos de la peor calaña, los jóvenes coceístas. No sólo agredieron a mujeres, cuyos domicilios se encuentran a unos pasos del lugar del conato, sino que lo hicieron delante de elementos policíacos, tanto estatales como municipales. 

Mientras los mototaxistas, con navajas y cuchillos cortaban los mecates con que se sostenía una enorme lona que pide la reubicación de su base, un uniformado estatal observaba. A menos de veinte metros está el Teatro de la Ciudad, que es utilizado como caseta de vigilancia. Cuando los municipales escucharon los gritos de los agresores, se subieron a sus motocicletas y huyeron despavoridos. De todo esto hay testimonio fotográfico y en video.

Lo que ocurre en Juchitán es una verdadera tragedia. La ciudad está a merced de unos cuantos líderes que no tienen llenadera. Los muchachos que ayer agredieron impunemente a los pacíficos habitantes, en las inmediaciones de Hidalgo, esquina con Independencia, únicamente seguían las órdenes de sus líderes, quienes desde un cómodo sitio llamaban por teléfono para dar indicaciones.

Los hechos pudieron terminar mucho peor. Por fortuna, varios periodistas de distintos medios informativos llegaron rápido al lugar, lo que inhibió a los agresores, quienes temieron evidenciarse más. Sin embargo, hubo personas que con teléfonos celulares tomaron suficiente testimonio audiovisual, que ayudó a que cientos de personas se enteraran.

Las redes sociales han cumplido un papel fundamental, pues a los pocos minutos de la agresión, las imágenes circulaban en Facebook y Twitter, condenando los hechos.

¿Qué esperan las autoridades para intervenir? ¿Acaso el gobierno estatal desea que haya muertos y heridos? ¿Acaso el gobierno municipal quiere una ciudad incendiada? ¿Será que los líderes coceístas, como Polo De Gyves y Alberto Reyna, desean que toda la población les tema? ¡Cuidado! No sea que ésta sea la gota que derrame el vaso, y la chispa que el pueblo está esperando para accionar… 

¿Quién dispone en Juchitán?

Saúl Vicente arropado por la COCEI
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 08/Oct/2013]

“Juchitán propone”, fue como se divulgaron los Foros de Consulta Ciudadana promovidos por los concejales electos de la autodenominada izquierda juchiteca. Mediante estos ejercicios se pretendía escuchar la voz de los ciudadanos apartidistas para conformar el Plan Municipal de Desarrollo, que supuestamente ha de orientar a la próxima administración encabezada por Saúl Vicente Vázquez.

Sin embargo, pronto se hizo evidente el fracaso de dichos encuentros, no sólo porque estuvieron ausentes representantes genuinos de la sociedad civil juchiteca, sino por la notoria contradicción entre los hechos y las buenas intenciones.

Mientras en cuatro foros algunas personas de buena fe discutían con militantes de distintas corrientes coceístas, la ciudad sufría la violación flagrante de sus derechos colectivos por parte de los mismos concejales que convocaban a los habitantes. Mientras en una sala se parlaba amablemente de los conflictos viales y urbanos, o de la seguridad pública, afuera, colonos bloqueban calles y carreteras, mototaxistas instalaban bases en avenidas céntricas, y líderes amagaban con tomar el Palacio Municipal.
No es necesario ser un entendido de la cosa pública para percatarse de la burla de los coceístas, quienes a la vez que convocan a emitir propuestas, se comportan con total arbitrariedad e impunidad.

En tanto no haya una distancia sana entre Saúl Vicente y sus padrinos políticos, será difícil, si no es que imposible, que su administración goce de credibilidad. Y en estos tiempos es la legitimidad lo que escasea (pero lo único que puede dar un nuevo rostro a las autoridades).

De nada sirve tener el reconocimiento del árbitro electoral si no se cuenta con la aprobación de los habitantes. Baste recordar el altísimo abstencionismo en los comicios pasados, para hacernos una idea de cuán desprestigiado está el ejercicio público.

Es pronto para hacer un vaticinio aciago. Pero también sería apresurado otorgar el beneficio de la duda a quien llegó de la mano de los causantes de tantos males en la tierra del General Heliodoro Charis Castro. 

Si “Juchitán propone”, ¿quién dispone? Porque una cosa es la buena fe del alcalde electo de una de las ciudades más conflictivas del sureste mexicano, y otra muy distinta es la voluntad de los líderes que parecen tenerlo maniatado.