Algunas palabras sobre 'La Micaela' y 'La Martiniana'



Por Gubidxa Guerrero


El año pasado tuve el honor de presentar la Revista Guidxizá (Nación Zapoteca) en la Casa de la Cultura de Tehuantepec, recinto edificado con autorización regia y eclesiástica en el Siglo XVI, pero financiado por el entonces Cacique de Tehuantepec, Don Juan Cortés, Cosijopi II. Menciono el hecho porque en la mesa de los presentadores se encontraba ―además de los poetas Alfonso Carballo y Santiago Ruiz Santos― el profesor Mario Mecott Francisco, quien obsequió al Comité Melendre una serie de ejemplares de la revista Guiengola que dirigiera Carlos Iribarren Sierra y un documento musical cuya introducción viene suscrita por este mismo personaje. 
     
El texto se llama "Micaela sí, Martiniana no", y tiene como principal propósito denunciar el cambio de nombre de un son que se volvió muy popular en la década de los sesentas. El son referido se llama La Micaela, de autor anónimo, sobre el que el escritor zapoteca Andrés Henestrosa escribiera unos versos con el título de La Martiniana
     
En su momento, la música de La Micaela dejó de escucharse, más no por ello cayó en el olvido, pues viejos artistas recordaban la melodía con la denominación original. Sin embargo, Henestrosa la popularizó con una nueva denominación y con versos de su autoría. ¿Es esto un plagio? Si éste se atribuyó la paternidad de la música, sí lo sería; pero si sólo le compuso letra, aunque a muchos les pese reconocerlo, no sería así.  
     

Sobre la participación zapoteca en el Congreso Constituyente de 1917

Fotógrafo: José Mendoza: Historia Gráfica del
Congreso Constituyente de 1916-1917, Quéretaro de Arteaga, 1917.


Gubidxa Guerrero

 

El martes se conmemora el Día de la Constitución Mexicana; celebración que recuerda la promulgación de nuestra Carta Magna el 5 de febrero de 1917, como una de las consecuencias del movimiento armado revolucionario que diera comienzo en 1910.
     
Esta efeméride es una de las más importantes de nuestro país, pero ¿qué relación tiene dicho acontecimiento histórico con nosotros los binnizá? ¿Por qué esta fecha guarda más importancia o significado que otras tantas en el calendario cívico festivo? Simplemente porque en el Congreso Constituyente que sesionó en Querétaro, participaron dos Diputados zapotecas: José F. Gómez hijo, y Crisóforo Rivera Cabrera. Juchiteco uno, tehuantepecano el otro. Porque ambos representaron a sus Distritos de origen y plantearon la idea de la creación de un nuevo Estado en el Istmo de Tehuantepec.
     

Yase, el perro fiel

Grabado de Gregorio Guerrero
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 15/Jun/2014]

Una extraña creencia comparten varios pueblos del mundo: piensan que los caminos de la muerte son largos e inciertos. No se trata de un abrir y cerrar de ojos, sino de todo un recorrido que el ser humano emprende al momento de expirar.

Los zapotecas, al morir, también comienzan su recorrido al ‘más allá’. Nadie sabe exactamente dónde quede ese lugar. Antes, se decía que estaba nueve niveles debajo de la tierra. Luego llegaron los castellanos del otro lado del mar y comenzó a correr la versión de que ese ‘más allá’ se encuentra por sobre nuestras cabezas, es decir, en el cielo.

Artículo: ‘La Ixhuateca’, Son de Ta Chalo Pineda




Por Gubidxa Guerrero 

San Francisco Ixhuatán está de fiesta. Hoy 2 de febrero se celebra la fiesta grande en dicha población zapoteca: la Virgen de la Candelaria. Como todos los pueblos istmeños, Ixhuatán (Guidxi Yaza, en lengua zapoteca) cuenta con personas destacadas. En las letras, el gran Andrés Henestrosa, quien llegó a formar parte de la Academia Mexicana de la Lengua. En el deporte, Javier Aquino, medallista olímpico en Londres 2012 con la Selección Mexicana de Fútbol. 
     
Como todos los pueblos, Ixhuatán también cuenta con su Son tradicional. La razón de este escrito es aclarar un pequeño malentendido en torno a dos temas de igual título: La Ixhuateca.
      

Historias de Ta Jacinto Lexu II. El niño y el tlacuache

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el domingo 28/Jul/2013]
 
Caminaba Ta Jacinto Lexu por las calles de Comitancillo en tiempos en que no había autobuses. Había partido de Ixtaltepec e iba con rumbo al Ojo de Agua. Un baño refrescante quería tomarse para sanar el cuerpo y aliviar su espíritu.

Mientras iba por la avenida principal vio a una comadre suya desconcertada por la petición que le había hecho su hijo menor. El niño de siete años había encontrado en un rincón de la cocina a un pequeño tlacuache. Gris era el animalito y a decir de su tamaño y de su timidez, parecía de unas pocas semanas. La mamá del chamaco quiso echarlo de la casa como primera reacción, pero él pidió a ruegos quedárselo. Y en eso estaban cuando llegó Ta Jacinto.

La torpeza de algunas eólicas

Gubidxa Guerrero

Dos premisas: Primera.- No todas las empresas eólicas son iguales. Como en toda área económica de un país como el nuestro, distintas compañías compiten por crear las mejores condiciones de inversión. Segunda.- No todos los opositores eólicos son idénticos. Como en la sociedad misma, hay una serie de matices que distinguen algunos grupos de otros.

Existen empresas en el sector cuyos operadores miran con desdén a los habitantes de las regiones donde invierten. Se ven a sí mismos como portadores de modernidad, y, por ese error de apreciación, se sienten con el derecho de hacer su voluntad y de imponer su opinión a los demás. Creen gozar de la autoridad que le dan los millones de los inversionistas que representan. Existen, en cambio, compañías eólicas que procuran sensibilizar a su personal acerca de los impactos sociales que un megaproyecto propicia. Saben que son forasteros que deben procurar adaptarse a las regiones donde invierten y mantener una relación respetuosa con sus habitantes.

Hay actores sociales que tienen como bandera oponerse a cualquier proyecto económico. Son, en el mejor sentido del término, mercenarios, que con la respectiva “compensación” regresan a sus cuarteles. Pero hay agrupaciones bienintencionadas que privilegian los principios y que sólo admiten acuerdos si los consideran sensatos.

Las ‘malas’ empresas sólo pueden pactar con los mercenarios, pues ambas partes anteponen el dinero a todo lo demás. De hecho, consideran que todas las personas y movimientos tienen precio, por lo que actúan con absoluta torpeza cuando se enfrentan a organizaciones idealistas. Estas empresas están condenadas a padecer conflictos de cuando en cuando, con el riesgo de desprestigiar a todo el sector.

Las ‘buenas’ empresas, o que pretenden serlo, tienen mayor margen de maniobra, porque pueden negociar con mercenarios y podrían alcanzar acuerdos justos con organizaciones bienintencionadas. El problema reside en que no suelen hacer la distinción que hemos comentado. Normalmente se lamentan de los grupos opositores porque creen que todos son iguales y que pretenden únicamente extorsionarlos. Para evitar escaladas, dicen ‘sí’ a casi todo y fortalecen, sin querer, a los grupos mercenarios que tanto dañan la legitimidad de las causas sociales.
Si a la tipología anterior agregamos un tercer sector, como lo es el gobierno, el asunto se complica, porque muchas veces los representantes gubernamentales no juegan un rol imparcial, sino que se inclinan con total descaro a una de las partes --generalmente a las empresas-- creyendo que dándoles luz verde indiscriminadamente fomentan la inversión y propician el bienestar colectivo. A la larga, esta premisa suele resultar contraproducente, porque las inversiones poco cuidadosas se vuelven una herida abierta en la sociedad.

El domingo 23 de abril, fueron desalojados decenas de ejidatarios de Santo Domingo Ingenio que mantenían bloqueado el acceso al parque eólico 5 Palmas de la empresa EDF exigiendo un bono similar al que otras empresas habían entregado a sus propios rentistas. Por cómo se vea, el hecho es totalmente reprobable, debido a que los representantes ejidales y la empresa Eolatec del Pacífico Sapi S.A de C.V. habían logrado acuerdos ante la Secretaría General de Gobierno (Segego) que se firmarían el mismo día. No existía ninguna razón para utilizar la fuerza, dado que la presencia de los ejidatarios era meramente simbólica o testimonial, y ya todos sabían que ese día tendrían que retirarse.

Nadie ha asumido la responsabilidad de los hechos. Los representantes gubernamentales dicen no haber dado la orden ni estar enterados del desalojo. La empresa no ha emitido comentarios, y resulta difícil creer que hubiesen cometido tal torpeza, ya que en lugar de encontrar una salida sencilla, cumpliendo las pocas demandas de los ejidatarios, ahora se enfrentan a una andanada de críticas desde todos los niveles. Algunos campesinos, satisfechos hasta hace poco con los parques eólicos, han declarado no querer más empresas, independientemente de los beneficios económicos que obtienen.

Es aquí donde aplicamos las premisas con las que iniciamos el artículo. Algunos, en el gobierno o en la empresa, creyeron que se enfrentaban a simples mercenarios y que con un fajo de billetes a sus líderes o la intimidación policíaca a sus miembros, destrabarían el conflicto. Lo cierto es que echaron más leña al fuego. Ahora, si pretenden salir del embrollo, no sólo tendrán que cumplir las iniciales demandas de los campesinos, sino que deberán compensar la torpeza de un desalojo innecesario y brutal. Aunque, a estas alturas, no me sorprendería que algún mal consejero los dirija a la dirección contraria.

Me gustaría finalizar esta columna con una frase que solía repetir el trovador Facundo Cabral: “Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio”. Quizás a alguien le resulte útil.


_________
Texto publicado en NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca el viernes 28/Abr/2017.

Taga’na

"El taga'na perpetraba sus actos amparado
en la obscuridad de la noche".
Viñeta de Gregorio Guerrero Díaz. 



Por Gubidxa Guerrero


Taga’na era el individuo que en Juchitán y algunas otras poblaciones istmeñas salía a manosear a las mujeres durante la noche. Dicha palabra, aunque no existe en el idioma castellano, es bastante utilizada en nuestra región. Con ella se denomina al pervertido sexual, al maniático.
     
Por el calor tropical, muchas familias acostumbran dormir en catres y hamacas en los patios de las casas. Anteriormente esto se hacía con mayor frecuencia para tomar el fresco. Situación que era aprovechada por el taga’na para hacer sus fechorías.
     
Los taganeros eran personajes consagrados. Nadie sabía sus identidades, pero todos les temían, especialmente las mujeres. Ellos hicieron del abuso sexual un oficio. Y aunque el hecho no constituía una violación como muchos la entienden (con penetración y uso de violencia) era bastante molesto.
     
El taga’na perpetraba sus actos amparado en la obscuridad de la noche. El sigilo era su principal arma, ya que cometía el delito a cielo abierto. Si la mujer se hallaba recostada en un catre junto a su marido, el taga’na debía aprovecharse de la profundidad del sueño. De esta manera, y manoseando delicadamente, apenas notaban su presencia. 
     
Lo ideal era que nadie se percatara del hecho, para evitar la voz de alerta. Pero cuando esto último sucedía, el manoseador debía emprender la huida estrepitosa entre el escándalo de la agraviada. Para hacer más difícil su captura, era común que los taganeros se untaran de manteca.
     
Sabido es que algunos cayeron en manos de la justicia. En algunas ocasiones fueron golpeados por una turba enardecida de vecinos; en otras, pagaron sus delitos con cárcel. Sin embargo siguieron viviendo hasta hace algunos años.
     
Se dice que con la urbanización y el uso generalizado de la luz eléctrica se hizo casi imposible la labor de estos hombres, pues dejaron de existir las negras calles que los amparaban y disminuyeron los árboles frondosos en los cuales tantas veces se escondieron. Ahora cada vez menos personas duermen en los patios, y pocos se atreven a tomar el relevo de los famosos taga’na
     
Sólo cuando vemos a las jóvenes parejas excediéndose en sus muestras públicas de afecto, llegamos a recordar ―y a veces la expresamos― aquella vieja palabra: taga’na. Por tanto, aunque en nueva modalidad, tal vez jamás dejen de existir…

___________
Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 5/Ene/2013. Publicado en Cortamortaja el martes 6/Feb/2024. Enlace: https://www.cortamortaja.com.mx/opinion/16677-taga-na-faro-cultural 

Cristo en tierra istmeña



Por Gubidxa Guerrero

“Yo no canto fiado/ yo canto pagado/ porque el 24/ se come pescado”. Así van las rimas que durante estas fechas los niños entonan en las calles de nuestros pueblos y ciudades. Estos versos hacen alusión a la noche en la que se conmemora el nacimiento del Niño Dios, y a lo que en la región istmeña se acostumbra consumir: pescado. 
     
De oficio carpintero, Jesús de Nazaret fue también Pescador de hombres, según las Sagradas Escrituras. Puesto que las historias relatadas sobre el Mesías en Tierra Santa hablan de que varios de sus Apóstoles se dedicaban a la pesca, se dice en el Istmo de Tehuantepec que durante la ‘última cena’ los trece individuos degustaron pescado. 
     
Existen dos historias. Algunos comentan que, efectivamente, Cristo y sus discípulos se alimentaron de productos de la mar, poco antes de su captura y muerte. Esto sucedió en Palestina. Por esa razón los zapotecas, y personas de grupos vecinos, comemos pescados de la Laguna Superior en Noche Buena.
     
Otros relatan, sin embargo, que algunos años antes de que Jesús predicara el Evangelio, caminó por todo el mundo. Recorrió países y reinos por doquier durante casi dos décadas, y por supuesto, visitó el Istmo nuestro. Se dice, inclusive, el lugar exacto donde pernoctó en cierta ocasión: Punta de Agua, a unos metros de Guixhi ro’, o Monte Grande, como se conoce a un asentamiento juchiteco. 
     
Despertó el Nazareno una mañana fresca. Caminó varias horas por la orilla de la playa y sintió hambre. Supo que era la hora de probar bocado. Como en aquellos parajes hay poca vegetación, se adentró a la mar y capturó un pez, no con red ni con anzuelo, tampoco con arpón, sino con la mano.
     
Admirada estaba la gente de su capacidad para realizar tal hazaña. Entonces Jesús decidió compartir su alimento; pero al intentar matar al pez, sintió una profunda lástima. Él sabía que nada malo hacía al sacrificar un ser para sustentar a otros, pero optó por una solución intermedia: cortó el pez a la mitad. Una parte le sirvió como alimento, a Él y a nuestros paisanos, mientras que la otra fue devuelta al agua (que de inmediato recobró movimiento y se internó a las profundidades de la laguna).
     
Para que quedara constancia del portento, Jesús hizo que dicho pez se convirtiera en una nueva especie, al que los zapotecas llamamos Benda gudó Cristu (‘El pez que comió Jesucristo’). De vez en cuando los pescadores binnizá, chontales o huaves, atrapan uno; y cuando alguien pregunta por su extraña forma (parece que le faltara una parte del cuerpo), nuestros abuelos cuentan la historia que ustedes acaban de leer…

___________
Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 29/Dic/2012.


¿Listos para perder?

Gubidxa Guerrero

Cierto documentalista que llegó de Francia se encuentra realizando un trabajo audiovisual acerca del proceso electoral que hoy envuelve a nuestro país. Pidió hacerme unas preguntas, a lo que con mucho gusto accedí.

Los tópicos por los que transitamos son a todas luces evidentes: el movimiento #Yosoy132, los medios informativos, el papel del Instituto Federal Electoral (IFE), las encuestas, los partidos políticos, jóvenes y democracia, entre otros.

Pero hubo un cuestionamiento que me pareció sobresaliente por todo lo que ello implica: “¿qué sucedería si en los comicios se comete fraude?” Responder sin una reflexión previa implicaría reconocer la posibilidad de que nuestras instituciones en la materia, estén todavía muy inmaduras.

‘Fraude’, ¿según quién? Porque una palabra tan delicada no puede ser dicha a la ligera. Ningún fraude debe ser tolerado; ni los fraudes bancarios, los televisivos, o los de apuestas, pues el ‘fraude’ como tal, es toda “acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete”; esto, según la Real Academia de la Lengua Española.

Un ‘fraude electoral’ sería algo contrario a la verdad y a la rectitud, que estaría violando los preceptos legales concernientes. Pero, repito, ¿quién podría aseverarlo? En incontables países del mundo, los engaños son evidentes. En México mismo, han existido procesos bastante cuestionados, como el de 1988 (en que Carlos Salinas de Gortari salió airoso) y el de 2006 (en que la diferencia fue de menos de un punto porcentual).

Pero si la noche de la elección alguien saliera a descalificar los resultados, ¿estaríamos dispuestos a concederle crédito? Imaginemos que un Gabriel Quadri expresara: “la elección fue fraudulenta y por eso perdí”. ¿Alguien le creería? Es obvio que ninguno. Pero, ¿y si en lugar de Quadri lo hiciera el candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador? A diferencia de aquél, éste cuenta con millones de simpatizantes que gustosos aceptarían la versión de un masivo engaño.

San Dionisio del Mar y el proyecto eólico

Gubidxa Guerrero 

Nuevamente los ikoots del municipio de San Dionisio del Mar; nuevamente un bloqueo por el proyecto eólico en el Istmo de Tehuantepec. Hace un par de días comuneros huaves de san Dionisio, inconformes por la manera en que se realizó la negociación con una empresa generadora de electricidad, decidieron movilizarse ocupando el Palacio Municipal y cerrando la entrada a la población.
Ellos alegan que “el contrato no cumplió con los estándares nacionales e internacionales de derecho para pueblos indígenas y en materia agraria”; o en otras palabras, no se les dio información suficiente y veraz, tampoco se les advirtió de todas las implicaciones del acuerdo que se materializó mediante Acta de Asamblea, con fecha 7 de noviembre de 2004.