Divide y vencerás: la estrategia de Porfirio Díaz en el Istmo



Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 12/Ene/2013]

Mucha gente ignora que Porfirio Díaz residió varios años en nuestra región istmeña. De hecho en estas tierras comenzó, por así decir, su carrera militar; ya que fue Jefe del Departamento de Tehuantepec y su Comandante Militar, con sede en la ciudad del mismo nombre.
     El primero de enero de 2012 fui a Tehuantepec con mis compañeros del Comité Melendre. Mientras caminábamos rumbo a la catedral, le comentaba a Elvis Valdivieso (juchiteco, nieto de una tehuana del Barrio Santa Cruz Tagolaba) que antaño llegaban cientos de carretas de Juchitán para celebrar año nuevo. También llegaban personas de muchos otros pueblos. El primero de enero había tanta gente como en las fiestas de Chihuitán (zapoteca), Astata (chontal) o Ixcuintepec (mixe). Costumbres que se han ido perdiendo...
     Porfirio Díaz, siendo ya Presidente de la República, refirió en sus Memorias [Cap. XI] dicha tradición: 
“Cuando se retiró el Coronel [Cristóbal] Salinas se empeoró grandemente mi situación, porque los juchitecos comenzaban a entenderse con los sublevados de Tehuantepec, entre los cuales estaba Antonio Abad López, jefe juchiteco. Un incidente inesperado vino a disipar este grave peligro.
     El día 1 de enero de 1859, siguiendo su costumbre, concurrieron centenares de familias juchitecas a la fiesta de año nuevo que se celebra en Tehuantepec; y esparcida la voz de que había yo dado municiones de fusil a los juchitecos, y que esas municiones caminaban distribuidas en las carretas en que regresaban sus familias para Juchitán, los sublevados las asaltaron en su regreso de la fiesta. Ocurrí a su defensa, no sólo con tropas juchitecas, sino con mis propias compañías, habiendo hechos mis propios soldados grandes estragos a los asaltantes. Los perseguimos hasta meternos en una laguna en que nos daba el agua a la mitad del cuerpo, y en donde ellos se habían refugiado, creyendo sin duda que allí no les seguiríamos.
     Considerando que ésta era una buena oportunidad para dejar agradecidos a los juchitecos e impedir que se pusieran de acuerdo con los sublevados, seguí escoltando el convoy a pie, hasta cerca de Juchitán […] Pasamos la noche en aquella ciudad, y convoqué a una reunión popular, para hacerles presente la necesidad de exterminar a los pronunciados. Por este medio logré que se alistaran como dos mil hombres, que distribuí en pequeñas fracciones, para hacer una batida a todo el territorio del Departamento. Así se verificó, y esto dio muy buenos resultados, porque en esa batida perecieron varios de los sublevados, se recogieron algunas armas, y sobre todo, se imposibilitó por completo la mancomunidad de los juchitecos con los tehuantepecanos”.
     Este inicio de año trajo a mi mente aquel episodio que Porfirio Díaz contó más de cuarenta años después de sucedido. Como puede deducirse, para el año de 1859 ya existía la rivalidad tecos-tehuanos, pero quedaban lazos de hermandad puesto que, independientemente de los conflictos previos que los habían enfrentado, todavía acudían “centenares de familias juchitecas” a celebrar juntos el año nuevo (probable reminiscencia de tiempos prehispánicos en que Tehuantepec fue la capital del reino zapoteca en el Istmo). Sería hasta la Intervención Francesa ―especialmente durante los años de 1865 y 1866― cuando el hilo político y social quedaría definitivamente roto.
     Desde entonces a la fecha son numerosos los intentos, de una y otra parte, por tender puentes de comunicación entre Juchitán y Tehuantepec. Asimismo existe gente (en los dos pueblos) que a como dé lugar prefiere resaltar las pocas diferencias, en lugar de las muchísimas similitudes. Si queremos un Istmo próspero, no sólo debemos dar la espalda a la clase política corrupta e ineficaz, sino a las personas malintencionadas que siguen sembrando discordia entre pueblos hermanos. 
     Siempre que voy a Guizii procuro imaginar su antiguo esplendor. Fue la capital del reino zapoteca, sede de la Alcaldía Mayor en época colonial, y del Departamento durante buena parte del siglo diecinueve. Cuando camino por Tehuantepec pienso en Zaachila, en Teotitlán, y en otros pueblos que en su momento brillaron de forma similar. Algún día Teotitlán, Zaachila y Tehuantepec volverán a brillar igual o más que antes, y así será con la más modesta comunidad binnizá; de las Sierras a los Valles Centrales, de los Valles al Istmo nuestro. Por la Unidad Zapoteca.

Opinión: Se firma la Ley General de Víctimas



Por Gubidxa Guerrero 


El sexenio anterior estuvo marcado por la parca. Más de 60 mil muertos (80 mil, o inclusive 100 mil, anuncian otras fuentes) se contabilizaron en seis años como resultado de la violencia desmedida desatada a lo largo y ancho del territorio nacional.
     
En 2012, el Congreso de la Unión pudo ponerse de acuerdo para elaborar una Ley General de Víctimas. Fue votada por todos los partidos políticos; pero cuando tenía que ser promulgada, el Presidente de la República la rechazó. Inició entonces un diferendo entre el Legislativo y el Ejecutivo, que mantuvo congelada la reglamentación para atender y proteger a las víctimas de este país. 
     
Felipe Calderón Hinojosa argüía razones de peso para negarse a publicarla, argumentando que carecía de los instrumentos debidos para su correcta aplicación, y que era preferible hacerle los ajustes necesarios para evitar que fuese letra muerta. Terminó el sexenio antes que su voluntad fuera cumplida.
     
Enrique Peña Nieto asumió como compromiso de Gobierno promulgar lo que el panista no quiso. Nada costaba al exgobernador mexiquense organizar un acto protocolario para plasmar la rúbrica que daría nacimiento formal a los artículos por el que tantos se afanaron. Para ello invitó nada menos que a Javier Sicilia, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, víctima misma de la violencia en México.
     
Ayer miércoles llegó el día, y la Ley General de Víctimas vio oficialmente la luz. El mandatario dijo que, como consecuencia de esta nueva reglamentación, se crearán instancias como el Sistema Nacional de Víctimas. De este modo, según él, la ley tendrá una mejor aplicación. Peña Nieto también dijo: “Asistimos al inicio de un modelo jurídico innovador que pone a la persona, su dignidad y sus derechos en el centro de la atención del Estado”.
     
Muchos aplausos granjeará este acto, al inquilino de Los Pinos. Tal vez, encarrerado como está, se anime a promulgar los Acuerdos de San Andrés, firmados entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Gobierno Federal hace dieciséis años (a lo que, cabe decir, se negaron tres administraciones distintas: una del PRI y dos del PAN). Después de todo, así lo recomendó el Gobernador priísta del Estado de Chiapas, Manuel Velasco Coello, hace unos cuantos días.
     
Y vuelvo a reiterar: “prometer no empobrece”


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Publicado en Enfoque Diario, el jueves 10/Ene/2013]



Opinión: “¡Perros políticos, libertad!”


Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 9/Ene/2013]

Nunca termina uno de sorprenderse. Quien anunciara que algún día la “liberación” de veinticinco canes se convertiría en una bandera política en el centro del país, sería tachado de payaso. Sin embargo, aunque resulte extraño, ésta se está convirtiendo en la nueva causa de un gran número de personas, entre quienes se encuentran artistas de la farándula y de la vida intelectual mexicana. 
     Cuatro individuos murieron violentamente en la Delegación Iztapalapa, del Distrito Federal. Una madre con su bebé y dos adolescentes. Cuatro muertes en dos momentos distintos. A los cuatro les encontraron, marcas de mordeduras, antes y después del deceso. Por tanto, las autoridades dedujeron que fueron perros sin dueño los que las atacaron. 
     Lo anterior provocó que la policía capitalina pusiera manos a la obra para rastrear y capturar a los peligrosos canes. Fueron detenidos veinticinco que, según el Gobierno del Distrito Federal, son algunos de los responsables de estas muertes.
     Hasta aquí la historia sería, aunque trágica, similar a las que han sucedido en otros lugares del país, en las que animales, por descuido o maltrato, se vuelcan contra los humanos. 
     Sin embargo, como mencioné previamente, algunas personas comenzaron un “movimiento” al que denominaron #YoSoyCan26, que pareciera querer culpar a Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno capitalino, de complicidad con quienes, supuestamente, asesinaron a las personas. Según una de estas versiones, habrían sido sicarios o policías quienes cometieron los crímenes, y para cubrirlos se estaría culpando a los animales.
     No quiero entrar en detalles de aspectos que tocará a los peritos determinar. Sólo deseo resaltar el hecho de que los principales cuestionamientos contra Miguel Ángel Macera vienen de sectores de izquierda asociados a grupos que fueron excluidos de puestos importantes en la administración defeña.  
     Columnistas, medios de comunicación y grupos sociales que antaño predominaron en el presupuesto capitalino constituyen la punta de lanza de esta andanada contra un Jefe de Gobierno que no está afiliado al Partido de la Revolución Democrática (PRD). No hay duda de que muchas personas de buena fe están exigiendo el esclarecimiento de los hechos, pero a río revuelto…
     Primero, los detenidos de inicio de sexenio, cuando Mancera todavía no tomaba posesión. Ahora, el asunto de los veinticinco canes, cuya liberación se exige al grito de “¡Perros políticos, libertad!”. Aunque usted no lo crea. Como tomado de algún libreto de Roberto Gómez Bolaños, Chespirito


Opinión: San Mateo vs Santa María del Mar

San Mateo y Santa María del Mar, pueblos hermanos.


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 8/Ene/2013]

Recientemente el Gobernador del Estado, Gabino Cué Monteagudo, declaró que son 33 los conflictos de alta complejidad en Oaxaca. Con la mejor buena fe del mundo, atestiguó la firma de cuatro convenios sobre linderos, lo que me hizo recordar que en la región del Istmo existe uno de los conflictos más largos en México, con aproximadamente 400 años, según documentos del Archivo General de la Nación (AGN).
     Uno de los grupos étnicos más marginados del sureste mexicano es el huave. Los ikoots ―como se autodenominan― se enfrentaron a numerosos conflictos bélicos desde antes de la llegada de los españoles a nuestro Continente. Paulatinamente perdieron tierras, recursos naturales y preponderancia política en la llanura del Istmo de la que alguna vez fueron señores. 
     Los ikoots, no obstante, mantuvieron una cohesión interna que les permitió sobrevivir, no sólo al arribo de los zapotecas a Tehuantepec, sino a la misma conquista castellana. Durante los tres siglos de la Colonia, los pueblos huaves ―conocidos también como mareños, por su cercanía a las playas del mar muerto― sortearon cada una de las dificultades, perviviendo con su identidad hasta el día de hoy.
     Sin embargo, esta voluntad colectiva por subsistir ha ido desapareciendo poco a poco; y desde hace varias décadas supimos de los enfrentamientos suscitados entre ikoots de San Mateo del Mar, con otros de Santa María. Dichas pugnas renacieron hace algunos años debido al proyecto eólico regional, por la importancia que adquirieron las tierras comunales,
     A diferencia de los conflictos de San Francisco del Mar contra los zapotecas de Ixhuatán, esta vez la violencia armada, los heridos de bala, los impedimentos para transitar en los caminos antes tranquilos, se viven principalmente entre los mismos huaves. Son ikoots quienes están lastimándose, los que se están dividiendo, y los que, a final de cuentas, están siendo derrotados; pues en un conflicto entre hermanos, generalmente nadie gana.
     Ambas partes indicarán que tienen la razón. Por ahora ninguna de las poblaciones enfrentadas muestra voluntad por ceder una parte de los derechos que considera legítimos para que este foco rojo se resuelva. Mientras tanto cabe preguntarse: ¿quiénes se benefician con este conflicto? ¿A quiénes conviene que haya enfrentamientos que dejen muertos y heridos entre los ikoots?
     Antes de asumir una postura intransigente es importante meditar sobre las cuestiones antedichas. Pues cuando nos dejamos arrastrar por la pasión momentánea, olvidando que la zona vive inmersa en un contexto político y económico complejo, únicamente dejamos que otros se beneficien. 
     Algunos puntos a considerar del presente conflicto, que se está tornando grave, es que San Mateo del Mar es un municipio, mientras que Santa María del Mar es sólo una agencia municipal de Juchitán. Santa María, además, ha hecho causa común con el poblado zapoteca de Huilotepec, lo que agudiza el encono, pues por esta razón son tildados de “traidores”.  
     No se ve una solución pronta a este altercado. Antes bien, tal parece que conforme transcurran los meses el asunto irá agravándose. Sin embargo, no está de más pedir a las partes moderación para tratar de encontrar una salida por muy difícil que parezca. Ayer el pleito se originó por un paraje, hoy por cierta cantidad de ganado, y mañana, por cualquier otro pretexto. 
     Es preciso que la noble etnia ikoots intente por todos los medios dirimir sus diferencias y unirse. Si de verdad quieren salir airosos, los huaves deben encontrar los mecanismos para resolver sus disputas sin mediación de entes ajenos. De otro modo, su divisionismo podría favorecer su propia perdición…


Opinión: Todo en familia

Palacio Municipal de Juchitán. Imagen tomada de Internet.


Por Gubidxa Guerrero 

Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 7/Ene/2013]

Juchitán es un hervidero de especulaciones. A un año del nuevo período de gobierno pululan los nombres de los presidenciables. Faltan siete meses para votar por el que dirigirá los destinos de una de las ciudades más importantes del Estado de Oaxaca. 
     Hay dos polos antagónicos que se enfrentarán en la contienda electoral: el Partido Revolucionario Institucional y la denominada COCEI (cinco letras tras la cual se escudan toda clase de políticos). 
     El PRI se mantuvo como grupo opositor por más de dos décadas, aunque logró ocupar la alcaldía con Héctor Matus (hace poco acusado de fraude) y actualmente con Daniel Gurrión Matías. Por mucho tiempo el PRI fue en Juchitán un partido de aparador, sin peso real en las decisiones del Ayuntamiento. Los grupos coceístas monopolizaron el poder anquilosados en un discurso seudoizquierdista con incongruencias evidentes. Sin embargo, era aquí donde se hacía política.
     Tanto el PRI como las "corrientes" coceístas tuvieron un gran defecto: la renovación de sus cuadros. Al ver el presupuesto como propio, una de las principales preocupaciones se convirtió en conservar el poder a toda costa.
     Basta ver los apellidos de muchos de los precandidatos para confirmar esta versión: son hijos, sobrinos o hermanos de quienes se han desempeñado como alcaldes. Son raros los aspirantes que no pertenecen a las viejas y nuevas familias del poder en Guidxiguié'. 
     Es verdad que justos no deben pagar por pecadores y que ser pariente directo de un político no exime de ejercer los propios derechos; pero es bastante revelador que cuatro de los seis precandidatos entren en esta categoría (ustedes saben de quienes hablo).
     Muchos juchitecos y foráneos se preguntan por qué no hay un cambio. Mientras el sistema de partidos políticos prevalezca y sean éstos los que designen a los candidatos, los ciudadanos no tendremos más opción que elegir entre "el menos peor" o, de plano, abstenernos de ejercer nuestros derechos.
     Por ello cobra especial importancia que la ciudadanía se haga consciente de su deber de cuestionar y exigir, en un marco de respeto, el cumplimiento de las obligaciones de los servidores públicos. Sólo de la responsabilidad recíproca, entre las autoridades y el pueblo, construiremos una sociedad mejor.


Opinión: Apoyando el neozapatismo…

Marcha del EZLN el 21 de diciembre de 2012



Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 3/Ene/2013]

Si algo caracterizó al viejo PRI (el de los años sesentas y setentas, el del nacionalismo “revolucionario”) fue su disparidad entre los dichos y los hechos. Los priístas tradicionales podían vociferar contra la Iglesia Católica desde la tribuna, mientras iban dócilmente a misa dominical; podían, también, acusar al “imperialismo yanqui”, mientras sus líderes se iban de vacaciones al vecino país del norte; podían, finalmente, hablar de justicia social y de políticas públicas a favor de los que menos tienen, mientras México se volvía más desigual.
     Esa cualidad permitió que este partido longevo sobreviviera y se “renovara” periódicamente; ya que, cuales encantadores de serpientes, siempre daban por su lado a todos. Y así lograron ser aliados de los gobiernos estadounidenses y de Fidel Castro; de este modo pudieron apoyar a ciertas guerrillas centroamericanas, mientras asesinaban campesinos en Guerrero o reprimían estudiantes en Tlatelolco. 
     Las dificultades comenzaron al llegar los tecnócratas; personajes grises sin tacto, que en aras de aplicar recetas económicas rígidas, cometieron la equivocación de mostrarse como son: insensibles al sufrimiento popular, e indiferentes ante el clamor mayoritario. De este modo el PRI fue perdiendo simpatías entre las bases y la cúpula partidista, de tal manera que un sector importante renunció a sus filas para fundar el PRD. Después, los priístas terminaron perdiendo la presidencia de la República a manos del PAN.
      Doce años fueron suficientes para que el desencanto de millones de mexicanos los empujara de nuevo a Palacio Nacional. Y si de algo les sirvió la derrota fue para aprender de los desaciertos ochenteros y noventeros. Gente como Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes sacaron al tricolor del atolladero electoral y lo revitalizaron con un solo ingrediente: el buen decir.
     Los priístas no han cambiado. De hecho, quizá hoy sean más corruptos e insensibles que ayer. El fondo de ese instituto político sigue siendo de nepotismo y deshonestidad. Sin embargo están impulsando una “nueva” manera de gobernar, que a las generaciones actuales puede entusiasmar. 
     Enrique Peña Nieto promovió el Pacto por México, que retoma postulados históricos de la izquierda mexicana (encarnados actualmente en el PRD, PT y Morena), así como principios defendidos por el panismo tradicional. Es decir: el titular del Ejecutivo está dando a cada quien por su lado. 
    Tal como en la industria del vestido se regresa a viejas modas, los priístas jóvenes están retornando a las recetas populistas setenteras. El nuevo estilo de gobierno es muy similar al viejo. Y confunde a muchos de quienes no vivieron en esa época, o saben poco de José López Portillo y Luis Echeverría. 
     En este contexto se enmarcan las declaraciones de apoyo del joven Gobernador chiapaneco, Manuel Velasco Coello, al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Luego de casi veinte años, el PRI ―contra el que se levantaron los indígenas chiapanecos en 1994― afirma que deben ser aprobados los Acuerdos de San Andrés en materia de derechos y cultura indígenas.
     A muchos sorprende que un mandatario estatal priísta diga: “Respetaremos el derecho a la resistencia y autodeterminación de los zapatistas”. Prometer no empobrece. Lo que en realidad está sucediendo es el regreso a viejas fórmulas. Sólo que hay una pequeña diferencia: la sociedad contemporánea tiene herramientas a su disposición que pueden permitirle exigir el cumplimiento de los dichos. De la exigencia social de rendición de cuentas dependerá, en gran medida, que tengamos mejores gobiernos.

Opinión: Bienvenido 2013



Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 2/Ene/2013]

El mundo sería tedioso sin ciclos. Gracias a que los festejos se repiten simbólicamente en el tiempo cada 365 días, los seres humanos podemos dotar la vida de cierta coherencia. 
     Con cada nuevo año se abre una puerta de oportunidades inimaginables. Con la finalización de un período de doce meses tenemos ocasión de cerrar heridas o darle vuelta a la página. Asimismo sucede con los proyectos al servicio de la ciudadanía.
     El año que acaba de concluir fue de muchos cambios a nivel político en el país y en nuestra región: terminó el sexenio de Felipe Calderón, así como los doce años del panismo al frente del Gobierno mexicano; surgió el movimiento juvenil #YoSoy132, con las esperanzas y desilusiones ya conocidas; reapareció mediáticamente el EZLN (que en realidad, nunca se fue); se radicalizaron las protestas políticas… Pero, algo no menos importante: México fue de los pocos países que se mantuvo económicamente estable en un año de terribles crisis en el mundo.
     A nivel estatal los habitantes sufrimos muchas decepciones con el gobierno de la alternancia. Grupos políticos de todas las tendencias sujetan por todos lados al Gobernador, lo que ha impedido en buena medida que se cumplan las promesas de campaña. 
     En nuestra región los proyectos de generación de energía eólica siguieron implementándose, con la salvedad de que en el pueblo ikoots (huave) de San Dionisio del Mar un sector importante de comuneros presentó resistencia contra Mareña Renovables. En Salina Cruz se inauguró Liverpool, y en Tehuantepec Coppel. En Juchitán siguieron creciendo los grupos de mototaxistas y la ciudad fue más caótica que de costumbre.
     ¿Qué podemos esperar este año? Lo que queramos, pues la realidad que deseamos debe ser construida entre todos. El ciudadano tiene el deber primordial de exigir a quien rogó por su voto, y hoy lo mira de soslayo, que cumpla lo que prometió. Los políticos tienen la obligación de dar lo mejor de sí en el servicio público.
     En 2013 nos veremos apabullados de publicidad partidista. Este año todos los aspirantes a munícipes se convertirán, como por arte de magia, en ciudadanos ejemplares: honestos, trabajadores, nobles. Veremos a personajes que jamás se acercan a la gente humilde, retratándose con ellos en aras de cosechar simpatías.
     Pero no todo debe ser malo. De ahora en adelante hay doce meses para intentar ser mejores personas. Porque cuando una sociedad está enferma, aplica la premisa de que en la medida que cada uno mejore, contribuye a que la sociedad también lo haga. En ese sentido seguiremos cumpliendo cabalmente la misión de informar con la verdad, sin miedo y con responsabilidad.

Artículo: Labrada de cera

Mesa de Santos de la casa de Ta Pascual Chente,
ubicada en el Callejón de los Leones.


Por Gubidxa Guerrero


[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 30/Dic/2012]

Los pueblos zapotecas poseemos una rica cultura que se manifiesta a cada momento. Hasta los actos aparentemente más cotidianos tienen singular significado, que paulatinamente vamos comprendiendo.
     ¿Quién no ha visto pasar a las niñas y adolescentes, con flores en el pelo, ofreciendo marquesote con leche hasta la puerta de las casas? Esta escena tan común tiene una razón de ser, pues forma parte del ciclo ritual de las Sociedades tradicionales; específicamente del momento llamado labrada de cera.
     Como su nombre lo sugiere la labrada de cera es el día en que se debe dar forma a los cirios que serán utilizados durante la misa en honor a quien personifica la fe de determinado grupo de personas. Así, algunos se la dedican a la Cruz, otros a algún Santo o Santa. 
     El cambio de mayordomía, la procesión, la labrada de cera, la misa, la vela, la regada de frutas, la lavada de ollas son momentos de un ciclo festivo anual organizado por personas que de esta manera dan gracias por las bondades recibidas o, simplemente, para perpetuar una tradición ancestral.
     Probablemente durante la época prehispánica los ritos se dedicaban a los dioses zapotecas, pero luego de la conquista española, y la adopción de la religión católica, se hicieron los ajustes necesarios para que fueran permitidos por las nuevas autoridades religiosas. El caso es que en cada nueva ceremonia se perciben las antiguas creencias.
     Durante la labrada de cera suena la flauta y el tambor (Pitu nisiaba o Muní, como le dicen en zapoteco), así como los cohetes, mediante los cuales se convoca a los vecinos. Este día se prepara nisiaba ne bupu (‘atole con espuma’) para dar a los asistentes; también se sirve tamal de dulce y pan bollo.
     Las jovencitas salen a “vender” leche (en realidad es de cooperación voluntaria). Deben acudir solamente doncellas, por lo que van niñas y adolescentes. Se lleva una jarra de leche con trocitos de pan marquesote, y lo recaudado sirve como aportación a las festividades. Bellas y olorosas flores adornan las bandejas con que salen las muchachas durante toda la mañana.
     El sábado 29 de diciembre de 2012 se realizó la labrada de cera de la Sociedad de San Vicente Ferrer Gola, Patrono de Juchitán. La cita fue en casa de Ta Pascual Chente, ubicada en el Callejón de los Leones entre Hidalgo y Obregón. Fue hermoso ver llegar a las doncellas que fueron a ofrecer leche y marquesote. Esto es Guidxiguié’, Juchitán de las flores.

Opinión: Fianza por los 14



Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 28/Dic/2012]

Ayer jueves, por la tarde, trascendió la noticia de que un par de diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD) pagó la cantidad de 141 mil 832 pesos, como fianza por los catorce detenidos por los desmanes del primero de diciembre que todavía se encontraban recluidos. Los legisladores que desembolsaron la nada despreciable cantidad son: Roberto López Suárez y José Luis Muñoz.
     Como recordarán los amables lectores, durante la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, miles de manifestantes se concentraron a las afueras del Palacio Legislativo de San Lázaro en el Distrito Federal, entre quienes iban decenas de jóvenes que cometieron toda clase de desmanes en la vía pública.
     Entre los vándalos (no encuentro un mejor calificativo) venían infiltrados, sea del PRI o del Gobierno local o Federal. Sin embargo, no todos los que cometieron destrozos lo hicieron por pago de por medio. Hubo bastantes personas que procedieron de esa manera con plena consciencia y como parte de una táctica para desacreditar la toma de posesión del nuevo mandatario ante el mundo.
     Por desgracia, quienes destruyeron ventanas y locales lograron, en su mayoría, darse a la fuga. Tardíamente comenzó una ola de detenciones contra manifestantes pacíficos que se encontraban en las inmediaciones. Fueron encarcelados estudiantes destacados, así como investigadores y amas de casa. 
     Varios elementos policíacos capitalinos declararon no tener una idea clara de cómo actuar ante la desbordante violencia. Algunos dijeron que, de hecho, se les dio la orden de detener indiscriminadamente para que sus superiores pudieran presentar “delincuentes” ante los medios de comunicación. Finalmente, para muchos se hizo evidente que la mayoría de los vándalos se dio a la fuga, y la mayor parte de quienes fueron capturados era inocente.
     Durante los primeros días fueron puestos en libertad un gran número de los detenidos iniciales. Pero catorce seguían encarcelados, por una serie de diligencias que continuaban practicándose. Desde varios medios de izquierda, especialmente del diario La Jornada hubo una feroz embestida en contra de Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, para que moviera los hilos del poder y fueran liberados los inculpados.
     Cabe destacar que al momento de los hechos, Mancera todavía no era mandatario capitalino. Él tomaría posesión cinco días después. Por tanto, formalmente no tuvo que ver, ni pudo dar ninguna orden para proceder contra los jóvenes. Pero contra él se ha dirigido la presión de distintos sectores sociales.
     Al parecer el problema está saliendo del atolladero. Ya no habrá víctimas de la “represión” que sirvan como bandera para promover más movilizaciones. Pero queda una pregunta en el aire: ¿y los verdaderos culpables?

Opinión: Nuevas invasiones




Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves  27/Dic/2012]

Para los conflictos el Istmo de Tehuantepec se pinta solo. Si no son los docentes de la Sección 22, son los taxistas del PRI. Si no son los mototaxistas, son los zorgueros. Si no es Tacho Canasta, es algún líder de la denominada COCEI. 
     El caso es que antes de que se “solucione” algún conflicto (generalmente con un manojo de billetes de por medio) surge otro. Ni bien ha terminado un año caótico para el Estado y la región, cuando un grave problema se cierne sobre nosotros: la invasión de zonas federales.
     El problema de la invasión de predios inició en los setentas, cuando comenzaron a ocuparse ciertas propiedades de algunos terratenientes (y también de personas modestas, por supuesto). Nacieron, entonces, ciertas colonias populares en Juchitán. Poco después se vivió el mismo fenómeno en Tehuantepec, Salina Cruz, Ixtepec, San Blas Atempa, Matías Romero y otras poblaciones istmeñas.
     Hace algunos días volvió a repetirse la historia en zonas amparadas por el derecho de vía; es decir, espacios reservados que nadie puede ocupar sin la anuencia del Gobierno Federal.
     Si el ambulantaje es un asunto de carácter municipal, los bloqueos carreteros de incumbencia estatal, este problema específico concierne exclusivamente al Estado Mexicano. 
     ¿Qué hará la federación para evitar que sean ocupados terrenos que le pertenecen? Y es que el asunto no se trata solamente de ocupar ilegalmente un espacio, sino del riesgo que esto puede significar. Construir viviendas irregulares, a un costado de caminos tan importantes, pone en riesgo la vida de sus moradores. ¿No han pensado en ello los líderes políticos que están azuzando a las personas?
     Las elecciones municipales están en puerta. Cuando los comicios se acercan este tipo de hechos se vuelve más recurrente. La fábrica de votos comienza a funcionar. Ojalá no haya daños que lamentar y que este problema encuentre una solución satisfactoria.
     Todos tenemos derecho a la vivienda, por lo que aventuro una solución improvisada: ¿Y si los humanitarios líderes políticos ceden algunas porciones de sus grandes ranchos a sus seguidores? Así no sólo ganarían un apoyo más resuelto de éstos, sino que aliviarían en alguna medida el problema. ¿Alguno se anima?