De la riqueza: Historias de Ta Jacinto Lexu IX

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 5/Ene/2014] 

El 15 de enero es para los zapotecas, y para personas de otras etnias, una fecha especial, pues ese día celebran al Cristo Negro de Esquipulas. Conforme avanzan los años más gente se suma a estos festejos, pues dicen que es muy milagroso. Antiguamente, los paisanos tardaban casi dos meses en llegar al pueblo, porque Esquipulas se encuentra al sur de Guatemala, casi en la frontera con Honduras. Las caravanas de carretas eran larguísimas, y los abuelos decían que los hijos de los binnigula’sa’ debían acudir al lugar al menos una vez en la vida. Quién sabe de cuándo surgió la costumbre.

Es tanta la fe depositada en el Cristo Negro, que muchos pueblos han consagrado templos en su honor, para que una representación suya los acompañe. De todos los Cristos istmeños, el más importante es el que se encuentra en Santa María Xadani, poblado famoso por los totopos que preparan sus mujeres.

Ahí llegó Ta Jacinto Orozco una tarde de enero. Visitó a los amigos que tenía en el pueblo, y conversando con alguno, supo de un joven con una extraña costumbre: cada mañana se dirigía al templo del lugar para dejarle una veladora al Cristo Negro, con la petición solemne de que lo volviera adinerado. Apenas se enteró, Ta Chintu Lexu se impacientó por conocerlo.

Al día siguiente, nuestro personaje se dirigió muy temprano a la iglesia de Xadani para dejar una pequeña ofrenda y para esperar al extraño muchacho. Entonces lo vio entrar. Era inconfundible. Por la expresión del rostro y la complexión del cuerpo, rondaba los veinte años. Y antes de que se acercara al altar principal, le habló de este modo:

“¿Cómo te llamas, hijo, y qué haces aquí?”. Después de dar un pequeño brinco por el susto, el joven respondió: “Me llamo Mateo, señor, y vine a hablar con el Cristo para que me vuelva rico”. Ta Jacinto se sorprendió por su franqueza, ya que aquél no mostraba la menor timidez al revelar dicho asunto. Y con la misma precipitación de la respuesta, Ta Chintu le dijo más o menos lo siguiente: “Hoy es tu día de suerte, pues encontraste a la persona que puede cumplirte el deseo. Conozco al hombre más opulento de nuestra región, de cuya fortuna se admiran hasta en el centro del país, y con el que podría llevarte hoy mismo si tú aceptas”. El muchacho pensó que Ta Jacinto era alguna aparición de las que había escuchado hablar, por lo que aceptó la propuesta.
Ambos se dirigieron a San Jerónimo Ixtepec, con la persona más pudiente de cuantas en ese tiempo existían. Al acercarse a la casona, bastó con que vieran a Ta Jacinto para que de inmediato le cedieran el paso, invitándolo cortésmente a entrar. Era, pues, muy amigo del anfitrión.

“¡Jacinto!, hermano, ¿a qué debo el honor de tu visita? Hace ya muchos meses que pregunto por ti, pero nadie me sabe dar razón. Un día te miran en un lado y al siguiente en otro”. El muchacho xadaneño, un poco sorprendido por la cálida bienvenida a Ta Chintu, lo escuchó responder: “Alejandro, me alegra que me tengas el mismo afecto de siempre. El motivo de mi visita es hacerte una sencilla pregunta”. El hombre más rico de sureste tomó asiento y prestó atención. Entonces, Ta Jacinto expresó: “Traigo conmigo a Mateo, joven de humilde condición que anhela enriquecerse. Y lo que te pregunto es, ¿cuánto estarías dispuesto a pagar por tener su edad, su complexión, y estar en su lugar?”. Ta Alejandro, sin el menor rastro de duda, exclamó: “¡Todo mi dinero! Daría todo lo que poseo por estar en el lugar de este muchacho. ¿No ves que ya rebaso los 80 años?, ¿no ves que mis días están contados? De poco me sirve la riqueza si no tengo vigor”. 

Después de un rato de amena conversación, las visitas se despidieron amablemente. En seguida salieron con rumbo a Xadani, pero ante el calor sofocante decidieron descansar debajo de una fresca sombra. En ese momento, Ta Jacinto Lexu le dirigió estas palabras a Mateo: “Siempre encontraremos a alguien dispuesto a entregar un tesoro por tener lo que posee cualquier otro: la lealtad de una familia íntegra, la inteligencia, el amor de una honesta muchacha, la juventud, la valentía, o alguna otra cualidad no tan sencilla de adquirir. ¿Te diste cuenta de lo acaudalado que eres? Y eso que nada más pusimos precio a tu edad. Imagínate si además fueras un muchacho listo que se valorara a sí mismo, a los suyos y, sobre todo, que diera más importancia a las virtudes que al dinero. Es forzoso que te empeñes en cuidar y acrecentar la riqueza que posees. No sea que mañana, si llegas a tener una fortuna, termines quedándote pobre…” 

Consumatum est

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 3/Ene/2014] 

La injusticia se consumó. Este miércoles primero de enero tomó posesión Rosa Nidia Villalobos como presidenta municipal constitucional de Salina Cruz. Con eso terminó el capítulo que inició en julio con el triunfo en las urnas de Mariano Vicente, que continuó con el despojo mediante la anulación de varias casillas por el Tribunal Estatal Electoral del Poder Judicial de Oaxaca, y la ratificación del fallo anterior por parte de la Sala Regional, con sede en Xalapa, Ver., y de la Sala Superior, en el Distrito Federal, a finales de diciembre.

La ley 'a modo' se impuso. Y las negociaciones, y las componendas por encima de la voluntad popular. Pero el daño no sólo fue contra los ciudadanos porteños, sino contra la legitimidad de las instituciones electorales que, con algunos tropiezos, se habían mantenido limpias. 

Si hasta hace poco algunas personas confiaban en poder relevar pacíficamente a los malos gobiernos de las administraciones municipales, hoy se antoja imposible. Pues si antes alguien podía contender con las siglas de un partido pequeño para intentar tomar las riendas del poder municipal democráticamente, ahora las esperanzas son mucho menores

La democracia mexicana ha pasado por muchas dificultades. Pero hasta en los años ochenta fue posible derrotar al priísmo en algunos municipios. La misma COCEI es prueba de ello, ya que pudo ganar las elecciones municipales de Juchitán hace más de treinta años, bajo la bandera del Partido Comunista Mexicano (PCM). 

Pero ahora que el PRI volvió al poder nacional y que se jugaba el futuro de uno de los municipios más importantes del país ―si consideramos que en Salina Cruz se encuentra una de las pocas refinerías mexicanas― se volvió a asestar un golpe a la ciudadanía. Con una sociedad desorganizada y sin medios físicos para resistir la imposición, Mariano Vicente y su equipo tuvieron que plegarse a los dictados de los poderes fácticos de este país. 

Cuando un partido gana “a la buena” es sano reconocer el triunfo; pero cuando a un grupo se le arrebata la victoria, es justo alzar la voz, independientemente del partido que haya cometido la canallada. Es una lástima que comience 2014 de esta manera.

PRI y neozapatismo

Subcomandante Insurgente Marcos

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 30/Dic/2013] 

Pasado mañana el Ejército Zapatista de Liberación Nacionl (EZLN) cumplirá 20 años de haberse levantado en armas. La irrupción de los indígenas chiapanecos, capitaneados por el Subcomandante Insurgente Marcos, en la escena política nacional lleva casi una generación. 

La mayoría de los mexicanos de hoy ha llegado a ver los comunicados y las acciones políticas de los neozapatistas (porque ‘zapatistas’ los que pelearon con don Emiliano de 1910 a 1919) como cosa cotidiana. Y ello se debe a que los gobiernos priístas supieron lidiar con el fenómeno mediático que significó, al grado de adoptarlo en los discursos oficialistas. Ser neozapatista es bien visto. 

Si algo caracterizó al viejo PRI (el de los años sesentas y setentas, el del nacionalismo “revolucionario”) fue su disparidad entre los dichos y los hechos. Los priístas tradicionales podían vociferar contra la Iglesia Católica desde la tribuna, mientras iban dócilmente a misa dominical; podían, también, acusar al “imperialismo yanqui”, mientras sus líderes vacacionaban en el vecino país del norte; podían, finalmente, hablar de justicia social y de políticas públicas a favor de los que menos tienen, mientras México se volvía más desigual.

Esa cualidad permitió que este partido longevo sobreviviera y se “renovara” periódicamente; ya que, cuales encantadores de serpientes, siempre daban por su lado a todos. Y así lograron ser aliados de los gobiernos estadounidenses y de Fidel Castro; de este modo pudieron apoyar a ciertas guerrillas centroamericanas, mientras asesinaban campesinos en Guerrero o reprimían estudiantes en Tlatelolco. 

Las dificultades comenzaron al llegar los tecnócratas; personajes grises, sin tacto, que en aras de aplicar recetas económicas rígidas, cometieron la equivocación de mostrarse como son: insensibles al sufrimiento popular, e indiferentes ante el clamor mayoritario. De este modo el PRI fue perdiendo simpatías entre las bases y la cúpula partidista, de tal manera que un sector importante renunció a sus filas para fundar el PRD. Después, los priístas terminaron perdiendo la presidencia de la República.

Doce años fueron suficientes para que el desencanto de millones de mexicanos los empujara de nuevo a Palacio Nacional. Y si de algo les sirvió la derrota fue para aprender de los desaciertos ochenteros y noventeros. Gente como Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes sacaron al tricolor del atolladero electoral y lo revitalizaron con un solo ingrediente: el buen decir.

Los priístas no han cambiado. De hecho, quizá hoy sean más corruptos e insensibles que ayer. El fondo de ese instituto político sigue siendo de nepotismo y la deshonestidad. Sin embargo, están impulsando una “nueva” manera de gobernar, que a las generaciones actuales pudiera entusiasmar. 
Enrique Peña Nieto promovió el Pacto por México, que retoma postulados históricos de la izquierda mexicana (encarnados actualmente en el PRD, PT y Morena), así como principios defendidos por el panismo tradicional. Es decir: el titular del Ejecutivo está dando a cada quien por su lado. 

Tal como en la industria del vestido se regresa a viejas modas, los priístas jóvenes están retornando a las recetas populistas setenteras. El nuevo estilo de gobierno es muy similar al viejo. Y confunde a muchos de quienes no vivieron en esa época, o saben poco de José López Portillo y Luis Echeverría. 

El PRI ha llegado al colmo de exigir que se cumplan los Acuerdos de San Andrés en materia de derechos y cultura indígenas, cuando fueron ellos quienes mandaron el documento al basurero. A muchos sorprendió hace algún tiempo que un mandatario estatal priísta dijera: “Respetaremos el derecho a la resistencia y autodeterminación de los zapatistas”, que fue lo que expresó el joven gobernador chiapaneco Manuel Velasco Coello. Prometer no empobrece. Lo que en realidad está sucediendo es el regreso a viejas fórmulas. 

Con veinte años de neozapatismo casi todo sigue igual en el país: la pobreza, la desigualdad, la corrupción y el PRI. 

De la previsión. Historias de Ta Jacinto Lexu VIII

Mujeres de Yalálag
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 29/Dic/2013] 

Los binnizá habitamos incontables poblaciones. Hay hermanos en valles, serranías y en llanuras. Los zapotecas poblamos ciudades enormes y comunidades pequeñas. Muchas son nuestras desde inmemorial tiempo ―desde que nacimos del vientre de las fieras y de las raíces de los árboles, o desde que las conquistamos―; en otras sólo estamos avecindados. 

Como he contado en alguna otra ocasión, Ta Jacinto Orozco también se dedicó al comercio. Por tanto, a pesar de vivir mayormente en el Istmo, subía con algunas mulas a elevadas montañas para llevar los productos del mar a aquellos pueblos.

Uno de los lugares que visitó se llama Yalálag, poblado zapoteca donde las mujeres visten elegantes trajes y utilizan un precioso tocado en la cabeza, que hace rememorar a las abuelas binnigula’sa’. 

Estaba el hombre caminando en la plaza de dicha población cuando pasó un joven preocupadísimo. “¿Qué sucede, hijo?”, inquirió Ta Jacinto. El muchacho, con algo de inquietud, respondió: “Es que no sé exactamente en qué gastar un dinero que tengo ahorrado. No me decido porque a cada cosa que pienso le encuentro alguna contrariedad. Si me entusiasmo por poner algún negocio, luego comienzo a imaginármelo: me figuro cómo será, cuanto voy a gastar, y todo lo que tendré qué hacer para que dicho negocio camine bien; pero, a fin de evitar algún problema futuro, pienso también en los inconvenientes que pudiera tener. Si me entusiasmo por construir una casa, la construyo en mi cabeza, la imagino resistente, y calculo el peor de los escenarios: temblores, incendios, y todo lo malo que pudiera ocurrirle, de tal manera que ésta sea resistente. Y así sucesivamente. Por eso es que no acabo”.

Ta Chintu Lexu, hombre de mucha prudencia, se identificó con el muchacho, y le comentó: “Me parezco bastante a ti. Siempre procuro ver los lados de cada cosa que realizo; porque todo cuanto hacemos en esta vida tiene consecuencias buenas y malas, lo que depende de la persona que la lleve a cabo, del momento en que se haga y de muchas otras circunstancias que deben ser consideradas. Por eso, lo que para unos resulta beneficioso, para otros termina siendo una catástrofe. Lo que me ha permitido seguir vivo, disfrutando de mis bienes y de buena salud, de la amistad de mis amigos y del cariño de algunas personas, es la previsión; ya que una persona desconfiada de sus juicios tiene más posibilidades de hacer las cosas bien, que alguien despreocupado. Pero hay una diferencia entre ambos: yo pongo un límite a mi previsión; pues sé que jamás encontraré una acción perfecta. Estoy consciente de que todo cuanto realice tendrá alguna objeción. Eso me permite decidirme cuando es necesario. De no ser así, viviría encerrado en mi choza sin salir ni ver a nadie, para no arriesgarme a perecer porque me caiga un rayo en medio de una tormenta cuando camino por la montaña…”

Como si hubiera salido de una grave situación, el muchacho indeciso recuperó el semblante y se le iluminó el rostro. Agradeció intensamente a Ta Jacinto Orozco por las palabras que le había compartido, quien antes de que se despidieran le dijo: “La persona con buen juicio debe intentar ser siempre precavida. Pero demostrará más inteligencia si evita que sus previsiones le arruinen el propósito original”.

El Palacio de Guiengola

Dibujo de Guiengola de principios del S. XIX
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 28/Dic/2013] 

“Fue desde lo alto de ese nido de águilas que el rey de los zapotecas desafió durante un año entero toda la fuerza del poderío mexicano [...] rodeada de precipicios y a menudo cubierta de nubes, esta meseta a la que no se puede llegar sino después de una jornada de ascenso desesperante, está sembrada de magnificas ruinas en piedra tallada, palacios, templos y fortificaciones cuya extensión y grandeza arquitectónica llenan de admiración al viajero [...] Cosijoeza  hizo cavar amplios estanques para cultivar peces de río. Tres veces el rey de los mexicanos despachó nuevas tropas para desalojar a su enemigo de este sitio temible; tres veces fueron destrozadas en el paso o diezmadas en la llanura y el soberbio Ahuitzotl se vio obligado a ofrecerle la paz”.

Así describe el célebre intelectual francés del siglo XIX, Charles Brasseur, la zona arqueológica que se encuentra a pocos kilómetros de la metrópoli tehuana y del pueblo de Mixtequilla. El libro en el que hace tal descripción es  ‘Viaje por el Istmo de Tehuantepec 1859-1860’, escrito en su viaje a nuestra región durante esos años. Aunque el humanista no pudo subir al sitio, pues cayó enfermo la vez que lo intentó, recogió las versiones de quienes sí había ascendido.

¿Templos?, ¿fortificaciones?, ¿palacios? Exactamente. Los templos estuvieron sobre los basamentos piramidales (una ‘pirámide’ no es mas que el asiento sobre el que se construía el templo dedicado a una o varias deidades prehispánicas). Las fortificaciones se hallan en toda la parte oriente de la montaña de Guiengola, desde los 200 hasta los 500 metros sobre el nivel del mar. Las hay por doquier: entre las barrancas, en lo alto de una colina, a la orilla de los arroyos del temporal. El palacio se encuentra a pocos metros de la plaza, cerca de la pirámide occidental. Dicho espacio es tema aparte, por la amplitud y la complejidad de la zona. 

La vista de la llanura del Istmo de Tehuantepec y la Laguna Superior desde ‘el mirador’ es impresionante. Su forma es casi circular ya que fue construida sobre una roca natural de forma redonda. Este palacio ocupa por lo menos 11,000 metros cuadrados. Dado que los patios están distribuidos sobre varias terrazas naturales a desnivel, las estructuras dan una impresión de lujo que no se aprecia en un mapa de dos dimensiones. Las áreas de funciones dan un total de 64 cuartos, plataformas y almacenes, 14 escaleras o escalones pequeños, 9 escaleras grandes de 5 a 10 metros de largo o de ancho, y 38 columnas dentro de los cuartos. Hay además un estanque o alberca así como una tumba que fue saqueada antes del siglo XX.

Todas las estructuras fueron construidas de bloques de piedra caliza estratificada (del tamaño de ladrillos de barro moderno). En el exterior de las estructuras fueron cubiertas por estuco, que aún hoy podemos ver en perfecto estado en ciertas paredes. 

En mi reciente visita a la zona pude percatarme del estado tan delicado de la zona. Una pared de más de dos metros que se encontraba la penúltima vez que subí, estaba completamente derrumbada, debido al tiempo transcurrido, al clima y al vandalismo. Protejamos Guiengola, es patrimonio de todos los zapotecas, de los mexicanos y, por qué no, de la humanidad.

Golpe a la ciudadanía

Mariano Vicente candidato al que los tribunales arrebataran la victoria
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 27/Dic/2013] 
Tres instancias abofetearon la voluntad de los habitantes de Salina Cruz: el Tribunal Estatal Electoral; la Sala Regional, con sede en Xalapa, Veracruz, del Tribunal Federal del Poder Judicial de la Federación; y la Sala Superior del antedicho tribunal, con sede en el Distrito Federal. Todas ellas ratificaron el triunfo de Rosa Nidia Villalobos, candidata del PRI-PVEM a la presidencia municipal del puerto; una victoria que no obtuvo en las urnas, sino mediante la argucia legal que anuló varias casillas del vencedor en los comicios, Mariano Vicente, abanderado del Partido Nueva Alianza (Panal).
Lo escribí la semana pasada y lo reitero hoy: “más allá de tecnicismos jurídicos, me parece que el asunto de fondo es meramente político, y deja claro que la democracia sólo es válida para los grandes jugadores. Lo que el presente caso nos enseña es que si alguien surgido de la nada se atreve a desafiar a la partidocracia tradicional, difícilmente podrá salirse con la suya. Ahí estarán los tribunales listos para impedir, con las reglas en la mano (que casi siempre aplican ‘a modo’), la materialización de la voluntad popular. Faltaba más”.
Cuando redacté lo anterior, todavía guardaba la esperanza de que se hicieran valer los argumentos, en lugar de los arreglos al más alto nivel. Desafortunadamente ganó la partidocracia. 

No conozco al médico Mariano Vicente. Jamás he cruzado palabra con él. Tampoco simpatizo con el partido que lo postuló. Pero me sorprendió el apoyo que encontró en miles de ciudadanos salinacrucenses cansados de ser gobernados por  los partidos de siempre: PRI, PAN y PRD. La victoria sorpresiva del “médico de los pobres” confirmó, de algún modo, el desencanto con los políticos tradicionales que con los años traicionaron, en su mayoría, la confianza de los ciudadanos.

Me pareció indignante la manera en que se aliaron contra Mariano Vicente los partidos que en julio habían contendido entre sí. Tanto el PRI, PVEM, como el PAN, PRD y PT impugnaron la elección, contribuyendo a que los tribunales anularan las casillas que revirtieron los resultados. Fue increíble que institutos políticos que siempre se han opuesto al priísmo, prefirieran que dicho partido llegase al palacio municipal en lugar que lo hiciera un personaje apenas conocido: Mariano Vicente.

El golpe no se dio contra una persona ni contra un equipo de campaña. El golpe fue en contra de la credibilidad de las instituciones electorales. El golpe fue a la ciudadanía que creyó que podría cambiar de gobierno municipal por la vía pacífica y civilizada. 

No sólo Salina Cruz está de luto. También la incipiente democracia istmeña. Y ello se debe a la ambición de unos cuantos, que humillaron al pueblo porque quieren y porque pueden. Por ahora.

Por la paz y la tranquilidad de Salina Cruz

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 26/Dic/2013] 

Son días cruciales en el puerto de Salina Cruz, una de las ciudades más importantes no sólo del Istmo de Tehuantepec sino del sureste mexicano. La determinación de los tribunales electorales, que se acaba de dar a conocer podría tener implicaciones insospechadas en el municipio más poblado de nuestra región. De eso hablaremos mañana, en una entrega más de ‘Escenario Político’. 

Por lo pronto ―enmarcando mis comentarios en las fechas en que millones de cristianos conmemoramos el nacimiento de Cristo―, me gustaría hacer mención de un hecho que aconteció en el puerto, y que brindó gusto y esperanza a miles de creyentes: la visita del Obispo de la Diócesis de Tehuantepec, Monseñor Oscar Armando Campos Contreras.

En la tarde del domingo 22 de diciembre, a las 5 de la tarde, los fieles católicos de la Parroquia de San Pablo Apóstol, se dieron cita para celebrar la Santa Misa, presidida en esta ocasión por el mencionado Obispo.

Fueron varios los motivos de la ceremonia: el Obispo Instituyó a 5 ministros extraordinarios de la comunión (fieles católicos que tendrán la facultad de llevar la sagrada Comunión a los enfermos de la parroquia), declaro en estado de Misión la Parroquia de San Pablo Apóstol (lo que significa que todos los laicos visitarán continuamente la comunidades de la parroquia de San Pablo, llevando la Palabra de Dios y analizando la mejor manera de ayudar y socorrer a las clases más desprotegidas), y bendecir el nuevo retablo de la Parroquia de San Pablo Apóstol (la estructura arquitectónica, pictórica y escultórica que se sitúa detrás del altar en los templos católicos).

El nuevo retablo de la parroquia esta tapizado por cuadros de cedro. A los costados de la madera hay figuras de cerámica en color oro antiguo. En una de la paredes (lado derecho) una pintura con la leyenda "Ego sum via veritas et vita" (“Yo soy el camino, la verdad y la vida”). 

El Obispo Campos Contreras, muy entusiasmado felicitó a los fieles reunidos y en general a toda la parroquia de San Pablo Apóstol, por todos los logros realizados desde la llegada del nuevo párroco, Presbítero Lic. Martín Eduardo Martínez García. Dijo en su homilía que se alegraba mucho porque la Iglesia Universal es misionera, y al declarar la parroquia de San Pablo Apóstol en estado de misión se dará cumplimiento a una de las funciones primordiales de la Iglesia. Agregó que al instituir 5 nuevos ministros extraordinarios de la comunión se podrán atender mucho mejor las necesidades espirituales de los enfermos. Les pidió que realizaran su misión con mucha fe y misericordia.

Finalmente expresó su beneplácito por el nuevo retablo de la parroquia. Se alegró y felicitó al párroco de San Pablo por los grandes logros alcanzados en tan poco tiempo y animó a la comunidad parroquial para que juntos, con su párroco, caminen en el amor y la fraternidad ayudados por la oración, la formación y la acción. Después de bendecir el nuevo retablo y la nueva sacristía, dio la bendición solemne a todos los fieles ahí reunidos. Los fieles aprovecharon la presencia del Obispo para saludarlo y agradecer su presencia.

Diciembre no sólo debe ser un mes de “fiesta”, entendida en el sentido banal del término, sino un tiempo de dicha por la llegada del Salvador, que nos permita acercarnos al prójimo en cualquiera de sus formas. Que haya personas dispuestas a caminar de la mano del desprotegido y falto de fe, es algo que debe reconocerse y valorarse. En los meses por venir, Salina Cruz necesitará de mucha entereza.  

La otra cara de la moneda: Oaxaca

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el mates 24/Dic/2013]

En la última entrega de esta columna mencionábamos la excesiva publicidad del gobernador chiapaneco, Manuel Velasco Coello, para promocionar sus “logros”. Es, dijimos, demasiado pronto para aparecer en otras Entidades que no son la suya propia, pues ¿qué le hace pensar que un capitalino estará feliz de saber lo que hace el mandatario del Estado fronterizo más pobre?

Pero si algo debemos reconocer al novio de Anahí es su voluntad de proyectar al vecino Estado de Chiapas, y con él a su propia persona. Cosa contraria con nuestro titular del Ejecutivo local, Gabino Cué Monteagudo, quien parece no esforzarse mucho en hundir la imagen de la bella Entidad que tiene a mal gobernar.

Desde el mes de agosto no hay medio importante que no cuestione de manera directa y abierta la actitud del mandatario estatal, que parece estar a merced de las decisiones de la dirigencia magisterial de la Sección 22, perteneciente al Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE). 

Gabino Cué no sólo ha sido desafortunado en sus respuestas ―como aquella famosa entrevista ante Carlos Loret de Mola, en cadena nacional, donde se dedicó a lavarse las manos de la ingobernabilidad en su Estado y a justificar la actitud de los docentes que desquiciaban periódicamente las vialidades del Distrito Federal― sino que ha mostrado una actitud indolente al no ejercer la autoridad de la que está investido.
Por puro milagro no ha habido ningún muerto durante la “recuperación” de escuelas en diversas regiones de la Entidad, en las que el gobierno estatal únicamente ha fungido como mero espectador ante los enfrentamientos con piedras, cohetones e, inclusive, armas de fuego. ¿Se imaginan si una bala perdida hubiese matado a un padre de familia?

La alternancia se fue al caño. La esperanza de millones de habitantes fue traicionada por Cué Monteagudo en aras de quedar bien con los grupos de poder que lo apoyaron en su búsqueda de la gubernatura. ¿Y los niños?, ¿y la gobernabilidad?, ¿y la paz y el orden? Solamente en los discursos de uno de los mandatarios más incapaces de la historia.

Manuel Velasco, rumbo a la presidencia de México

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 23/Dic/2013]

Pocos son los políticos que respetan los tiempos oficiales para iniciar sus campañas proselitistas. Cada conferencia de prensa y cada aparición pública sirve de plataforma a quienes aspiran a ocupar un puesto más alto en el gobierno. Sin embargo, en México, la anticipación nunca había sido por cinco años. 

El joven mandatario del Estado de Chiapas, Manuel Velasco Coello, lleva doce meses como gobernador de la Entidad más pobre del país, y parece querer repetir la estrategia de Enrique Peña Nieto, actual Presidente de la República.

Como recordamos, Peña Nieto buscó aparecer en los medios de todo tipo, erogando grandes fortunas para publicidad “disfrazada”, a manera de entrevistas o reportajes. Además de cuidar su apariencia física, estableció un noviazgo con una mujer del mundo de la farándula, la hoy primera dama Angélica Rivera.

Ser gobernador del Estado más poblado y con la economía más grande del país ayudó mucho. El desgaste del presidente Calderón y de su principal adversario, Andrés Manuel López Obrador, también sirvió para este propósito. La desmedida publicidad a favor de Peña rindió sus frutos el día de las elecciones de julio de 2012.

El chiapaneco Manuel Velasco está haciendo exactamente lo mismo que el mexiquense: además de ser bastante joven y cuidar su aspecto físico, tienen una novia “artista” (como llaman a los actores, cantantes y demás personajes promovidos por las grandes televisoras), hasta hace poco una de las más populares del medio juvenil: Anahí.

La ex RBD acompaña a menudo al titular del Ejecutivo local. Además de contribuir en mucho a proyectar la imagen del gobernador, éste desembolsa bastante dinero en promover los “logros” de su gobierno por todo el país.

Es perfectamente comprensible que un mandatario difunda sus acciones de gobierno ante la opinión pública de su demarcación, pero que un político gaste fortunas para llegar a personas del otro extremo de la nación, hace sospechar de burda propaganda política anticipada.

Faltan todavía cinco años para que haya un cambio de administración en el país, pero tal parece que el PRI y el gobernador chiapaneco están ya en la carrera. Ojalá los servidores públicos se preocuparan más en trabajar que en aparecer en los grandes medios de comunicación. Después de todo, el trabajo es la mejor publicidad.  

Del buen gobierno. Historias de Ta Jacinto Lexu VII

Mujeres de Quialana
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 22/Dic/2013]

Anteriormente se daba un intercambio comercial muy grande entre el Istmo de Tehuantepec, la Sierra Zapoteca y los Valles Centrales. Vendedores iban y venían; de aquí surtíamos de pescado y sal a aquellas regiones, de donde nos llegaba café y otros bienes. Cuentan que Ta Jacinto Lexu se dedicó un tiempo al comercio. En varias mulas llevaba y traía los productos que mercaba.

Una de las poblaciones que más frecuentaba es San Bartolo Quialana. Si la memoria no me falla, dicha comunidad se encuentra cerca de otro pueblo binnizá llamado Tlacocula.

Ahí estaba Ta Chintu Lexu, ofreciendo sus bultos de pescado seco. Él, como todos los comerciantes de aquella época, tenía amigos y compadres en los pueblos que visitaba. Sucedió entonces un acontecimiento poco común: los habitantes del lugar organizaban pequeñas reunioncitas aquí y allá, entre la Iglesia y la Plaza. Ante el inusual movimiento, Ta Jacinto Orozco se dirigió a su compadre Mariano Martínez, oriundo del lugar, para preguntar por lo que acontecía:

“Sucede que algunas personas están proponiendo cambiar nuestra forma de gobierno ―dijo el señor Mariano―, y mucha gente se está entusiasmando. Como tenemos muy cerca la ciudad de Oaxaca y algunos paisanos ven cómo se administran allá, pues consideran mejor imitarlos”.

“Y allá, ¿cómo se gobiernan?”, preguntó Ta Jacinto; a lo que su interlocutor respondió: “Pues mediante partidos políticos. Allá cualquier persona puede aspirar a ser ‘cabeza del pueblo’; además, los que sirven al pueblo reciben una compensación económica. No que aquí, aparte de que no recibimos salario, hasta se termina gastando del patrimonio propio; bien lo sabemos quienes alguna vez hemos llegado a gobernar. Acá se debe recorrer muchos años de servicio para poder ocupar un cargo importante o para poder ser elegido alcalde”.

“¿Y eso por qué está mal?”, preguntó Ta Chintu. “No es que sea malo, es que ya algunos pueblos vecinos están cambiando su forma y no debemos quedarnos atrás”, expresó su compadre. “Es decir que si en los demás pueblos sus dirigente los saquean y mal administran, ¿ustedes querrán hacer lo mismo?”, inquirió nuevamente. “No, ¡qué va! Es sólo que ciertas personas en Quialana piensan que tal vez sería bueno adaptarnos a los nuevos tiempos”.

Entonces Ta Jacinto Lexu pensó un rato lo que iba a decir a su compadre Mariano Martínez, y soltó lo siguiente: “Hermano, he recorrido muchos lugares; he visto ciudades grandes pero mal administradas, donde sus habitantes se quejan de quienes deberían gobernarla bien, llamándoles ‘ladrones’. En cambio he conocido pueblos chicos donde son los gobernantes quienes se quejan del trabajo extenuante y del sacrifico que hacen por la comunidad. 

Debería resultarnos sospechoso que en ciertos lugares las personas tengan avidez por estar en el gobierno; ya que quizás se deba al beneficio personal que desde sus posiciones puedan obtener. En cambio, es bueno saber que en otras partes la gente más trabajadora dirige al pueblo; porque un buen sistema es aquel en donde se quejan más los gobernantes de lo que se queja el pueblo. Lo ideal es que nadie se lamente y todos participen. Y aquí en Quialana todos se ayudan, pues mediante el trabajo solidario y responsable no sólo realizan ustedes las festividades tradicionales, sino la administración del pueblo. Son otros los que tal vez deberían aprender de ustedes…”

Esto dijo Ta Jacinto Lexu en aquel pueblo zapoteca del Valle. Finalmente no cambió el sistema por el que se regían, pero el intento sirvió como oportunidad para que nuestro personaje compartiera su opinión con un compadre suyo.