Visitando sepulturas

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 02/Nov/2013]

Como es natural en nuestra especie, las viejas generaciones van abriendo paso a las nuevas, en un ciclo que se repite incesantemente. Los zapotecas, desde inmemorial tiempo, honramos a nuestros muertos.

Hace miles años, los restos de quienes se marchaban eran depositados en los patios de las casas, tal como confirma la evidencia arqueológica. Quizá por esta razón, entre los zapotecas, se tenga la costumbre de esperar a los difuntos en el hogar, en lugar de irlos a ver al camposanto.

La muerte ha sido trascendental para los binnizá. No es la finitud de la vida, sino apenas el paso a una existencia lejana. Los difuntos se encuentran en otra parte, pero ahí están. 

Desde tiempos prehispánicos los zapotecas daban mucha importancia al lugar de descanso. Innumerables tumbas con decorados en relieve y pintura roja y azul, dan fe de ello. No existe asentamiento precolombino en que no se haya encontrado sepultura: las hubo en pirámides y templos, en las plazas públicas. Las mejores conservadas son, por supuesto, las de las clases gobernantes y sacerdotes.

Juchitán, lugar de flores, la ciudad zapoteca más poblada en la actualidad, guarda testimonios de antiguos sitios sagrados donde reposan sus antiguos habitantes. 

Quien camine por los senderos que van hacia la Mar del Sur hallará restos inconfundibles de sepulturas centenarias. Estos lugares sirvieron de refugio temporal para muchas familias durante los tiempos de rebelión; asimismo se utilizaron como morada perpetua para quienes no sobrevivieron a las batallas.

En Santa Cruz, Paso Cruz se hallan algunas tumbas que se distinguen a la distancia. Pequeños montículos de forma triangular; testigos mudos del transitar pausado de las carretas que todavía se dirigen a buscar el sustento cotidiano. 

Más cercano a Playa San Vicente se pueden ver pequeñas construcciones a manera de capilla, que no son sino lugares donde reposan algunos cuerpos. El lugar es conocido como Santa Cruz 12 de mayo. Las construcciones de más de cien años de antigüedad se levantan cual habitaciones. Sus techos son de tipo piramidal, como en tiempos prehispánicos. 

Lo que tienen en común, es que se hallan en un espacio considerado santo, pues a la llegada de los españoles, los sitios sacros fueron identificados mediante una cruz; de tal manera, que muchos manantiales y montículos donde se rendía culto a una divinidad prehispánica, pasaron a ser casas de cruces a las que se siguió venerando. Por ello, de vez en cuando nos topamos con pequeñas capillas que resguardan la fe de los visitantes, o como en los casos antedichos, se consideran dignas de guardar sus cuerpos inertes. 

Cerca del área urbana, a un costado del Río de las Nutrias, se alza por varios metros una antigua capilla hoy abandonada; templo cuyo techo se vino abajo por el transcurrir del tiempo y la indiferencia de los hombres. En el sitio también podemos ver tumbas, que al igual que las que se hallan monte adentro, son prueba de la manera en la que se enterraba a los juchitecos hace cuatro o cinco generaciones.

La torre que sirvió como campanario, nos habla de su antigüedad. También lo hacen los arcos que sirven de entrada a los sepulcros. El sol que pasa por los techos derruidos de la capilla y las tumbas, alumbra la tierra donde reposan antiguas familias. Las laboriosas mujeres transitan por su costado cuando se dirigen al mercado a ofrecer los totopos y demás productos del campo.

Lo que muy pocos sospechan, es que a pocas cuadras del centro de la ciudad de Juchitán, existió un viejo cementerio que contuvo miles de sepulturas, y hasta fosas comunes de las diversas epidemias que padeció el pueblo. El lugar es conocido como Panteón Viejo, y se encuentra en el corazón de una manzana de viviendas en el callejón del mismo nombre, en la Av. Ignacio Allende, entre las calles Libertad y Constitución, en la Sexta Sección.  

Los límites del antiguo camposanto sobrepasan en mucho el actual patio de la capilla. Ya que en su parte posterior llega hasta el callejón Allende, y en su parte frontal hasta la escuela del mismo nombre.

La calle constitución, por donde diariamente transitan cientos de vehículos, parte en dos al Panteón Viejo. Y aunque mucha gente lo ignora, la notoria elevación de una cuadra de trayecto se debe a las cientos de sepulturas que todavía contienen esqueletos.

Lo más sorprendente son los vestigios que podemos observar a plena vista, tanto en los callejones como en los patios de las casas: pequeñas filas de tabiques que cubren a las antiguas tumbas. Ladrillos que muchas veces han sido reutilizados pero que se niegan a desaparecer. Todavía puede encontrarse alguna lápida esculpida en piedra.

Lo que ahora queda del Panteón Viejo se reconoce por un arco que proviene de tiempos de la colonia. Conserva parte del patio y la capilla. Pero el cementerio que llegó a ser de dimensiones considerables y que dejó de utilizarse hace más de cien años apenas se distingue. 

Este lugar es uno de los sitios que los juchitecos y zapotecas debemos conocer, por formar parte de nuestro patrimonio histórico y arquitectónico. 

Nuestras ciudades y pueblos no son únicamente las construcciones que habitamos los vivos, sino toda la historia que está pintada en las edificaciones antiguas. Hagamos algo por su conservación. 

Cuatro cachimbeñas en la India

Norma, Olga Lilia, Rosa Elvia y María Aidee
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 01/Nov/2013]

Una llamada me despertó a las 5:45 de la mañana, ayer jueves 31 de octubre. Era Norma Guerra Ramos, quien marcó desde la India. Muy emocionada me contó las maravillas del Barefoot College (Universidad Pies Descalzos). Envía muchos saludos a los paisanos y amigos. Ella es una de las cuatro cachimbeñas que se encuentran en Tilonia, aprendiendo los secretos del aprovechamiento de la energía solar.

El Barefoot College es un centro educativo de prestigio mundial. Fundado por Búnker Roy, prepara cada año a decenas de mujeres originarias de comunidades marginadas, pertenecientes a diferentes países. Por primera vez en su historia esta institución recibe a cuatro mexicanas. Antes ha capacitado a asiáticas y africanas, mayoritariamente. 

En mayo pasado Cachimbo, pequeño poblado pesquero perteneciente al municipio de San Francisco Ixhuatán, fue devastado por el huracán Bárbara. La escuela, el centro de salud, la iglesia y casi todas las viviendas fueron arrasados por el ciclón. Si antes Cachimbo era un pueblo marginado, después de Bárbara quedó en el desamparo.

En junio, Búnker Roy llegó a la "isla" ―pues para los cachimbeños su comunidad, ubicada al extremo de un brazo de tierra en los límites de Oaxaca y Chipas, es un islote― a bordo de una lancha, que partió de La Gloria, Arriaga, Chiapas. Ahí lo esperaba la asamblea del pueblo, que escuchó atenta la propuesta del filántropo: llevarse a cuatro abuelas de la comunidad para prepararlas en el aprovechamiento de la energía solar.

La gente, un tanto incrédula, estuvo de acuerdo. Él mismo seleccionó a las mujeres que se irían. Alguien en la asamblea preguntó: ¿por qué mujeres y por qué abuelas? “Porque ellas están arraigadas a Cachimbo, por lo que su conocimiento se quedará en el pueblo”, respondió en inglés Búnker. “Además, cuando ellas regresen, podrán enseñar lo que aprendieron”, completó.

Se encargó al Comité Melendre dar seguimiento a los trámites para facilitar el traslado de las "abuelas solares", como se les conoce. El Barefoot College proporcionaría el dinero para que esta ONG (Organización No Gubernamental) pudiera hacer todo lo que el proyecto implicara: permisos, pasaportes, traslados, gestiones. El Comité pondría al servicio del proyecto su red de integrantes y voluntarios. La Embajada de la India en México pagaría los boletos de avión DF-Delhi. 

Este viernes 25 de octubre, cuatro abuelas de Cachimbo que dedicaban su vida al comercio de mariscos que sus esposos pescan, partieron del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Hicieron escala en Fráncfort, Alemania y llegaron el domingo a la India. Todavía tuvieron que trasladarse en jeep durante ocho horas al Barefoot College, en Tilonia, Rajashtán. 

Ya están instaladas y han comenzado a conocer los materiales y los tecnicismos de la energía solar. Ellas regresarán en marzo de 2014 para instalar, por sí mismas, los paneles que electrificarán este pueblo pesquero que no tiene un solo poste de luz. 

Liberarán a Alberto Patishtán

Alberto Patishtán
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 31/Oct/2013]

Esta es una historia triste con final medio feliz. Es la historia de la lucha empecinada por demostrar al mundo la inocencia de una persona. El profesor Alberto Patishtán Gómez fue acusado de participar en una emboscada en la que murieron siete policías en el año 2000. El juez determinó que era culpable y, a pesar de las irregularidades en su proceso y de que hubo testigos que lo vieron en otro lugar durante esos lamentables hechos, fue condenado a 60 años en presidio.

Patishtán pertenece a la etnia tzotzil. Desde el comienzo se dijo víctima de una injusticia. Jamás desistió de buscar su liberación, y apelación tras apelación fue agotando todas las instancias a las que un ciudadano mexicano puede acudir para demostrar su inocencia. Ironías de nuestro sistema judicial: se supone que son los acusadores quienes deberían demostrar la culpabilidad del acusado…

El asunto que fracasó en tribunales, venció en los medios informativos. El caso fue paulatinamente conocido por la prensa nacional, así como por ctivistas de derechos humanos que coincidían en que el juicio estuvo plagado de yerros. Sin embargo, eso no permitió la liberación del sentenciado.

Hace algunos meses miles de personas esperanzadas vieron frustradas sus ilusiones cuando un organismo negó, de nueva cuenta, la libertad al profesor tzotzil. En esta ocasión hasta el gobernador chiapaneco, Manuel Velasco Coello, se mostró contrariado afirmando que Patishtán no debía estar encerrado.

Ayer miércoles, Enrique Peña Nieto dio a conocer en el Diario Oficial de la Federación las reformas al Código Penal Federal aprobadas por el Congreso en materia de indulto. En el decreto se adiciona el artículo 97 bis, que queda de la siguiente manera: 
“De manera excepcional, por sí o a petición del Pleno de algunas de las Cámaras del Congreso de la Unión, el Titular del Poder Ejecutivo Federal podrá conceder el indulto, por cualquier delito del orden federal, o común en el Distrito Federal, y previo dictamen del órgano ejecutor de la sanción en el que se demuestre que la persona sentenciada no representa un peligro para la tranquilidad y seguridad públicas, expresando sus razones y fundamentos, cuando existan indicios consistentes de violaciones graves a los derechos humanos de la persona sentenciada.
“El Ejecutivo Federal deberá cerciorarse de que la persona sentenciada haya agotado previamente todos los recursos legales nacionales”.
Esta norma entra en vigor hoy jueves, y el primer beneficiado de ella será Alberto Patishtán. La justicia, aunque tarde, llegó a este individuo. Es, claramente, un golpe al sistema judicial mexicano, que queda en evidencia por el Presidente. 

¿Recuerdan que hace poco liberaron a una francesa, plenamente identificada por sus víctimas, debido a problemas durante su proceso? ¿Supieron de cómo un juez devolvió a Raúl Salinas de Gortari una cantidad importante de “sus” bienes? Eso, sin contar, la reciente liberación de Caro Quintero. Una de cal por las que van de arena…

Recuperando la convivencia

Taxco, Guerrero
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 29/Oct/2013]

Inicié la semana en Taxco, Guerrero; hermosa ciudad de origen prehispánico que tuvo un impresionante crecimiento durante la época colonial. La extracción de plata hizo que este pequeño poblado nahua levantara magníficos edificios de cantera. La arquitectura de Taxco alcanzó la cúspide con el templo de Santa Prisca, muestra singular del arte barroco en México.

Taxco atrae miles de turistas cada año, que deambulan por sus callejones empedrados. A pesar de que las calles tienen una inclinación pronunciada, los vehículos respetan las normas de tránsito impecablemente. Asimismo ceden el paso a los visitantes, sabiendo que éstos dejan una derrama económica necesaria para la vida comercial de la ciudad.

No puedo dejar de pensar en la región istmeña cuando camino por Taxco. No porque se parezcan, sino porque en el Istmo de Tehuantepec estamos haciendo exactamente lo contrario a los taxqueños: ahuyentar el turismo, maltratar al peatón, acabar con nuestra economía.

Tehuantepec podría rivalizar con ciudades como San Cristóbal de las Casas o Guanajuato. Con Taxco también. Las casonas de la antigua Guadalcázar compiten con aquéllas, en antigüedad y belleza, con la diferencia de que allá las autoridades se preocuparon por gestionar grandes proyectos de restauración, mientras que en la metrópoli tehuana se destruyen las edificaciones en aras de un progreso mal entendido.

Juchitán y su mercado, el idioma zapoteco y sus artistas, podrían competir con la Verde Antequera. Si además de lo local, sumáramos eventos nacionales auspiciados por instituciones de prestigio, el resultado sería fabuloso. Desafortunadamente, en lugar de lo anterior, los constantes conflictos promovidos por líderes voraces ahuyentan a los pocos visitantes, de tal modo que ni los propios juchitecos se ven animados a regresar al terruño en temporada vacacional.

Estamos autodestruyéndonos. Juchitecos, tehuanos, ixtepecanos, xhuncos… estamos dejando escapar excelentes oportunidades de mejorar nuestros ingresos. Estamos, también, afectando nuestra propia convivencia.

La delincuencia, la falta de cultura vial, la politiquería están acabando con lo bueno que nos heredaron nuestros mayores. Por eso pregunto en voz alta: ¿Y si peatonalizamos las calles céntricas para que más familias acudan andando a los centros históricos de nuestras ciudades? ¿Y si recuperamos espacios públicos para que los niños y jóvenes jueguen? Es necesario que las personas se sientan seguras y tranquilas en sus comunidades.

Por lo pronto, los vecinos de la Av. Hidalgo, en Juchitán, están recuperando un espacio colectivo para sociabilizar. El tramo entre Independencia y Reforma se llenó de vida hace algunos días, en que los vecinos vendieron cena y practicaron deportes en un lugar que los políticos quisieron violentar haciéndolo de doble sentido y llenándolo de mototaxis que no respetaban elementales normas de tránsito.

Ojalá las futuras autoridades sean sensibles al clamor popular y devuelvan la confianza a la ciudadanía. 

El trasfondo de las colonias populares

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 28/Oct/2013]

Ciertos caciques tienen en los llamados “colonos” una fuerza innegable. Éstos, junto con los mototaxistas, constituyen la punta de lanza de quienes desean incursionar en uno de los negocios más rentables en Juchitán: la politiquería.

Todo trabajador tiene derecho a la vivienda. Pero manipulando esta prerrogativa se está formando en la región istmeña un monstruo de cien cabezas. 
En diferentes municipios istmeños nacen “colonias populares” como frutos de un gran árbol. No hay ciudad donde no se realice la ocupación de tierras de cultivo para ampliar en ellas la mancha urbana. Aunque la fundación de algunas colonias se deba, a veces, a un crecimiento natural de la población, en la mayoría de las ocasiones son otras causas las que propician dichas ocupaciones, destacándose el móvil político.

Para muchos dirigentes se ha vuelto común comprar o invadir un terreno para fraccionarlo en lotes habitacionales que serán su principal herramienta política. El poder de convocatoria cada vez depende menos de las propuestas de trabajo o de la autoridad moral de los líderes, que del número de colonias que controle.

Como antiguos señores feudales, un dirigente puede saber perfectamente el número de sus vasallos, dependiendo de la cantidad de lotes que logre distribuir. Negocio rentable, ya que a largo plazo lo que se consiguen con, digamos, 300 individuos es mucho más que lo que esos pequeños lotes pudieran valer. 

Hasta ahí el análisis del asunto podría provocar desencanto con la clase política que se aprovecha de las aspiraciones de muchas personas. Sin embargo, existe un problema todavía peor a futuro: el número de lotes habitaciones supera considerablemente la cantidad de familias en Juchitán. Es decir, en estos momentos, hay un exceso de terrenos para construcción, debido al abuso de esta práctica por parte de los jefes partidistas. 

Y la responsabilidad no sólo recae en los líderes. Los ciudadanos que accedemos a sus manipulaciones también tenemos culpa, pues muchas de las personas que acuden como “acarreados” a los mítines políticos y otros actos proselitistas, ni siquiera necesitan una vivienda, sino que son personas que teniendo un techo, desean “adquirir” nuevos lotes para “heredar” a sus hijos. Cualquier pretexto es bueno. 

Lo cierto es que sin percatarse, muchas familias van poseyendo dos, tres, o cuatro terrenitos en diferentes asentamientos; y llegará el momento en que no sabrán qué hacer con ellos; pues ni se cuenta con el recurso para construir una casa digna, ni se tiene la necesidad de tal vivienda. Entonces, optarán por la solución más obvia: vender.

Y aquí viene el grave problema. ¿Quiénes son los potenciales compradores? Quizás existan algunos juchitecos o istmeños entre los que deseen comprar uno de estos terrenos, pero lo cierto es que la mayoría de los compradores serán personas llegadas de otras regiones o Estados. 

En la actualidad hay un exceso de lotes que no pueden ser habitados por nuestros paisanos, pues las leyes de la naturaleza son sabias. Y al paso que vamos, lo más probable es que esto propicie un crecimiento desordenado de la población, sin servicios de calidad y con muchos más agravantes. A este escenario nos arrastra nuestra clase política. ¡Cuidado!  

Juchitán hacia el precipicio…


Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 25/Oct/2013]

Entre un narcobloqueo y un retén de Policía Comunitaria; entre un cierre carretero de las mafias políticas, y la actitud de los vecinos de Av. Hidalgo, en Juchitán, hay un mundo de diferencia. La misma que existe entre la delincuencia y la legítima defensa.

Siempre he considerado que las formas de lucha o de protesta que afectan al pueblo son ilegítimas. Por ello resulta interesante la reacción de los juchitecos ante el caso de Independencia e Hidalgo: de abrumador apoyo.

Vecinos pacíficos, en su mayoría comerciantes, amas de casa y profesionistas, fueron violentados en su tranquilidad por la decisión arbitraria de un grupo de líderes políticos y de autoridades incompetentes que, en aras de frenar un problema que ellos mismos acrecentaron, instalaron dos bases de mototaxis en sus inmediaciones, rompiendo la liga que desde hacía tiempo se venía estirando. Algunos conductores bebían en la vía pública, molestaban a las jovencitas y provocaron varios percances por su falta de capacitación vial.

Dicen que en Juchitán no hay gobierno ni hay autoridad. Disiento de tal apreciación. En Guidxiguié’ sí hay personas que gobiernan y deciden por el destino de esta población de cien mil habitantes. Tienen apellidos, de sobra conocidos, y pertenecen a los dos grandes grupos políticos que terminan actuando en contubernio: la COCEI-PRI.

Pongo primero el nombre de la otrora organización popular porque ésta manda, mientras la otra obedece dócilmente. La COCEI-PRI hace de su voluntad ley. Si hoy decide que una calle sea de doble sentido, así será mañana. Si se le ocurriera decir que el ‘verde’ significa ‘alto’, y el ‘rojo’ ‘siga’, así tendrán que entenderlo los juchitecos.

Es una lástima que una población que ha dado grandes personajes, hoy esté sometida a un grupúsculo que sólo mira por sus intereses. La COCEI-PRI ha hecho de una de las ciudades istmeñas con el mayor potencial de inversión, un desierto económico. Si no fuera por las afanosas paisanas que día con día madrugan para sacar adelante a sus familias, Juchitán estaría muerta.

Es necesario que la ciudadanía consciente y unida haga entender a los líderes políticos, de todos los partidos, que el pueblo no aguanta más. Es probable que en pocas semanas veamos la primera calle cerrada definitivamente a los mototaxis y, por ende, a la circulación automovilística. ¿Es que deseamos mirar el primer cuadro del centro totalmente restringido? Sería una lástima. Pero si las autoridades formales ―léase presidencia municipal y gobierno estatal― no cumplen con su obligación, las autoridades reales ―caciques políticos― terminarán de hundir un pueblo trabajador. 

Mototaxistas agreden a vecinos


Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 23/Oct/2013]

Como a las 11:30 de la mañana, de ayer martes 22 de octubre, aproximadamente cien mototaxistas, pertenecientes a los grupos de Alberto Reyna Figueroa y Leopoldo De Gyves de la Cruz, llegaron con lujo de violencia a desalojar a los vecinos de Av. Hidalgo, en Juchitán; quienes exigen la reubicación de su base y que se respete el sentido de la calle. Por prudencia, los vecinos se retiraron del lugar, ante lo insultos y agresiones de que fueron objeto. 

Las imágenes no mienten. Se aprecia claramente la violencia con que irrumpieron, cual vándalos de la peor calaña, los jóvenes coceístas. No sólo agredieron a mujeres, cuyos domicilios se encuentran a unos pasos del lugar del conato, sino que lo hicieron delante de elementos policíacos, tanto estatales como municipales. 

Mientras los mototaxistas, con navajas y cuchillos cortaban los mecates con que se sostenía una enorme lona que pide la reubicación de su base, un uniformado estatal observaba. A menos de veinte metros está el Teatro de la Ciudad, que es utilizado como caseta de vigilancia. Cuando los municipales escucharon los gritos de los agresores, se subieron a sus motocicletas y huyeron despavoridos. De todo esto hay testimonio fotográfico y en video.

Lo que ocurre en Juchitán es una verdadera tragedia. La ciudad está a merced de unos cuantos líderes que no tienen llenadera. Los muchachos que ayer agredieron impunemente a los pacíficos habitantes, en las inmediaciones de Hidalgo, esquina con Independencia, únicamente seguían las órdenes de sus líderes, quienes desde un cómodo sitio llamaban por teléfono para dar indicaciones.

Los hechos pudieron terminar mucho peor. Por fortuna, varios periodistas de distintos medios informativos llegaron rápido al lugar, lo que inhibió a los agresores, quienes temieron evidenciarse más. Sin embargo, hubo personas que con teléfonos celulares tomaron suficiente testimonio audiovisual, que ayudó a que cientos de personas se enteraran.

Las redes sociales han cumplido un papel fundamental, pues a los pocos minutos de la agresión, las imágenes circulaban en Facebook y Twitter, condenando los hechos.

¿Qué esperan las autoridades para intervenir? ¿Acaso el gobierno estatal desea que haya muertos y heridos? ¿Acaso el gobierno municipal quiere una ciudad incendiada? ¿Será que los líderes coceístas, como Polo De Gyves y Alberto Reyna, desean que toda la población les tema? ¡Cuidado! No sea que ésta sea la gota que derrame el vaso, y la chispa que el pueblo está esperando para accionar… 

Vecinos contra la impunidad

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 21/Oct/2013]

Los mototaxis llegaron para quedarse. Desde hace un par de años van en aumento, sin que nadie pueda ponerles freno. Lo que comenzó como un servicio necesario para las colonias y la periferia de Juchitán, se ha vuelto uno de los principales problemas de esta ciudad de cien mil habitantes.

No existe político importante que no regentee algún grupo de mototaxistas. Los hay priístas y, por supuesto, coceístas (quienes llevan amplia ventaja en el negocio). Conforme pasan los meses se suscita algún conflicto debido a la circulación de estos vehículos en zonas céntricas. Quienes más se han opuesto a que esto suceda son los taxistas, queriendo evitar la pérdida de ganancias, no porque se preocupen por la ciudadanía. Pero también hay personas que se resisten a que se instalen bases junto a sus domicilios, no porque se opongan a esta modalidad de transporte público, sino por la notoria majadería de algunos conductores.

Hace algunas semanas escribí sobre la disposición, de quién sabe qué autoridad, de convertir una importante avenida ―originalmente para transitar de poniente a oriente― en doble sentido. De la noche a la mañana se instaló una base de mototaxis en Hidalgo, esquina con Independencia, y sus choferes comenzaron a transitar a sus anchas, lo que provocó algunos percances y la molestia de los vecinos que jamás fueron notificados.

Luego de quejarse ante la autoridad municipal, sin encontrar respuesta, los vecinos de la calle Hidalgo se hartaron. En asamblea decidieron cerrar esta importante vialidad juchiteca al paso de mototaxistas y demás vehículos motores. Exigen que los funcionarios que dispusieron de su suerte sin consultarles, se presenten a resolver el problema que crearon.

“Ya no podíamos salir a la calle sin el riesgo de ser arrollados por algún mototaxi circulando en doble sentido”, dijo una vecina indignada ante la indiferencia oficial. “Nosotros no nos oponemos a que las motos pasen. Todos tenemos derecho de trabajar honradamente. Lo que nos molesta es que instalen bases en donde sea y transiten sin respetar el sentido de la calle”, agregó otra persona.

Con palos, piedras y otros objetos, la asamblea vecinal decidió cerrar la vialidad hasta que sea resuelto el asunto. Además, cooperaron para comprar material para unos reductores de velocidad, que mediante ‘tequio’ ellos mismos pusieron. 

Se escuchan voces sugiriendo cerrar definitivamente esta calle, para evitar que personas ajenas circulen, porque además del problema vial existe preocupación por la ola de robos. “Si el gobierno municipal nos ignora vamos a poner dos grandes portones: uno en la esquina con Independencia y otro en Reforma. Así nos evitamos de problemas. Pero queremos encontrar una solución que deje satisfechos a todos”, agregó una joven apostada en el plantón vecinal.

Se sabe que los mototaxis pertenecen a las corrientes del doctor Alberto Reyna Figueroa y Leopoldo de Gyves de la Cruz, quienes todavía no se han pronunciado. La ciudadanía comienza a despertar, cansada de las arbitrariedades de los grupos políticos. 

Sobre ciertos poderes de la gente temerosa

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 20/Oct/2013]

Dicen que la gente temerosa no es del todo débil. Aseguran algunos que las personas con un miedo profundo pueden, a veces, evitar calamidades. Y es que, cuentan, todos los seres humanos tenemos una facultad dormida: la de incidir sobre ciertas actitudes o sobre los objetos materiales.

De esta forma es como algunos asustadizos han conseguido que el ladrón cambie de ruta antes de encontrárselo por la calle. Igualmente es como se evitan las mayores catástrofes aéreas. ¿A qué creen que debamos el bajísimo índice de accidentes en los vuelos? Más que a la pericia de los pilotos o al buen estado de las aeronaves, al pavor que provocan las alturas. Ni más ni menos.

Es alrededor del estómago donde surgen los hilos invisibles que permiten proezas. Cientos de estos cables mantienen equilibrada una rueda de la fortuna o una montaña rusa. Nacen de las personas subidas al juego, así como de algunos familiares que observan aterrados desde abajo. A veces, cuando el conductor de un autobús se duerme mientras maneja, el hilo alerta de un pasajero aprensivo despierta a todos, para que juntos detengan el vehículo en su carrera frenética hacia el precipicio. Se ha sabido de casos en que el autobús queda inmóvil justo antes de su llegada al barranco, salvando la vida de muchos. En ocasiones, por el exceso de confianza de los dormilones, éste se despeña.

Hasta hoy se había desacreditado a los fóbicos; y tanto que les debe el mundo... Sin sus profundos temores y consiguientes poderes, todo sería caótico. Ellos mismos buscan la forma de “curarse”, sin percatarse del gran servicio que prestan. Ingenuos. 

Por eso, no todo lo que parece malo lo es; y no siempre deben evitarse los recelos. Quizá baste con disimularlos un poco para salvarse de las burlas. Siempre podrán hallarse medios ingeniosos para esto, como entrelazar los dedos mientras se agitan ágilmente los pulgares, como hacer operaciones aritméticas mentalmente, o escribir un relato “sobre ciertos poderes de la gente temerosa” a más de diez mil pies de altura…

‘Trova juchiteca’ o ‘trova zapoteca’

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 19/Oct/2013]

Juchitán ha dado excelentes compositores. De ahí provienen personajes como Eustaquio Jiménez Girón y Saúl Martínez, por citar solo a dos, de cuya inspiración brotaron innumerables temas que se cantan en celebraciones, velorios, peticiones de amor, o momentos familiares. Originario de Asunción Ixtaltepec es Jesús, Chu Rasgado, el más grande bolerista de los pueblos istmeños. De San Pedro Comitancillo es Tomás Osorio. Pero San Blas Atempa, Santo Domingo Tehuantepec y demás pueblos circunvecinos tienen, cada uno, sus artistas representativos. 

Las primeras letras de canciones en idioma zapoteco surgieron el siglo pasado en la población de Juchitán. Se hicieron, primeramente, con la intención de acompañar sones tradicionales del siglo diecinueve. Sin embargo, paulatinamente fueron tomando un sello peculiar, con letra y música originales. 

Desde un principio, aquella población se caracterizó, como hasta la fecha, por la calidad de sus compositores. Pero al brotar del alma de los zapotecas y, al estar cantados en su idioma, a este género musical le llamaron “Trova zapoteca”, y así se ha difundido en todo momento. Lo que permite que no únicamente los binnizá istmeños, sino los zapotecas de otras latitudes, se identifiquen con estas melodías, tal como me comentó en entrevista Javier Castellanos, zapoteca serrano de Yojovi, Premio Nacional de Literatura en Lenguas Mexicanas, y quien será galardonado con el Premio Literaturas Indígenas de América, según dio a conocer la revista Proceso

¿Trova juchiteca? ¡No!, Jamás se ha difundido tal denominación, ni conviene que suceda, aunque sean de dicha población la mayoría de los arreglistas o autores. Más bien "Trova zapoteca", porque del alma de nuestra estirpe nace, porque al alma de los zapotecas retorna cuando la escuchamos.

Hace tiempo intercambié opiniones con un viejo amigo, quien se empeña en atribuir todas las composiciones de los Sones tradicionales istmeños a la ciudad de Tehuantepec. A pesar de que le explicaba que el género musical "Son istmeño" es llamado así por especialistas, porque se ejecuta en buena parte de la región y porque de varios pueblos provienen sus arreglistas y compositores, se empecinó en negarlo, haciendo gala de su localismo. 

Finalmente ―pues él era muy enfático, y yo, como etnohistoriador, debo fiarme de fuentes históricas veraces (documentales, orales, etc.) contrastándolas y analizándolas―, pedí mayores referencias de la siguiente manera: “Citas una lista de personajes que mencionan que La Sandunga es tehuana y La Llorona juchiteca [Miguel Covarrubias, Elena Poniatowska, Robert Garfias]. Y tú, sin aportar pruebas, afirmas que son 'Sones tehuanos’. Te invito a presentar dichas pruebas (supongo que debes tenerlas, pues tu afirmación fue contundente). Me gustaría ayudar en la difusión de esos datos, siempre y cuando sean consistentes. Pues hasta donde yo sabía, tanto el ‘Son istmeño’, como esas composiciones en particular, son producto de un proceso complejo, que abarca varias generaciones de músicos de diferentes poblaciones, y que se valen de muchas influencias”, hasta de otros continentes. Jamás respondió (más adelante pude entender mejor su postura, cuando leí en una invitación para inaugurar una exposición, que él aparecía como músico de ‘Trova tehuana’. ¡Vaya!, pensé, un nuevo género musical).

Existen algunas personas que confunden el apego al terruño, con un celo obtuso. Los hay en todas partes. Por ello encontramos a juchitecos pronunciando ‘Istmo de Juchitán’, cuando el nombre completo de nuestra región es ‘Istmo de Tehuantepec’; o a tehuanos diciendo ‘Sones tehuanos’, cuando el género nació y se desarrolló en varias poblaciones istmeñas, desde mediados del siglo diecinueve, y conocemos excelentes compositores de piezas originales como el blaseño Atilano Morales o el teco Cosme Damián Gómez, quien fuera líder rebelde hace más de un siglo. 

Son muchas las similitudes en varios aspectos de nuestros pueblos zapotecas: el idioma, la vestimenta, la gastronomía, los géneros musicales, el carácter. En lugar de anteponer rivalidades inútiles, más valdría trabajar en conjunto para evitar que toda la riqueza heredada de nuestros antepasados, y enriquecida por nuestros padres, se pierda.