Opinión: ¿Dinamarca versus Istmo?

Aerogeneradores daneses.

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 25/Feb/2013]

En semanas previas circuló fuertemente el rumor de que un grupo de periodistas de diferentes medios informativos que se publican en el Estado de Oaxaca se iría de “trabajo de campo” a Dinamarca. No crea el amable lector que el recorrido sería un soborno disfrazado, con la intención de que el viajero narrara las bondades del proyecto eólico danés, sino para conocer al león desde sus fauces… 
     Pero, ¡oh!, sorpresa. Al parecer la versión resultó veraz, pues ayer mismo el diario Noticias ―el de mayor circulación en la Entidad― publicó amplio reportaje firmado por Reynaldo Bracamontes Ruiz, “enviado especial” al continente europeo. 
     En los párrafos de la nota, titulada: “Aerogeneradores a cien metros del mar, todo un motor de progreso en Hvide Sande”, se trasluce la intención de que la opinión pública mire con buenos ojos la generación de energía mediante el viento. Como si los lectores fueran niños de pecho, el reportero describe detalladamente las ventajas de los parques eólicos daneses que brindan electricidad a miles de hogares, satisfaciendo actualmente el 30% de la demanda doméstica de corriente en toda Dinamarca. Como subtítulo de la nota, con llamado en primera plana, se lee: “Mientras en el Istmo se oponen al desarrollo”. 
     Todavía busco en el texto algún párrafo, o siquiera una línea, que hable de las condiciones económicas en que se establecieron los convenios allá en el viejo continente. No dice en ninguna parte qué porcentaje de las ganancias netas se queda la empresa y qué porción se va al Estado danés o a las poblaciones donde están instalados estos “motores de progreso”.
     He sido muy crítico de las dos posturas que reducen la discusión en torno al proyecto eólico entre buenos y malos. Para el periodista de Noticias, el parque debe implementarse en la Barra de Santa Teresa porque es bueno en sí mismo; sin ponerse a meditar en las condiciones económicas de los acuerdos con los comuneros, la afectación ambiental o sociocultural. Para algunos opositores el proyecto es malo en sí mismo; y de este lado no se toman en cuenta las ventajas materiales y ecológicas que un aerogenerador tiene por sobre, digamos, la quema de combustibles fósiles.
     Es verdad que en Dinamarca y en otros muchos países la generación de energía eléctrica mediante el viento es una realidad. Pero es cierto también que el modo en que se han instalado los magnos proyectos ha sido respetuoso del medio y de la sociedad que habita las regiones con ventajas eólicas. Sin mencionar que los índices de corrupción en dichos países son mucho menores que en el nuestro.
     En México, especialmente en el Estado de Oaxaca, las autoridades parecen agentes de ventas, ofreciendo lo que no les pertenece; poniéndose de lado de poderosas transnacionales en lugar de apoyar a las sociedades que los mantienen (recordemos que los salarios de Gabino Cué y de su plana mayor provienen de nuestros impuestos).
     La energía eólica tiene más ventajas que desventajas. Es algo que no está a discusión. Lo malo es que el 98.6 por ciento de las ganancias del proyecto que pretende construirse en San Dionisio del Mar se irá a las empresas, dejando apenas una migaja del 1.4 por ciento a los pobladores. Aquí el asunto no es técnico, sino jurídico y moral: la manera en que se firmaron los contratos fue ilegal, por no considerar aspectos reglamentarios esenciales en materia de convenios con pueblos indígenas; y fue ilegítimo por la desproporción de las ganancias entre dueños de la tierra y ejecutores del proyecto. Y que no se diga que “el dinero lo pondrá Mareña”, porque si hurgamos más, veremos que proviene de un simple préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Así qué chiste.

El tesoro

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 24/Feb/2013]

Es bien conocido el ánimo ahorrativo de nuestras madres. Incontables mujeres zapotecas trabajan duramente para construir su modesto patrimonio. El sudor cotidiano es convertido en aretes de oro, pulseras, ahogadores y demás alhajas.
Contaba mi abuelo que hace algún tiempo, cuando no existían los bancos ni las cajas de seguridad, las personas solían guardar sus joyas en pequeñas ollas de barro, mismas que enterraban en algún lugar que sólo ellos conocieran. Me dijo él, que alguna vez escuchó a un vecino de Cheguiigu’ sobre un señor humilde que deambulaba por el pueblo. Alberto, le llamaban, y acarreaba agua para las vecinas laboriosas. Cada mañana caminaba por el pueblo ofreciendo sus brazos para llenar los grandes recipientes de barro que almacenaban el precioso líquido. Dormía donde le agarrara la noche o en los patios de las casas de sus amigos. “Para colgar una hamaca sólo se requieren dos ramas”, solía decir.
Alberto, sin embargo, odiaba el ahorro. Se burlaba de las paisanas que con tanto sacrificio compraban una moneda de oro. “¿Qué caso tienen que trabajen tanto si su dinero se hará fierro? Yo me gastaría cada centavo. Compraría aquello que más quisiera y así sería feliz”. No pasaba un día sin que discutiera con alguna vendedora en el mercado. “No digas disparates, Betu. Hablas como si jamás te fueras a enfermar, como si nunca tuvieras que apoyar a tus hijos para que sean personas de bien. Nosotras no queremos el oro; simplemente guardamos nuestro trabajo de esa manera, para cuando llegue el día en que tengamos que utilizarlo”. Y así transcurrieron los años apaciblemente en Juchitán.
Pero un día, Alberto decidió sentar cabeza. No se crea que ahorró centavo alguno, sino que un buen amigo le obsequió una parcelita para que construyera su hogar. Pero tanta fue su buena suerte que al tercer día de escarbar en el lugar donde levantaría la choza, escuchó cómo se rompía un tepalcate al darle fuerte con el pico a la tierra. Sonó hueco, y removiendo suavemente con la mano vio que había perforado una ollita de barro. Se extrañó mucho y casi se desmayó cuando se percató de que los pequeños tejos que contenía brillaban una vez que se les caía la tierra que los cubría. ¡Había encontrado un tesoro!
No sabía el hombre qué hacer con tanta riqueza. Más de quinientas monedas doradas contó, sin considerar las joyas que adornan a las bellas damas. Una inmensa alegría lo invadió y al día siguiente decidió suspender el proyecto de casa que estaba realizando.
Se compró ropa elegante, zapatos, y hasta un bastón de catrín. Adquirió un fino caballo, y decidió recorrer pueblos vecinos para gastar el dinero que le había otorgado su buena estrella. Primero fue a la feria de año nuevo en Tehuantepec. Llevó Alberto algunas alhajas para regalar a la tehuana más hermosa que encontrara. Ahí dilapidó un tanto de la pequeña fortuna que había encontrado. Luego hizo un viaje a Ixhuatán donde celebran a la Virgen de la Candelaria. Se bañó en el río Ostuta y cortejó a algunas bellas señoritas. Después acudió a la fiesta de Chihuitán, donde compró deliciosos dulces típicos; consiguió también algunas rarezas que traen los mixes de la sierra, y se emborrachó a su gusto. Invitó a cuantos extraños aceptaron sus jícaras de taberná y sus copitas de mezcal. Ahí se acabó otro puño de monedas.
Así continuó de pueblo en pueblo y de fiesta en fiesta, gastando a manos llenas lo que tenía…
Y un día se percató de que no le quedaba más. Había derrochado cada moneda y cada joya encontrada aquella mañana mientras escarbaba. Vendió el caballo porque no tenía dinero para adquirir su pastura. La ropa se había desgastado con el tiempo. Los zapatos los regaló en alguno de los pueblos que visitó, porque jamás le resultaron cómodos. La casa que empezó a cimentar nunca se concluyó. Y así tuvo que volver Alberto a ganarse la vida acarreando agua para las paisanas.
Una mañana, mientras comía un totopo con queso seco, sentado en una sombra cercana al templo de San Vicente Ferrer, dos ancianas pasaron frente a él, y una le dijo a la otra: “¿Ya viste? No se trata solamente de saber derrochar la riqueza, sino de sabérsela ganar. Cuando gastas aquello que no te costó sudor o esfuerzo, ni disfrutas lo que gastas, ni te rinde el dinero”.

Opinión: Campañas anticipadas




Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 22/Feb/2013]

Como cada tres años veremos nacer asociaciones civiles en "pro" de los pueblos istmeños. La mayoría, por supuesto, dejará de accionar una vez que el proceso electoral concluya. Y así, hasta dentro de otros tres años, y otros tres... ¿Qué le pasará a la gente que se acuerda de hacer trabajo comunitario cada trienio?
     Ante la modificación de las leyes electorales, que reducen considerablemente los tiempos de campañas políticas, algunos personajes se abalanzan a las calles y a los medios de información con la finalidad de aparecer lo más posible en pantalla y en las páginas. 
     De repente surgen grupos que, con clara función proselitista, impulsan a un precandidato. Todos los medios valen: portadas de revistas, casas de gestión, entrevistas radiofónicas, etcétera. En Salina Cruz vemos, por ejemplo, a personas que sin trayectoria alguna, sin haber encallecido las manos en el trabajo comunitario, aspiran a ser alcaldes porteños.
     En Tehuantepec ni se diga. A la asociación civil de la hoy diputada plurinominal perredista, se han sumado otros grupos que dicen amar a la antigua capital del reino zapoteca en el Istmo. Ya veremos cuánto dura la pasión por el pueblo tehuano...
     En Juchitán, El Espinal e Ixtepec sucede lo mismo. Hace tres años apareció en la tierra de José Gregorio Meléndez un grupo llamado Renace Juchitán, supuesta asociación comunitaria que sirvió para impulsar a Lenin López Nelio. En la contienda federal pasada surgió una casa de gestión que tendiendo Una mano amiga allanó el camino al hermano del actual alcalde para ocupar una curul en San Lázaro.
     Existen, en contraposición, colectivos que, más allá de un trienio, trabajan voluntariamente por divulgar la cultura y el arte de nuestros pueblos. Es importante distinguirlos para no caer en una generalización que los lastime. Tal es el caso de Radio Comunitaria Totopo, Culturarte, Comité Melendre, entre otras.
     Ojalá la gente que hoy se empeña en gastar más dinero en publicidad que en las actividades sociales que supuestamente realiza, continúe con sus actividades benéficas una vez concluido el proceso electoral. De otra manera, se pacerán a los políticos que tanto critican y de los que buscan diferenciarse.

Opinión: Elba Esther y la Sección 22. Causa común

Profesores de la Sección 22, impidiendo que
Mexicanos Primero realizara su actividad. Foto.-La Jornada. 

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 21/Feb/2013]

Por mucho tiempo el imaginario colectivo ha visto como fuerzas antagónicas a Elba Esther Gordillo y a la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE, que cuando le conviene dice ser Coordinadora Nacional…) Aquélla es la lideresa de los profesores de todo el país. Éstos, en contraposición, dicen ser “disidentes”.
     La Maestra, como también conocen a Gordillo, fue mujer muy cercana al poder. Y enfatizo el tiempo pasado, porque a Enrique Peña Nieto parece que no le desagrada la idea de alejarla de los corredores desde donde se toman las decisiones. Ante el descrédito de la profesora Elba Esther, y la necesidad de reorganizar la estructura corporativa más grande de América Latina en aras de su privatización, desde hace años se prepara el golpe contra la lideresa.
     Factor crucial han sido los medios de comunicación. Desde la televisión, los periódicos (de izquierda y derecha), las redes sociales, han llovido críticas en contra del sindicalismo “charro” que antepone los intereses cupulares a los de la niñez mexicana.
     México es un país rezagado. Hay temas sensibles que lastiman los anhelos de nuestros abuelos y de quienes lucharon y murieron en las gestas heroicas por darnos un mejor futuro. La educación es uno de los aspectos más delicados, pues de eso depende el desarrollo de un pueblo. Una nación educada tiene infinitas veces más posibilidades de progresar que una que no lo está. Por ello las potencias primermundistas destinan cuantiosos recursos al rubro. Pero no se trata únicamente de cifras elevadas, sino de porcentajes; pues alguien podría justificar que un Estado pobre gaste menos en la formación de sus jóvenes que uno rico, pero no que destine un menor porcentaje de su Producto Interno Bruto (PIB).
     Pero, si el diagnóstico para el país no es muy alentador, ¿cómo será para el Estado de Oaxaca? La Entidad que habitamos está entre las más rezagadas dentro de las que conforman los Estados Unidos Mexicanos. Y si al SNTE de Elba Esther, sumamos la Sección 22 “disidente”, la cosa está para llorar.
     Ayer miércoles 20 de febrero los profesores bloquearon nuevamente en Oaxaca. Esta vez un hotel donde Claudio X. González Guajardo, presidente de la organización civil Mexicanos Primero, presentaría el "Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI), avance en los estados de 2009 a 2012".
     Una organización que no se cansa de decir que es reprimida y censurada, utilizó la fuerza para impedir que se dieran datos. Recurrió a una práctica desgastada y contraproducente, como el bloqueo, para callar a quienes piensan distinto. En lugar de confrontar ideas en un plano de igualdad, se fueron por el camino sencillo: la denostación y la violencia (impedir que alguien ejerza sus derechos es violentarlo; tanto, como cuando se hace desde el gobierno). 
     Desde hace unos meses la Sección 22 y Elba Esther Gordillo están haciendo causa común. Aunque en sus dichos dicen ser contrarios, en la práctica representan un lastre similar para la educación pública. Que no nos engañen: exigir mejoras en el desempeño de los profesores del país, no significa alentar la privatización. La educación debe continuar siendo laica, gratuita y popular, cosa que no está reñida con poner en su lugar a un sindicato que la tiene secuestrada…

Opinión: Una tercera opción


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 20/Feb/2013]

Las cosas no son lo que parecen. En muchas ocasiones las actitudes más intransigentes esconden intenciones perniciosas. En política, un 'no' no significa necesariamente eso. Probablemente sea la negativa inicial para una posterior transacción. Un 'sí' tampoco es una aceptación incondicional de algo.
     En el asunto de los parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec se ha querido reducir el debate a la negativa rotunda o la aceptación sin cortapisas. Algunos jilgueros que representan poderosos intereses muestran una actitud "radical" para elevar la suma por la oportuna negociación. Como decía el viejo General Porfirio Díaz: “ese gallo quiere máiz”.
     Si a un campesino humilde, cuya tierra ya no rinde, se le da a escoger entre aceptar un proyecto abusivo, que le dejará unos cuantos ingresos, o cancelarlo, y quedarse sin nada, es muy probable que se incline por lo primero. Eso, de hecho, provocó que las empresas que llegaron inicialmente a la planicie costera del Istmo de Tehuantepec, encontraran suelo fértil para contratos desventajosos para los pueblos. 
     Desde hace algunos años dijimos en este espacio periodístico que existía una tercera opción que, de haberse tomado en cuenta, hubiese ahorrado algunos males. Dicha opción es una negociación abierta e informada para contratos justos. 
     Hablemos de los ejidatarios a quienes la tierra ya no deja ganancia, y que se ven obligados a emigrar a otras regiones del país o a vender sus propiedades. Muchos de éstos no tienen más alternativa que rentar sus parcelas. Que un campesino reciba 14 pesos por cada mil que se generan en su terreno es un insulto. Que no reciba nada, es lamentable. Estas son las dos únicas "soluciones" que proponen los antieólicos más intransigentes o los defensores a ultranza de las empresas transnacionales. Ambos caminos conducen a la confrontación, ambos resultan contraproducentes. 
     ¿Por qué no luchar por desarrollar la riqueza energética de nuestra región con tratos equitativamente benéficos? Siempre he pensado que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) debió impulsar los parques eólicos en el Istmo, para que las ganancias correspondieran al Estado Mexicano, como sucede con Pemex. Sin embargo, estoy consciente de que hay pactos que cumplir, por "favores" electorales o de alguna otra índole, que obliga a que ciertos gobernantes “abran a la inversión privada” la explotación de las riquezas naturales de los pueblos. 
     Pero hay de inversiones a inversiones… No es lo mismo desarrollar un proyecto de la mano de los habitantes de una región, con beneficios conjuntos e integrales, que pretender obtener ganancias fáciles a costa del engaño.
     Por eso debemos pensar en que se reglamente de forma adecuada la inversión en el sector. Para que no venga una Marena Renovables a querer cambiar oro por cuentas de vidrios; pero que tampoco surjan los clásicos grupos que mercan con el descontento social poniéndole precio en negociaciones secretas. 
     Con transparencia y libertad los pueblos deben decidir. Con beneficios equitativos deben firmarse futuros acuerdos y renegociarse los que existen; teniendo siempre presente de que si un pueblo dice ‘no’, deberá respetársele ese derecho…

Opinión: Más allá de la afectación ambiental…



Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 18/Feb/2013]

Nuevamente tenemos que tratar el tema de los aerogeneradores, toda vez que ayer domingo se realizó la Caravana en Defensa del Territorio en el Istmo de Tehuantepec, que partió de la ciudad de Juchitán, pasó por Xadani y arribó a Álvaro Obregón (agencia municipal de la primera). Dicha manifestación de repudio contra la presencia de Mareña Renovables en la región, fue seguida de cerca por varios medios nacionales y extranjeros.
     Hubo cientos de asistentes que llegaron de todo el país, así como de diferentes poblaciones huaves y zapotecas. Esta manifestación fue una actividad más destinada a visibilizar la situación en el Istmo.
     Es curioso, pero el foco del conflicto se trasladó de San Dionisio del Mar (poblado huave o ikoots) a Álvaro Obregón (comunidad zapoteca o binnizá), por una sencilla razón: la pequeña península, el brazo de mar donde pretende construirse la mayor porción del parque eólico de Mareña Renovables, se conecta con terrenos de esta agencia municipal de Juchitán, cuyos habitantes se dedican, en una porción importante, a la pesca.
     Debemos mencionar que Álvaro Obregón surgió durante la postrevolución mexicana por iniciativa del General Heliodoro Charis Castro, quien adquirió junto con sus soldados, buena parte de los terrenos de antiguas haciendas. Puesto que en la tropa charista había gente de Xadani, así como de otras comunidades istmeñas, al núcleo principal de juchitecos se sumaron otros paisanos que hoy conforman esta agencia municipal.
     ¿Por qué si los aerogeneradores no se levantarán en sus terrenos, los habitantes de Guixhiro’ (como también se conoce al pueblo) se oponen al proyecto eólico de Mareña? Porque, afirman ellos, afectará su modo esencial de vida: la pesca. 
     Al principio se difundió la versión ―falsa a todas luces― de que las torres generadoras de electricidad se construirían dentro del mar, lo que provocaría la extinción de la vida marina en las lagunas Superior e Inferior. Después, cuando se supo a ciencia cierta que los aerogeneradores estarían en la llamada Barra de Santa Teresa (pequeño brazo de tierra que se adentra a la laguna) se dijo que espantarían a los peces. 
     No soy experto en temas ambientales. No sé qué tanta razón haya en la versión antedicha. Sin embargo, considero que, independientemente de que el parque eólico ocasione poca afectación ambiental, la discusión debe trasladarse a las condiciones de los contratos: ¿cuánto ganarán los pueblos por rentar sus tierras por treinta años? ¿Cuánto tocará a la empresa transnacional? 
     Detrás de todo acuerdo o contrato ―más todavía, cuando involucra a pueblos originarios― debe existir información clara, veraz y completa. Aprovecharse del desconocimiento de muchos comuneros, pescadores y ejidatarios, es abusar de la buena fe de las poblaciones. Resulta además contraproducente, pues tarde o temprano la verdad se revela. 
     Hoy en día algunos arrendatarios particulares de Juchitán, Ixtaltepec, La Ventosa, La Venta o Unión Hidalgo comienzan a preguntarse si no les habrán tomado el pelo. ¿Cuántos centavos les está correspondiendo por cada peso que obtienen las empresas? 
      Más allá de que algunos terrenos estuvieran ociosos cuando fueron rentados, los propietarios ―sean pueblos o personas― no dejan de tener derechos. Tal como si mañana un individuo encontrara una mina de oro en un pantano inhóspito pero de su propiedad…
     El viento es una fuerza que debe aprovecharse. La pregunta es: ¿a beneficio de quién?

Peligro de paramilitarismo

Gubidxa Guerrero 


México está manchado de sangre. Decenas de miles de muertos y desaparecidos son prueba suficiente de una estrategia fallida de combate al crimen organizado. El mal, no obstante, tiene menos que ver con la delincuencia que con la corrupción que impera en nuestros cuerpos policíacos. Los buenos somos más, muchos más, que los delincuentes. Sin embargo, unos pocos son capaces de corromper a autoridades incompetentes, volviéndolas cómplices de los males.
     
En muchas Entidades Federativas combatir el crimen es una quimera. Es como pensar que un sediento cerraría la llave de agua que lo surte… Desagraciadamente, muchos policías trabajan para los grupos delictivos, lo que provoca desconfianza en la sociedad. Y ante casos alarmantes se ha llegado a la conformación de policías comunitarias, que son cuerpos de seguridad tradicionales en muchas regiones indígenas del país. 
     
En el Estado de Guerrero existen estas policías desde hace siglos, así como en otros pueblos originarios. El modelo más usual es el siguiente: durante el cambio de las autoridades tradicionales, se designa a los ciudadanos que habrán de integrar el cuerpo de policía de la población. A éstos se les da una modesta capacitación y, en algunos casos, también armamento. Al ser vecinos de la comunidad, hay una confianza en los policías del pueblo, pues el pueblo los elige y los renueva anualmente.
     
El tema tomó relevancia por la coordinación que comenzó a darse entre pueblos distantes, de tal manera que había cientos de policías comunitarios trabajando enlazados. Llamó más la atención cuando estos guardias empezaron a combatir delitos federales, como secuestro y tráfico de drogas. 
     
Personas armadas siempre constituirán un peligro si no cuentan con la capacitación debida. Personas capacitadas, en el bando incorrecto, serán un peligro mayor. Ante esta paradoja las autoridades no saben qué hacer, y en muchas regiones del país se está reproduciendo esta forma de autodefensa ante la mirada atónita de los gobernantes.
     

Opinión: Renuncias necesarias


Luego de la anuncio del Papa un rayo cayó sobre la Basílica
de San Pedro. Foto tomada de Internet.


Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 13/Feb/2013]
A todos nos tomó por sorpresa la renuncia del Papa. En los últimos siglos ningún Obispo de Roma había dejado voluntariamente el cargo. Tan bien que me cae. Hasta lo sigo en Twitter. Pese a lo que muchos piensan, ha hecho bastante por sanear moralmente a la Iglesia. Me parece no sólo un gran líder para la comunidad católica en el mundo, sino un magnífico Jefe de Estado.
     Tal como su antecesor es recordado como el Papa viajero, Benedicto XVI lo será por su inesperada renuncia. No me detendré a aventurar hipótesis de las que cientos ya se han publicado. Más bien, aprovecharé la oportunidad para recordar la invitación que hizo el poeta Javier Sicilia hace algún tiempo a los malos funcionarios.
     El "si no pueden, ¡renuncien!" se ha transformado en tendencia en Twitter, invitando a hacer lo propio al inquilino de Los Pinos. El hashtag #PeñaRenunciaTeApoyamos se apoderó de la popular red social, aprovechando que la abdicación del Papa es la nota de actualidad. Lo anterior, si bien no representa a una mayoría abrumadora, es síntoma de la frustración social para con la clase política en general. Uno de los mensajes con más reproducciones, complementa: "Puedes justificarlo por pendejez, idiotez, delincuencia o corrupción. Motivos no te faltan. Tienes nuestro apoyo total".
     ¿Cuántos malos funcionarios siguen ocupando responsabilidades para las que no están capacitados? ¿Cuántos personajes no sólo no dejan los cargos que ejercen negligentemente, sino que luchan por alcanzar puestos más altos?
     El mensaje que el Papa dio al mundo está haciendo eco en millones de personas, que piensan que sí él fue capaz de hacerse a un lado por el bien de la Iglesia ―aunque nada lo obligaba a ello― muchísimos funcionarios nocivos podrían imitarlo.
     Pero, oh, triste realidad. No sólo permanecerán; sino que los políticos mexicanos incompetentes pueden tener la tranquilidad de que, por ahora, nadie los echará y que, llegado el tiempo, quizás terminen dando clases en alguna universidad extranjera...

Opinión.- “Los pueblos ya hablaron”: Carlos Beas

Fotografía.- Nelson Morales.


Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 12/Feb/2013]

El tema de los parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec sigue candente. Recién acaban de manifestarse varios centenares de pescadores y campesinos de Álvaro Obregón, Agencia Municipal de Juchitán, y los diarios nacionales, así como las agencias de noticias mundiales, recogen el sentir de una población cada vez más numerosa que se opone a la instalación del proyecto de Mareña Renovables.
     Uno de los protagonistas de esta historia es Carlos Beas, dirigente de UCIZONI (Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo A. C.), que se ha solidarizado con los comuneros que exigen la cancelación del proyecto eólico en los terrenos de San Dionisio del Mar.
     Para conocer de manera directa su versión, presento extractos de la entrevista que realicé al ya mencionado. Desde “alguna carretera de este país”, Carlos Beas accedió a responder las interrogantes de quien esto escribe.
     ¿Por qué tuvo que marcharse temporalmente del Istmo? 
     “Desde el mes de Octubre pasado recibí amenazas de muerte vía telefónica, mismas que se agudizaron en diciembre, en medio de una intensa campaña de denostaciones por parte de diputados priístas, dirigentes empresariales y mercenarios periodísticos. A fines de enero, esta situación se hizo aún más difícil por lo que tuve que solicitar medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”.
     ¿Qué motivó a que UCIZONI, que está activa en la zona norte del Istmo, se involucrara en el conflicto de San Dionisio del Mar?
     “La zona de trabajo UCIZONI es mucho más amplia que la llamada zona húmeda. UCIZONI tiene además presencia amplia en el bajo Mixe y en Choapam, e incluso en Lachiguiri y la zona Poniente de Tehuantepec, y por supuesto en Xadani y Unión Hidalgo. Desde hace muchos años, tenemos relaciones de solidaridad y trabajo con los compañeros ikoots de San Dionisio y San Francisco del Mar. UIZONI ha estado llevando maíz criollo, barato y de buena calidad a esa zona, y ha aportado con asesoría legal, transmisores de radio y algunos otros proyectos de tipo productivo y cultural. Un principio de UCIZONI es la solidaridad con los pueblos que luchan por la defensa de su territorio y por la autonomía”.
     Los proyectos no son buenos o malos por sí mismos, sino muchas veces dependen de los contextos económicos, políticos y/o culturales. ¿Qué aspectos les parecen esenciales para oponerse a Mareña Renovables en San Dionisio?
     “Este proyecto es costero, a diferencia de todos los demás. Su ubicación, según algunos especialistas --e incluso lo acepta la misma CONABIO-- tendrá un impacto ambiental importante que afectará de manera radical la fuente de alimentos de las poblaciones ribereñas. En la zona lagunar unas 5,000 familias indígenas tienen a la pesca como actividad económica principal. De instrumentarse el proyecto, se afectará la forma de vida de pueblos que tienen unos mil años viviendo de la pesca.
      Los acuerdos en torno al proyecto se han construido con base a los sobornos y a la operación de las redes caciquiles que operan en la zona, y cuando hablo de estas redes no me refiero nada más a los priístas, ya que algunos dirigentes de la COCEI se han enriquecido en torno a éstos. 
     Hasta ahora son mínimos los beneficios que han dejado los parques eólicos al Istmo. Ni siquiera pagan impuesto predial en Oaxaca. El empleo que generan es muy pequeño y han significado formas burdas, pero legales, de despojo de tierras y pérdida de capacidad productiva, de los que hay muchos ejemplos. Este modelo saquea, destruye identidades y empobrece y genera conflictos al interior de las comunidades”.
     ¿Cabría la posibilidad de renegociar los contratos? o están por la negativa rotunda...
     “En el caso de los parques que ya están funcionando se tendrían que revisar los contratos y obligar a que las empresas cedan energía a las comunidades (hospitales, escuelas, etc.) y suprimir  cláusulas leoninas y restrictivas. En el caso del parque eólico de San Dionisio, los pueblos ya hablaron el día 7 de noviembre pasado y UCIZONI se suma a ese no rotundo”.
     Antes de finalizar la conversación, le comento que será bueno conocer la otra cara de la moneda, cosa que procuraremos hacer en lo inmediato. Carlos Beas acepta que debe existir un debate, un diálogo con argumentos razonados. Sin embargo, apunta: “ha sido lamentable y condenable la intervención del gobierno del Estado, el cual desplazó su agenda política por un portafolios de negocios. Por esa razón, el gobierno es parte del conflicto y no tiene capacidad ni calidad de convocar al dialogo”.
     Será forzoso, entonces, que una organización apartidista convoque al mismo, le digo, y nos despedimos.

Opinión: AMLO y la COCEI

Fotografía tomada de Intenet.


Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 11/Feb/2013]

Andrés Manuel López Obrador va camino a su tercera elección presidencial. Si algo caracteriza al ex jefe de gobierno del Distrito Federal es su persistencia, que lo hace levantarse una y otra vez. Así sucedió en 2006, cuando perdió la elección por menos de un punto porcentual. Tal parece que así acontecerá nuevamente, luego de haber sido vencido, en batalla desigual, por Enrique Peña Nieto.
     Los hilos de la política son muy delgados. Tanto, que caben en cualquier orificio de aguja. Un dicho reza que en la política no hay ideales sino intereses, y tal cosa se constata cuando vemos alianzas incongruentes. Y no me estoy refiriendo a la coalición electoral PAN-PRD en el Estado de Oaxaca, sino a la mancomunión entre dos tendencias diametralmente opuestas: el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y la llamada Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI).
     El primero está encarnado en la figura de su líder: Andrés Manuel López Obrador. El segundo, en la de sus patrones: cada uno de los dirigentes “históricos” del otrora grupo de izquierda. 
     Mientras que en lo nacional, Morena ha mantenido un discurso contra la corrupción, el influyentismo, y demás vicios políticos; en lo regional, la llamada COCEI se ha degradado más que el PRI en sus peores años.
     ¿Cómo puede alguien apoyar a López Obrador si se le mira rodeado de personajes que tanto daño han hecho a Juchitán y al Istmo todo? No hay cosa más contradictoria que ver a una persona de la estatura de AMLO acogido por operadores políticos que invaden terrenos de ancianos, que amenazan y chantajean a la ciudadanía bajo cualquier pretexto y que mantienen en la zozobra a decenas de miles de personas. 
     También resulta irónico que, mientras Andrés Manuel ha sostenido un discurso en defensa de la soberanía energética, sus aliados en el Istmo sean el brazo ejecutor del despojo a los bienes comunales de muchos pueblos, así como el puntal que sostiene algunos proyectos transnacionales.
     Triste espectáculo se vivió ayer en Juchitán. Lo mismo pasó en Tehuantepec y en otros puntos donde hizo paradas el dos veces candidato presidencial. El pueblo no apoyará a quien se rodee de gente que tanto daño le ha causado al mismo pueblo. Es algo que debería saber bien el tabasqueño. Dime con quién andas y te diré quién eres…