Opinión: Violencia en Álvaro Obregón

Policía estatal contra ejidatarios huaves y zapotecas.
Fotografía tomada de Internet.


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 5/Feb/2013]

El Gobierno del Estado Libre y Soberano de Oaxaca parece estar al servicio de las transnacionales. Gabino Cué Monteagudo, titular del Ejecutivo estatal, trata a los ejidatarios huaves y zapotecas, como no se atreve a hacerlo con sus “amigos” que lo apoyaron durante su campaña electoral.
     Mientras que los profesores de la “Honorable” Sección 22, desquician la Entidad cada que les viene en gana y obtienen jugosas concesiones del Gobierno estatal mediante chantajes, a los campesinos humildes se les enfrenta como a delincuentes.
     La razón de este doble racero está en un solo punto: el dinero. Más de mil millones de pesos se invertirán en el Parque Eólico de San Dionisio del Mar en caso de que el proyecto se realice; dinero que se recuperará en menos de tres años, mientras que los contratos se mantendrán por tres décadas. Los compromisos hechos con grandes potentados nacionales y extranjeros, obligan a Cué a quedar bien con los señores del poder (él sólo ostenta un cargo. Los mandamases son otros). 
     Al ilustre Gobernador se le olvida que es un servidor público; es decir, un empleado de los ciudadanos del Estado de Oaxaca, y que, en tanto tal, debe velar por los intereses de sus paisanos. 
     En días pasados se vivió un enfrentamiento entre elementos de la Policías Estatal y pobladores de la Colonia Álvaro Obregón, Agencia Municipal de Juchitán de Zaragoza. Como saldo hubo heridos, así como algunos detenidos. El empecinamiento del Gobierno se dio luego del anuncio de cancelar el proyecto, de parte de los directivos de Mareña Renovables, quienes en lugar de negociar con los campesinos de manera clara y directa, se valieron de intermediarios voraces que engañaron a todos por igual.
     La desinformación que los empresarios propiciaron, permitió que otro grupo que vive de las “causas sociales” se aprovechara para liderar el descontento. El caldo de cultivo para un estallido social está listo.
     Ningún proyecto es bueno o malo por sí mismo. No me cansaré de llamar a la información oportuna, verás y completa. Las letras chiquitas son causa de futuros males y protestas. ¿Cuánto ganará Mareña Renovables? ¿Cuánto obtendrán los pueblos? Mañana presentaremos un análisis detallado con cifras exactas, para que cada uno diga si el trato le parece justo…

Opinión: Mareña Renovables, ¿se va?



Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 1/Feb/2013]

Jonathan Davis, Presidente del Consejo de Administración de Mareña Renovables, anunció ayer el retiro de la empresa del Istmo de Tehuantepec. Según la noticia que circuló en varios medios, la falta de garantías jurídicas para efectuar una inversión multimillonaria en San Dionisio del Mar, propicia la salida.
     En conferencia de prensa mencionó que “la tolerancia de la compañía se agotó”. Sin embargo, la salida no es definitiva, sino más bien parece un golpe de mesa ante la inoperancia del Gobierno del Estado.
     Para los empresarios que representan los intereses de grupos transnacionales como Femsa y Mitsubishi, la oposición al proyecto por parte de un sector de la población es la principal causa de esta decisión. 
     Este conflicto tomó relevancia nacional, sobre todo por la intervención de organizaciones sociales como UCIZONI (Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo). Para Mareña Renovables, la inversión  podría mantenerse únicamente si en Oaxaca “se aplica la ley”, es decir, si se procede contra las personas y organizaciones opositoras.
     El parque eólico que pretende construir Mareña en terrenos comunales de San Dionisio, costaría más de mil millones de pesos, y dejaría ganancias netas para el pueblo, de aproximadamente veinte millones anuales. Sin embargo, el detalle estriba en que los beneficios para la empresa sería mucho mayor: de varios cientos millones de pesos al año.
     Algunas personas que se oponen a la construcción lisa y llana, han llamado a la reflexión. No sólo se trata de demonizar una inversión que muy probablemente sea necesaria, sino que los acuerdos sean equitativamente benéficos. Las empresas traen el dinero (del que mayor parte proviene de préstamos), pero las comunidades son dueñas ancestrales de la tierra. Dos verdades insoslayables, de las cuales pudiera surgir una mancuerna positiva. 
     El Gobierno del Estado de Oaxaca tiene una misión que cumplir como garante de los derechos de los pueblos, más que de los empresarios “amigos”. Después de todo, el dinero de sus funcionarios resulta de los impuestos que pagamos los ciudadanos. 
     Detrás de todo este asunto hay muchos intereses, políticos y económicos, encontrados. Ojalá, por el bien del desarrollo sustentable y de los mismos pueblos, se llegue a un acuerdo benéfico para todos. Es posible.

Opinión: Los gastos de campaña según el IFE




Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 31/Ene/2013]

Nuestro sistema electoral es un tanto peculiar. Si bien los comicios son relativamente seguros, los distintos institutos políticos tienen vía libre para delinquir, es decir, para violar las normas en la materia.
     Si un candidato derrocha dinero en su campaña proselitista, difícilmente obtendrá algún tipo de sanción. Para cuando las instancias correspondientes se enteren, el personaje habrá tomado posesión del cargo. Y ni modo de destituir, digamos, al titular del Ejecutivo.
     Tal sucedió en la pasada contienda presidencial. El gasto oneroso del candidato del PRI-PVEM fue evidente. No sólo tuvo un equipo de producción de primera, que le elaboró spots costosísimos, sino que inició la campaña política con mucha antelación, apareciendo en revistas de espectáculos y en “notas periodísticas” más que pagadas.
     Tan sólo en publicidad externa: vallas, carteles y bardas, los gastos del equipo de Enrique Peña Nieto, fueron cuantiosos. Por no mencionar Mónex, Sorianagate y las erogaciones de dudosa procedencia.
     Sin temor a equivocarse, cualquier ciudadano podría afirmar que el ahora Presidente gastó más en campaña que Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador juntos. No hay duda de que el tiempo de exposición fue mucho mayor. Y no me estoy refiriendo a los tiempos oficiales que el IFE asignó a cada aspirante, sino a los contratos secretos por campañas bien definidas. 
     No obstante todo lo anterior, resulta que las cosas no fueron como se pensaba. Según la autoridad competente, el PRI no sólo no rebasó los topes de campaña, sino que no cometió ningún otro delito electoral, como mapachería. Los contratos que el tricolor firmó están escrupulosamente elaborados (aunque contengan cifras risibles para productos caros, como comerciales y demás).
     El que sí se excedió fue el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador. Según esto, El Peje sobrepasó por varias decenas de millones de pesos el tope de campaña. 
     Todo lo anterior mina profundamente la credibilidad del IFE; pues en lugar de que el PRI hubiera merecido ―aunque a destiempo― algún tiempo de sanción, se le encontró libre de toda irregularidad. Mejor hubiera sido que aplicaran el popular consejo: “o todos coludos o todos rabones”. 
     Aunque impune, sería mejor encontrar inocentes a todos (inclusive si la evidencia apunta al PRI), que achacar culpas al partido que impulsó al abanderado que viajaba en aviones comerciales y no en jets privados, como el mexiquense.
     Cosas de la política. Pero cuidado: no sea que a Obrador le estén dando un nuevo pretexto para victimizarse, y que el tiro salga por la culata…

Opinión: La suerte está echada…

Se dice que todo está decidido en las elecciones.


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 30/Ene/2013]

Hace algunas décadas, bastaba el dedo poderoso de un personaje para que se pusiera en marcha la maquinaria partidista en la selección de candidatos. El Presidente de la República era el fiel de la balanza en la disputa por las candidaturas estatales. Si bien no tomaba una decisión a la ligera, la opinión del titular del Ejecutivo contaba, y mucho. Los mandatarios estatales, a su vez, elegían dedocráticamente a los aspirantes a las alcaldías.
     De todo lo anterior, el aspecto más increíble es que cada uno podía heredar el puesto al que quisiera o más conviniera a sus intereses.
     La maquinaria política mexicana estaba perfectamente engrasada. No faltaban las disputas menores por algún puesto importante, cosa que se resolvía civilizadamente mediante la asignación de un cargo público.
Pero las cosas cambiaron cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) sufrió su ruptura histórica: la salida de Cuauhtémoc Cárdenas. Lo anterior desequilibró todo, y las cosas no volvieron a ser lo mismo.
     Ahora los ciudadanos eligen a sus representantes (o a sus verdugos, según se dice). Ninguna elección deja de tener sus sorpresas, de tal manera que, aunque existan ventajas en uno u otro bando, jamás está dicha la última palabra. Sin embargo, en los últimos tiempos, existe una nueva modalidad de dedazo: no se designa a quien será el ganador, sino que se procura asegurar la candidatura de quien garantiza una derrota.
     De ese modo, los dirigentes de cualquier instituto político hacen lo posible por influir en la elección interna del contrario, procurando que postulen a las personas con menos posibilidades.
     Se dice que en el Istmo de Tehuantepec la suerte está echada. Que no habrá sorpresas, y que en los principales municipios todo está arreglado. Este hecho ha intimidado a ciertas personas que no quieren derrochar su capital político (ni su dinero, en campañas condenadas al fracaso). Si todo está decidido “desde arriba”, ¿qué caso tiene competir?, argumentan.
     En las elecciones municipales venideras no sólo se juegan los cargos públicos, sino cuantiosos recursos económicos. Los presupuestos de Salina Cruz, Tehuantepec y Juchitán superan juntos los dos mil millones de pesos por trienio. De ese tamaño es la apuesta. Por tanto, los grupos de poder detrás de las precandidaturas desean asegurar la inversión, lo que estaría obligándolos a pactar muy temprano.
     Se dice que en Juchitán la victoria de Emilio De Gyvés es casi un hecho. Que “ya le toca”, como si se tratara de un juego de pirinola. Y así como Juchitán lo recuperará el PRD, en Tehuantepec se mantendrá el PRI y en Salina Cruz el PAN. 
     Los pronósticos nunca son certeros, pero no está de más referirlos. No obstante, querido lector, la suerte última de los aspirantes la determinará usted en la urna de votación. Razone su sufragio.

Opinión: Los patos a las escopetas, o ironías de la política local

Si se aplica la ley, habría de empezar con los mismos
mototaxistas que hoy se manifiestan. Foto de archivo. 



Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 29/Ene/2013]
Hace pocos días marcharon cientos de mototaxistas en Juchitán. El fenómeno, cada vez más usual en la tierra del General Charis, fue para exigir la aplicación de la ley en contra de los vehículos “pirata”.
     Aunque el asunto parece una broma, lo cierto es que los sempiternos líderes de la otrora digna COCEI, instruyeron a sus operadores para que sacaran a las calles a los cientos de militantes. 
     Dentro de la tragicomedia istmeña este asunto es especial, pues quienes se han caracterizado por el uso descarado de la violencia, suplican porque cesen las amenazas contra sus líderes. 
     Uno de los propósitos por el que supuestamente marcharon los conductores de varias organizaciones, fue para responsabilizar ante el mundo a Héctor Matus Martínez, de cualquier agresión que sufran sus dirigentes.
     Pero, un momento: ¿No fueron los mototaxistas cercanos a la COCEI los que saquearon y destrozaron una farmacia del político priísta, popularmente conocido como Garnacha? ¿No fueron personas cercanas a dos conocidos dirigentes, quienes agredieron físicamente a Carlos Beedxe’, coordinador de Radio Totopo? ¿No fue el comunicador de Canal 10, José Luis López, golpeado igualmente hace casi un año?
     La sociedad vive en la zozobra por el temor que infunden algunos personajes. Y si bien, la condena no debe generalizarse, tampoco deben voltearse los papeles como por arte de magia, pues para todos es sencillo determinar cuál ha sido la parte agresora en este asunto.
     Y con respecto los vehículos “pirata”… Si se comienza a aplicar la ley, habrá de iniciar con los mismos mototaxistas que hoy se creen “legales” (porque los respalda un documento obtenido a base de cierres carreteros). ¿O se han olvidado de cómo ellos mismos exigían el derecho de ganarse honradamente el pan para sus familias?
     Sin embargo, detrás de todo este embrollo hay una sola cosa: las elecciones municipales. Los aspirantes a la presidencia se valdrán de cualquier pretexto para mostrar el músculo. No importa que el pueblo no les crea una sola palabra, ni que hayan resultado peor que lo que en su momento combatieron. El mensaje no va para la ciudadanía, sino para los adversarios políticos, o los prospectos de amigos, en caso de que deseen una alianza.
     La política regional ha descendido de nivel. La ciudad que alguna vez fue faro para muchos pueblos de México, hoy vive sumida en las peores prácticas clientelares. Lástima.

De cómo Juchitán se quedó sin contadores de 'mentiras'

"Compraré un mecate muy largo y lo lanzaré al cielo".

Gubidxa Guerrero 

Con cariño para Xu, mi niño temblor

Al mentiroso más grande de Guidxiguié’ le dio por visitar la Luna. Desde niño soñaba con pisar su suelo, pero hasta entonces tomó la determinación de realizar la empresa. 

Cercano el día comunicó a sus amigos sus intenciones, ofreciéndose, además, a traerles cualquier encargo, en caso de que así lo requirieran. “¡Estás loco! ―le dijo a Moonge uno de sus conocidos―. Ir a la Luna es muy difícil. No es como ir a Xadani o a Tehuantepec. La Luna queda muy lejos. Cuentan que en ese lugar hace mucho frío. Necesitarías llevar una cobija muy grande para soportarlo y tú no tienes cobijas”. “Eso es mentira ―respondió el aventurero―. Allá no hace frío. De cualquier modo iré preparado: llevaré en el morral un manojo de chiles”. “Pero en la Luna hay una culebra muy grande que se come a los intrusos”, indicó otro. “Mentira también. No es culebra lo que vive allí, sino chapulines, y a los chapulines no les tengo miedo”. “Pero Moonge, ―agregó alguien más―, si vas a la Luna, ¿quién va a contarle historias a la gente?” “Ese no es mi problema. Ustedes también cuentan historias. Además, sólo iré por una semana”. “Bueno pues ―remató el último―, pero al menos dinos cómo diablos subirás”. “¡Fácil! ―comenzó a explicar emocionado Moonge―. Compraré un mecate muy largo y lo lanzaré al cielo. Ya que tenga bien agarrada a la Luna, comenzaré a trepar”. Ante este ingenioso plan, sus amigos no tuvieron más remedio que apoyarlo, y acordaron ir a despedirlo en su aventura de visitar a la esposa del Sol. Fue cuando los mentirosos de Juchitán convinieron reunirse una noche en Playa San Vicente para decirle adiós a Moonge. 

Ya se encontraban todos pisando la fina arena, cuando llegó el viajero con su caja de totopos, su ración de camarón seco y sus tamales de elote. “Estoy listo ―dijo él―. Voy a lazar a la Luna y conoceré sus caminos. Cuando regrese les diré cómo me fue”. Moonge empezó a calentar el brazo para lograr su objetivo. Estando preparado respiró profundo y aventó la cuerda. En el primer intento falló. Unos pescadores del Barrio Guze Benda fueron a recoger su mecate hasta San Mateo del Mar, pero no se desanimó. La siguiente vez escupió las palmas de sus manos, recogió un poco de arena de la playa y arrojó nuevamente el lazo. Acertó. Y el disco celeste quedó bien sujetado. Entonces Moonge intentó ascender. Pero grande fue la sorpresa de todos al percatarse que en lugar de que él subiera, la Luna comenzaba a caer por la fuerza con que era jalada. Al ver que la gigantesca esfera venía hacia ellos, todos echaron a correr lo más rápido que pudieron. Para desgracia de Juchitán, la Luna golpeó con fuerza en el lugar en que Moonge y su camarilla se encontraban. Todos murieron, y la rueda de plata ―con la misma fuerza del impacto― rebotó en la Tierra y regresó al lugar de donde había salido. 

Fue así como nuestro pueblo se quedó sin contadores de mentiras que alegraran la vida de las personas…

Opinión: Después de Cassez...

Justicia "a la mexicana".



Gubidxa Guerrero


[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 25/Ene/2013]

La ciudadana francesa, Florence Cassez, acusada y hallada culpable por el delito de secuestro en nuestro país, ya se encuentra en Francia. Ayer los galos la recibieron como heroína que hubiese regresado de largo cautiverio. Según ellos, los siete años que estuvo en prisión fueron una tortura innecesaria al que la sometieron las leyes mexicanas. 
     Sin embargo, el joven Ezequiel Elizalde Flores, que estuvo secuestrado 65 días, que reconoció plenamente a Florence Cassez, y que se mantuvo expectante a la votación de los magistrados de la Suprema Corte, afirma que se cometió la peor de las injusticias.
     Ante las cámaras de Milenio Televisión, la víctima de la banda de secuestradores conocida como ‘Los Zodíacos’, calificó a su país de origen como “una porquería”. Llamó a sus compatriotas a armarse en contra de la violencia, y afirmó que es necesario “un Golpe de Estado”.
     La rabia de Ezequiel Elizalde es genuina y legítima. Confió en unas instituciones que le dieron la espalda y liberaron a quien, asegura, fue su captora. Anunció su exilio definitivo de México, ante la inseguridad y la falta de garantías. 
     No cabe duda que el “arreglo” para que Cassez saliera de inmediato se dio al más alto nivel. De ahora en adelante la relación bilateral México-Francia se restablecerá plenamente. 
     Mientras tanto, el precedente que sentó la Suprema Corte de nuevo país, podría permitir que muchos otros individuos sentenciados a penas altas, puedan ampararse alegando razones similares a las esgrimidas por los abogados de la francesa.
     Es verdad que en algunos países, una persona puede salir libre por irregularidades durante su proceso. Pero también es cierto que dichas naciones cuentan con sistemas de justicia mucho más avanzados que el nuestro; con menos corrupción e influyentismo.
     En México hay miles de inocentes tras las rejas, y sabemos de algunos culpables ―como Genaro García Luna― en libertad. Lo que los ministros de la Suprema Corte hicieron fue abrir una puerta más para que los poderosos que así lo deseen, se marchen tranquilamente. Y el pueblo, que se joda.

Opinión: ¿Justicia o legalidad? La liberación de Florence Cassez

Florence Cassez fue liberada.


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 24/Ene/2013]

Hace algunos años (2005), millones de televidentes vimos cómo la policía mexicana detenía “en vivo” a una banda de secuestradores. Entre los capturados venía la ciudadana francesa Florence Cassez, quien fue condenada a sesenta años de prisión, luego de un juicio seguido de cerca por los medios informativos.
     Este caso trascendió cuando se descubrió que todo había sido un montaje. Ni los camarógrafos de Televisa habían arriesgado la vida presenciando un operativo en tiempo real, ni los ciudadanos habíamos mirado hechos verídicos. Los “actores” de este melodrama habían sido detenidos supuestamente horas atrás, durante la liberación de algunos secuestrados. Y una vez descubierta la farsa, toda duda es sensata.
     Con el engaño televisivo se violaron varias garantías de los procesados, una de las cuales es la presunción de inocencia. Después de ver la captura de los “secuestradores”, ninguna persona dejaría de exigir la pena máxima a las instancias impartidoras de justicia (que en México equivale a toda una vida en prisión).
     Por desgracia, este caso fue juzgado en las pantallas de los hogares antes que en los tribunales. Y todo por la ocurrencia de Genaro García Luna y el respaldo de Vicente Fox (quien dejaría el poder un año después). Ante las irregularidades en el proceso, a los pocos años el Gobierno de Francia, mediante su entonces Presidente Nicolás Sarkozy, pidió la extradición de Florence Cassez para que cumpliera condena en suelo patrio. Felipe Calderón (titular del Ejecutivo de 2006 a 2012) se negó e hizo todo lo posible para evitar su posterior liberación, y el caso se convirtió en motivo de fricción; tanto, que hasta se terminó cancelando una serie de actividades culturales en Europa. Con nuevos Gobiernos en México y Francia, el debate volvió a abrirse.
     Apenas ayer se discutió otra vez el asunto al interior de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), y ésta dio un giro sorpresivo: la orden de liberar inmediatamente a Cassez. Según los jueces que la sentenciaron, la ciudadana francesa es culpable de privación ilegal de la libertad, por lo que todavía tendría que pasar más de cincuenta años recluida. Pero para los magistrados de la Suprema Corte debe quedar libre por las irregularidades durante el proceso.
Las normas tienen su razón de ser. Los protocolos de arresto y los procedimientos judiciales no están porque sí. Obedecen a la necesidad de confiabilidad y certeza. Se escribieron, precisamente, para evitar abusos e irregularidades que generen dudas comprensibles.
     Es cierto que debe privilegiarse la justicia por encima de las “interpretaciones” de la ley, como sugirió Felipe Calderón cuando todavía era mandatario. Pero a estas alturas es difícil determinar si la implicada es culpable o inocente.
     Los órganos impartidores de justicia han quedado mal parados frente a este caso, porque si la francesa fuera “en realidad” culpable, será una tragedia para las víctimas.
     Florence Cassez será liberada. Si es culpable o inocente, ya nadie sabe. Y poco parece importarles a los ministros de la Suprema Corte. No obstante, conocemos a un responsable, sin lugar a dudas: Genaro García Luna. También conocemos a su cómplice: Televisa. ¿Y Televisa, que se prestó a la farsa? ¿Y Genaro García Luna, que la orquestó? Ellos, bien. Ante eso, un ciudadano común puede preguntarse qué garantía se tiene de un juicio adecuado y de un veredicto justo. Tristemente, ninguna.

Opinión: Ni PRI ni COCEI: Carlos Beedxe'

Carlos Beedxe' luego de la golpiza que le propinaron.


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 23/Ene/2013]

Fue noticia nacional. El “enfrentamiento” ―que más bien pareció una agresión directa― que protagonizaron grupos de mototaxistas en Juchitán ocupó los titulares de todos los diarios regionales. También apareció en la televisión, así como en los medios impresos más importantes del país. 
     No era para menos. Hubo un herido de bala y una batalla campal en las inmediaciones de una escuela primaria. Decenas de niños lloraron aterrorizados ante las detonaciones. Si eso hubiese ocurrido en Estados Unidos, el hecho sería noticia mundial y los responsables serían rápidamente consignados. Pero sucedió en el Istmo de Tehuantepec…
     Una de las víctimas del viernes 11 de enero fue Carlos Sánchez Martínez, más conocido como Beedxe’, joven originario del Barrio de los Pescadores en la Séptima Sección de Juchitán. 
     Beedxe’ caminaba acompañado de un licenciado, cuando personas pertenecientes a los grupos liderados por los políticos coceístas Gloria Sánchez y Alberto Reyna Figueroa lo atacaron. Fue golpeado salvajemente en las cercanías de la Farmacia Cheguigo, que poco después sería destruida. Luego se generalizó la violencia…
     Sentado en una pequeña silla en Radio Comunitaria Totopo, Carlos platica al que esto escribe los pormenores de la agresión que sufrió. Señala como directo responsable al esposo de Gloria Sánchez, llamado Agustín. Relata detalladamente los momentos de incertidumbre que vivió, cuando fue cobardemente atacado. “Los paisanos acostumbran luchar como hombres, de frente. Lo que me hicieron fue una cobardía. Me atacaron entre muchos”, dice tranquilo. 
     Le preguntó: “Se dice que te aliaste con Héctor Matus con fines electorales, y que ambos representan una amenaza al juego político local”, a lo que responde enfático: “Quienes dicen eso, desconocen la situación. Apoyo a un grupo de mototaxistas independientes, cuyo único delito fue no querer seguir siendo títeres de los líderes coceístas. Con Héctor Matus fuimos muy claros: iríamos juntos en el asunto de los trámites, ya que él representa a un grupo importante de taxis; pero nada de hacer alianzas electorales. Mis amigos no se salieron de la COCEI para entrar al PRI, pues ambos grupos representan lo mismo en Juchitán: atraso y corrupción”.
     Carlos Beedxe’ explica que no hay mala relación con el político juchiteco, popularmente conocido como Garnacha, y que esa relación se mantendrá el tiempo que sea necesario. “Uno tiene derecho de llevarse con la persona que desee, siempre que eso no afecte los principios de una lucha ni de un movimiento. En nuestro caso lo hemos dicho desde el comienzo: tanto Héctor Matus, como nosotros, queremos que se dé solución a este problema puntual; porque no es justo que nada más los políticos de siempre puedan tener acceso a las oficinas de Oaxaca, y que a ellos los reciban y les den todas las facilidades, mientras a nosotros nos cierren las puertas”. 
     También afirma que no caerán en las provocaciones. “La gente de la Séptima es decidida; pero en este caso debemos ser prudentes y más inteligentes que los otros. Lo que los políticos quieren es que caigamos en su juego y respondamos con violencia, pero no les vamos a dar el gusto. Haremos las cosas bien, con el apoyo de las familias y de la sociedad”, apunta Beedxe’.
     Así las cosas en la tierra de Che Gorio Melendre.  

Opinión: El cascabel al gato: la precandidatura de Mario López

Mario López se aventuró al ruedo con todo en contra...


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 21/Ene/2013]

Todo estaba planeado. Los nombres de los precandidatos del partido gobernante en Juchitán son de sobra conocidos. Entre estos destaca el de Paco Piza, sin descontar al Doctor Calvo e inclusive, según se escucha en comentarios de sobremesa, un pariente cercano del actual munícipe Daniel Gurrión Matías.
     Hace algunos días hubo reunión de dirigentes y militantes priístas en conocido salón de fiestas de la ciudad. La supuesta reunión de trabajo, que como suele suceder resultó ser una plenaria de elogios, iba según lo pensado: las figuras que aspiran gobernar una de las ciudades más importantes del Estado de Oaxaca se habían presentado ante la comunidad tricolor. 
     Se peguntó al pleno si había alguno que quisiera sumarse al grupo de precandidatos; y cuando todo parecía planchado se alzó una voz que, ejerciendo su derecho de militante ―además de una larga trayectoria en el instituto político más antiguo de México― pidió ser incluido. El personaje era nada menos que Mario López, conocido empresario y cantautor juchiteco. 
     Aunque al principio se le pretendió ignorar y después se le negó el uso de la palabra, finalmente tuvo que reconocérsele que le asistía la posibilidad de competir en igualdad de condiciones, frente a sus compañeros, por la candidatura de su partido. Quien llegó con dos amigos, salió con una veintena de simpatizantes…
     Mario López es más conocido como artista que como político. Sus canciones se cuentan por decenas, y de vez en cuándo lo vemos sacar a la luz excelentes producciones discográficas, habiendo grabado con la Banda Princesa Donají, entre otros ensambles. Su militancia en el tricolor es de larga data, y goza del reconocimiento y amistad de altos jerarcas del partido, situación de la que no se ha valido, pues hasta ahora ha preferido que otros contiendan por los principales cargos públicos.
     Mario López es de esas voces que ha clamado por la ciudadanización de la política. Consciente de que el sistema ha dado la espalda al pueblo, se aventuró al ruedo con todo en contra. Por ahora muy pocos le ven posibilidades de conquistar la candidatura. Sin embargo, quedan suficientes semanas para que fortalezca su red de amistades en torno a un proyecto común. 
     Juchitán necesita que sus mejores hijos estén dispuestos a trabajar por ella. La figura del trovador zapoteca hace bien al enrarecido ambiente preelectoral. Ojalá en cada organización política, de cara a las elecciones venideras, se alcen ciudadanos de trayectoria limpia para que “los malos no sigan ganando las elecciones”, como solía decir el gran Facundo Cabral.