Sobre la Santa Cruz. Armonía cósmica y fe viva


Por Gubidxa Guerrero Luis

Para la familia Facundo González

Abril es uno de los meses más secos y calurosos del año. Los montes se ven algo tristes, pero el campesino sabe que es la antesala de la temporada de aguaceros. Cuarenta días después del equinoccio de primavera comienzan los rituales de petición de lluvias en buena parte de México, sobre todo en comunidades dedicadas a la agricultura. Los nahuas en Xochicalco y los zapotecas de Dani Beedxe' (Monte Albán) se valieron de marcadores astronómicos para reconocer la fecha.

Desde los primeros días del quinto mes, el guie' chaachi florece. Los nahuas le llaman kakaloxochitl ("flor de cuervo"), y en castellano se le dice simplemente flor de mayo. Es el aviso natural de que la temporada lluviosa se aproxima, si la Divinidad lo permite.

La Santa Cruz es para mucha gente un símbolo sagrado, porque remite al sacrificio de Jesús de Nazaret en Jerusalén. Pero también dialoga con concepciones prehispánicas que la asociaban con el Sol y con el orden del universo. Para los binnigula'sa', los nahuas y muchos pueblos antiguos, la Cruz simbolizaba la armonía cósmica: arriba y abajo, oriente y occidente, y un centro. La Cruz es sagrada porque brinda una referencia espacial y recuerda a la Divinidad que todo lo sostiene.

La Cruz es un símbolo presente en las más diversas culturas. Se han hallado representaciones de formas cruciformes desde hace milenios en India, Egipto y también en distintas regiones del continente americano, especialmente en el área andina, México y Centroamérica.

Los pueblos originarios reinterpretaron la Cruz tras la llegada de los conquistadores españoles. El símbolo que ya habitaba lugares sagrados —montañas, manantiales— fue resignificado e incorporado a nuevas prácticas religiosas.

Desde el 30 de abril comienzan las celebraciones en honor a la Santa Cruz. Regularmente se realizan en comunidades que tienen este poderoso símbolo como patrono, así como en capillas distribuidas por todo el territorio nacional.

Las personas festejan como agradecimiento por los favores recibidos de la Divinidad. Pero también como una petición piadosa de prosperidad y bendiciones que permitan una cosecha abundante. Hoy la Cruz no solo simboliza el orden cósmico y el Sol que propicia la temporada lluviosa, sino también al Nazareno que murió en un madero para lavar los pecados del mundo.

Desde el primero de mayo la gente realiza rituales de todo tipo. Mientras algunos sacrifican guajolotes y ofrendan panes y frutas, otros organizan bailes comunitarios y recorridos festivos denominados calendas. Cada quien honra a su manera, cada pueblo según su tradición. Todo ello merece respeto.

Mayo es mes de la Santa Cruz: del agradecimiento a la Divinidad, de la petición de lluvias y de la reciprocidad colectiva.

Que los albañiles, campesinos, obreros, curanderos y feligreses de toda índole encuentren consuelo y protección en la Cruz bendita. Que la memoria del Mesías y el respeto por el orden cósmico nos permitan encontrar mejores caminos de coexistencia.

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Texto publicado el domingo 03 de mayo de 2026 en Cortamortaja, Tinta Brava e Istmo Press. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor.