Este fin de semana el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, estuvo en la ciudad de Oaxaca como parte de su campaña rumbo a la Presidencia de la República. Más allá de lo que es común de todos los personajes que buscan el voto ciudadano, llamó mi atención el mensaje específico que el tabasqueño dirigió a los profesores de la Entidad:
“Yo le pido a los maestros de Oaxaca, al sindicato democrático, que nos sentemos a platicar, porque habrá un gran acuerdo, mi gobierno habrá de mejorar la calidad de las escuelas, otorgará uniformes y útiles escolares, becas y se terminará con el cacicazgo de Elba Esther Gordillo. A cambio, le pido a los profesores comprometerse a mejorar, aplicarse para que haya clases de lunes a viernes”.
Al leer lo anterior no pude evitar pensar que López Obrador es un verdadero ingenuo o, simplemente, no se refería a la Sección 22 del SNTE... Ya que en años recientes ésta ha demostrado su nula vocación de diálogo, de respeto por los millones de habitantes de la Entidad, y de interés por sacar a la niñez de la grave crisis en que se encuentra. La Sección 22 se ha convertido en otra mafia en el poder, parafraseando al mismo López Obrador.