Y los altos funcionarios, ¿cuándo?

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 13/Sep/2013]

Cuando Enrique Peña Nieto, Presidente de la República, quiso recuperar la rectoría del Estado en la educación, primero tuvo que encarcelar a Elba Esther Gordillo, lideresa vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), lo que le confirió cierta autoridad moral para ir contra los "charros democráticos" de la Coordinadora. 

Si el titular del Ejecutivo propusiera bajar a la mitad su salario, el de los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el de los legisladores de las dos cámaras, podría gozar de cierta credibilidad para poder aplicar la Reforma Hacendaria. Bien dice el dicho que: o todos coludos o todos rabones.

Desafortunadamente, no parece ser el caso. Tampoco se vislumbra la afectación de los intereses de los grandes potentados del país. Ni Carlos Slim ni Emilio Azcárraga se ven muy preocupados por la iniciativa fiscal, debido a que se les equipara a “ricos” clasemedieros, que ganan 40 mil pesos mensuales.

Todos sabemos que una persona relativamente acomodada no puede compararse con quienes aparecen en el listado de la revista Forbes. No es lo mismo ganar medio millón de pesos al año (aproximadamente 40 mil dólares), que percibir ingresos de miles de millones. Pero también es cierto que no pueden compararse los ingresos de quienes viven con menos de cien pesos diarios (tres mil pesos al mes), al de quienes obtienen más de diez veces esa cantidad.

Deben pagar más quienes más poseen. Por ello, toda recaudación de impuestos debe establecer claramente la línea que divide a las familias pobres de las acomodadas, y de éstas con respecto las multimillonarias. De otra manera se mantendrá la misma situación injusta.

También es pertinente aclarar que TODOS PAGAMOS IMPUESTOS. Ya que suele repetirse la falacia de que es muy poca la gente que aporta al fisco. Desde que una persona compra un producto gravado con el Impuesto al Valor Agregado (IVA), y no lo deduce ante la Secretaría de Hacienda, está otorgando una aportación al gobierno. Hasta la persona más humilde adquiere bienes con gravamen. Por eso es inexacto afirmar que los pobres no son contribuyentes, cuando sí lo son. Por tanto, la recaudación fiscal nos compete a todos. Y a todos asiste el mismo derecho de exigir la transparencia en los recursos públicos.

A centralizar de nuevo

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el jueves 12/Sep/2013]


Hace más de una década el gobierno federal promovió la descentralización de la educación pública como política de Estado. Se pretendía, entonces, “modernizar” el sistema educativo mexicano traspasando a las Entidades parte del control de este rubro.

Como en toda intentona gubernamental, hubo desconfianza y mucha oposición por parte de algunas secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). En el Estado de Oaxaca, la aceptación del magisterio costó cara al gobierno, que tuvo que suscribir sendas minutas para que se admitiera la propuesta federal.

Desde entonces, las instancias estatales pasaron a pagar los sueldos de los profesores y trabajadores del sistema educativo, lo que en lugar de beneficiar a las escuelas vino a dar un control casi absoluto al magisterio. Bastaba un plantón o el amago de movilización para que se pusiera de rodillas al mandatario estatal.

El actual gobierno de la República tiene la clara intención de terminar con esa situación. Sabedores de que las Entidades no son lo suficientemente fuertes para oponerse a los poderosos gremios magisteriales, los asesores del Presidente Enrique Peña Nieto le propusieron retomar la rectoría de los pagos.

De aprobarse dicha iniciativa, ya no será el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), sino la Secretaría de Educación Pública (SEP) quien directamente asuma el costo de los salarios de más de 70 mil profesores. ¿Qué tendría ello de extraordinario? Que para el gobierno federal resultará más sencillo realizar los descuentos a los docentes que incumplan con el calendario escolar. 

Gabino Cué Monteagudo ya no tendrá que lidiar ni negociar con la poderosa Sección 22. No estará en sus manos aprobar aumentos salariales ni aplicar las sanciones a quienes no se ciñan a la nueva normatividad en la materia.

No es sorprendente este paso. Es natural que un gobierno que asumirá la tarea de evaluar y asignar plazas, quiera tener los medios para sancionar a quienes incumplan sus designios. Regresamos, pues, a la centralización.

Estas medidas son la vuelta al PRI setentero, con una vocación nacionalista y populista. El “Nuevo PRI” no es más que un viejo partido reciclado, que piensa que la ciudadanía no supo estar a la altura de los tiempos modernos. En vez de democracia tuvimos caos. Ahora se pretenderá imponer el orden… 

Sin IVA, alimentos y medicinas

Enrique Peña Nieto, durante la presentación
de su Reforma Hacendaria
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 11/Sep/2013]

Uno de los enfrentamientos más esperados del año era el que se daría entre Enrique Peña Nieto, Presidente de la República, y Andrés Manuel López Obrador, dos veces candidato presidencial y uno de los líderes más notorios de la izquierda mexicana.

La fecha estaba dada: septiembre, el mes patrio. El lugar también: todas las plazas del país. Hasta la razón del diferendo se adivinaba: sería para combatir el gravamen a los alimentos y las medicinas. 

¿Qué pasó? ¿Por qué no vemos a los feroces críticos del gobierno en turno agitando banderas populares? Sencillamente porque la Reforma Hacendaria que presentó el titular del Ejecutivo no contempla el alza a dichos productos. 

Con habilidad, el equipo de Peña Nieto retiró de la iniciativa la intentona neoliberal de gravar con 16% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) las mercancías de consumo básicos. 

Hay dos razones: una social y otra política. La social es a todas luces evidente, pues más del 70% de los mexicanos destina casi la mitad de sus ingresos a alimentos. Imponerles un tributo en ese rubro significaría perjudicarlos directamente. La política, en cambio, obedece a razones estratégicas, ya que se buscaba, sencillamente, “desarmar” a los opositores a esta medida.

Una de las intenciones más impopulares en nuestro país ha sido poner IVA a los frijoles, los huevos y los tomates. Ni Felipe Calderón logró que ello fuera posible. Sin embargo, muchos analistas pensaron que Enrique Peña Nieto lograría que el Congreso aprobara una iniciativa que incluyera tal medida. 

Pero el Presidente resultó menos tonto de lo que algunos piensan. En lugar de gravar los víveres, decidió imponer a las empresas refresqueras una carga tributaria, a razón de un peso por cada litro (ello, con el fin de desalentar su consumo). También decidió que las colegiaturas ya no sean deducibles de impuestos, ya que ello vulnera el espíritu de una educación pública. Las familias pudientes podían enviar a sus hijos a los mejores colegios del país, sin que les costara un solo centavo, simplemente porque su costo lo deducirían de lo que le pagan a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). No obstante, es una medida que seguramente encontrará resistencias, porque con lo mal que está la educación pública, muchos padres de familia que no reportan al fisco (por tener ingresos bajos), pero que hacen un esfuerzo por enviar a sus hijos a escuelas particulares, también se verán afectados.

La política es un tanto paradójica: en el DF, AMLO quiso quitarse el estigma de “populista” construyendo una vialidad multimillonaria para vehículos particulares (a diferencia de Marcelo Ebrard, que privilegió el transporte público); y en el país, Peña Nieto se ha querido sacudir del mote de guardián de los privilegiados promoviendo una Reforma Hacendaría que toca a la clase media-alta (ésa que dice representar el PAN). 

Qué bueno que no habrá IVA en alimentos y medicinas; qué bueno que algunos consentidos del sistema serán tocados. Pero no es una Reforma acabada. Hay muchos pros y contras que seguramente irán discutiéndose en el Congreso. 

Internet colapsa

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 10/Sep/2013]

El domingo, miles de usuarios de internet Infinitum vieron colapsar el sistema. El problema causó estragos en el comercio local, en buena medida dependiente de la conexión a internet. También perjudicó a estudiantes y a trabajadores de algunos medios de comunicación.

Si hiciéramos un balance de las pérdidas económicas que provocó la empresa de Carlos Slim, Teléfonos de México (Telmex), por la falla de anteayer, la suma podría alcanzar varios millones de pesos. La pregunta, sin embargo, es ¿quién responde por ello? 

Ya son muchos los dolores de cabeza que provocan dos de los grandes emporios de uno de los hombres más ricos del mundo. Recordemos que desde hace tres meses han venido presentándose fallas en la red de Telcel, lo que provoca, igualmente, decenas de millones de pesos en pérdidas.

Si alguien toma un taxi y el vehículo se queda sin gasolina, dejando al pasajero a medio camino, éste tendrá el derecho de no pagar por un servicio que no sólo no lo ayudó, sino que le resultó perjudicial. Lo mismo sucede cuando vamos a una carnicería y compramos un producto descompuesto. 

Pero, ¿qué instancia está haciendo rendir cuentas a la multimillonaria empresa de Slim? Todos los consumidores estamos pagando por un servicio deficiente que ha causado estragos en nuestra economía.

El presente asunto no trata únicamente de un error involuntario. Tiene que ver con una empresa privada que presta un servicio a decenas de miles de personas y que por ello percibe ganancias exorbitantes mensuales. No nos hace ningún favor. ¿Dónde queda el sentido de responsabilidad?

Sería bueno que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), que tanto se ha destacado en los últimos días por sancionar a empresas con publicidad engañosa, tomara cartas en el asunto. No es posible que a los pequeños comerciantes istmeños se les llegue a tratar como a delincuentes por faltas menores, mientras que una gran empresa pueda provocar pérdidas millonarias sin merecer, apenas, un llamado de atención. ¿Dónde están las autoridades?

AMLO va de nuevo

El mitin de AMLO fue en la Alameda
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 09/Sep/2013]

Ayer fue 8 de septiembre. Para la comunidad católica fue día de la Natividad. Por tal razón, en nuestra región istmeña, muchas familias desayunaron tamales de res con mole negro, acompañados de espumoso chocolate; tradición que seguramente viene de tiempos coloniales.

Para un importante sector de la sociedad mexicana fue un día importante, políticamente hablando, ya que en la capital del país hubo una magna concentración convocada por el político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador con la finalidad de mostrar la inconformidad de su movimiento con la Reforma Energética en puerta, promovida por Enrique Peña Nieto. Fue también una oportunidad para que el ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal le demostrara a la clase política que su voz sigue teniendo peso.

El mitin no se realizó en la plancha del zócalo, como se había anunciado repetidamente. Los profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) no quisieron desmantelar temporalmente su campamento para que el ex candidato presidencial pusiera un templete donde lo ha venido haciendo desde hace más de diez años. El punto de reunión se movió a la Alameda, a poco más de un kilómetro.

Miles de profesores dieron su apoyo al tabasqueño, aunque a título personal, ya que la dirigencia optó por no participar oficialmente en el evento, manifestando así su inconformidad por la inclusión de personas como Manuel Bartlet en el equipo del líder de Morena, a quien responsabilizan por la “caída del sistema” en 1988.

A pesar de que se quiso dar un mensaje de unidad, y de que decenas de miles de personas respaldaron a López Obrador, quedó la sensación de que hay disputas al más alto nivel de la disidencia mexicana. AMLO casi no se ha pronunciado con respecto a los temas magisteriales. La Reforma Educativa apenas le valió comentarios en las semanas previas, lo que para muchos se debe a un duelo de egos entre él, Cuauhtémoc Cárdenas y la CNTE.  

En los últimos años nadie había disputado el liderazgo a Andrés Manuel. Pero desde agosto, los profesores de la Sección 22, así como otras secciones sindicales que se oponen a las reformas constitucionales, acapararon la atención. A principios de septiembre fue Cuauhtémoc Cárdenas quien se llevó las palmas al convocar una exitosa movilización y respaldar las demandas del magisterio.

A pesar de la aparente fortaleza de los opositores al Pacto por México ―suscrito por los tres grandes partidos políticos―, hay algunas diferencias que no permiten que se consolide la unidad.

La concentración de ayer demostró que López Obrador seguirá siendo una figura clave en la izquierda nacional. Pero, ¿logrará fusionar sus demandas con las de la CNTE y el ingeniero Cárdenas para hacer una sola agenda política? Lo sabremos durante los próximos días.

La pesadilla de Paula

Se lo encuentra en las noches, convertido en la
imagen que dibujara y que salió publicada
en la nota roja del diario de mayor circulación.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el domingo 08/Sep/2013]

Despierta cada mañana entre sudores fríos y desesperación. No es que el erotismo se cuele por sus más profundos sueños. Es, más bien, un triste personaje el que no la deja en paz. Paula no halla qué hacer. Todas las noches sucede igual. 

Fue en la escuela donde lo miró por vez primera. Como era natural para ella, uno de tantos muchachos se fijó más de lo debido. Paula era la típica joven popular, cuyos dichos y actitudes solían repetir las demás chicas de la Preparatoria 8. ¿Uno más? Lo tomaba hasta con cierto fastidio.

Pero Santiago era distinto. Caminaba cabizbajo por el patio de la institución. Siempre estaba solo, mientras los demás alumnos se agrupaban en pequeños círculos para pasarse la tarea, organizar una fiesta o platicar de la muchacha de su agrado. Tal vez por eso miraba de forma particular.

Y sucedió. Paula pasó frente a la figura turbia. Ella segura de sí misma; él tímido. Ella con una sonrisa radiante; él con el aspecto temeroso. Ella supo de inmediato la impresión que había causado en él. Santiago no pudo adivinar que los latidos acelerados de su corazón eran síntoma inequívoco del enamoramiento. Tampoco supo que desde aquel momento su vida se iría complicando. 

Pensarla, desearla, amarla secretamente, se habían vuelto sus obsesiones. Él, que era parco en las palabras, no soltaba un bolígrafo azul con el que garabateaba pensamientos difusos. No hubo pared de la escuela donde no escribiera: “Soñar, volar, pensar en ti. Has distorsionado mi realidad, has sacudido mis respuestas. El tiempo corre como el agua entre mis pies. Y todo sigue como ayer…”

Jamás se atrevió a cruzar el umbral. Nunca estuvo a dos pasos de su amada, lo que terminó por darle el tiro de gracia. Literalmente.

Una mañana corrió el rumor de que Santiago se había volado la tapa de los sesos. Su cuerpo fue encontrado en una habitación de la modesta colonia donde vivía con sus abuelos. Junto al cadáver se hallaba un cuadro con una pequeña hoja que decía “En esto me convertí”. 

Ironías del destino. Ahora Paula no deja de pensar en él. Se lo encuentra en las noches, convertido en la imagen que dibujara y que salió publicada en la nota roja del diario de mayor circulación. Ella camina presurosa mientras una figura espectral va dos pasos atrás, repitiendo como letanía: “El tiempo corre como el agua entre mis pies…”

De amenazas y cobardía: el caso de Alberto Canseco Ordaz


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 06/Sep/2013]


Alberto Canseco Ordaz
“Por cierto ya agustara [sic] el magisterio cuentas contigo”. Eso escribió el señor Alberto Canseco Ordaz en mi Muro de Facebook la noche del 4 de septiembre. Hasta el momento de redactar esta columna, su mensaje continuaba. No obstante, he “copiado pantalla” para dejar constancia del hecho.

Pero, ¿quién es esta persona que se erige en vocero de todo el magisterio para amenazar impunemente? El aludido dice ser docente y vivir en Ixtepec. Desde hace varios días ha participado en las discusiones en torno a la Reforma Educativa que se dan en mi perfil, pero sus habituales comentarios no habían pasado de simples descalificaciones hacia quien piensa distinto.

Sin embargo, en esta ocasión lanzó una amenaza directa contra quien esto escribe, dejando ver su nula capacidad de diálogo y discusión. Este es el perfecto ejemplo de la incongruencia de algunos falsos luchadores sociales, que mientras se victimizan y critican por represores a los gobiernos de distintos colores, insultan y amenazan con total desfachatez. 

Si tuviera miedo de expresar libremente mis opiniones políticas viviría callado, pues estaría a merced de quienes amenazan, llámense gobierno o mafias sindicales. Pero eso no me impide denunciar públicamente a los cobardes que se escudan tras un monitor para amenazar arbitrariamente; ya que este caso no es aislado, sino que viene a sumarse al de agresores anónimos que suelen amedrentar a ciudadanos indefensos con el fin de infundir temor. 

¿Qué pasaría si un funcionario amenazara directamente a un líder sindical escribiéndole, por ejemplo, “ya ajustará el gobierno cuentas contigo”? De inmediato se daría la voz de alerta para denunciar el hecho ante la opinión pública. Yo mismo habría criticado ese acto de cobardía, como lo he hecho en otras tantas ocasiones en que se ha atentado contra la libertad de expresión.

Con amenazas no se resuelve nada. Agrediendo a un columnista no se elimina el hecho consumado. La Reforma Educativa y sus leyes secundarias ya fueron aprobadas, y no por mí ni por quienes no vemos en ella ningún atentado contra la educación pública, sino un mero acotamiento al poder sindical. Ni soy legislador ni trabajo en el gobierno. Esas normas las aprobaron cientos de diputados priístas, perredistas y panistas. En lugar de responsabilizar a los demás por los errores tácticos y estratégicos cometidos por la dirigencia, sería mejor realizar un ejercicio autocrítico preguntándose por qué el pueblo no se sumó masivamente a las demandas magisteriales.

¿Cómo quería la combativa Sección XXII granjearse el apoyo de la ciudadanía cuando llevan tres décadas afectando el derecho de terceros? ¿Acaso un comerciante que haya perdido la mercancía por un bloqueo magisterial va a apoyar las demandas de este gremio de un día para otro? ¿Acaso los padres de familia apoyarán fácilmente a quienes han dejado a sus hijos sin cumplir cientos de días del calendario escolar? Cuestión de sentido común.

Si muchas personas se mantuvieron indiferentes ante los reclamos ―justos o no― de los profesores de la CNTE, fue porque decenas de veces fueron afectadas por las movilizaciones de éstos, sin que nadie se preocupara por su suerte. Ahí también deben verse los errores, más que en la “apatía” o “indignidad” de las personas. 

Hay, por otra parte, miles de maestros respetuosos de las distintas maneras de pensar, muchos de los cuales son amigos entrañables. A ellos todo mi reconocimiento. Pero hay otros, como Alberto Canseco Ordaz, que desprestigian al gremio en su conjunto. Y mientras sus dirigentes callen ante las agresiones de éstos, difícilmente tendrán la autoridad moral para cuestionar las prácticas intimidatorias del gobierno. 

Año de Hidalgo

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el jueves 05/Sep/2013]

Los periodos electorales a nivel municipal son, en teoría, de tres años. Y digo de tres, porque comúnmente terminan reduciéndose a dos. Veremos. 

Cada nuevo ayuntamiento tarda generalmente un semestre en recibir los recursos asignados al municipio. Es natural que entre las acreditaciones, la novatez y la burocracia, las ciudades y pueblos tengan que esperar ese tiempo razonable. En conclusión, seis meses perdidos al inicio del trienio.

Pero la justificación anterior no tendría por qué aplicar al finalizar cada período, puesto que las finanzas marchan a tope. Sin embargo, después de la segunda mitad del tercer año de gobierno, las autoridades parecen esfumarse, y con ellas el raquítico presupuesto asignado a los municipios. Es decir, seis meses más. 

Vemos, entonces, cómo el primer y último semestre de cada trienio están marcados por la inoperancia.

Al tercer año en los cabildos suele conocérsele como el Año de Hidalgo, para completar con el “chin chin el que deje algo”. Si durante la mayor parte del tiempo que la Constitución marca, algunos políticos se sirvieron con la cuchara grande, ya se imaginarán los meses finales…

En las semanas por venir iremos constatando la afirmación anterior. Desgraciadamente algunos municipios, con la complicidad de los regidores de todos los partidos, se ocuparán cada vez menos de atender las necesidades de sus habitantes. Si una colonia tuvo carestía de agua, no se imagine que el tema se resolverá en este semestre; si un barrio sufrió por la inseguridad, que se aguante; y así por el estilo. 

Es preciso que los ciudadanos organizados y los futuros alcaldes pongan manos a la obra para evitar el saqueo descarado que se acostumbra al finalizar los trienios. Que las patrullas, maquinaria, bienes inmuebles y todo lo que pertenezca a los municipios, quede en manos de éste. 

Que 2014 no agarre a los nuevos presidentes desnudos. Que con el siguiente período inicie también una nueva forma de gobernar: con honradez y transparencia. Suena a sueño guajiro, pero nunca está de más recordar cómo deberían funcionar las cosas…

Se aprobó

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 04/Sep/2013]

Después de muchos dimes y diretes, entre la dirigencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y los representantes del gobierno federal, finalmente se aprobó la Ley del Servicio Profesional Docente, por parte de casi cuatrocientos diputados del Congreso. Para cuando esta columna se publique, muy probablemente también la hayan votado los senadores.

Con la sesión nocturna en la Cámara de Diputados, Enrique Peña Nieto asestó un sorpresivo golpe a quienes lo han tildado de inepto. Consiguió, además, reponer la imagen de fortaleza que perdió momentáneamente cuando, a mediados del mes pasado, los legisladores pospusieron la aprobación de la Ley. 

El primer Informe de Gobierno se entregó en tiempo y forma al Congreso el primero de septiembre. Pero al día siguiente ―apenas unas horas después de la estocada contra el magisterio “democrático”― el Presidente de la República rindió su mensaje al país en cadena nacional.

La etapa inicial de las reformas constitucionales del primer gobierno priísta del siglo ya está consumada. Es, sin duda, una concesión a quienes desde hace mucho exigían al Ejecutivo que desarticulara los sindicatos “charros”. Para ello, Enrique Peña Nieto tuvo que poner el ejemplo, descabezando a su antigua aliada Elba Esther Gordillo.

¿Se imaginan una Reforma Educativa con la Maestra en libertad? Hubiera sido imposible. Pero no tanto por la oposición que ésta hubiese hecho contra el gobierno, sino porque ningún poder de la Unión estaría en condiciones de pretender tomar el control de las plazas magisteriales, sin la autoridad moral necesaria para ello.

Por esa razón la detención de Gordillo fue muy importante: porque se mandó un mensaje al mundo de que la limpieza empezaba en casa.

Sin embargo, quedan varios pendientes. Desde la izquierda se preguntan qué hay de otros aliados del sistema, como Romero Deschamps, priísta de hueso colorado, actual dirigente del sindicato de Petróleos Mexicanos. La labor de sanear el “charrismo” no estará completa si no se procede en contra de uno de los personajes más cuestionados de la política nacional. ¿O a éste no se le tocarán los intereses?

El control de las plazas y ascensos ya no dependerá más de los sindicatos. Ningún profesor tendrá que quedar bien, de ahora en adelante, con los líderes en turno para trabajar o ser promovido. Ahora el patrón vuelve a ser el Estado Mexicano. Ahora los jóvenes normalistas ya no tendrán que someterse a los dictados verticales de ninguna sección gremial, llámese como se llame. ¡Todos a estudiar!

Primer Informe de Gobierno

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 02/Sep/2013]


Después de las escenas del primero de diciembre en las afueras del Palacio Legislativo de San Lázaro, nada puede sorprendernos. Hace nueve meses Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia de la República en un momento harto difícil.
Los noticiarios del mundo no dejaban de publicar imágenes de los enfrentamientos en la capital del país. En aquella ocasión, muchos edificios fueron pintarrajeados, y hubo civiles y policías heridos. Después, quedó claro que la mayor parte del nutrido contingente que manifestó su repudio contra el nuevo mandatario se condujo pacíficamente, no así los reducidos grupos de anarquistas que buscaron a toda costa provocar un enfrentamiento de consecuencias mayores.
Lo que vimos ayer en el Distrito Federal no puede presentarse como algo extraordinario. Desde 2006, millones de mexicanos se han acostumbrado a mirar magnas concentraciones de protesta. En una de ellas, Andrés Manuel López Obrador logró convocar a dos millones de personas, en la que sigue siendo la marcha más grande de la historia de México.

Sin embargo, a los priístas se les amargó el día; pues, independientemente de que se esperaban acciones de protesta, conservaban la esperanza de que durante el Primer Informe de Gobierno del actual titular del Ejecutivo, las cosas transcurrieran sin novedad. No fue así, pues la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) acaparó la atención de los noticiarios.

Durante las semanas previas, los capitalinos han padecido lo que es habitual en el Estado de Oaxaca: plantones, bloqueos, consignas, y las negociaciones entre dos dirigencias cuestionables (la del Sindicato y la del Gobierno). Por fin podrán entender millones de personas en el país, la molestia de la mayor parte de los padres de familia en Oaxaca. Aunque para estar realmente en la situación de esta Entidad, sus hijos tendrían que perder dos o tres semanas de clase. Así, pues, los defeños únicamente están padeciendo ciertos estragos de los que son recurrentes por estos rumbos.
Pero, ¿qué hay del Informe? Lo de siempre: enumera las acciones en los principales rubros de la administración pública. Destaca algunos aciertos, sobre todo en lo tocante a las relaciones exteriores. Asimismo, muestra a un régimen un poco inclinado a la izquierda, por los programas que pretenden reducir la pobreza extrema. Pero en general, es apenas un rosario de lo que se ha hecho y de lo que pretende hacerse. Muestra las bases sobre la que Peña Nieto y su equipo construirán las políticas públicas del sexenio.

El verdadero Informe de Gobierno lo dará el Presidente en 2018, cuando estemos en posibilidades de saber si las reformas constitucionales que se están impulsando, fueron acertadas. Por lo pronto, podríamos considerarlo un reporte que, sin embargo, permite entrever para dónde se dirige la corriente…