De amenazas y cobardía: el caso de Alberto Canseco Ordaz


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 06/Sep/2013]


Alberto Canseco Ordaz
“Por cierto ya agustara [sic] el magisterio cuentas contigo”. Eso escribió el señor Alberto Canseco Ordaz en mi Muro de Facebook la noche del 4 de septiembre. Hasta el momento de redactar esta columna, su mensaje continuaba. No obstante, he “copiado pantalla” para dejar constancia del hecho.

Pero, ¿quién es esta persona que se erige en vocero de todo el magisterio para amenazar impunemente? El aludido dice ser docente y vivir en Ixtepec. Desde hace varios días ha participado en las discusiones en torno a la Reforma Educativa que se dan en mi perfil, pero sus habituales comentarios no habían pasado de simples descalificaciones hacia quien piensa distinto.

Sin embargo, en esta ocasión lanzó una amenaza directa contra quien esto escribe, dejando ver su nula capacidad de diálogo y discusión. Este es el perfecto ejemplo de la incongruencia de algunos falsos luchadores sociales, que mientras se victimizan y critican por represores a los gobiernos de distintos colores, insultan y amenazan con total desfachatez. 

Si tuviera miedo de expresar libremente mis opiniones políticas viviría callado, pues estaría a merced de quienes amenazan, llámense gobierno o mafias sindicales. Pero eso no me impide denunciar públicamente a los cobardes que se escudan tras un monitor para amenazar arbitrariamente; ya que este caso no es aislado, sino que viene a sumarse al de agresores anónimos que suelen amedrentar a ciudadanos indefensos con el fin de infundir temor. 

¿Qué pasaría si un funcionario amenazara directamente a un líder sindical escribiéndole, por ejemplo, “ya ajustará el gobierno cuentas contigo”? De inmediato se daría la voz de alerta para denunciar el hecho ante la opinión pública. Yo mismo habría criticado ese acto de cobardía, como lo he hecho en otras tantas ocasiones en que se ha atentado contra la libertad de expresión.

Con amenazas no se resuelve nada. Agrediendo a un columnista no se elimina el hecho consumado. La Reforma Educativa y sus leyes secundarias ya fueron aprobadas, y no por mí ni por quienes no vemos en ella ningún atentado contra la educación pública, sino un mero acotamiento al poder sindical. Ni soy legislador ni trabajo en el gobierno. Esas normas las aprobaron cientos de diputados priístas, perredistas y panistas. En lugar de responsabilizar a los demás por los errores tácticos y estratégicos cometidos por la dirigencia, sería mejor realizar un ejercicio autocrítico preguntándose por qué el pueblo no se sumó masivamente a las demandas magisteriales.

¿Cómo quería la combativa Sección XXII granjearse el apoyo de la ciudadanía cuando llevan tres décadas afectando el derecho de terceros? ¿Acaso un comerciante que haya perdido la mercancía por un bloqueo magisterial va a apoyar las demandas de este gremio de un día para otro? ¿Acaso los padres de familia apoyarán fácilmente a quienes han dejado a sus hijos sin cumplir cientos de días del calendario escolar? Cuestión de sentido común.

Si muchas personas se mantuvieron indiferentes ante los reclamos ―justos o no― de los profesores de la CNTE, fue porque decenas de veces fueron afectadas por las movilizaciones de éstos, sin que nadie se preocupara por su suerte. Ahí también deben verse los errores, más que en la “apatía” o “indignidad” de las personas. 

Hay, por otra parte, miles de maestros respetuosos de las distintas maneras de pensar, muchos de los cuales son amigos entrañables. A ellos todo mi reconocimiento. Pero hay otros, como Alberto Canseco Ordaz, que desprestigian al gremio en su conjunto. Y mientras sus dirigentes callen ante las agresiones de éstos, difícilmente tendrán la autoridad moral para cuestionar las prácticas intimidatorias del gobierno. 

Año de Hidalgo

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el jueves 05/Sep/2013]

Los periodos electorales a nivel municipal son, en teoría, de tres años. Y digo de tres, porque comúnmente terminan reduciéndose a dos. Veremos. 

Cada nuevo ayuntamiento tarda generalmente un semestre en recibir los recursos asignados al municipio. Es natural que entre las acreditaciones, la novatez y la burocracia, las ciudades y pueblos tengan que esperar ese tiempo razonable. En conclusión, seis meses perdidos al inicio del trienio.

Pero la justificación anterior no tendría por qué aplicar al finalizar cada período, puesto que las finanzas marchan a tope. Sin embargo, después de la segunda mitad del tercer año de gobierno, las autoridades parecen esfumarse, y con ellas el raquítico presupuesto asignado a los municipios. Es decir, seis meses más. 

Vemos, entonces, cómo el primer y último semestre de cada trienio están marcados por la inoperancia.

Al tercer año en los cabildos suele conocérsele como el Año de Hidalgo, para completar con el “chin chin el que deje algo”. Si durante la mayor parte del tiempo que la Constitución marca, algunos políticos se sirvieron con la cuchara grande, ya se imaginarán los meses finales…

En las semanas por venir iremos constatando la afirmación anterior. Desgraciadamente algunos municipios, con la complicidad de los regidores de todos los partidos, se ocuparán cada vez menos de atender las necesidades de sus habitantes. Si una colonia tuvo carestía de agua, no se imagine que el tema se resolverá en este semestre; si un barrio sufrió por la inseguridad, que se aguante; y así por el estilo. 

Es preciso que los ciudadanos organizados y los futuros alcaldes pongan manos a la obra para evitar el saqueo descarado que se acostumbra al finalizar los trienios. Que las patrullas, maquinaria, bienes inmuebles y todo lo que pertenezca a los municipios, quede en manos de éste. 

Que 2014 no agarre a los nuevos presidentes desnudos. Que con el siguiente período inicie también una nueva forma de gobernar: con honradez y transparencia. Suena a sueño guajiro, pero nunca está de más recordar cómo deberían funcionar las cosas…

Se aprobó

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 04/Sep/2013]

Después de muchos dimes y diretes, entre la dirigencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y los representantes del gobierno federal, finalmente se aprobó la Ley del Servicio Profesional Docente, por parte de casi cuatrocientos diputados del Congreso. Para cuando esta columna se publique, muy probablemente también la hayan votado los senadores.

Con la sesión nocturna en la Cámara de Diputados, Enrique Peña Nieto asestó un sorpresivo golpe a quienes lo han tildado de inepto. Consiguió, además, reponer la imagen de fortaleza que perdió momentáneamente cuando, a mediados del mes pasado, los legisladores pospusieron la aprobación de la Ley. 

El primer Informe de Gobierno se entregó en tiempo y forma al Congreso el primero de septiembre. Pero al día siguiente ―apenas unas horas después de la estocada contra el magisterio “democrático”― el Presidente de la República rindió su mensaje al país en cadena nacional.

La etapa inicial de las reformas constitucionales del primer gobierno priísta del siglo ya está consumada. Es, sin duda, una concesión a quienes desde hace mucho exigían al Ejecutivo que desarticulara los sindicatos “charros”. Para ello, Enrique Peña Nieto tuvo que poner el ejemplo, descabezando a su antigua aliada Elba Esther Gordillo.

¿Se imaginan una Reforma Educativa con la Maestra en libertad? Hubiera sido imposible. Pero no tanto por la oposición que ésta hubiese hecho contra el gobierno, sino porque ningún poder de la Unión estaría en condiciones de pretender tomar el control de las plazas magisteriales, sin la autoridad moral necesaria para ello.

Por esa razón la detención de Gordillo fue muy importante: porque se mandó un mensaje al mundo de que la limpieza empezaba en casa.

Sin embargo, quedan varios pendientes. Desde la izquierda se preguntan qué hay de otros aliados del sistema, como Romero Deschamps, priísta de hueso colorado, actual dirigente del sindicato de Petróleos Mexicanos. La labor de sanear el “charrismo” no estará completa si no se procede en contra de uno de los personajes más cuestionados de la política nacional. ¿O a éste no se le tocarán los intereses?

El control de las plazas y ascensos ya no dependerá más de los sindicatos. Ningún profesor tendrá que quedar bien, de ahora en adelante, con los líderes en turno para trabajar o ser promovido. Ahora el patrón vuelve a ser el Estado Mexicano. Ahora los jóvenes normalistas ya no tendrán que someterse a los dictados verticales de ninguna sección gremial, llámese como se llame. ¡Todos a estudiar!

Primer Informe de Gobierno

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 02/Sep/2013]


Después de las escenas del primero de diciembre en las afueras del Palacio Legislativo de San Lázaro, nada puede sorprendernos. Hace nueve meses Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia de la República en un momento harto difícil.
Los noticiarios del mundo no dejaban de publicar imágenes de los enfrentamientos en la capital del país. En aquella ocasión, muchos edificios fueron pintarrajeados, y hubo civiles y policías heridos. Después, quedó claro que la mayor parte del nutrido contingente que manifestó su repudio contra el nuevo mandatario se condujo pacíficamente, no así los reducidos grupos de anarquistas que buscaron a toda costa provocar un enfrentamiento de consecuencias mayores.
Lo que vimos ayer en el Distrito Federal no puede presentarse como algo extraordinario. Desde 2006, millones de mexicanos se han acostumbrado a mirar magnas concentraciones de protesta. En una de ellas, Andrés Manuel López Obrador logró convocar a dos millones de personas, en la que sigue siendo la marcha más grande de la historia de México.

Sin embargo, a los priístas se les amargó el día; pues, independientemente de que se esperaban acciones de protesta, conservaban la esperanza de que durante el Primer Informe de Gobierno del actual titular del Ejecutivo, las cosas transcurrieran sin novedad. No fue así, pues la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) acaparó la atención de los noticiarios.

Durante las semanas previas, los capitalinos han padecido lo que es habitual en el Estado de Oaxaca: plantones, bloqueos, consignas, y las negociaciones entre dos dirigencias cuestionables (la del Sindicato y la del Gobierno). Por fin podrán entender millones de personas en el país, la molestia de la mayor parte de los padres de familia en Oaxaca. Aunque para estar realmente en la situación de esta Entidad, sus hijos tendrían que perder dos o tres semanas de clase. Así, pues, los defeños únicamente están padeciendo ciertos estragos de los que son recurrentes por estos rumbos.
Pero, ¿qué hay del Informe? Lo de siempre: enumera las acciones en los principales rubros de la administración pública. Destaca algunos aciertos, sobre todo en lo tocante a las relaciones exteriores. Asimismo, muestra a un régimen un poco inclinado a la izquierda, por los programas que pretenden reducir la pobreza extrema. Pero en general, es apenas un rosario de lo que se ha hecho y de lo que pretende hacerse. Muestra las bases sobre la que Peña Nieto y su equipo construirán las políticas públicas del sexenio.

El verdadero Informe de Gobierno lo dará el Presidente en 2018, cuando estemos en posibilidades de saber si las reformas constitucionales que se están impulsando, fueron acertadas. Por lo pronto, podríamos considerarlo un reporte que, sin embargo, permite entrever para dónde se dirige la corriente…

HIstorias de Ta Jacinto Lexu I.- De unas mujeres chismosas

Ilustración.- Laura Etel Briseño.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el domingo 01/Sep/2013]


Cierta vez, de visita con unos ancianos tíos, escuché referir la historia de un señor que habitó nuestra región, llamado Jacinto Orozco. Moreno era este hombre; alto y de facciones marcadas. Huaraches de pie de gallo usaba Ta Jacinto, a quien apodaban Lexu, que significa ‘conejo’, debido a su aguda inteligencia que recordaba a las fábulas zapotecas entre Conejo y Coyote.

No fue a la escuela. Cuentan que de niño la necesidad lo empujó a los trabajos del campo para ayudar a su familia. Aunque muchos pueblos se atribuyen el origen de este personaje, la verdad es que no se sabe a bien de dónde exactamente era. Quienes lo conocieron decían que podría pasar por habitante de cualquier comunidad, según su estado de ánimo. Cuando se trataba de bailar un Son, lo hacía como los tehuanos. Las veces que se dedicó al comercio, lo hizo como los juchitecos avezados; agarraba el machete como los blaseños y gustaba mucho del agua de coco. El pozol también era una de sus predilecciones por lo que algunos afirmaban que era ixtaltepecano. De muchacho viajó por las serranías y trabajó, asimismo, en varios pueblos del Valle. Su acento del idioma zapoteco adquiría los matices de la población en que estuviere, por lo que no se le podía identificar lugar de procedencia por esta característica.

El caso es que de Jacinto Lexu me refirieron muchas anécdotas que reflejan la aguda inteligencia de los hombres de antaño. Además de hacer reír, Ta Chintu Lexu hacía reflexionar, a su manera. 

En una ocasión, dos señoras del Barrio Laborío, en Tehuantepec, platicaban asombradas acerca de una muchacha, vecina suya, que resultó embarazada. Las amigas decían que nadie conocía la identidad del responsable y que esa joven había quedado manchada para siempre. “Pobre Juana ―pronunció una de ellas―, no sólo perdió la honra, sino toda oportunidad de una vida de bien”. En eso estaban, cuando iba pasando Ta Jacinto, quien al notar su asombro, exclamó: “De qué se admiran, señoras, si no fue cosa del otro mundo lo que aconteció. Si se equivocó Juanita, es cosa que tiene remedio. Asómbrense cuando Ta Pedro Rito quede embarazado, o cuando de las gallinas de ustedes nazcan iguanas. Mejor atiendan sus hogares en lugar de estar hablando de la gente”. 

Así cuentan que sucedió en Laborío, con Ta Chintu Lexu.  

5 de Septiembre de 1866

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el sábado 31/Ago/2013]

“Eres tú, mi Juchitán querido 
cuna de hombres que supo responder 
en un día 5 de septiembre 
con valor te supieron defender”. 
Gonzalo Pineda de la Cruz  

La República se hallaba agonizante a mediados de 1866, sobreviviendo, apenas, gracias a los grupos guerrilleros que asediaban constantemente a los invasores. La capital del Estado de Oaxaca, estaba en manos de los conservadores-imperialistas. Mientras tanto, el Istmo, parcialmente tomado por los franceses que se encontraban en Tehuantepec, vivía una situación tensa ante la amenaza de la toma de Juchitán, que era la llave al Estado de Chiapas. Las esperanzas de aquellos que defendían el régimen republicano eran casi nulas, y numerosos grupos poco a poco se rendían. Ante tal situación muchos pueblos zapotecas tomaron la determinación de mantenerse firmes.

Fue en la temporada lluviosa de aquel lejano año cuando a nuestra comunidad le tocó desempeñar su papel en la historia. El 5 de septiembre de 1866 el ejército francés y sus adeptos fueron derrotados en el pueblo de Juchitán por soldados (hombres y mujeres) oriundos de la misma población, del barrio de San Blas Atempa (hoy municipio libre), Ixtaltepec, Ranchu Gubiña (Unión Hidalgo), pueblos aledaños, y vecinos chiapanecos, armados en su mayoría con machetes, hondas y palos.

Muchos habitantes murieron, pero grande fue también el deceso de soldados franceses, y grande la aportación militar a la causa, por lo que aquel sacrificio bien valió la pena. Los triunfos de Porfirio Díaz en la Carbonera y Miahuatlán fueron posteriores a esta gesta heroica y, en buena parte, consecuencia de ella; es decir, fue después del 5 de septiembre cuando se logró recuperar la capital del Estado. 

Quedó demostrado una vez más el valor característico de la estirpe zapoteca, que desde tiempos prehispánicos supo defender sus fronteras y su cultura. El país siempre estará en deuda con aquellos que dieron la vida defendiéndolo. Por ello, los istmeños de hoy debemos recordar con orgullo a los valientes de ayer, que con su ejemplo de lucha nos dieron una lección insustituible.

Como parte de México, desde su Movimiento de Independencia, Guerra de Reforma, Intervención, Revolución, hasta la actualidad, hemos labrado y compartido episodios históricos. El 5 de septiembre de 1866, es uno de ellos. Pero como parte de una comunidad étnica (la zapoteca-binnizá) hemos escrito capítulos distintos a los de los demás grupos componentes del Estado Mexicano; y es algo que también debemos tener presente.

En las escuelas oficiales es imposible encontrar página alguna que nos hable del desarrollo histórico-político de los zapotecos contemporáneos. Siempre se ha pretendido hablar de "lo mexicano” viéndolo como un ente uniforme y homogéneo. De este modo se niega la diversidad existente en el país que, precisamente, debería constituir su principal riqueza. Debido a ese afán integracionista, las historias étnicas y regionales se han dejado de lado por la Secretaría de Educación Pública, y poco a poco vamos olvidando lo propio y, por consiguiente, la conciencia de lo que somos.

Tenemos la obligación de recordar y de transmitir el recuerdo, esté o no acorde con el discurso oficial. Tenemos el deber de enseñar a nuestros hijos que la grandeza del pueblo zapoteca se remonta a más de 3 mil años…

Lo que mal empieza…

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 30/Ago/2013]

Las poblaciones istmeñas se parecen cada vez más a las ciudades de la India que miramos por el televisor. De por sí fue común ver animales caminar por las calles. Juchitán, por ejemplo, era proverbial por los cerdos que deambulaban por los callejones de esta ciudad comercial. Y cada pueblo regalaba bellas escenas para los fotógrafos, de campesinos atravesando veredas con sus carretas tiradas por bueyes.

Pero ahora la similitud se da en la innumerable cantidad de mototaxis que circulan por las avenidas (en San Blas Atempa es la modalidad del “motocarro”, made in Istmo). Quien visite cualquiera de las comunidades istmeñas, después de una ausencia de cuatro años, se sorprenderá por la proliferación de estas unidades de motor.

Lo que comenzó como un servicio alternativo para atender a las colonias periféricas, hoy se ha convertido en uno de los principales medios de transporte, y de los principales dolores de cabeza, sobre todo en la tierra del General Charis.

Hoy nadie sabe cómo detener su crecimiento desordenado, pues ni bien se firma un acuerdo entre taxistas y mototaxistas con el gobierno estatal, cuando ya éste se ha visto rebasado por las circunstancias, haciéndose necesaria una nueva mesa de diálogo para preparar el siguiente…

Si esta situación parece irresoluta es por la misma desidia de las autoridades estatales por regularizar el transporte a tiempo. Confiados en poder controlar la utilización masiva de este medio de transporte de pasajeros, las instancias oficiales se dedicaron a aplazar las negociaciones, en lugar de legalizar las unidades cuando iniciaban. 

Hoy los taxistas juchitecos amagan con movilizarse para presionar a las autoridades. Alegan que todos los acuerdos han sido incumplidos por la contraparte, con la anuencia tácita del gobierno estatal. Lo que ellos afirman es totalmente cierto. Sin embargo, poco puede hacerse ya.

Hoy en día, los distintos grupos de mototaxistas están afiliados a diferentes “corrientes” de la denominada COCEI, así como del PRI, y su número rebasa los dos millares de unidades. Ante eso, el actual régimen, caracterizado por la inoperancia, nada intentará. 

No obstante, queda una esperanza: abrir el transporte por completo. Quitar a todas las organizaciones, de taxistas y mototaxistas, el poder de chantajear a sus agremiados y a la sociedad en su conjunto. Que ser taxista o mototaxista sea como cualquier otro empleo, capaz de ejercerse por quien demuestre estar capacitado y tener ganas de desempeñarlo responsablemente. Con eso se desataría un nudo muy complicado. ¿Habrá voluntad política? Eso no lo sabemos.

El enemigo de mi enemigo…

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el jueves 29/Ago/2013]

Hay un dicho simplista: “El enemigo de mi enemigo, es mi amigo”. Eso parece que muchos izquierdistas aplican en sus relaciones de amor y odio con el gobierno. Aplauden cuanto movimiento antipriísta o antigobiernista haya, olvidándose muchas veces de los contextos locales y/o regionales de las agrupaciones “revolucionarias”. 

La Sección 22 es corrupta, como corrupto es el PRI. Somos de aquí y conocemos sus mañas. Y al decir que es corrupta, incurro en una generalización, como generalizamos cuando hablamos del PRI, PAN o del PRD. Obviamente hay excelentes cuadros en las filas de cada organización política, social o empresarial de México. Pero hablamos en la generalidad, según lo que ha dejado ver cada movimiento. 

“El enemigo de mi enemigo, es mi amigo”, no aplica en mí. Para su servidor, el hecho de que el PRI o el gobierno federal sean buenos ejemplos de entreguismo, no me impide cuestionar a la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que a lo largo de las últimas décadas ha secuestrado el derecho de millones de personas, con sus movilizaciones torpes, y de millones de niños, con el pésimo desempeño en las aulas. ¿Y sus líderes? Bien, gracias. ¿Y las ventas de plazas? Bien. ¿Esas no se denuncian? ¿Por qué? ¿Es traición a la patria?

Entiendo y me sumo a la exigencia de mejores escuelas, mejores condiciones laborales, y el cese de privilegio de una clase política corrupta. Pero, ¿esa es la lucha de la Sección 22? ¡No! En este momento, no son más que consignas huecas, que a la hora de la negociación quedan fuera. 

¿Por qué se critica tanto a los diputados, pero a la primera oportunidad muchos profesores apoyados por el Sindicato se postulan a la legislatura? ¿Por qué se critica tanto al gobierno, pero se negocia con él en términos complacientes sobre temas centrales? 

El meollo del presente asunto es el terror que tiene la dirigencia sindical de perder sus privilegios de manipulación sobre más de 70 mil afiliados. Nada más. Pero, obviamente, para conseguir persuadir a los profesores de que los respalden en sus intenciones malsanas, gritan “¡ladrón!” Por ello, he invitado a leer el texto íntegro de la Reforma Educativa. Para que nadie nos engañe. Ni yo, ni otros columnistas. 

Hace algunos días, propuse en Facebook un sencillo ejercicio en el que desafortunadamente ningún profesor ha querido participar (y eso que escriben copiosamente en mi Muro). Los conminé a que consulten el texto de la Reforma Educativa, copien y peguen los párrafos privatizadores de la educación o que hablen de que les quitarán sus derechos laborales. Así me demostrarán que miento, o quedarán expuestas las mentiras de sus líderes. Lo pongo nuevamente a su consideración. En el siguiente vínculo podrán leer el documento íntegro: http://issuu.com/lasillarota/docs/reforma-educativa

Se me ha pretendido descalificar diciendo que estoy en contra “de los maestros”. Nada más lejos de la realidad, pues mi madre es profesora y considero el magisterio una de las profesiones más nobles. Estoy en contra de la manipulación de la información, de azuzar a miles de personas con mentiras absurdas; porque lo mismo que hace el gobierno federal y Televisa en muchos otros temas, hace la Sección 22 en éste de la Reforma: mienten y calumnian. Suficiente con que nos mantengamos informados para evitar que nos engañe un Enrique Peña Nieto, un Emilio Azcárraga, o un ilustre dirigente de la Sección 22. Todos ellos tienen intereses, todos ellos negocian, manipulan y juegan con la buena fe de millones.

Cada ciudadano tiene derecho a pensar diferente, por lo que tolero a quienes disienten, sean de la tendencia que sean. Pero no quieran imponerme un pensamiento que no va acorde con mis principios; pues el mismo derecho que tienen los que apoyan al SNTE, tengo yo de discrepar de su “lucha”.

La desilusión

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 28/Ago/2013]

Recientemente se dio a conocer la carta de un antiguo aliado del Gobernador de Oaxaca Gabino Cué Monteagudo, en la que se ponen de manifiesto las decepciones de millones de personas que confiaron en la alternancia, luego de ochenta años de priísmo.

Viene esto a colación, porque Oaxaca está en el centro del debate nacional, debido a que provienen de nuestro Estado la mayoría de los profesores de la CNTE apostados en la capital del país. La administración oaxaqueña, además, es vista con suma desconfianza porque no supo mantener sereno su territorio.

‘El Universal’ y otros medios impresos nacionales, hace unos días referían con asombro la manera en que Gabino Cué se pliega a la voluntad de los actores sociales de la Entidad, sin acabar de complacer a ninguno. Y es que nuestro Gobernador llegó al poder de la mano de un crisol de organizaciones políticas, empresariales y sociales. Y si bien, en ello radicó, en buena medida, la clave del triunfo de quien ahora despacha en Palacio de Gobierno, hoy representan su principal lastre. 

Los favores que le hayan hecho a Gabino no deberían cobrarse hundiendo la gobernabilidad de uno de los Estados más pobres de México, sino coadyuvando a la mejor atención de la problemática estatal.  Tal parece que cada grupo "aliado" del Gobernador creyera que tiene un cheque en blanco para canjearse todos los meses del año. Por eso, cada uno se siente intocable y, por consiguiente, actúa con total impunidad.

Es hora de que alguien le recuerde al señor Gobernador que su verdadero apoyo lo tuvo en los cientos de miles de ciudadanos que votaron por él, y que cada día que pasa se decepcionan más de la situación. 

Ojalá Cué Monteagudo recupere la cordura y tome consciencia de que su salario, así como el de todos los funcionarios del gobierno estatal, proviene del pueblo. ¡Basta ya de solapar a los mismos de siempre! Es hora de gobernar y no sólo administrar los chantajes políticos de sus amigos. Todavía estamos a tiempo. Restan tres años. Suficientes para sentar las bases sobre la que se construirá el desarrollo futuro.

La trampa a la CNTE

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 27/Ago/2013]

Uno puede arriesgarse todo lo que quiera en la búsqueda de algún fin propio o colectivo. Lo que no está bien es arriesgar la integridad de los demás, utilizando como carne de cañón a miles de personas para fines perversos.

Una queja generalizada entre la sociedad, y entre profesores con espíritu democrático, es el abuso que se hace del poder sindical en ciertas esferas. Para nadie es un secreto que para ingresar al magisterio se necesita "palanca". De otra manera, se tendría que hacer un sinuoso recorrido que no garantiza nada. 

El poder omnímodo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) hace que sus agremiados prefieran quedar bien con la cúpula sindical que con los padres de familia. 

Ese poder es el que está en juego con la Reforma Educativa. Quien se tome el tiempo de leerla detenidamente encontrará que no hay nada de privatizadora en ella. De otra manera, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) no la habría apoyado.

Más que académica, la referida Reforma es de carácter laboral. Pretende despojar del control de decenas de miles de personas a la élite sindical de la autodenominada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). 

De aprobarse las leyes secundarias, un joven normalista no tendrá que “quedar bien” con sus líderes gremiales, sino con el Estado Mexicano, pues quien evaluará su desempeño será una institución ajena al sindicato, y no las famosas listas que pasan entre profesores cada que hay marcha o plantón. Que no se quiera asustar a los ciudadanos con el petate del muerto.     

Pero independientemente de lo anterior, la Sección 22 del SNTE (o la CNTE, como prefieren llamarse en temporada de “lucha”) ha entrado en una dinámica peligrosa. Ha querido ver en la prudencia del Gobierno Federal y de la Ciudad de México una aparente debilidad, que puede resultar cara.

La fuerza pública del país está más que capacitada para hacer frente a los desmanes en la capital. También pudiera desarticular, por la fuerza, la movilización magisterial. No obstante, la administración federal parece estar dando tiempo al desgaste del movimiento en los medios de comunicación.

Lo que terminará venciendo a la CNTE será el hartazgo de millones de padres de familia, que están cansados de que las exigencias laborales de los docentes se paguen con la educación de los niños. 

Es curioso que los medios “alternativos” hablen de una lucha histórica en el Distrito Federal, comparando a los profesores con Francisco Villa o Emiliano Zapata, tachando de “indignos” a quienes no se prestan a sus tropelías o no comparten sus métodos, pero sin mencionar que cada uno de los miles de maestros que ocupan el zócalo capitalino recibió la quincena íntegra vía depósito bancario, ni que se le pagó un bono retroactivo para iniciar las labores. Es como si a Zapata un hacendado le depositara en la cuenta cierta cantidad en efectivo, a él y a sus milicianos, cada quince días para plantarse en la capital…

La trampa está lista. El tiempo apremia. Los días sólo empeorarán la situación de decenas de miles de afiliados a la Sección 22. Parafraseando a Fouché, diré que los líderes están cometiendo algo peor que un crimen contra la niñez: una terrible equivocación de carácter político.

A continuación presento el texto íntegro de la REFORMA EDUCATIVA: