Los sistemas calendáricos zapotecas

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 09/Mar/2014]

La cultura zapoteca es muy rica, diversa y dinámica. Se adentra por todas las áreas del conocimiento y va nutriéndose de nuevos saberes.  A lo largo de miles de años el pueblo zapoteca ―que hoy habita varias regiones del actual Estado de Oaxaca― fue construyendo una rica civilización. Mucho le debe el mundo mesoamericano al pueblo de las nubes. Baste precisar que las primeras edificaciones en el estilo piramidal que hoy conocemos, se originaron entre los zapotecas del Valle; específicamente en la población que hoy lleva el nombre de San José El Mogote. Los vestigios más antiguos de escritura mesoamericana también corresponden a nuestro pueblo. 

Sin embargo, hoy hablaremos de una de las aportaciones más asombrosas que puede hacer una civilización: su sistema calendárico. En estos tiempos se ha puesto de moda buscar nuestra fecha de nacimiento de acuerdo a calendarios ajenos al convencional, mismo que heredamos del Imperio Romano. Así, en los grandes medios informativos, solemos escuchar noticias del Año Nuevo chino, o el hebreo. 

Mucha gente ignora que así como otras grandes civilizaciones diseñaron un calendario solar, nuestros antepasados binnigula’sa’ crearon, no uno, sino dos sistemas para medir el tiempo. El primero de ellos es conocido como ‘calendario civil’ o ‘solar’, constaba de 365 días, y era tan preciso como el que más, al que cada cincuenta y dos años se agregaban 13 días, para ajustarlo (algo similar a los actuales días bisiestos). Servía, sobre todo, para las labores agrícolas y políticas. El otro era el denominado ‘calendario ritual’ o ‘religioso’, tenía 260 días y tenía, sobre todo, fines piadosos.

El ‘calendario civil’ estaba compuesto por 18 veintenas, lo que daba un total de 360 días, más 5 días ‘aciagos’ que servían para completar el año. El ‘ritual’ tenía 20 trecenas, que daba un cómputo exacto de 260 días.

Uno se preguntará, ¿cómo hacían nuestros antepasados zapotecas para manejar estos dos calendarios de manera simultánea?, ya que mientras uno llegaba a su fin el otro seguía su curso. Cuando los 260 días del calendario ‘ritual’ se completaban, reiniciaba nuevamente en el día 1, mientras que el calendario civil continuaba en el 261. Cuando el calendario civil llegaba a los 365 días, el ‘ritual’, que había recomenzado tiempo antes, continuaba en el 105… Y así sucesivamente. El inicio de los dos sistemas calendáricos volvía a coincidir cada 52 años, lo que implicaba el comienzo de un nuevo ciclo del tiempo. 

Los vestigios de los calendarios zapotecas datan de más de dos mil años (más de mil 300 años antes de que los aztecas llegaran al Altiplano Central; y 500 años antes de los primeros registros de la cultura maya), lo que ha hecho pensar a los investigadores que los calendarios zapotecas sirvieron de modelo para otros grupos étnicos que lo retomaron, para su utilización; tal como hoy muchos pueblos nos servimos de un sistema calendárico estandarizado de 12 meses.
Si bien los calendarios prehispánicos ya no se emplean masivamente, todavía existen poblados zapotecas que utilizan el calendario ‘ritual’; sobre todo en la Sierra Sur. Es importante que aprendamos de nuestros hermanos los usos religiosos que otorgan a estos métodos para medir el tiempo, para que preservemos este milenario saber. 

Guidxizá y la tradición literaria zapoteca

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 08/Mar/2014]

La literatura en leguas indígenas no puede entenderse sin el referente de la etnia zapoteca. Desde 1935 Andrés Henestrosa y una pléyade de escritores istmeños iniciaron un proyecto editorial que marcaría el devenir de la cultura de los pueblos de origen binnizá.

Neza, que significa camino, se llamó esta revista periódica. Comenzó a publicarse hace casi 80 años y comenzó a configurar la incipiente literatura zapoteca. En ella vieron la luz por vez primera los textos de Gabriel López Chiñas y de su hermano el Capitán Jeremías. También escribieron en sus páginas personajes como Enrique Liékens y Francisco Javier Sánchez Valdivieso, mejor conocido como Pancho Nácar. 

Desde Neza se creó la Academia de la Lengua Zapoteca, proyecto inédito, que pretendía dotar de carácter científico, al conocimiento a nuestro propio idioma. Si no conocemos Neza, poco podremos entender el camino tortuoso que han recorrido nuestras letras. 
Cinco años después de Neza, llegaría El Istmo, que sin ser una publicación estrictamente literaria, cumplía con el objetivo de congregar y divulgar la historia, el arte y las letras de los zapotecas istmeños. Luego vino Diidxa’ de efímera vida en la década de los cincuentas.

Cuando parecía que la vitalidad intelectual binnizá se apagaba, surgió Neza Cubi (‘Camino nuevo’), modesto proyecto de revista cultural que tuvo como Director al célebre Macario Matus, y como Jefe de Redacción a Víctor de la Cruz, quien hoy es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Esto sucedió en 1967, hace 45 años.

En Neza Cubi vieron la luz las viñetas de un joven pintor juchiteco llamado Francisco Toledo, quien se encontraba en París iniciando una meteórica carrera artística, que lo convertiría en uno de los más grandes pintores de México. 

Luego de 14 números, Neza Cubi se apagó. Pero pocos años después (en 1973), iniciaría la revista Guchachi reza’, que dirigiera Víctor de la Cruz y que apoyara tan decididamente Francisco Toledo. Esta publicación de casi 60 números no ha podido ser igualada.

Hoy, sin embargo, la Revista Guidxizá, publicación cultural de Comité Melendre, lleva 17 números desde 2004 hasta la actualidad. Cada vez mejora en calidad y colaboradores; cada vez se acerca más a sus dos grandes referentes literarios: Neza y Guchachi’ reza. Guidxizá, la revista, es un esfuerzo persistente ajeno a las instancias gubernamentales; Guidxizá es la materialización de esta voluntad perseverante que tiene nuestra etnia, yendo más allá de donde los límites autoimpuestos lo fijan. 

Pero Guidxizá nunca ha pretendido expresar el sentir exclusivo de nuestras raíces. Ella se abre al mundo, para retroalimentarse. Por eso tal vez no peque de espíritu provinciano en sus páginas, sino que camine con el propósito de universalidad, sin dejar de ser lo  que somos.

El francés no necesita negar su identidad para proyectarse al mundo, como tampoco lo requiere el alemán o el ruso. ¿Por qué un zapoteca tendría que negar su carga identitaria para ser uno más con los ciudadanos del orbe? Asumirse binnizá no suma ni resta, únicamente define.  

Sigamos apostando y apoyando los esfuerzos editoriales propios, porque en la cultura y las artes está el cimiento de la transformación de nuestros pueblos.

Habló el Obispo Emérito

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 07/Mar/2014]

Arturo Lona Reyes es un personaje respetado. Siendo Obispo en funciones de la diócesis de Tehuantepec siempre supo alzar la voz para denunciar los abusos que se cometían en contra de las poblaciones istmeñas.

En su momento apoyó la lucha campesina de la COCEI. Cobijó a sus líderes y defendió decididamente las razones de quienes en Juchitán de Zaragoza habían echado al PRI del poder local. Eso le valió algunos llamados de atención de sus superiores, quienes no dejaban de considerar imprudente pronunciarse en temas políticos.

Como Obispo Emérito ha sabido guardar el respeto a la investidura de las nuevas autoridades eclesiásticas. Vive, por tanto, retirado de los reflectores, mas no por ello, indiferente a los problemas sociales y espirituales de la grey.

Resulta importantísimo que una persona con su prestigio se pronuncie acerca del problema en la agencia municipal juchiteca Álvaro Obregón, donde una parte importante del pueblo ha dicho que no desea más intromisiones de los partidos políticos; donde, además, se reportaron hechos de violencia, luego de que las autoridades de Juchitán se empecinaran en realizar una elección donde no existían condiciones para ello.  

Reproduzco su mensaje dirigido al Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y a las principales autoridades políticas de los Estados Unidos Mexicanos:

“El Centro de Derechos Humanos “Tepeyac” del Istmo, A.C. y este servidor , nos dirigimos a ustedes de la manera más atenta para externar nuestra más profunda preocupación, ante las reiteradas y recientes agresiones realizadas contra la comunidad indígena zapoteca de Álvaro Obregón perteneciente al municipio de Juchitán de Zaragoza en el estado de Oaxaca, México.
“Ante las alarmantes noticias de violencia que se han generado en esa población y ante las reiteradas acusaciones de los comuneros de no ser atendidas sus demandas planteadas desde hace tiempo ante las instancias correspondientes y de sentirse agredidos al no reconocerles la elección de sus legítimas autoridades, llevadas a cabo por usos y costumbres el día 8 de diciembre del 2013, avaladas por los artículos 18, 33 y 34 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los pueblos indígenas, manifestamos nuestra preocupación e interés de que sean atendidas de manera inmediata y eficaz las demandas de los comuneros de Alvaro Obregón que facilite de nuevo el buen entendimiento y la paz entre los habitantes de esta comunidad.
“El Centro Diocesano de Derechos Humanos Tepeyac, de ninguna manera estamos con la violencia, porque la violencia engendra violencia. Estamos luchando por la paz, fruto de la justicia y el amor entre los pueblos. Ponderamos el pensamiento del Lic. Benito Juárez “El respeto al derecho ajeno, es la paz” Es por lo anterior que, con suma preocupación expresamos a ustedes nuestro más enérgico rechazo a las acciones de violencia cometidas contra la población indígena zapoteca de Álvaro Obregón que se organiza para la reconstitución comunitaria y para recuperar su sistema normativo indígena, ante lo cual, les instamos de manera respetuosa a:
“1.- Garantizar la seguridad e integridad física del Cabildo Comunitario y de la población de Álvaro Obregón, para el pleno disfrute de sus derechos, en el proceso de reconstrucción comunitaria y la defensa legítima de su derecho al Territorio.
“2.- Respetar el ejercicio del derecho del pueblo indígena Álvaro Obregón a determinar sus estructuras y a elegir la composición de sus instituciones de conformidad con sus propios procedimientos, a partir del reconocimiento del Cabildo Comunitario elegido en Asamblea General Comunitaria el pasado 8 de diciembre de 2013.
“3.- Activar el Mecanismo Nacional de Protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas con el objetivo de garantizar la seguridad de las y los defensores de derechos humanos integrantes de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio.
“4.- Reactivar las medidas de protección en favor de las personas integrantes de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio, cuya responsabilidad de implementación recae sobre el Gobierno del Estado de Oaxaca dentro de los expediente DDHPO/CA/004/RIJ(10)/OAX/2011 y DDHPO/070/RIJ/(10)/OAX/2012 de la Defensoría de Derechos Humanos el Pueblo de Oaxaca.
“5.- Realizar una investigación imparcial, expedita y apegada a los más altos estándares internacionales de derechos humanos, para sancionar de manera ejemplar a los responsables de las agresiones cometidas contra la población de Álvaro Obregón, Mpio. de Juchitán, Oaxaca, el pasado domingo 2 de marzo de 2014, y evitar así su repetición”.

Esperemos que la voz del Obispo emérito, Arturo Lona Reyes, sea atendida, ya que tal parece que los gritos del pueblo llano quieren ser acallados con la provocación y la violencia. 

Álvaro Obregón y la incongruencia de la izquierda juchiteca

Gubidxa Guerrero

Hace poco menos de cuatro décadas muchos estudiantes y campesinos juchitecos se unieron en torno al problema agrario. Dieron pequeñas batallas en cuestión de derechos laborales y del comisariado de bienes comunales. Posteriormente decidieron luchar por alcanzar el poder político, cosa nada sencilla en un escenario gobernado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Ese movimiento fue rápidamente descalificado. “Mariguanos”, “minoría violenta”, “desestabilizadores”, “vándalos” fueron adjetivos con que los llamó el gobierno de entonces. Algunos medios informativos hicieron eco de la versión oficial, sumándose a esta campaña de satanización que dio como resultado una represión todavía recordada. 

Del mal ejemplo

Bloqueo en La Blanca, Santo Domingo Ingenio
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 04/Mar/2014]

Juchitán sigue siendo una población importante. Si bien, comercialmente fue desplazada por Salina Cruz, políticamente hablando continúa siendo la más notoria de la geografía istmeña. 

Tal cosa no es, para nada, motivo de orgullo. Menos todavía, desde que el ejercicio de la función pública se volvió tan vergonzoso. Los vicios de los centros de poder suelen ser imitados por las comunidades aledañas…

Así pasó con los bloqueos carreteros que la otrora grande COCEI. Lo que inició como un método desesperado ante la cerrazón oficial, se convirtió en un mal hábito que terminó por desquiciar a los ciudadanos por quienes supuestamente luchaba la coalición.

Y no hay mejor ejemplo de lo anterior que el caso de los bloqueos en La Ventosa, agencia municipal de Juchitán. Ante el conflicto postelectoral en dicho lugar, los perdedores optaron por cerrar la carretera para exigir la invalidación de la elección. La contraparte no se quedó de brazos cruzados y también bloqueó el camino para emplazar a que se reconociera su victoria. Habrase visto. Dos grupos exigiendo cosas diametralmente opuestas mediante el mismo método: el bloqueo carretero. ¿Cómo no condenar esta forma de lucha que afecta directamente al pueblo y que se ha vuelto una burla?
Lo más grave no fueron estos bloqueos, sino que pobladores de comunidades vecinas optaron por repetir la fórmula en sus propias demarcaciones. Tal fue el caso de los habitantes de La Blanca, agencia municipal de Santo Domingo Ingenio, que se inconformaron por la derrota de sus candidatos, a manos de un “campesino sin estudios”, como descalificaron a un candidato.
Así lo hicieron saber la noche del domingo, entre la desesperación de quienes trataban de llegar a su destino. La tarde-noche del 2 de marzo se realizó una contienda electoral entre Gabriel García Antonio, candidato de la planilla Verde; Melquiades Núñez Benítez, abanderado de la planilla Azul; y Miguel de Jesús Vásquez, aspirante por la planilla Amarilla, quien resultó finalmente vencedor, derrotando a los dos favoritos, pertenecientes a los grupos que tradicionalmente gobiernan el pueblo.

 Ante los resultados, los militantes de los dos abanderados perdedores, algunos con aliento alcohólico, optaron por hacer lo que vieron en el pueblo vecino de La Ventosa: bloquear.

No tengo la menor duda de que la actitud de los pobladores de La Blanca, fue consecuencia directa de la indolencia de las autoridades para resolver el conflicto en La Ventosa. 

El mal ejemplo cunde ante la mirada inepta de las autoridades. Nadie se sorprenda cuando un grupo de personas decida hacerse justicia por mano propia desalojando a quienes violan sus derechos. Ni quienes bloquean ni los afectados tendrán la culpa, sino el gobierno incapaz de hacer bien su trabajo, dejando que el problema crezca. 

Apuntes para un documental sobre Guiengola

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 01/Mar/2014]

Recibí la llamada telefónica de Ana Laura Palacios Cepeda, Responsable del área audiovisual del Comité Melendre. Durante la conversación me hizo notar la importancia de realizar un trabajo documental sobre el sitio arqueológico de Guiengola. “¿Cuánta gente que ha visitado la zona no dispone de información elemental sobre el lugar? O peor aún: ¿cuántas personas que habitan en los pueblos y ciudades de nuestra región, ni siquiera lo conocen?”; algo más o menos así me dijo ella.   

Le comenté que Enfoque Diario publicó tiempo atrás, en la sección Faro Cultural (en la que me honro de escribir cada fin de semana), dos artículos alusivos: “El sitio arqueológico de Guiengola”, y “La guerra de Guiengola”. En ellos traté brevemente algunos aspectos de la historia y la arquitectura del lugar. 

Si bien, dichos textos serán una herramienta útil, apenas servirán como una referencia para el trabajo audiovisual que se pretende realizar; pues no sólo se hablará del sitio ―de su historia y de los avatares del tiempo―, sino que se presentarán imágenes fotográficas y en video para que las personas que no lo conocen, puedan viajar a él a través de una pantalla de televisión, de la computadora o de una pared donde se reproduzca el video.
En estos días realizaremos las visitas de rigor a la zona. Subiremos hasta la cima de la montaña, que significa en lengua zapoteca ‘Cerro de la piedra grande’, y en donde, a más de mil metros de altura, se encuentra un pequeño bosque de pinos. Recorreremos las veredas por las que nuestros antepasados construyeron fortificaciones a manera de trincheras para resistir mejor la invasión de los guerreros de la Triple Alianza, integrada por Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan.

Andaremos por el ‘camino viejo’, que va de Tehuantepec a Mixtequilla, y de ésta población a Jalapa del Marqués. Subiremos a las faldas del cerro por el Guiigu’ ro’ Guizii (Río grande de Tehuantepec), por un camino escondido que muy poca gente conoce. Ingresaremos a las cuevas ―sagradas para nuestro pueblo― en donde, según cuenta una vieja leyenda, nuestro monarca Cosijoeza (Gusiguesa / ‘Rayo de pedernal’) construyó estanques para criar peces y alimentar a su pueblo. Subiremos sobre algunos montículos desde donde se aprecia mejor la plaza, que está a más de 400 metros de altura sobre el nivel del mar, y que fue construida a base de ingenio, disciplina y rudo trabajo.

Ya se pueden imaginar el resultado final. Tendremos una herramienta novedosa para transmitir a las nuevas generaciones parte del conocimiento sobre nuestro pasado y sobre nuestro patrimonio histórico y arqueológico. Estén pendientes. 

Una “lucha” innecesaria

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 27/Feb/2014]

Año con año, “tradicionalmente”, alumnos normalistas del Estado de Oaxaca se movilizan en el mes de febrero para obtener supuestas mejoras. Para ello, suspenden clases en las instituciones de educación superior formadoras de docentes, como la Escuela Normal Urbana Federal del Istmo (ENUFI), con sede en Ixtepec, en la región istmeña.

El desconocimiento de la reglamentación hace que los jóvenes alumnos sean llevados como corderos a las principales carreteras de la Entidad con el fin de bloquear la circulación, mientras los líderes negocian con las autoridades en turno. Después, éstos presentan derechos de por sí estipulados, como si fueran “victorias” de la lucha.
Esto que ocurre usualmente con los profesores de la Sección 22, se replica casi exactamente con el alumnado que aspira a dar clases. Por citar un ejemplo: los útiles escolares gratuitos. No hay profesor que no cite este derecho como “logro” de las gestas sindicales, cuando, más bien, es una promesa de campaña hecha por el actual gobernador a semejanza de lo que hizo su mentor Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal cuando fue Jefe de Gobierno. En la Ciudad de México no existe la Sección 22 ni hay paros por meses enteros, y desde antes que en Oaxaca los útiles y uniformes son gratuitos allá.

A nivel normalista sucede con las famosas matrículas. A muchos estudiantes les dicen que no tienen derecho de estar matriculados, aunque hayan aprobado sus exámenes y estén debidamente inscritos. Se les hace creer que para obtener la matrícula necesitan participar en las movilizaciones.
Lo cierto es que lo anterior es una total mentira. Según las Normas de control escolar relativas a la selección, inscripción, reinscripción, acreditación, regularización, certificación y titulación de las Licenciaturas para la Formación de Docentes de Educación Básica, en la modalidad escolarizada (Plan 2012): “Una vez que los aspirantes seleccionados cumplan con los requisitos de inscripción establecidos en la norma 5.5 de esta etapa, el Responsable de la Educación Normal en la entidad en coordinación con el Responsable del Área de Control Escolar, asignarán el número de matrícula correspondiente, que identificará al alumno durante su permanencia en las instituciones educativas; verificando en todos los casos que los alumnos a los que se les asigne dicho número sean únicamente los aspirantes seleccionados en el proceso de selección y que el número total de matriculados por licenciaturas e institución, sea el establecido en la convocatoria respectiva”. 

En estos momentos cientos de jóvenes normalistas se encuentran “movilizados” desquiciando las principales arterias vehiculares del Estado. A algunos se les dijo que es para acceder a “plazas automáticas” evadiendo, con eso, las normas de la Reforma Educativa. A otros se les mencionó que deben luchar por la matrícula a la que de por sí tienen derecho. Ambas afirmaciones carecen de sustento. Porque lo primero ya no es legalmente posible, y lo segundo es una prorrogaría consagrada en la normatividad. ¿A quiénes benefician estas movilizaciones? Claramente que no a los estudiantes que aprobaron sus exámenes de ingreso.  

La Ventosa, manzana de la discordia

Foto de Jesús López García
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 26/Feb/2014]

Ayer precisamente escribimos acerca de la necesidad de que los proyectos eólicos tengan un beneficio social efectivo “más allá de la renta de la tierra o la contratación temporal de un porcentaje ínfimo de la población”.

Dos temas aparentemente distintos están muy relacionados. Hablamos del asunto económico y el electoral en La Ventosa, agencia municipal de Juchitán, fundada hace poco más de cien años. 

Hasta hace tres décadas era mínimo el interés que despertaba este poblado de más de cinco mil habitantes. Más allá de tener un puesto de inmigración y ser punto donde se bifurcan los caminos hacia Chiapas y Veracruz, la vida transcurría apacible. De La Ventosa era uno de los más grandes exponentes de la trova zapoteca: César López, quien falleció hace pocos años, siendo enterrado en el cementerio local en emotiva despedida. 

Sin embargo, cuando los parques eólicos comenzaron a construirse, la vida comenzó a cambiar. Terrenos que anteriormente “no tenían dueño”, como se refería la gente al territorio comunal, comenzaron a ser cercados y pasaron a ser propiedad de poderosos caciques. El valor de la tierra se multiplicó y con ello el poder estratégico que significa poseer sus derechos de usufructo.

Quien gobierne la agencia municipal de La Ventosa se convierte en un actor importante en el tablero de ajedrez que se mueve en la ciudad de las flores. Por eso, desde hace tiempo, distintos sectores políticos han metido las manos en el pueblo para favorecer a su “gallo”.

En esta ocasión la noticia la dio la elección de la que resultó ganador Manuel de Jesús Ríos Montero por aproximadamente 400 votos. Como en toda elección estatal o federal, hubo irregularidades (quien esté libre de pecado que tire la primera piedra) por parte de los equipos de cada candidato.

Como ya es costumbre (mala, por cierto) se presionó a la gente para votar en determinado sentido, se dio dinero a cambio del sufragio e, inclusive, se embarazaron urnas. Pero en esta contienda hubo un claro vencedor.

Pareciera que a muchos conviene que no haya certeza en La Ventosa, porque varios dirigentes ordenaron a sus huestes cerrar la carretera Panamericana y tomar el Palacio Municipal de Juchitán, en apoyo o crítica del virtual ganador. 

En un curioso caso de valemadrismo (disculpen la expresión) todos los actores están abusando de su poder de movilización para desquiciar un cruce vital para la economía transístmica. Quien piense mal dirá que se busca que el cabildo juchiteco anule la contienda y designe a un administrador. ¿Será?

Energía limpia para todos

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 25/Feb/2014]

La región istmeña es una de las mejores zonas para generar energía a base de viento. Los ventarrones, de hasta 150 kilómetros por hora, que azotan la planicie costera, hacen propicio cualquier proyecto de producción de energía eléctrica mediante aerogeneradores. 

Lo anterior es una verdad confirmada. Tanto así, que desde hace al menos dos décadas iniciaron los preparativos para sembrar “ventiladores” por doquier. La Ventosa, La Venta, Unión Hidalgo, Ixtaltepec, Ixtepec, Juchitán, son poblaciones que han visto surgir de la nada distintos parques eólicos, algunos en las inmediaciones de sus sitios sagrados.

Sólo un proyecto ha sido cancelado: el de Mareña Renovables en la Barra de Santa Teresa, perteneciente al municipio de San Dionisio del Mar, pero conectado por tierra a la colonia Álvaro Obregón, de Juchitán. 

Afortunadamente la discusión ya no gira en torno a si producir energía eólica es ‘bueno’ o ‘malo’. Para quienes diariamente consumimos electricidad, constituye una incongruencia oponernos a un modo de generar energía limpia. Los argumentos, más bien, van en dirección a la manera en que se están construyendo varios parques eólicos, los beneficios no socializados, y las lagunas legales en torno a la posesión de la tierra.

Mucha gente dice “sí a los parques eólicos”, pero “no a los abusos de las transnacionales”. No hay ninguna contradicción en lo anterior. Pues en ninguna parte se estipula que las torres que producen energía a base del viento tengan que ser extranjeras o que no pueda existir un beneficio social más allá de la renta de la tierra o la contratación temporal de un porcentaje ínfimo de la población.

Hay preguntas elementales que se hace toda la gente: ¿por qué si el Istmo de Tehuantepec está inundado de aerogeneradores, la luz que pagamos es tan cara? Sencillamente, porque quienes la producen en nuestras tierras no lo hacen pensando en un beneficio colectivo o en el aprovechamiento de los habitantes, sino en clientes que ni siquiera viven en la región. Generalmente grandes empresas.
Debemos ir pensando en los mecanismos que permitan que la población local se beneficie directamente de los parques instalados en la zona. Sólo de esta manera podrá legitimarse un megaproyecto que está debilitando el tejido social en pro de satisfacer las necesidades del gran capital. 

La caída del Chapo Guzmán


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 24/Feb/2014]

El sábado se conoció la noticia. No fue un medio mexicano quien dio a conocer la detención del narcotraficante más buscado del mundo, sino una agencia de noticias internacional: AP. Después de varias horas, fue el mismo Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, quien confirmó lo que ya se estaba difundiendo en el mundo.

El domingo, no hubo diario local, nacional o internacional que no anunciara en titulares que Joaquín Guzmán Loera, más conocido como El Chapo Guzmán, había sido aprehendido en un hotel de Mazatlán, en el Estado de Sinaloa. Con ello se cerraba un capítulo que se abrió cuando el mismo personaje se fugó, sin disparar un tiro, de un penal de máxima seguridad.

El Chapo Guzmán era más que uno de los hombres más poderosos del Cártel del Pacífico, donde su compadre Ismael El Mayo Zambada toma las decisiones cruciales: era un mito viviente. El último gran narcotraficante, que alimentó su leyenda cuando burló al gobierno panista de Vicente Fox Quesada, escapándose de quienes lo tuvieron recluido ocho años. 

Aquellos hechos generaron todo tipo de especulaciones. Que si con eso Guzmán Loera había sido ungido como el capo "oficial” del panismo; que si hubo un acuerdo de altos niveles para que el Chapo retomara las riendas de la organización; que si su excarcelación se debía a que los estadounidenses estaban a punto de extraditarlo…

Lo cierto es que la figura del Chapo quedó como una mancha en los 12 años que gobernó el Partido Acción Nacional. 

Después de la muerte de Osama Bin Laden, las agencias de seguridad norteamericanas colocaron a Joaquín Guzmán como “el hombre más buscado del mundo”, más por lo que representaba para el imaginario popular, que por el poder real que tuviera. Es sabido que quien co-gobernaba con él era su compadre Zambada, de perfil más bajo, quien jamás ha pisado la cárcel y quien, se dice, “lo sacó” del presidio.

La revista Forbes catapultó la fama del narcotraficante que acaba de ser detenido, al colocarlo en la lista de los hombres más ricos del planeta, lo que aumentó los deseos de su detención. 

La reciente captura es una noticia que será capitalizada por todo mundo: yanquis y mexicanos. Para la administración de nuestro país, que fue severamente cuestionada en los foros internacionales por la guerra michoacana, la fotografía del Chapo rodeado de sus captores, le dice al mundo que se está avanzando en el combate al crimen organizado. Algo que ni Felipe Calderón, con todo y su estrategia que costó 100 mil muertos, pudo conseguir.

Muy pocos piensan que la detención haya sido casual. Es un reajuste que beneficia indirectamente al Mayo Zambada, que es confirmado como jefe indiscutible del Cártel del Pacífico. Es una renovación acorde a los nuevos tiempos de la política mexicana, que incluye la excarcelación de Rafael Caro Quintero (que no se nos olvide). El narcotráfico, por supuesto, no termina. Al contrario.