América Latina humillada

Gubidxa Guerrero


Desde que Cristóbal Colón zarpó del puerto de Palos con rumbo a la India y dio por equivocación con un continente desconocido por los europeos, predomina una mentalidad racista. Los conquistadores, mal llamados colonizadores, emprendieron el dominio y exterminio de los habitantes originarios de los pueblos americanos.
     
A pesar de los reiterados intentos de lograr la libertad plena, los países de América Latina no han podido sacudirse del yugo extranjero. La independencia de la Corona española, iniciada a principios del siglo diecinueve fue apenas un paso en ese sentido.
     
Estados Unidos pasó a ocupar el lugar del Imperio Español, saqueando las materias primas de los antiguos países dependientes para sus fines expansionistas.
     
La historia de América Latina se convirtió en un relato de agravios y resistencias que continúa hasta nuestros días, tal como lo constatan los reiterados intentos de emancipación y reintegración regional emprendidos por los países de habla hispana. Cuba, Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina y Nicaragua son estados soberanos que dedican buena parte de sus fuerzas a lograr el sueño de Simón Bolívar: una patria común y próspera.
     

Cachimbo, comunidad bicultural. Primera aproximación

"Llegando a Cachimbo". Visto desde una lancha.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el sábado 20/Jul/2013] 

Nunca dejamos de sorprendernos. La riqueza histórica y cultural de las etnias del sureste mexicano es vasta. Las distintas poblaciones de toda la planicie costera del Istmo de Tehuantepec siguen guardando muchas incógnitas.
     Cuando escuchamos hablar de pescadores, de inmediato nos remitimos a los ikoots, más conocidos como huaves o mareños. Si se trata de comerciantes, la imaginación piensa en los binnizá o zapotecas. No obstante, hay zapotecas pescadores, e ikoots comerciantes.
     Desde hace aproximadamente seis siglos, en que los binnizá llegaron masivamente desde los Valles Centrales, la relación con la etnia huave ha sido hostil. Con los siglos, sin embargo, se han construido redes comerciales, entre uno y otro grupo étnico que comparten la costa de la Mar Muerta. 
     San Mateo, Santa María, San Dionisio y San Francisco del Mar, son comunidades costeñas habitada por ikoots. Juchitán, Unión Hidalgo e Ixhuatán, son municipios colindantes zapotecas. Por supuesto, que en los pueblos huaves se han asentado familias binnizá y viceversa; lo que no implica que la configuración étnica sea difícilmente identificable. Son pueblos zapotecas o huaves.
     Pero existe un poblado bastante peculiar. Es el único lugar predominantemente indígena que no podría definirse como zapoteca o como huave. Se llama Cachimbo, y es una Agencia de San Francisco Ixhuatán.
Cachimbo pertenece históricamente al territorio ancestral de los ikoots de San Francisco del Mar. Se encuentra al final de una península que va de dicho municipio hasta el Estado de Chiapas. De hecho, la manera más común de llegar al lugar es por la pescadería La Gloria, dependiente de Arriaga, Chiapas. Pero así como territorialmente podría considerarse huave, políticamente es zapoteca, ya que está ligara al municipio de Ixhuatán. 
     Sus habitantes tampoco son de uno u otro lugar. Es una comunidad que desde hace más de un siglo cuenta con presencia huave y zapoteca en proporciones similares. Inclusive, podríamos aventurarnos a afirmar que la mayoría de sus habitantes llevan sangre de ambas etnias en las venas.
     Anteriormente el pueblo estaba dividido en dos zonas a lo largo del núcleo habitacional. De la capilla católica hacia la boca-barra estaban los ikoots; del otro lado, los zapotecas.
     Si bien, los dos grupos se han dedicado a la pesca y al comercio, los huaves eran quienes más se destacaban en lo primero, y los zapotecas --mujeres en su mayoría-- en lo segundo.
     Después de varias generaciones Cachimbo ha adquirido una identidad híbrida. No se considera a sí mismo un pueblo mareño o binnizá, pero sus habitantes están conscientes de que las raíces de ese pueblo se remontan a estas dos grandes culturas.
     En futuras entregas ahondaremos en otros aspectos interesantes de esta comunidad de pescadores, que a finales de mayo fue afectado por el paso del Huracán Bárbara, que tocó tierra en dicho lugar…

Voto por voto en el Istmo, o hacia la democracia plena


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 15/Jul/2013] 

Las elecciones quedaron atrás. El 7 de julio decenas de miles de istmeños hablaron mediante las urnas. No obstante, casi la mitad de los ciudadanos registrados guardó silencio, dejando en otros su derecho de elegir a sus representantes.
     Una vez terminadas las campañas políticas, que es cuando los dirigentes de todos los partidos ruegan por votos, éstos vuelven a su actitud prepotente despreciando al ciudadano común al que apenas decían defender.
     El sábado me dirigía a San Francisco Ixhuatán. Viajaba desde Juchitán por la Carretera Panamericana, cuando me topé con un bloqueo de priístas de San Dionisio del Mar, quienes exigían la anulación de los comicios en su municipio, pues, alegan, fueron vencidos por una pequeña diferencia de 17 sufragios, gracias a la quema de una casilla que, afirman, les favorecería.
     En Juchitán, el equipo de campaña de Héctor Matus Martínez, candidato del PRI a la alcaldía, ha desconocido los resultados. Éstos también argumentan graves irregularidades en la pasada elección, que favoreció oficialmente a Saúl Vicente Vázquez, abanderado de la denominada COCEI. Ponen el ejemplo de Álvaro Obregón, agencia municipal juchiteca donde el IEEPCO había anunciado que no instalaría las casillas, que finalmente fueron instaladas a miles de metros del lugar señalado, y donde la alianza PRD-PAN-PT obtuvo una sospechosa ventaja de más del 90 por ciento. 
     En Tehuantepec sucedió otro tanto, pues la militancia perredista cuestionó la elección que favoreció al priísta Dónovan Rito. Y así podríamos enumerar varios casos en todo el Istmo. Lo cierto es que, independientemente de los resultados, todos los partidos políticos incurrieron en irregularidades que por sí mismas son causales de nulidad. La compra de votos, el rebase de los topes para gastos de campaña, la coacción y el acarreo, son apenas los métodos más visibles para incidir en los resultados.
     Mientras la sociedad no encuentre una alternativa más eficaz para renovar a sus autoridades, las elecciones seguirán siendo el único modo válido en las principales poblaciones istmeñas. 
     Hay localidades que comienzan a ensayar otras formas democráticas. Álvaro Obregón, precisamente, está buscando instaurar un sistema asambleísta en su comunidad, con la figura del Consejo de Ancianos que llegó a existir en algún momento de la historia en las poblaciones zapotecas de la planicie costera. Si lo lograrán o no, es un misterio, ya que hay muchos intereses poderosos detrás de los partidos políticos, que difícilmente permitirán que los pueblos gocen de una democracia auténtica.

Opinión: Juchitán en números. Abstencionismo: 27 mil; COCEI: 16 mil; PRI: 12 mil.

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 09/Jul/2013] 

Uno de los municipios más politizados del Estado de Oaxaca es Juchitán de Zaragoza, en el Istmo de Tehuantepec. Desde tiempos remotos esta población zapoteca era foco de movilizaciones, sea para luchar contra algún agravio colectivo o para exigir un derecho comunitario.
     El pueblo de Juchitán lleva la política en sus venas. No hay espacio donde no manifieste alguna inconformidad, si sintiera que la hubiere, o brinde un apoyo a quien crea que lo necesite.
     Durante el Siglo diecinueve Juchitán se levantó en armas en contra del gobierno liberal de Benito Juárez, cuando éste era gobernador. Poco después vinieron los levantamientos en contra del Presidente Antonio López de Santa Anna, contra Félix Zuluaga y contra el Imperio de Maximiliano de Habsburgo. No hubo movimiento político o militar importante en México en el que este pueblo no tuviera participación decidida.
     Lo mismo sucedió en el Siglo veinte. En 1911 el licenciado José F. Gómez encabezó a sus paisanos en la lucha por la democratización del Distrito. Poco después, grandes contingentes armados se sumaron a las facciones revolucionarias que combatían más allá de la región del Istmo. En 1919 dirigió otro levantamiento armado el joven cazador de iguanas Heliodoro Charis Castro, quien después llegaría a ser un exitoso General del Ejército Mexicano, así como un promotor incansable de la educación en los pueblos de su región.
     En 1931 se pronunciaron los jóvenes médicos Valentín Carrasco y Roque Robles, en lo que constituyó la última rebelión armada de los juchitecos. Hasta que a mediados de la década de los setentas surgió un movimiento político que aglutinó a campesinos, estudiantes y trabajadores: la COCEI.
     Los setentas y ochentas fueron décadas de intensa movilización política, que costaron la vida a varias decenas de personas que deseaban un cambio democrático que beneficiara a los sectores más desfavorecidos. Pero la lucha étnica se convirtió en pleito electorero en el que la toma del poder se volvió el fin último de los viejos idealistas, y no en un simple medio para conseguir los anhelos colectivos.
     Este domingo 7 de julio Juchitán registró uno de los índices más bajos de participación electoral de su historia. En número redondos, de 59 029 ciudadanos con posibilidad de sufragar, apenas lo hicieron 31 645. Es decir, el abstencionismo llegó a casi el 50 por ciento. 
     Quien revise las estadísticas superficialmente podría pensar que el PRI y la denominada COCEI continúan siendo dos grandes baluartes de la política local; dos grandes bloques políticos indestructibles que se alternan el poder municipal. Sin embargo, leídos detenidamente, estos datos resultan preocupantes dado el desánimo que se está viendo entre los electores.
     En términos reales los resultados quedaron como siguen: 
     1er lugar: Abstencionismo, con 27 384 personas; 2º lugar: Saúl Vicente (PRD-PAN-PT / COCEI), con 16 348 votantes; 3er lugar: Héctor Matus Martínez (PRI-PVEM), con 12 427 sufragios. Entre partidos pequeños, el candidato no registrado y votos nulos hubo otros 2 714 votantes.
     ¿Quién ganó en Juchitán? La indiferencia absoluta. ¿Qué la provocó? Una clase política priísta y coceísta que se ha enfrascado en luchas electorales estériles que han hundido a la otrora capital comercial del Istmo.

Opinión: Ganó el abstencionismo

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 08/Jul/2013] 

Anteriormente las jornadas comiciales eras festivas. La gente de los pueblos y ciudades del Istmo de Tehuantepec esperaba con ansiedad el día de las votaciones, para que su candidato midiera fuerzas con el adversario.
     Las cosas han cambiado mucho. Lo constata el hecho de que las  personas que antes se identificaban plenamente con algún instituto político, ayer se vieron apáticas y decepcionadas. Las versiones de panistas apoyando a priístas, priístas apoyando a perredistas, desalentaron la participación.
     El sábado hubo tensión en Santo Domingo Ingenio. Ayer domingo el foco de conflicto estuvo en Santo Domingo Petapa y en Álvaro Obregón (Agencia Municipal de Juchitán).
     Son múltiples factores los que ayudan a explicar este fenómeno. Primeramente el abstencionismo “tradicional”. Sabemos que las elecciones locales no tienen la misma afluencia que aquellas que sirven para elegir al Presidente de la República. Pero en esta ocasión hubo otras razones, como el descrédito en que ha caído la clase política.
     Los grupos locales se han olvidado del sentido de su existencia. La mayoría se ha vuelto defensor de intereses malsanos. Ofertan apoyos al mejor postor, con anticipación de los comicios.
     La gente no es tonta y se percata de ello. Las triquiñuelas se hacen a vista de todos, lo que provoca que la decepción se vea reflejada en la poca afluencia de votantes a las casillas.
     Ningún candidato podrá considerarse vencedor. Hoy todavía no sabemos quiénes serán reconocidos por el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) como diputados locales y alcaldes electos; pero sí estamos conscientes de que sea cuales fueran los resultados, estos personajes no gozarán del apoyo abrumador del pueblo.
     Quienes se abstuvieron dejaron en una minoría la decisión de elegir. Lo que no significa que dicha minoría sea representativa, sino que la integra la poca gente que confía (me incluyo) en que la vía electoral es un camino hacia la construcción de buenos gobiernos o, en el peor de los casos, en que nuestro sistema democrático es una posibilidad de obtener un ingreso extra vendiendo el voto (como hizo mucha gente ayer).
     Mientras llega el día en que los ciudadanos sin partido puedan participar en las elecciones, los políticos de oficio seguirán haciendo de las suyas. El próximo proceso municipal contará con caras nuevas y propuestas frescas, ya que serán válidas las candidaturas independientes. Mientras tanto, todos tendremos que vigilar a los “ganadores”.

Historias de Ta Jacinto Lexu X: de las elecciones

Dibujo de Mariana Flores Gonzsalez.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el domingo 07/Jul/2013] 

He dicho en otros momentos que Ta Chintu Lexu era hombre viajero y que, por lo mismo, conoció incontables lugares. En cierta ocasión Ta Jacinto fue a dejar una carga de sal a la ciudad de Oaxaca, porque ustedes deben saber que la sal era muy apreciada anteriormente. Nuestro personaje amarró algunos costales a un par de mulas y emprendió la marcha con rumbo a Comitancillo para seguirse por Mixtequilla, doblar hacia el pueblo de Jalapa y adentrarse en la serranía con rumbo a las tierras que dieron origen a nuestra raza.
    Llegó una semana previa a que se realizara una elección. Al hombre le pareció extraño que las personas se apasionaran sobremanera al momento de conversar acerca de temas políticos. Entonces se acercó a un modesto puesto de memelas, ubicado al costado de un bello templo católico de los que tanto abundan en la Verde Antequera. En zapoteco del Valle, variante dialectal que conocía muy bien, nuestro amigo preguntó: “¿Por qué tanto alboroto?, veo a las personas discutir fuertemente e ignoro la razón precisa”. La señora que lo atendía respondió: “Es que del resultado de esta elección depende nuestro futuro”. Ta Jacinto, como era natural, se sorprendió grandemente: “¡Cómo!, ¿quién es este hombre que será capaz de resolver todos los males de nuestra sociedad?”. Y en lugar de que la vendedora respondiera, un par de comensales comenzaron a alabar cada uno a su candidato. 
     “Fulano cambiará las cosas y una nueva era de felicidad comenzará”. “¡Mientes!, será Merengano quien ponga todo en su lugar”. A Ta Chintu Lexu le pareció más inaudito que se afirmara que cada aspirante al puesto en disputa resolvería los problemas mágicamente; y expresó: “Entonces de qué se preocupan, mis hermanos. Gane quien gane todo marchará mejor, pues, por como describen a estos políticos que desean su voto, son hombre providenciales”. Y una nueva discusión se inició; esta vez tratando de denostar al contrincante. “Fulano es un vil ladrón”. “Pues Merengano no se queda atrás, ya que no cuenta con la experiencia necesaria…” Sin dar crédito a lo que escuchaba, Ta Jacinto Orozco dijo por último: “Ahora me preocupa más la situación, pues quien los escuchara pensaría que cualquiera de los dos que triunfe, significará la perdición para este lugar; una calamidad. Comienzo a sospechar que esos políticos de los que me hablan, han sabido engañarlos lo suficiente, de tal manera que ustedes piensen que la solución a sus problemas dependen más de ellos que de ustedes mismos. Me queda claro de que al menos ellos son más hábiles que ustedes”. Ta Jacinto acabó su memela y se marchó, dejando a los hombres perplejos.

Opinión: Final de fotografía

Gubidxa Guerrero

Hacía mucho tiempo que los istmeños no veíamos campañas tan modestas. Desde hace más de cuatro décadas ―en que el ejercicio democrático era mero trámite para ungir al personaje previamente designado― no atestiguábamos un proceso tan opaco.
     Ello se debe, principalmente, a las reformas en materia electoral que se aprobaron en años recientes con la finalidad de reducir el dispendio que se acostumbraba. Con lo anterior se recortó el período para hacer proselitismo, quedando reducido a poco más de un mes.
     Las campañas políticas limitadas hacen que las ventajas no sean apabullantes. Ayudan a “emparejar” la situación entre los contendientes. Si a eso sumamos la importancia de las redes sociales de Internet, el asunto se equilibra todavía más. Las radiodifusoras comunitarias contribuyen también a dicha labor, ya que el mensaje no está monopolizado. Ahora todos disponen de distintos medios para hacerse escuchar. Así también sucede con la prensa escrita, que brinda más opciones para publicitarse.
     Cuando los candidatos de los partidos grandes y pequeños reducen algunas desigualdades mediáticas, es natural que repercuta en las preferencias electorales. En todo el Istmo de Tehuantepec los institutos políticos chicos verán acrecentar su presencia. Y eso terminará moviendo las cifras de los resultados del 7 de julio.
     Salina Cruz, Tehuantepec, Juchitán, El Espinal, Ixtepec y Matías Romero estaban relativamente asegurados para determinados partidos. El PRI-PVEM y la alianza PAN-PRD-PT habían acomodado las candidaturas de tal manera que no hubiera muchas sorpresas durante la jornada comicial.
     En Tehuantepec, por ejemplo, tendría que ganar Donovan Rito, del PRI; así como en El Espinal, Aurelia Benítez del PRD. Juchitán, por su parte, estaba asegurada a la denominada COCEI. Pero las eventualidades que hay en toda elección han hecho que las probabilidades disminuyan para los punteros.
     En El Espinal, la candidatura de Gastón Dehesa, postulado por el Partido Unidad Popular (PUP), ha puesto los pelos de punta a quienes pensaban que el PRD se mantendría en la presidencia municipal. Los simpatizantes aumentan cada día, lo que terminará dividiendo el voto. En Tehuantepec las cosas no pintan tan bien para Donovan, abanderado del PRI, sobre todo por las fracturas que provocó su designación. Ello aumenta las posibilidades de su contrincante, a unos cuantos días de la elección.
     En Juchitán ―por mucho, uno de los municipios más problemáticos de la Entidad― el abanderado tricolor logró encender su campaña y poner en jaque a las corrientes coceístas. Si a eso sumamos el factor Álvaro Obregón ―donde el riesgo de violencia está latente― los candidatos pequeños y el abanderado independiente, las cosas pueden complicarse. 
     Hace algunos meses hice mis pronósticos. Sigo creyendo firmemente que las mayores probabilidades continúan del lado de los grandes partidos políticos. Pero pienso que el margen se ha reducido peligrosamente, lo que podría brindar sorpresas que tal vez no sean muy del agrado de algunos. El final será de fotografía, lo que no estará nada mal, porque quedará demostrado una vez más que nunca está dicha la última palabra.  

Tensión en Álvaro Obregón

Gubidxa Guerrero

La Colonia Álvaro Obregón es relativamente reciente. Sus orígenes se remontan a la postrevolución mexicana. Su fundador fue nada menos que el General de División Heliodoro Charis Castro, exitoso militar zapoteca que inició su carrera como guerrillero en Juchitán.
     
Desde sus comienzos esta comunidad se formó con personas belicosas. Viejos soldados que lucharon a lo largo y ancho del país se convirtieron en ejidatarios. El fusil lo cambiaron por el arado, y los campos de batalla por los terrenos de labranza. 
     

Opinión: ¿A qué le temen?

Los políticos no deben temer a ser escuchados
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 01/Jul/2013] 

Estamos a menos de una semana de que se realicen las elecciones a lo largo y ancho de toda la Entidad. Faltan seis días para conocer cómo quedará configurado el mapa político en el Estado de Oaxaca. 
     Se esperan pocas sorpresas. A decir verdad, en la mayoría de los distritos y municipios los comicios serán mero trámite. Sin embargo, en algunas ciudades de importancia, todo puede pasar, por lo que algunos candidatos procuran "exponerse" lo menos posible ante los medios y la ciudadanía.
     En tiempos de redes sociales e Internet cualquier desliz es fácilmente conocido. Lo mismo sucede con las actividades de los políticos. Por ello resulta compresible la renuencia de algunos de participar en debates donde puedan evidenciarse.
     En Ixtepec y en San Francisco Ixhuatán, comunicadores de distintos medios intentaron realizar debates entre los candidatos a la presidencia municipal. Como recordarán los lectores, dicho ejercicio se realizó exitosamente en la ciudad de Juchitán el domingo 16 de junio. Sin embargo, los organizadores de aquéllos toparon con pared, debido a la negativa de los candidatos punteros de presentarse ante los radioescuchas. Para justificarse, no tuvieron empacho de mover los hilos del poder utilizando a la autoridad electoral para que "explicara" las razones del desistimiento. 
     Hablar ante los propios simpatizantes es sencillo. Los aplausos están a la orden del día. Pero responder cuestionamientos puntuales en un escenario neutral resulta más complicado. Es más fácil memorizarse los discursos que otros escribieron... 
     Los candidatos de hoy parecen repetir las mismas palabras de los abanderados de hace tres décadas. Los militantes, por su parte, pronuncian las mismas consignas... Pero debatir con los oponentes sobre asuntos de interés general sigue considerándose un riesgo que pocos desean correr. 
     Es una lástima que varios de los futuros gobernantes se muestren incapaces de argumentar en público. La democracia jamás será plena mientras los políticos se nieguen a discutir abierta, pero respetuosamente, sus proyectos de gobierno. 
     Si siendo candidatos se negaron a debatir, ¿creen ustedes que rendirán cuentas al pueblo una vez que lleguen al poder? Lo dejo a su reflexión.

Opinión: Hacia la participación ciudadana…

La participación ciudadana es vital para una democracia plena.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 28/Jun/2013]
Son innumerables las quejas por el mal manejo de los recursos municipales. La Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca prevé los mecanismos de participación y contraloría para evitar corrupción y arbitrariedad. Sin embargo, son escasos los Ayuntamientos que cumplen lo que mandan las leyes generales de la Entidad.
     Por ejemplo: sabemos que las sesiones de Cabildo deben ser públicas, en aras de transparentar la función gubernamental. No obstante, en la práctica, la gran mayoría de las personas no sabe lo que sucede en las reuniones de Concejales; y se ha vuelto común que éstas ni siquiera se realicen. Por tanto, es necesario crear los mecanismos para que los ciudadanos demos un seguimiento puntual a los asuntos de nuestras ciudades y pueblos. 
     Asimismo sucede con los Consejos Consultivos Ciudadanos. La Constitución local contempla esta figura en su Artículo 25, Inciso C ("De los mecanismos de la participación ciudadana”), Fracción V. Pero, ¿sabemos de un Consejo de este tipo funcionando en el Istmo de Tehuantepec? Serían muy útiles para salvaguardar los intereses de la sociedad. Dichos Consejos trabajarían sin goce de sueldo y estarían encargados, básicamente, de dar un seguimiento puntual a las actividades de los Ayuntamientos y a las decisiones más importantes tomadas por el Cabildo. 
     Propuestas de este tipo, que de por sí son obligaciones de nuestras autoridades municipales, parecen descabelladas a algunos políticos. Hay quienes piensan que son concesiones negociables de difícil aplicación. Tan malacostumbrados estamos…
     Por esa razón el Comité Melendre invitó recientemente a los candidatos a la presidencia municipal de Juchitán, a suscribir un “Acuerdo de Participación Ciudadana”, que contemple los dos puntos antedichos, así como la revisión de propuestas populares en cuanto a temas de proyectos eólicos, invasiones de predios, transporte público, y transparencia en las arcas municipales. 
     Estamos en tiempos electorales y las promesas se quedan en el aire. Esta es una magnífica oportunidad para que la ciudadanía tenga un mecanismo que le permita vigilar a sus gobernantes. 
     Nadie está inventando nada. Solamente se estaría cumpliendo lo que la normatividad marca. ¿Algún abanderado se negará? Sería tanto como decir una cosa (‘transparencia’, ‘ciudadanizar’ los municipios, etc.) y hacer lo contrario…