Opinión: Vianey Nolasco ¿candidata?

El PAN ya presentó su carta...
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 15/May/2013]

Tremenda confusión generó la supuesta declaración del Secretario de Asuntos Electorales del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Arturo García Portillo, en el sentido de que la abanderada que procurará ganar la alcaldía tehuana por la alianza PAN-PRD es Vianey Nolasco Ramírez. 
     La mencionada es hermana de la Diputada Federal plurinominal por el Partido de la Revolución Democrática Yesenia Nolasco, quien el trienio pasado buscó con ahínco la postulación por el mismo partido para el mismo cargo.
     La irrupción de esta rica familia en la política tehuantepecana está generando muchos comentarios. Lo que en algunos sectores despertó cierta esperanza, con el transcurrir de los años se está convirtiendo en decepción. 
     Hace algún tiempo, la hoy Diputada Federal inició con la Fundación “Juana C. Romero” al más puro estilo del priísmo tradicional, repartiendo despensas y creando supuestos talleres para las personas de más bajos recursos. Esta aparente filantropía pronto quedó en evidencia, pues casualmente dejó de estar activa cuando concluyeron las campañas.
     De esta manera la Fundación que brinda el pretexto perfecto para aparecer en los medios, surge cada que hay comicios, lo que no deja lugar a dudas de su verdadera naturaleza.
     Algo que se ha criticado en todo el Istmo es el empoderamiento de grandes familias caciquiles, que piensan que el poder se hereda, queriendo poner en puestos públicos a hijos, sobrinos o, en este caso, hermanos. Es una lástima que personas tan jóvenes estén tomando lo peor de la política, en lugar de llegar con propuestas diferentes.
     ¿Cuánto cuesta una candidatura?, se preguntan muchos. Al parecer es el dinero el que termina inclinando la balanza en las decisiones de los consejeros políticos. Sin embargo, tal vez haya en Tehuantepec gente deseosa de mejorar.
     Si la sociedad va quedándose sin alternativas aumentará la cifra de abstenciones. Algunos todavía se preguntan por qué hay una ciudadanía tan apática…
     Y a todo esto, ¿qué dice el PRD? Falta que avale esta supuesta candidatura o que la combata. Recordemos que en la tierra de la inmortal Sandunga es el sol azteca la segunda fuerza política.
     La carrera por la presidencia municipal está a punto de arrancar. Todos pelean por estar en la línea de salida.   

Opinión: Mareña Renovables, ¿se va?

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 14/May/2013]

El miércoles 8 de mayo ―mismo día en que el Comité Melendre dio a conocer los “Cinco Ejes para la Paz Social en Juchitán”, cuyo tercer punto exige la transparencia en los proyectos eólicos― el Gobierno del Estado anunció la cancelación de los trabajos de Mareña Renovables en la Barra de Santa Teresa, terrenos pertenecientes al municipio de San Dionisio del Mar, cuyo camino por tierra sólo es posible desde la Colonia Álvaro Obregón, perteneciente a Juchitán.
     Varios años de conflictos en el pueblo ikoots, pagos indebidos, denuncias por irregularidades, entre otras cosas, terminaron aparentemente con la cancelación del proyecto. No obstante, la administración que encabeza Gabino Cué Monteagudo se apresuró a declarar que la inversión multimillonaria de Mareña Renovables seguía en pie, y que el parque eólico se realizaría en otra zona de la región istmeña.
     Mareña Renovables canceló un proyecto pero abrió otros… Es decir, el asunto de los parques con grandes aerogeneradores seguirá dando de qué hablar. 
     Siempre he sostenido que ningún proyecto es bueno o malo por sí mismo. De hecho, la generación de energía mediante el viento es una de las alternativas menos nocivas para el medio ambiente. Sin embargo, todo proyecto del tipo que sea que pretenda implementarse sin el consentimiento de los habitantes poseedores de las tierras está condenado al fracaso.
     Es de elemental sentido común consultar a los dueños de los parajes acerca de cualquier alteración que se quiera realizar en su suelo. Y la consulta sin información veraz y completa es equivalente a un engaño. Por tanto, para que un proyecto sea bien recibido, los inversionistas deben tratar directamente con las comunidades afectadas, hablando del asunto sin tapujos. Ya dependerá de los propietarios manifestarse a favor o en contra de dicha inversión. Pero jamás debe irse en contra de la voluntad de los dueños.
     Ahora que Mareña Renovables declaró que construirá nuevos parques, no estaría mal que considerara los puntos anteriores. El problema no es que un aerogenerador sea ‘bueno’ o ‘malo’. El problema es que se instale a base de engaños y sin generalizar los beneficios.  
     Ojalá todos aprendamos esta lección elemental: la información es un derecho que debe respetarse. Sólo de esta manera podrá conseguirse la paz y la concordia. Por esta ruta caminaremos por el sendero del desarrollo.

Oportuna liberación

Los detenidos durante los desalojos del viernes 3 de mayo
fueron puestos el libertad el sábado anterior.

Gubidxa Guerrero

Una buena noticia: el sábado por la noche absolvieron a los 18 detenidos (incluyendo 6 mujeres) por los disturbios del viernes 3 de mayo en la periferia de Juchitán. Este es un buen gesto que abre el camino del diálogo. 
     
Desde el principio manifesté que estas personas fueron víctimas de la anarquía, de los cacicazgos y de la aplicación de la ley 'a modo'. Juchitán ―y cada rincón del Istmo de Tehuantepec― merece vivir en paz.
     

Apuntes históricos sobre Salina Cruz

Salina Cruz desde las alturas.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el sábado 4/May/2013] 

Agradezco a los amables lectores que cada semana siguen de cerca esta sección en el mejor periódico de la región del Istmo: Enfoque Diario. Algunos amigos han preguntado la razón por la cual mis columnas de fin de semana se titulan Faro Cultural. La respuesta es sencilla: el periódico que usted tiene en sus manos se edita e imprime en el puerto de Salina Cruz. El ‘faro’ es un elemento fundamental que orienta a los navegantes de cualquier puerto, y de ahí parte el nombre. Se agrega ‘cultural’ por el hecho de que la columna trata exclusivamente de asuntos relacionados con historia y literatura. 
     Y tal como un faro alumbra y orienta, hemos procurado ir alumbrando modestamente el conocimiento de nuestros pueblos. Y hoy toca el turno precisamente a Salina Cruz. ¿Qué importancia histórica tiene esta floreciente ciudad? ¿Por qué razón debemos conocer y valorar sus calles, sus costas y su esencia?
     Hablar de la historia de Salina Cruz requeriría de cuando menos un libro; por lo que hoy solamente tocaré un aspecto de su pasado; cuando el conquistador de México-Tenochtitlan, Hernán Cortés, partió de sus costas para descubrir la península de Baja California y el golfo del mismo nombre, también conocido como “Mar de Cortés”. Quizás a muchos sorprenda que ponga en un mismo renglón a Cortés y a Salina Cruz. ¿Qué tienen que ver uno con el otro? Mucho. Pues no sólo zarpó desde este sitio el conquistador, sino que durante un tiempo, Cortés se empeñó porque esta zona quedara dentro de sus posesiones.
     La historia de México es muy rica; desafortunadamente en los libros de texto se ha tendido a simplificar; lo que provoca que el pasado de muchas regiones de nuestro país quede en el olvido. Por esa razón casi nadie sabe que Hernán Cortés estuvo en nuestro Istmo, y que estableció su dominio primero en Tehuantepec y después en Jalapa (hoy Jalapa del Marqués, en su honor). Pocos saben que desde los primeros años de la época colonial, hubo un interés genuino por lograr construir un canal de comunicación que uniera los dos oncéanos. De hecho fue Hernán Cortés quien en sus “Cartas de Relación”, dirigidas al Emperador Carlos V, habla de las enormes posibilidades que brindaba esta región estratégica.
     Lo que hoy conocemos como Salina Cruz, fue durante casi 400 años parte de Tehuantepec. El puerto de La Ventosa era considerado un puerto tehuano; por eso cuando en los documentos se habla de esta costa, se están refiriendo a lo que hoy en día es un municipio libre, y una de las principales ciudades del Estado de Oaxaca.
     Hernán Cortés cometió un error al querer dominar Salina Cruz; pues por disposición regia ningún noble castellano podía poseer costas. Así pues, fue despojado de las playas tehuanas (salinacrucenses) a los pocos años de fundado su marquesado, y por esta razón la cabecera de sus dominios en el Istmo se trasladó a Jalapa.
     Cortés no pudo satisfacer su principal ambición, que consistía en apropiarse de Cuernavaca, el valle de Oaxaca y de las costas istmeñas. Los dos objetivos primeros sí los consiguió, pero como ya mencionamos, del Istmo sólo alcanzó a dominar la zona de Jalapa, y algunas “burbujas” entre los pueblos llanos. 
     Ojalá los hijos del puerto revaloren lo que ha significado su ciudad a lo largo de los siglos. Ya que Hernán Cortés fue únicamente el primer europeo en interesarse por Salina Cruz, pero más adelante surgirían muchos otros que harían hasta lo imposible por ejercer un dominio efectivo de esta zona.

Opinión: Doble discurso de la Segego

José de Jesús Silva Pineda.

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 10/May/2013]


Pocas cosas molestan más que el doble discurso de los funcionarios públicos estatales. El doble racero con que “resuelven” los problemas cotidianos es indignante, pues mientras se ignora a las mayorías, se atiende con prontitud a unos cuantos privilegiados.
     Lo anterior se ejemplifica con los dichos del Subsecretario de Gobierno y Desarrollo Político de la Secretaría General de Gobierno (SEGEGO), José de Jesús Silva Pineda, respecto la situación delicada en la ciudad Juchitán: “En Oaxaca no se judicializará la política, ni se politizará la justicia. Esta es una de las premisas centrales del Gobierno de Oaxaca y bajo esta línea se articulará en cada conflicto una estrategia de estado apegada a la legalidad, al estado de derecho y a la civilidad”.
     Pero, ¿alguien puede creer tal aseveración? Dicen que no se politizará la justicia, cuando muchos delincuentes de cuello blanco, que deberían estar en un centro de readaptación social, o cuando menos bajo proceso, se encuentran gozando de una libertad inmerecida, burlándose del pueblo trabajador.
     Hay en Tehuantepec varias mujeres humildes detenidas. A una, inclusive, se le negó el derecho de amamantar a su pequeño. Fueron detenidas durante un magno operativo en Juchitán implementado ‘a modo’ por las instancias judiciales. ¿O nos dirán que las corporaciones estatales llegaron a defender a Juan Pueblo? Para todos se hizo evidente el uso parcial de los recursos del Estado en el caso anterior, porque cientos de policías entraron en acción, precisamente cuando lo solicitaron ciertos políticos.
     Lo que su servidor ha visto en el Istmo de Tehuantepec es que el Gobierno del Estado solamente acude a los llamados de los poderosos: llámense empresas eólicas o políticos de todos los partidos. Basta con que hagamos memoria.
     No me entero de la actuación de las corporaciones estatales cuando se despoja a los humildes, o cuando los caciques políticos ordenan sendos bloqueos carreteros por doquier. Únicamente sé del trabajo policíaco cuando así lo quieren las empresas transnacionales o los caciques.   
     Es una lástima que se hayan promovido las invasiones por varias décadas y que el Gobierno las haya incentivado asociándose con los políticos que las implementaban. Hoy, que el problema afectó a quienes antes lo realizaron se detiene a decenas de personas en condiciones infrahumanas. 
     Justos pagan por pecadores. Los verdaderos culpables ocupan las carteras de gobierno en todos los niveles. Así es la justicia en Oaxaca. No como dice el señor José de Jesús Silva. 

Opinión: Los nuevos caciques istmeños


Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el jueves 9/May/2013]
 

La mayoría de los problemas del Istmo de Tehuantepec se resumen en una palabra: caciquismo. En aras de ganar elecciones, un grupo de rufianes se ha valido de una serie de métodos lascivos para el pueblo. Pese a todo y contra todo. 
     Ellos han creado miseria. Son personajes que viven de la pobreza. Poblaciones con condiciones decorosas de vida no les convienen; porque sociedades así no son presa fácil de los caciques políticos que necesitan gente para bloquear y hacer toda clase de movilizaciones.
     Pero hay una complicidad de parte de las administraciones estatales. Porque los gobiernos del centro nunca los han querido frenar, pues necesitan 20, 30 o 40 mil votos para los distintos procesos comiciales.
     Hay toda clase de problemas. Éstos constituyen un nudo difícil de desatar. Pero en la cabeza de la pirámide de dificultades están los caciques políticos de todos los partidos. Son quienes han utilizado al pueblo como fábrica de votos. Y las autoridades son corresponsables por la complicidad que han mantenido con aquéllos. Heladio, Diódoro, José, Ulises y Gabino son igual de culpables.
     Pero ni caciques ni gobiernos calcularon que la manipulación tiene el efecto búmeran. Tarde o temprano, los seres humanos se vuelven contra quien los trata indignamente. Caciques istmeños de Tehuantepec, Salina Cruz y especialmente Juchitán no imaginaron que la problemática que ellos propiciaron iba a alcanzarlos. Cosa que ya está sucediendo y que los mantiene muy preocupados. 
     Si se quiere lograr algún tipo de transformación en los pueblos y ciudades de nuestra región, debe minarse el poder de los cacicazgos políticos que tanto daño han causado.
     No hay empleo, hay inseguridad, no hay paz social, vamos en camino a la militarización, y todo es consecuencia de la ambición desmedida de unos cuantos.
     Pero ¿cómo podemos minar el poder caciquil? Yendo al origen de dicho poder: la manipulación de las personas más humildes, mediante supuestos trámites que eternizan a los corruptos.
     Si se regularizan los predios en muchas colonias, previa indemnización adecuada a los dueños, se acabarán los personajes que obligan a sus ocupantes a marchar y movilizarse bajo condición de no dar trámite al papeleo respectivo. Si se liberaliza el transporte público, todo ciudadano que demuestre estar capacitado podrá tener una concesión y ya no será motivo de afiliarse a un grupo político que lo utilice a su antojo. Si el gobierno atiende de forma imparcial las necesidades urgentes de los grupos vulnerables, no existirá el caldo de cultivo que provoca el acarreo de personas.
     Es difícil. Seguramente pocos asumirán esta responsabilidad. Pero si no se intenta, tal vez estemos perdiendo la última esperanza de evitar una confrontación de funestas consecuencias…

Juchitán a punto de estallar

Consecuencia de los disturbios del viernes 3 de mayo.
Gubidxa Guerrero 


Uno pensaría que quienes toman las decisiones cruciales en el Gobierno son personas sensatas, capaces de evaluar las posibles consecuencias negativas y positivas de sus disposiciones. No obstante, siempre termino por decepcionarme por la manera en que se conducen quienes administran el Estado de Oaxaca.
     
Existe un sistema que, nos guste o no, la clase política conoce y a cuyas reglas se somete. En dicho sistema participan también “líderes sociales”, sindicales y élites económicas y religiosas. Hay líneas rojas que no se cruzan. Hay decisiones que jamás se toman.
     

No es lo mismo justicia que favoritismo

Cuando la justicia no es pareja se llama favoritismo.
Foto.- La Jornada
Gubidxa Guerrero

Me encantaría conocer la opinión de algunos encumbrados políticos juchitecos, de todos los colores, acerca de los operativos que el Gobierno del Estado está implementando para recuperar “sus propiedades”. Ellos que han violado impunemente las leyes, que han despojado por la fuerza o con el engaño a muchas familias humildes, consiguieron que el ilustre mandatario “del cambio”, Gabino Cué Monteagudo, se comportara como un guardia privado. Estamos en un Estado fallido, donde sólo si perteneces a la mafia política te garantizan tus derechos, aunque tú hayas violando los de decenas de miles durante muchos años...
     

Opinión: Siempre podremos estar peor…

Cuando la sociedad se una por un mismo ideal, las cosas
empezarán a cambiar.
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 3/May/2013] 

Hace algunos años las personas despertaban diciendo: no podemos caer más bajo; la situación ya no puede empeorar. Pero los malos políticos ―de todos los colores― y los falsos luchadores sociales se encargaron de demostrarnos cuán equivocados estábamos. 
     Aunque pensemos que hemos visto lo inimaginable, siempre podremos estar peor. Lástima de gobiernos… No obstante, para que existan malas administraciones debe haber sociedades apáticas, que entren en complicidad con aquéllas.
     Quien se queja de la corrupción pero da las famosas “mordidas”, nada bueno hace por cambiar. Quien se queja de las invasiones de predios pero “compra” terrenos irregulares, no ayuda.
     En Salina Cruz, Tehuantepec, Juchitán, y cada uno de los pueblos istmeños, la situación está fatal. Pero existe solución…
     Amo al Istmo y creo en su gente. Cuando veo la nobleza de nuestras paisanas que se levantan de madrugada a preparar el horno para ganarse honradamente los alimentos; cuando constato que los varones madrugan para enyuntar los bueyes o encaminarse a las playas para preparar la lancha con la que irán a pesar, sé que la cosa no está perdida.
     Es probable que mañana estemos peor, porque el nudo que las mafias políticas han creado, hacen casi imposible que vivamos en armonía. Tal vez mañana haya menos esperanzas, pero siempre debe mantenerse la fe en un mejor futuro. Mientras guardemos un resquicio de confianza y energía para luchar por el porvenir, habrá posibilidades reales de enderezar el camino.
     Nuestra sociedad istmeña ha vivido momentos similares. Hubo un tiempo en que cada tercer día aparecían bandoleros para saquear gallinas y cerdos de los hogares. Hubo un período de nuestra historia en que el robo fue regla general. Y nos sobrepusimos.
     La primera tarea es dejar de hacerles el juego a los líderes corruptos que se alimentan de la miseria y del caos. Son ellos los únicos beneficiados de toda esta situación, porque ante cada amenaza de confrontación obtienen jugosas ganancias que se llevan a otras regiones.
     El gobierno no detendrá a ningún pez gordo. “Perro no come perro”, dice el dicho. La autoridad, cuando mucho, irá contra las personas humildes que forman parte del círculo vicioso de la manipulación. Gente que acude al llamado de los dirigentes porque hay un mecanismo de chantaje y coacción que los obliga.
     No seamos cómplices de los que han hundido a nuestra región. Más bien, levantemos la mirada cuando nos topemos con uno de quienes han saqueado las arcas públicas. Hagámosles saber directamente nuestras quejas. 
     Mientras sigamos rumiando nuestros pesares en casa, sin hacer nada por construir alternativas propias de concordia y desarrollo; mientras continuemos saludando, como si nada, a los tristes personajes de la política local, seguiremos en las mismas. Tengamos vergüenza y alcemos la voz. Con civilidad, pero con firmeza. Lo cortés no quita lo valiente.

La desaparición del reino de Tehuantepec

Hernán Cortés.
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el sábado 27/Abr/2013] 

Después de miles de años de incomunicación, llegaron al continente americano personas procedentes del otro lado del océano. Tocó a los castellanos la fortuna de ser quienes “descubrieran” y conquistaran estas tierras. Y si bien ellos arribaron desde 1492 a las Antillas, fue casi 30 años después, cuando conocieron la parte continental.
     Hernán Cortés pasaría a la historia como el personaje que sometería a vasallaje a casi todos los reinos del nuevo mundo; a unos por la fuerza, a otros mediante acuerdos y/o alianzas. Los grandes adversarios nuestros ―los mexicas― fueron completamente derrotados y su ciudad destruida. Cosa que Cortés consiguió mediante el apoyo decidido de muchos pueblos que no querían seguir siendo tributarios de la Triple Alianza (integrada por Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan)
     A los reinos del sureste se les sometió casi sin combatir. Fueron realmente pocas las batallas que se pelearon por estos rumbos contra los castellanos. Antes bien, cada pueblo procuró establecer alianzas con ellos en beneficio de sus propios intereses. De este modo, el último monarca zapoteca, Cosijopi II, dio la bienvenida a uno de los hombres de más confianza de Hernán Cortés, llamado Pedro de Alvarado, a quien utilizó para derrotar, primero, al pueblo zapoteca rebelde de Jalapa y, después, al reino mixteca de Tututepec, en la costa.
     La monarquía de Tehuantepec nunca fue “conquistada”. Cosijopi II, los nobles, y los ‘principales’ del reino, se percataron de que nada podía hacerse contra quienes habían ocupado la mismísima ciudad de México-Tenochtitlan, que todos consideraban inexpugnable. Entonces, más bien, negociaron y de manera voluntaria aceptaron el vasallaje al rey de España, a cambio de preservar una serie de privilegios y un trato preferencial en su relación con las autoridades españolas. 
     La élite gobernante quedó casi intacta, porque se bautizó y aceptó el nuevo orden de cosas. Cosijopi II, adoptó como nuevo nombre el de Juan Cortés, en honor al conquistador de México, que también estuvo en Tehuantepec. Incluso, nuestro rey cooperó en la conquista de Guatemala enviando de 400 a 2,000 guerreros como aliados de los castellanos. De este modo, zapotecas valientes pelearon al lado de los españoles en tierras centroamericanas; guerreros curtidos en la guerra de Guiengola contra los aztecas y contra reinos contrarios, lucharon para someter a pueblos de origen maya.
     En menos de un año el reino binnizá, con cabecera en Tehuantepec, dejó de existir formalmente. Sin embargo las estructuras de gobierno prosiguieron. De esta manera, Cosijopi II fue reconocido como Cacique (título legal que implicaba una serie de prerrogativas a la nobleza indígena) y Gobernador. Los demás nobles también siguieron administrando sus pueblos, y la vida cotidiana, de momento, cambió poco. Sería en los años posteriores cuando las epidemias acabarían con aproximadamente el noventa por ciento de la población, no sólo zapoteca, sino de todas las etnias del continente. Pero fue de la manera narrada anteriormente, como se vivió el proceso de dominación española en el Istmo y la desaparición del reino de Tehuantepec.