Opinión: Después de Cassez...

Justicia "a la mexicana".



Gubidxa Guerrero


[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 25/Ene/2013]

La ciudadana francesa, Florence Cassez, acusada y hallada culpable por el delito de secuestro en nuestro país, ya se encuentra en Francia. Ayer los galos la recibieron como heroína que hubiese regresado de largo cautiverio. Según ellos, los siete años que estuvo en prisión fueron una tortura innecesaria al que la sometieron las leyes mexicanas. 
     Sin embargo, el joven Ezequiel Elizalde Flores, que estuvo secuestrado 65 días, que reconoció plenamente a Florence Cassez, y que se mantuvo expectante a la votación de los magistrados de la Suprema Corte, afirma que se cometió la peor de las injusticias.
     Ante las cámaras de Milenio Televisión, la víctima de la banda de secuestradores conocida como ‘Los Zodíacos’, calificó a su país de origen como “una porquería”. Llamó a sus compatriotas a armarse en contra de la violencia, y afirmó que es necesario “un Golpe de Estado”.
     La rabia de Ezequiel Elizalde es genuina y legítima. Confió en unas instituciones que le dieron la espalda y liberaron a quien, asegura, fue su captora. Anunció su exilio definitivo de México, ante la inseguridad y la falta de garantías. 
     No cabe duda que el “arreglo” para que Cassez saliera de inmediato se dio al más alto nivel. De ahora en adelante la relación bilateral México-Francia se restablecerá plenamente. 
     Mientras tanto, el precedente que sentó la Suprema Corte de nuevo país, podría permitir que muchos otros individuos sentenciados a penas altas, puedan ampararse alegando razones similares a las esgrimidas por los abogados de la francesa.
     Es verdad que en algunos países, una persona puede salir libre por irregularidades durante su proceso. Pero también es cierto que dichas naciones cuentan con sistemas de justicia mucho más avanzados que el nuestro; con menos corrupción e influyentismo.
     En México hay miles de inocentes tras las rejas, y sabemos de algunos culpables ―como Genaro García Luna― en libertad. Lo que los ministros de la Suprema Corte hicieron fue abrir una puerta más para que los poderosos que así lo deseen, se marchen tranquilamente. Y el pueblo, que se joda.

Opinión: ¿Justicia o legalidad? La liberación de Florence Cassez

Florence Cassez fue liberada.


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 24/Ene/2013]

Hace algunos años (2005), millones de televidentes vimos cómo la policía mexicana detenía “en vivo” a una banda de secuestradores. Entre los capturados venía la ciudadana francesa Florence Cassez, quien fue condenada a sesenta años de prisión, luego de un juicio seguido de cerca por los medios informativos.
     Este caso trascendió cuando se descubrió que todo había sido un montaje. Ni los camarógrafos de Televisa habían arriesgado la vida presenciando un operativo en tiempo real, ni los ciudadanos habíamos mirado hechos verídicos. Los “actores” de este melodrama habían sido detenidos supuestamente horas atrás, durante la liberación de algunos secuestrados. Y una vez descubierta la farsa, toda duda es sensata.
     Con el engaño televisivo se violaron varias garantías de los procesados, una de las cuales es la presunción de inocencia. Después de ver la captura de los “secuestradores”, ninguna persona dejaría de exigir la pena máxima a las instancias impartidoras de justicia (que en México equivale a toda una vida en prisión).
     Por desgracia, este caso fue juzgado en las pantallas de los hogares antes que en los tribunales. Y todo por la ocurrencia de Genaro García Luna y el respaldo de Vicente Fox (quien dejaría el poder un año después). Ante las irregularidades en el proceso, a los pocos años el Gobierno de Francia, mediante su entonces Presidente Nicolás Sarkozy, pidió la extradición de Florence Cassez para que cumpliera condena en suelo patrio. Felipe Calderón (titular del Ejecutivo de 2006 a 2012) se negó e hizo todo lo posible para evitar su posterior liberación, y el caso se convirtió en motivo de fricción; tanto, que hasta se terminó cancelando una serie de actividades culturales en Europa. Con nuevos Gobiernos en México y Francia, el debate volvió a abrirse.
     Apenas ayer se discutió otra vez el asunto al interior de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), y ésta dio un giro sorpresivo: la orden de liberar inmediatamente a Cassez. Según los jueces que la sentenciaron, la ciudadana francesa es culpable de privación ilegal de la libertad, por lo que todavía tendría que pasar más de cincuenta años recluida. Pero para los magistrados de la Suprema Corte debe quedar libre por las irregularidades durante el proceso.
Las normas tienen su razón de ser. Los protocolos de arresto y los procedimientos judiciales no están porque sí. Obedecen a la necesidad de confiabilidad y certeza. Se escribieron, precisamente, para evitar abusos e irregularidades que generen dudas comprensibles.
     Es cierto que debe privilegiarse la justicia por encima de las “interpretaciones” de la ley, como sugirió Felipe Calderón cuando todavía era mandatario. Pero a estas alturas es difícil determinar si la implicada es culpable o inocente.
     Los órganos impartidores de justicia han quedado mal parados frente a este caso, porque si la francesa fuera “en realidad” culpable, será una tragedia para las víctimas.
     Florence Cassez será liberada. Si es culpable o inocente, ya nadie sabe. Y poco parece importarles a los ministros de la Suprema Corte. No obstante, conocemos a un responsable, sin lugar a dudas: Genaro García Luna. También conocemos a su cómplice: Televisa. ¿Y Televisa, que se prestó a la farsa? ¿Y Genaro García Luna, que la orquestó? Ellos, bien. Ante eso, un ciudadano común puede preguntarse qué garantía se tiene de un juicio adecuado y de un veredicto justo. Tristemente, ninguna.

Opinión: Ni PRI ni COCEI: Carlos Beedxe'

Carlos Beedxe' luego de la golpiza que le propinaron.


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 23/Ene/2013]

Fue noticia nacional. El “enfrentamiento” ―que más bien pareció una agresión directa― que protagonizaron grupos de mototaxistas en Juchitán ocupó los titulares de todos los diarios regionales. También apareció en la televisión, así como en los medios impresos más importantes del país. 
     No era para menos. Hubo un herido de bala y una batalla campal en las inmediaciones de una escuela primaria. Decenas de niños lloraron aterrorizados ante las detonaciones. Si eso hubiese ocurrido en Estados Unidos, el hecho sería noticia mundial y los responsables serían rápidamente consignados. Pero sucedió en el Istmo de Tehuantepec…
     Una de las víctimas del viernes 11 de enero fue Carlos Sánchez Martínez, más conocido como Beedxe’, joven originario del Barrio de los Pescadores en la Séptima Sección de Juchitán. 
     Beedxe’ caminaba acompañado de un licenciado, cuando personas pertenecientes a los grupos liderados por los políticos coceístas Gloria Sánchez y Alberto Reyna Figueroa lo atacaron. Fue golpeado salvajemente en las cercanías de la Farmacia Cheguigo, que poco después sería destruida. Luego se generalizó la violencia…
     Sentado en una pequeña silla en Radio Comunitaria Totopo, Carlos platica al que esto escribe los pormenores de la agresión que sufrió. Señala como directo responsable al esposo de Gloria Sánchez, llamado Agustín. Relata detalladamente los momentos de incertidumbre que vivió, cuando fue cobardemente atacado. “Los paisanos acostumbran luchar como hombres, de frente. Lo que me hicieron fue una cobardía. Me atacaron entre muchos”, dice tranquilo. 
     Le preguntó: “Se dice que te aliaste con Héctor Matus con fines electorales, y que ambos representan una amenaza al juego político local”, a lo que responde enfático: “Quienes dicen eso, desconocen la situación. Apoyo a un grupo de mototaxistas independientes, cuyo único delito fue no querer seguir siendo títeres de los líderes coceístas. Con Héctor Matus fuimos muy claros: iríamos juntos en el asunto de los trámites, ya que él representa a un grupo importante de taxis; pero nada de hacer alianzas electorales. Mis amigos no se salieron de la COCEI para entrar al PRI, pues ambos grupos representan lo mismo en Juchitán: atraso y corrupción”.
     Carlos Beedxe’ explica que no hay mala relación con el político juchiteco, popularmente conocido como Garnacha, y que esa relación se mantendrá el tiempo que sea necesario. “Uno tiene derecho de llevarse con la persona que desee, siempre que eso no afecte los principios de una lucha ni de un movimiento. En nuestro caso lo hemos dicho desde el comienzo: tanto Héctor Matus, como nosotros, queremos que se dé solución a este problema puntual; porque no es justo que nada más los políticos de siempre puedan tener acceso a las oficinas de Oaxaca, y que a ellos los reciban y les den todas las facilidades, mientras a nosotros nos cierren las puertas”. 
     También afirma que no caerán en las provocaciones. “La gente de la Séptima es decidida; pero en este caso debemos ser prudentes y más inteligentes que los otros. Lo que los políticos quieren es que caigamos en su juego y respondamos con violencia, pero no les vamos a dar el gusto. Haremos las cosas bien, con el apoyo de las familias y de la sociedad”, apunta Beedxe’.
     Así las cosas en la tierra de Che Gorio Melendre.  

Opinión: El cascabel al gato: la precandidatura de Mario López

Mario López se aventuró al ruedo con todo en contra...


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 21/Ene/2013]

Todo estaba planeado. Los nombres de los precandidatos del partido gobernante en Juchitán son de sobra conocidos. Entre estos destaca el de Paco Piza, sin descontar al Doctor Calvo e inclusive, según se escucha en comentarios de sobremesa, un pariente cercano del actual munícipe Daniel Gurrión Matías.
     Hace algunos días hubo reunión de dirigentes y militantes priístas en conocido salón de fiestas de la ciudad. La supuesta reunión de trabajo, que como suele suceder resultó ser una plenaria de elogios, iba según lo pensado: las figuras que aspiran gobernar una de las ciudades más importantes del Estado de Oaxaca se habían presentado ante la comunidad tricolor. 
     Se peguntó al pleno si había alguno que quisiera sumarse al grupo de precandidatos; y cuando todo parecía planchado se alzó una voz que, ejerciendo su derecho de militante ―además de una larga trayectoria en el instituto político más antiguo de México― pidió ser incluido. El personaje era nada menos que Mario López, conocido empresario y cantautor juchiteco. 
     Aunque al principio se le pretendió ignorar y después se le negó el uso de la palabra, finalmente tuvo que reconocérsele que le asistía la posibilidad de competir en igualdad de condiciones, frente a sus compañeros, por la candidatura de su partido. Quien llegó con dos amigos, salió con una veintena de simpatizantes…
     Mario López es más conocido como artista que como político. Sus canciones se cuentan por decenas, y de vez en cuándo lo vemos sacar a la luz excelentes producciones discográficas, habiendo grabado con la Banda Princesa Donají, entre otros ensambles. Su militancia en el tricolor es de larga data, y goza del reconocimiento y amistad de altos jerarcas del partido, situación de la que no se ha valido, pues hasta ahora ha preferido que otros contiendan por los principales cargos públicos.
     Mario López es de esas voces que ha clamado por la ciudadanización de la política. Consciente de que el sistema ha dado la espalda al pueblo, se aventuró al ruedo con todo en contra. Por ahora muy pocos le ven posibilidades de conquistar la candidatura. Sin embargo, quedan suficientes semanas para que fortalezca su red de amistades en torno a un proyecto común. 
     Juchitán necesita que sus mejores hijos estén dispuestos a trabajar por ella. La figura del trovador zapoteca hace bien al enrarecido ambiente preelectoral. Ojalá en cada organización política, de cara a las elecciones venideras, se alcen ciudadanos de trayectoria limpia para que “los malos no sigan ganando las elecciones”, como solía decir el gran Facundo Cabral.

Opinión: Jóvenes y revolución




Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 18/Ene/2013]

Aclaremos: la juventud es básicamente un período de edad. El señor cuarentón de actitud jovial, un tanto irreverente y afable no dejará de tener sus bien ganadas cuatro décadas. El muchacho serio y estudioso, quizá más prudente que muchos mayores, tampoco dejará de estar joven. A pesar de que culturalmente atribuimos ciertos modos de ser a las personas de acuerdo a determinadas actitudes, la juventud depende de la edad que tengamos. 
     En plena efervescencia política se repite hasta el cansancio un tópico algo desgastado: “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción”. Millones de personas en todo el mundo hacen suya esa consigna atribuyéndole el término revolución al proceso histórico que les haya tocado vivir. De este modo, un sudamericano, un español o un connacional, podría marchar con pancarta en mano sin notar la menor incongruencia en ello.
     Pero ¿a qué llamamos revolución? Hace algunos siglos se le llamaba así a todo movimiento violento que pretendía alterar el orden, independientemente de la exigencia que se tuviera. Esta acepción es cercana al original latín Revolutio -onis (‘revolver’). Posteriormente, con el advenimiento de las Revoluciones socialistas en el Siglo XX, adquirió un matiz más complejo. Vladimir Ilich Ulianov, mejor conocido como Lenin, líder del ala bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (posteriormente Partido Comunista), se definió como un revolucionario. Pero el político germano, nacido en Austria, Adolfo Hitler, así como el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (Nazi) se llamaban a sí mismos revolucionarios. Con Benito Mussolini sucedió otro tanto.
     El partido que gobernó nuestro país por setenta años enarbola la revolución en sus siglas hasta el día de hoy. Y el del sol azteca... Total, gente y grupos de variada ideología se han dicho históricamente revolucionarios, y tal vez lo sean. Porque la palabra misma tiene suficientes significados como para que todos quepamos en ella. Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, revolución es “1. Acción y efecto de revolver o revolverse. / 2. Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación. / 3. Inquietud, alboroto, sedición. / 4. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa”.
     Hacia dónde queramos cambiar las instituciones políticas es otro asunto. Según esto, los cubanos denominados disidentes podrían ser llamados revolucionarios, así como los fundadores del Partido Acción Nacional (PAN) que pretendían alcanzar un cambio de las estructuras políticas de origen priísta.
     ¿Qué modelo de sociedad queremos? ¿Qué instituciones debemos construir? ¿Cómo lograr una sociedad más justa? Estos cuestionamientos debemos anunciarlos en voz alta, pero responderlos razonadamente; ya que sin una reflexión de las causas profundas que se encuentran detrás de una sociedad decadente, será difícil idear soluciones concretas y efectivas. Repitiendo consignas por moda no transformaremos nada. En los callos está el patriotismo, y en el trabajo la revolución.

Opinión: Justicia comunitaria en Guerrero

Policía Comunitaria. Fotografía.- La Jornada.


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 17/Ene/2013]

El Estado de Guerrero es famoso por su gente bravía. De ahí era nada menos que Juan Álvarez, veterano de la Guerra de Independencia y artífice de la Revolución de Ayutla, que expulsó definitivamente de la Presidencia de México a Antonio López de Santa Anna. Guerrero también es tierra de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, líderes guerrilleros que mantuvieron en jaque al Ejército Mexicano por más de un lustro, luchando contra los caciques locales y contra el priísmo nacional.
     Guerrero, como todo el país, ha sido presa de la violencia. La extorsión y el secuestro son males que han golpeado fuertemente a la población rural. Los delitos que antaño eran considerados “sólo contra gente rica”, hoy afectan a todos por igual.  
   Desde Guerrero se están divulgando noticias de la exitosa labor de la policía comunitaria de varias poblaciones campesinas. Apenas ayer, el diario La Jornada publicó un interesante reportaje que trata de la manera en que se están organizando los guerrerenses. 
   ¿Por qué razón la gente está tomando la justicia en sus manos? ¿A qué se debe que ciudadanos antes tranquilos, hoy asuman actitudes defensivas? La respuesta es muy obvia: cuando las instancias obligadas a procurar seguridad no cumplen cabalmente con su misión, los habitantes se ven orillados a actuar.
    El tema de la autodefensa es más complejo de lo que pudiéramos creer a simple vista. No basta con reprochar las medidas extremas que toman los pueblos y ciudades hartos de la delincuencia. Si bien, teóricamente, la sociedad crea los mecanismos institucionales para resguardarse, cuando éstos son inoperantes o cuando se han vuelto un estorbo, ¿tiene derecho la misma sociedad de utilizar la fuerza? Es una pregunta difícil. Más todavía, cuando la experiencia demuestra que allí donde se aplican penas severas, los índices delictivos bajan.
    El fenómeno de las autodefensas, o en casos extremos los linchamientos, no son exclusivos de las zonas donde existe mucha violencia o de zonas rurales. Pocos lo saben, pero la Delegación más segura del Distrito Federal es aquella que reporta más intentos de ajusticiamiento: Milpa Alta, al sur de la Ciudad de México. La gente de los poblados que conforman dicha Delegación reacciona severamente ante la más mínima transgresión, a pesar de saber que viven en lugares excepcionales, donde casi no se reportan delitos. Aquí se ve una clara relación entre justicia comunitaria y poca delincuencia. Las personas de Milpa Alta podrían argumentar que es precisamente por la cero tolerancia que demuestran, por lo que no hay delitos en su demarcación.
     El asunto de la justicia por mano propia, puede considerarse desde diversos enfoques. Si lo vemos desde el punto de vista del infractor, podríamos decir que se violan las garantías individuales o hasta que se comete un delito al asumir facultades exclusivas del Poder Judicial. Pero si lo miramos desde la óptica del ciudadano cansado de robos, asaltos, violaciones y asesinatos contra inocentes, podríamos afirmar que es un método radical efectivo, pues disuade a otros delincuentes de realizar sus fechorías. 
     Los abogados quizás se molesten, pero hay que reconocer que mientras las leyes bajo las que ahora nos regimos continúen siendo ineficaces y privilegien al delincuente, nos hallaremos ante nuevos intentos de organización policial propia. No se culpe a los habitantes de las poblaciones del sureste por tomar la justicia en sus manos. Antes bien, intenten los organismos de seguridad cumplir con su trabajo y, en última instancia, procuren los gobernantes cumplir con el suyo, creando fuentes de empleo y condiciones óptimas para un sano desarrollo. Únicamente atacando el problema de forma integral podremos terminar con la delincuencia, la pobreza y la ignorancia que nos aquejan, y que son origen de muchos de los males sociales que hoy padecemos.

Opinión: Morena y Concertación

Morena y Concertación Mexicana serán los
nuevos partidos del escenario político naciona


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 16/Ene/2013]

En algún momento de la historia reciente de México se pensó que el escenario político sería bipartidista. Ciertos personajes veían con benevolencia que en las boletas electorales sólo contaran el PRI y el PAN. Es decir, una lucha entre el centro-derecha y la derecha a secas.
     El PRD perdió mucho de su empuje al finalizar el siglo veinte. El liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas iba mermando, a la vez que el PAN se consolidaba como principal núcleo de oposición al priísmo tradicional. 
     En 2000 pareció conseguirse el objetivo, pues el PRI fue derrotado en las urnas por Vicente Fox Quesada. Entonces se creyó que la izquierda había desaparecido como opción política con posibilidades reales de triunfo.
     Pero aquel mismo año un curioso personaje de habla rara obtuvo una victoria por poco margen en la ciudad que se convertiría en bastión amarillo. El nombre de este político: Andrés Manuel López Obrador. 
     A los pocos meses de su toma de posesión, Obrador iba conquistando aplausos por las políticas sociales que puso en práctica y que fueron tachadas de populistas. Mientras el Distrito Federal se consolidaba como la “Ciudad de la Esperanza”, al país no le iba mejor de mano del Presidente Fox. 
     En 2006 la situación cambió. En la contienda de ese año hubo dos grandes partidos, pero ya no era una lucha entre dos proyectos cercanos, sino la elección entre el centro-izquierda y la derecha. Se llegó a decir que el PRI iba a desaparecer...
     2012 fue el mismo cantar: la competencia real estuvo en dos partidos, pero en esta ocasión de centro-izquierda y de centro-derecha. Lo que se insinuó del PRD en 2000, luego del PRI en 2006, se decía en esta ocasión del PAN…
     Lo cierto es que las tres elecciones recientes demostraron que el imperfecto sistema democrático mexicano estaba funcionando, pues todos contaban con posibilidades reales de victoria. 
     Y es el diagnóstico anterior el que, de alguna manera, ha impulsado tanto a Manuel Espino (expresidente del PAN) como a Andrés Manuel López Obrador (expresidente del PRD y ex candidato presidencial) a fundar sus propios partidos políticos. Saben que es el momento propicio para construir opciones electorales enfocadas a los millones de descontentos. Saben, asimismo, que hay lugar para uno más en la indefinición ideológica imperante.
     Seguramente ambos institutos políticos alcanzarán el registro. Con ellos ―si le sumamos a los tres principales el PT, MC, Verde y Panal― habrá nueve. Enrique Peña Nieto debe estar feliz, porque mientras más partidos existan en el espectro electoral, tendrá mayor control de los hilos del poder y una menor oposición efectiva. Así las cosas.


Opinión: Se esperan nuevos bloqueos



Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 15/Ene/2013]

Esta semana comenzó la jornada de movilizaciones que los profesores de todo el país realizarán para protestar por la reforma educativa impulsada por el Gobierno de Enrique Peña Nieto, pero apoyada por la mayoría de los partidos políticos del país (incluyendo el PAN y el PRD).
     Pronto escucharemos las palabras: “¡Cerrado!”, “¡no hay paso!”, ¡taparon la carretera!”. Ya sea que utilicemos vehículo particular o transporte público, a todos nos afectará.
     Los bloqueos carreteros son el pan de cada día. Cualquier grupo de interés capaz de movilizar a quince personas, fácilmente puede apoderarse de nuestro derecho de tránsito exigiendo la resolución de un problema. Y ¡ay de aquél que ose criticarlos!: es un autoritario.
     Hemos caído en el absurdo, pues argumentando la defensa de los derechos de unos cuantos, se violan los de una mayoría ajena al problema. 
     La región del Istmo se ha hecho célebre no sólo por la hermosura de sus mujeres, el carácter festivo de sus habitantes, o su cultura viva y milenaria, sino por la frecuencia con que se cierran los caminos. Maestros, taxistas, organizaciones políticas, todos utilizan este método ―el bloqueo carretero― para hacerse escuchar. 
     Entiendo que algunas personas de las que se movilizan y que optan por dicha actitud, muchas veces tengan razón. Pero, ¿por qué un individuo que se dirige a sus labores o a visitar a sus parientes, tiene que sufrir las consecuencias de la mala relación entre las autoridades y determinado sector social? En ese caso, un mecánico podría considerarse con la facultad de cerrar las vialidades cada vez que algo le saliera mal en el trabajo…
     No debe confundirse el derecho a la libre manifestación, con la posibilidad de perjudicar a los demás. “Tus prerrogativas terminan donde empiezan las de los demás”, reza una frase. Así, pues; todo ciudadano debe considerarse con la libertad de exteriorizar sus inconformidades, siempre que no dañe a quienes ninguna culpa o responsabilidad tienen por su situación.
     Las personas que cierran las carreteras necesitan tomar conciencia del grave daño que causan a sus conciudadanos. Los líderes gremiales deben tener presente que los métodos violatorios de las garantías individuales no sólo perjudican a terceros, sino a sus mismos movimientos, al restarles apoyo entre la opinión pública.
     Esas formas de “lucha” son anticuadas y contraproducentes. Debemos ir pensando en alternativas que permitan la expresión de las discrepancias sin alterar la vida cotidiana. De otro modo, terminaremos hartándonos y las voces que exigen la intervención de la fuerza pública para desalojar a los “tapacarreteras” se harán cada vez más fuertes.
     Si no queremos llegar a extremos, como a desalojos violentos (que en algunas partes de la Entidad ya se dieron, como en el poblado de Mitla), empecemos por cambiar estos vicios que dejaron los malos políticos. ¡No al cierre de vialidades!

Opinión: Violencia desmedida

Carlos Sánchez, Beedxe', fue salvajemente golpeado

Por Gubidxa Guerrero

El viernes anterior se vivieron hechos de violencia en la ciudad de Juchitán. Diferentes grupos de mototaxistas protagonizaron un enfrentamiento en la Octava Sección, Cheguigo, que pudo terminar en tragedia. El saldo fue de un herido de bala, varios golpeados y cuantiosos daños materiales. 
     Estamos en un año electoral. A siete meses de los comicios municipales en la tierra del General Charis, los líderes políticos afilan navajas para la contienda. El dinero, las colonias “populares” y los grupos de mototaxistas serán factores cruciales en la batalla final. Los acuerdos cupulares no se descartan, y desde hace meses se dan intensas negociaciones.
     En este contexto se enmarca el enfrentamiento del pasado 11 de enero. No es casualidad que una de las víctimas fuera Héctor Matus, connotado dirigente priísta, exalcalde de Juchitán, quien recientemente fue detenido por las autoridades veracruzanas (acto, al parecer, de represalia por sus declaraciones políticas).
     Es necesario destacar y denunciar la golpiza que se propinó al joven Carlos Sánchez, mejor conocido como Beedxe', por gente cercana a ciertos líderes de la COCEI. Según algunas versiones, dicha tunda es consecuencia de las gestiones que Beedxe’ ha venido realizando a favor de un grupo de mototaxistas independientes.
     Lo peor de la política está aflorando. Quienes hace poco más de un año comenzaron a circular por las calles de Juchitán de manera ilegal, hoy alzan la voz para exigir que no haya más pequeños vehículos haciéndoles competencia.  ¿Con qué autoridad moral? 
     En el fondo, lo que está preocupando a quienes promovieron el enfrentamiento del viernes anterior, es el temor de perder representatividad ante un elevado número de personas. Las consignas parecen ser: que no haya más dirigentes en el escenario político, que no haya grupos independientes de militantes, que no haya más  poder en las zonas humildes que el de los políticos de oficio. 
     La caldera del descontento social está sometida a una gran presión. Hacemos un llamado a las partes esperando que se conduzcan con responsabilidad y madurez para que esta escalada de confrontación no acabe mal…

Historias de Ta Jacinto Lexu IV: De los padres consentidores




Por Gubidxa Guerrero

Una mañana llegó Ta Jacinto Lexu a Huilotepec, poblado zapoteca entre la zona huave y San Blas Atempa. Cansado venía el hombre de la fiesta de La Candelaria en San Mateo del Mar, y solicitó un poco de agua. Un viejo amigo lo invitó al patio de su casa, bajo un frondoso árbol.
     
Sentados en la sombra, con la brisa del mar acariciando sus rostros, el anfitrión preguntó a Ta Chintu: “Hermano; tú que tienes más experiencia y has recorrido tantos pueblos nuestros, dime por qué los hijos de gente sobresaliente muchas veces defraudan a sus padres. He visto que hombres y mujeres de Tehuantepec, Juchitán, o de acá mismo, trabajaron afanosamente durante toda una vida, y construyeron un patrimonio que sirvió solamente para que los descendientes lo dilapidaran”.