Por Gubidxa Guerrero Luis / Etnohistoriador
Porfirio Díaz es el dxu ('extranjero', 'fuereño') al que zapotecas de la Planicie Costera y de la Sierra Zapoteca Istmeña más han respetado. Vivió en el antiguo Departamento de Tehuantepec durante dos años (entre 1858 y 1860), en los que aprendió el arte de la guerra de uno de los pueblos originarios más antiguos del continente. Le tocó en suerte presenciar la famosa Guerra Civil entre tehuantepecanos y juchitecos, que forjó la identidad de los samblaseños, provocó cientos de muertes y dividió al Istmo en dos, a mediados del siglo diecinueve.
Don Porfirio conoció y reconoció de nombre y apellido a cientos de guerrilleros zapotecas con quienes combatió por casi veinte años, de 1858 a 1876, año en que, finalmente, se convirtió en Presidente de la República. Sus soldados provenían principalmente de Juchitán, del entonces barrio de San Blas y de los poblados de Guevea, con quienes sostuvo la causa liberal a finales de la década del cincuenta.
De la calidad humana de Porfirio me contó un blaseño de más de cien años de edad:
"Cuando echó a andar el ferrocarril, vino Firio a la región. Ya estaba grande. Las autoridades le organizaron una gran fiesta en el centro de Tehuantepec, a la que fueron invitados los hombres más importantes de México".
Me platicó que de San Blas Atempa se preparó una delegación de excombatientes, amigos de juventud del Presidente, quienes irían acompañados de hermosas doncellas para entregar presentes a nombre del pueblo aliado.
"Cuando llegaron mis paisanos, unos policías les atajaron el paso en la entrada. «Ustedes no pueden pasar, porque no fueron invitados», dijo su comandante. Se armó tremendo alboroto. Apoco porque fuera el Presidente nos iban a desairar. Ante la bulla, Porfirio preguntó por lo que sucedía y le dieron razón. Entonces se levantó de su sillón y fue a la entrada, donde se encontró con los señores que pelearon con él cuando estuvo en el Istmo, cuando luchó en Oaxaca, en Puebla y hasta en México. Enojado con los policías, hizo pasar a sus amigos y se los presentó a la concurrencia:
«Gracias a estos hombres, viejos como yo, he llegado hasta donde me encuentro. Merecen respeto no sólo por ser ancianos, sino porque han servido a la patria con valor».
¡Así de grande fue Don Porfirio Díaz!", remató el tío Ta Braulio Velázquez Ordoñez hace más de una década, bisnieto de Mateo Jiménez, primer presidente municipal de San Blas Atempa en 1869 y amigo personal de Porfirio Díaz.
Quede esta anécdota como testimonio de la grandeza de uno de los hombres más honorables de México, con la gratitud de este zapoteca istmeño.
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Texto publicado en Cortamortaja el jueves 3 de julio de 2025. Publicado en Istmo Digital Noticias el sábado 5 de julio de 2025. Enlaces: https://www.facebook.com/share/p/18AtN5XZof/, https://www.facebook.com/share/p/1Bee6qxjeA/
