Héctor Matus rumbo a la Sala Superior

Luego de conocerse el fallo de la Sala Regional de Xalapa,
Héctor Matus declaró que acudirá a la Sala Superior
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 11/Dic/2013] 

Como se esperaba, la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), con sede en Xalapa, Ver., confirmó los resultados del mes de julio en Juchitán. Por tanto, según esta instancia, Saúl Vicente Vázquez continúa siendo el presidente municipal electo de esta ciudad zapoteca, tal como supimos el día de los comicios y como confirmó el Tribunal Estatal Electoral del Poder Judicial de Oaxaca (TEEPJO) hace varias semanas.

Pero con lo anterior todavía no se cierra el asunto, pues falta saber qué decide la Sala Superior, con sede en el Distrito Federal. Héctor Matus Martínez, ex abanderado del PRI-PVEM a la alcaldía juchiteca anunció que acudirá a esta última instancia a la que tiene derecho. Expresó textualmente lo siguiente: “Como ya lo habíamos dicho, independientemente del resultado, el siguiente paso es a la Sala Superior. […] Esperemos que a finales de diciembre nos den el resultado final”.

Seguramente el lector se preguntará si es existe la posibilidad de que otra instancia retome el caso y emita un nuevo fallo. Sí es posible, aunque muy poco probable. Pese a lo que algunas personas han afirmado, en el sentido de que la confirmación de Xalapa es definitiva e inapelable, “la Ley prevé el recurso de reconsideración para impugnar las resoluciones emitidas por las Salas Regionales”, de lo cual existen varias causales. Es decir, es legalmente posible llevar el caso a una última instancia, para lo cual será necesario que los asesores de Héctor Matus preparen un documento impecable. 

El periodista Armando López Gómez, una de las personas que más conoce del tema, compartió en mi cuenta de Facebook dos ejemplos de casos que, habiendo pasado por la Sala de Xalapa, fueron admitidos por la Sala Superior en la capital del país: la elección en Tepezintla, Ver. (cuya sentencia fue revocada), y el caso de unas diputadas oaxaqueñas (cuyo fallo fue confirmado). Ello permite saber que es posible el anuncio de Héctor Matus, aunque como ya dijimos, es muy poco probable.

Por tanto, toca esperar unos días para saber si la Sala Superior admitirá el caso de Juchitán. En caso negativo, el asunto estará terminado y la victoria de Saúl Vicente confirmadísima. Pero si la Sala Superior diera entrada al recurso, tendríamos que seguir esperando una nueva sentencia. 

No falta mucho tiempo para saber cómo terminará este asunto, que compete a una de las ciudades más importantes del Estado de Oaxaca. Aunque los pronósticos están 100 a 1, en cuestión de leyes siempre puede haber sorpresas… 

El nuevo frente: Matías Romero

Fotografía tomada del Muro de Facebook de José Rafael López Cabrera
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 10/Dic/2013] 

“Ayer lunes, el municipio de Matías Romero estuvo a punto de sufrir una tragedia”. Así comenzaba mi columna, pues la estaba redactando antes de saber que Urbano Rodríguez Onobom, de 41 años de edad, perdió la vida en el enfrentamiento entre taxistas y mototaxistas en las inmediaciones de una escuela, en la colonia Pueblo Nuevo.

El trasfondo es el mismo que convirtió a Juchitán en un pueblote: los mototaxis. Los intereses muy similares: el de unos cuantos líderes que pretenden aprovecharse de la buena fe de la gente.
Ante la injustificable omisión de las autoridades estatales, los ciudadanos vieron cómo se incendiaban varios vehículos, se arrojaban piedras, se realizaban disparos y se blandían machetes. Y es que el mototaxi, como modalidad de transporte público, está llegando a la ciudad ferrocarrilera cuyos concesionarios de taxis se encuentran alertas ante un posible crecimiento desproporcionado, como sucedió en otras poblaciones istmeñas.

¿Recuerdan cuando los líderes mototaxistas juchitecos afirmaban que sólo se daría el servicio en la periferia? ¿Se acuerdan de cómo buena parte de la población los apoyó sabiendo que cubrirían una necesidad de transporte? Y así como aquéllos recibieron el respaldo ciudadano, traicionaron a las mayorías rompiendo toda clase de acuerdos y cayendo en las mismas prácticas que los ruleteros. Lo mismo sucedió en Asunción Ixtaltepec y Ciudad Ixtepec, donde se presentaron conatos de violencia, que fueron oportunamente remediados en sendas negociaciones.

Ahora parece repetirse la historia en Matías Romero. En dicha población, donde confluyen zapotecas, mixes y zoques, desde hace algunos meses los concesionarios de taxis se encuentran alertas pues no quieren que se les tome desprevenidos. Algunos líderes mototaxistas, sin embargo, han ido penetrando sigilosamente en las poblaciones aledañas para poder ingresar de lleno al núcleo urbano.

Entre dimes y diretes la situación se había mantenido bajo control, hasta ayer… Todavía no se sabe a ciencia cierta qué detonó el enfrentamiento. Pero lo que haya sucedido no es más que la pantalla detrás de la que se encuentra un problema de fondo: el jugoso negocio que los mototaxis representan para algunos dirigentes sin escrúpulos y, sí, también para el gobierno estatal; pues para nadie es un secreto que algunos funcionarios que trabajan con Gabino Cué están “relacionados” con ciertos líderes y empresarios dedicados al negocio. A ello se suele atribuir la indolencia con que reaccionan las corporaciones policíacas estatales.

Pero la gravedad de lo acontecido ayer en Matías Romero obligará a que las autoridades cumplan con su obligación, ya sea regulando el transporte o impidiendo, de plano, el ingreso de cientos de mototaxis. 

Ojalá la concordia reine en esa ciudad hermana. Una vida no vale los negocios ni la arbitrariedad de unos pocos... 

¿Victoria contundente?

Los líderes de la COCEI están nerviosos
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 9/Dic/2013] 

En julio se llevaron a cabo las elecciones municipales en Juchitán, así como en todo el Estado de Oaxaca y otras regiones del país. Los pronósticos se cumplieron con la victoria de Saúl Vicente Vázquez, abanderado de todos los grupos que se autodenominan COCEI, en contra de Héctor Matus Martínez, candidato del PRI y de un inexistente Partido Verde.

El triunfo, que parecía anticipado, se complicó en campaña porque el aspirante de la “izquierda” juchiteca no levantaba. Mientras tanto, Matus Martínez, que arrancó desde el suelo, fue sumando poco a poco adhesiones. De haberse prolongado un poco más los tiempos electorales, tal vez el resultado habría sido otro. De haberse adelantado, quizás no se hubiesen perpetrado las torpezas que se cometieron.

Si hoy existe incertidumbre acerca del futuro de Juchitán, se debe principalmente a la forma en cómo se dieron las elecciones; ya que cuando algunos líderes de la llamada COCEI vieron que su candidato tenía posibilidades reales de perder, hicieron todo lo posible por asegurarse el triunfo, dejando rastros en el camino de las irregularidades en campaña. Hubo de todo, desde el clásico acarreo, hasta compra de credenciales de elector y entrega de despensas al por mayor. Es preciso mencionar que los señalamientos de la ciudadanía fueron en contra de los dos principales contendientes.

Sin embargo, la genuina preocupación orilló a realizar una maniobra burda en Álvaro Obregón, agencia municipal de Juchitán, donde un sector de sus habitantes había anunciado que no permitiría la instalación de casillas, y en donde la misma autoridad electoral había declarado que no existían condiciones para ello.

No obstante, los comicios se llevaron a cabo en dicho lugar con una “aplastante” victoria de Saúl Vicente, misma  que despertó muchas dudas; tantas, que el Tribunal Estatal Electoral tuvo que anular las casillas de la población, restando más de 1,200 votos al abanderado del PRD-PT-PAN, y sembrando las dudas legítimas de si toda la elección había estado plagada de parecidas irregularidades.

Ayer marcharon las distintas corrientes de la COCEI ratificando la victoria de su candidato que, afirman, es irreversible. Pero, si estuvieran tan seguros, ¿por qué ocupar anticipadamente el Palacio Municipal previendo una toma de los simpatizantes de Héctor Matus, cuando él mismo ha declarado que no le interesa el edificio? ¿Por qué insistir en la “contundente” victoria si la Sala Regional, con sede en Xalapa, todavía no se pronuncia? ¿Por qué marchar para “ratificar” el triunfo si no hay riesgo de que los resultados cambien?

Con las acciones y declaraciones de los últimos días, los jefes de la COCEI sólo demuestran su nerviosismo, lo que repercute entre la militancia leal, que también comienza a preocuparse. 

Mejor es que todos esperen el fallo del Tribunal para saber en qué terminará el asunto y quién despachará, con todas las de la ley, en el corazón de Juchitán. Tan sencillo como tener paciencia.  

¿El Istmo separatista?

División política de México en 1853-1857
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 7 y domingo 8/Dic/2013] 
Estando lejos de nuestra tierra es bastante común que cuando preguntan sobre nuestro lugar de origen, los paisanos respondan “soy del Istmo”, en lugar de decir “vengo de Oaxaca”; o que digan “soy istmeño”, o “soy zapoteca”, o “soy ixtepecano”, juchiteco, tehuano, samblaseño, en lugar de decir “soy oaxaqueño”. Y es que nuestras identidades regionales y étnicas siguen teniendo una fuerza que muchas veces supera a la identidad estatal.  

¿Por qué se da este fenómeno? ¿De dónde proviene este orgullo regional que hace que marquemos nuestras diferencias con el resto de la Entidad, o que nos reconozcamos más como istmeños o zapotecas que como oaxaqueños?

En los ancianos es más notoria esta actitud; pues ellos heredaron la desconfianza hacia las autoridades centrales. Son hijos o nietos de quienes combatieron en las diferentes guerras por la autonomía política regional. Descienden de los soldados por la independencia del Istmo. 

José F. Gómez
Hay muchas historias que no han sido contadas y que faltan por escribirse. En los libros de texto sólo aparecen aquellos capítulos acordes a un discurso oficialista, que intenta presentar el pasado como una serie de grandes acontecimientos en que sólo los personajes de bronce fueron determinantes. La historia oficial omite referir los procesos sociales que considera riesgosos para mantener la armonía o cohesión, como es el caso de los intentos separatistas.

La Nación Zapoteca tiene una gran historia, y dentro de sí existen diversas historias menores, una de las cuales corresponde a la que han escrito sus hijos en el Istmo de Tehuantepec. Esta región ha vivido un proceso peculiar marcado por reiterados intentos por dotarla de autonomía política. No es casual, pues, que el istmeño o el zapoteca del Istmo posea un carácter tan peculiar. 

Desde la época prehispánica esta región constituyó un reino independiente con cabecera en Tehuantepec; dicho reino sostuvo una guerra prolongada con la Triple Alianza (Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan) y se supo ganar el respeto de los pueblos de entonces. En la época colonial la zona integró la Alcaldía Mayor de Tehuantepec. 

Durante el México independiente, el Istmo ha tenido vida autónoma en tres ocasiones, 1823, 1853 y 1865, y existen registros documentales de al menos trece intentos por independizarlo, la mayoría de los cuales ha venido acompañado de alguna rebelión armada. 

De las tres ocasiones en que el Istmo fue legalmente autónomo, la primera duró aproximadamente tres meses, de octubre de 1823 a febrero de 1824. La segunda de mayo de 1853 a febrero de 1857, al entrar en vigor la Constitución liberal de ese año. Y la tercera durante el Imperio de Máximiliano de Habsburgo, de 1865 a 1867, en que su gobierno sucumbió.

Adolfo C. Gurrión
El primer intento de los zapotecas por adquirir plena autonomía fue en 1847, cuando el Estado de Oaxaca estaba gobernado por los polkos (conservadores). En febrero de ese año varios pueblos del Istmo desconocieron al gobierno central y mantuvieron la región independiente de facto (de hecho) con respeto de Oaxaca. Los personajes centrales de este período fueron José Gregorio Meléndez (Che Gorio Melendre), quien fungió como Gobernador, y Cristóbal Salinas; juchiteco y tehuano respectivamente. Pero una vez que ‘los polkos’ perdieron el dominio en la Entidad, los líderes zapotecas decidieron reincorporarse.

El segundo intento quedó plasmado en el plan del 10 de enero de 1851, firmado por Meléndez, que tiene como antecedente inmediato la rebelión que él comenzara el 14 de abril de 1850 en el pueblo de Juchitán. En esta ocasión la guerra duró varios años y finalizó con la toma de la ciudad de Oaxaca en febrero de 1853. Como parte de las negociaciones con el Presidente de la República, el Istmo fue proclamado Territorio Federal el 29 de mayo de ese año, siendo su primer Gobernador el tehuantepecano Máximo Ramón Ortiz. De esta etapa los personajes centrales fueron Meléndez y Ortiz.

En 1857 existieron graves tensiones entre los dirigentes istmeños y las autoridades de Oaxaca, que fueron medianamente resueltas mediante una serie de maniobras políticas, como elevar a Juchitán a la categoría de Villa y a Tehuantepec a la de Ciudad.

Heliodoro Charis Castro
El tercer intento por la independencia del Istmo fue el que encabezó Albino Jiménez (Binu Gada), que dio comienzo en septiembre de 1870 en Juchitán, y que fue secundado por el pueblo de San Blas. Aunque en esa ocasión las razones aparentes fueron de índole fiscal, los principales actores sabían que el motivo de fondo era la anhelada autonomía política, como dejaron plasmado en diversos documentos.
El cuarto intento fue el que encabezó Miguel Petriz en Tehuantepec, diez años después (en 1880). Ésta, al igual que la rebelión anterior, tuvo como razón aparente los altos impuestos que el Gobierno del Estado pretendía cobrar a los istmeños, pero como trasfondo cierto la autonomía política. Aunque dicha rebelión no tuvo gran trascendencia, debe ser tomada en cuenta en la larga lucha por la autonomía regional; tal como la de Ignacio Nicolás (Mexu Chele), quien se levantó en armas dos años después (1882), en Juchitán, por las razones anteriores, constituyendo el quinto intento por segregar el Istmo de Oaxaca.

Con la ‘paz porfiriana’ los pueblos istmeños vivieron en relativa calma. No obstante, una vez que Porfirio Díaz dejó el poder, todo el país comenzó a convulsionar y nuestra región no fue la excepción. El 2 noviembre 1911 se levantó en armas el licenciado José F. Gómez (Che Gómez) en Juchitán, siendo secundado por habitantes de muchos pueblos zapotecas aledaños. Las razones de esta lucha eran de carácter político, pues se exigía la democratización de las autoridades y la independencia del Istmo con respecto Oaxaca, como ha sido bien documentado. Este fue el sexto intento, que terminó con el asesinato de ‘Che Gómez’ en diciembre de 1911. 

Rebeldes chegomistas en 1911
La séptima tentativa fue del juchiteco Adolfo C. Gurrión en 1912. Ella no fue de carácter violento, sino mediante el uso de la palabra, ya que el profesor Gurrión era Diputado Federal. En varios de sus discursos dejó ver sus intenciones de solicitar formalmente la secesión de los Distritos de Juchitán y de Tehuantepec para constituir un Territorio Federal, pero fue asesinado antes de que lo consiguiera. Casi a la par, el tehuano Manuel Garfias Salinas publicó un periódico llamado ‘El Istmo Libre’, donde impulsaba la misma idea separatista, y que podríamos considerar como el octavo intento. 

En 1917, los Diputados zapotecas José F. Gómez hijo (juchiteco) y Crisóforo Rivera Cabrera (tehuantepecano) solicitaron formalmente al Congreso Constituyente, reunido en Querétaro, la creación de un Territorio Federal, dando razones históricas, económicas, políticas y étnicas para conseguirlo, lo cual no fue posible, a pesar de las promesas hechas por Venustiano Carranza a los zapotecas istmeños durante la lucha revolucionaria. Este fue el noveno intento.

La décima ocasión fue nuevamente de carácter militar. El joven Heliodoro Charis Castro proclamó el Plan de San Vicente en la ciudad de Juchitán a finales de 1919. Charis aglutinó tras dicha bandera a un gran número de personas de diferentes poblaciones, logrando derrotar a los carrancistas en mayo del año siguiente. No obstante, la coyuntura política alejó a Charis de la región del Istmo, convirtiéndolo en un destacado General de División, impidiendo que llevara a término su intención original.

La onceava intentona por separar al Istmo de Oaxaca la encabezaron dos médicos juchitecos, Valentín Carrasco y Roque Robles, para lo que contaron con el apoyo resuelto de Heliodoro Charis Castro, quien les proporcionó armas y su prestigio. Esta rebelión fracasó y los líderes fueron asesinados en mayo de 1931.

Escudo Comité Melendre
El penúltimo intento separatista fue el que encabezó el eminente médico cirujano originario de San Blas Atempa, Facundo Génico Salinas en la década de los sesentas. A su muerte, se fundó una asociación que se denominó Comité Pro Creación del Territorio o Estado del Istmo en su pueblo natal. Él, al igual que casi todos sus antecesores, murió violentamente por “razones políticas”. Se sabe que Génico fue médico de cabecera del General Heliodoro Charis Castro y, en cierta medida, su ahijado político, de donde retomó la idea secesionista. 

El más reciente intento por crear un Estado Libre y Soberano comenzó en el año 2004 con la fundación del Comité Pro Independencia del Istmo “Che Gorio Melendre”, que en 2006 cambió su nombre a Comité Autonomista Zapoteca “Che Gorio Melendre”. A diferencia de los grupos o líderes anteriores, el Comité Melendre ―como también se denomina―, propugna la idea de crear una Entidad Federativa donde estén aglutinadas todas las poblaciones zapotecas. Es este caso pulen el postulado original, que pasa de querer la conformación de un Estado que tenga como base una delimitación geográfica, a uno que tenga como fundamento la identidad étnica. Este sería el treceavo intento por lograr aquél viejo sueño que comenzara José Gregorio Meléndez en 1847…

¿Y Salina Cruz?

A la Sala Regional con sede en Xalapa, Ver.
tocará resolver los asuntos del puerto y de Juchitán
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 4/Dic/2013] 

Ayer que dediqué esta columna a Juchitán ―y a la incertidumbre de sus habitantes por saber cómo se hará el cambio de administración― alguien me escribió, con toda la razón del mundo, diciendo que Salina Cruz no se quedaba atrás.

Y es que el asunto electoral en el puerto rebasa al juchiteco en trascendencia. ¿Por qué? Porque los resultados que arrojaron las urnas en julio fueron modificados por el Tribunal Estatal Electoral, arrebatándole la victoria al médico Mariano Vicente, candidato del Partido Nueva Alianza (Panal), para otorgarle la constancia de mayoría a su más cercana competidora Rosa Nidia Villalobos, abanderada del PRI-PVEM. 

Luego de que las instancias locales anularan varias casillas en el puerto, con el argumento de que éstas presentaron irregularidades que violaron preceptos democráticos elementales (como no hacer proselitismo el día de la elección), un sector de la ciudadanía xhunca salió a las calles para exigir pacíficamente el respeto al voto. 

No hubo incendios ni bloqueos; tampoco se agredió físicamente a nadie, ni hubo toma violenta de ningún edificio. Los habitantes descontentos con el fallo del tribunal caminaron por aceras y llenaron algunas plazas. Sin embargo, su clamor no fue escuchado, por lo que no termina de definirse la situación.

El asunto es, aparentemente, jurídico, pero todos sabemos que los encargados de aplicar las leyes a veces requieren de manifestaciones multitudinarias que les sirvan como señal de que hay descontento genuino. 

Tocará a los magistrados que se encuentran en Xalapa, Veracruz, dirimir este asunto. Existe la posibilidad real de que el triunfo sea devuelto a Mariano Vicente, así como puede que se revoque la victoria de Saúl Vicente, en Juchitán. 

Es curioso ―y preocupante a la vez― que las elecciones de las dos poblaciones más importantes del Istmo vayan a definirse en tribunales, a unos cuantos días de que se dé el relevo gubernamental.

Ayer también, alguien preguntó: ¿y si los jueces no se pronuncian? ¿Qué pasará si se quedan callados con respecto este trascendental tema para el futuro istmeño? En ese caso los resultados quedarían como hasta ahora, validando tácitamente la asunción del PRI en Salina Cruz, así como de la COCEI en Juchitán. 

Ojalá no sea necesario y que, por el bien de todos, el tribunal dé certeza a los electores, definiendo con claridad a quiénes deba corresponder la victoria y, por tanto, el derecho de gastar los multimillonarios recursos municipales.  

Juchitán en la incertidumbre

Existe la incertidumbre de lo que
vaya a ocurrir durante la siguiente semana
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 3/Dic/2013] 

Estamos a menos de un mes de que finalice el período administrativo de Daniel Gurrión Matías en Juchitán. El 31 de diciembre dejará de gobernar el PRI en una de las ciudades más importantes, políticamente hablando, del Estado de Oaxaca.

En los tres años recientes pasó de todo: el aumento de las invasiones de terrenos para la fundación de “colonias populares”; la aparición de más de dos mil mototaxis en las calles de la ciudad; y los constantes enfrentamientos, y el desorden, en Juchitán. Los proyectos eólicos llegaron para quedarse, lo que también generó un conflicto social que no fue manejado de la mejor manera. Para colmo, la elección de julio dejó dudas entre los electores, que hasta el día de hoy no saben exactamente cómo vaya a ser el cambio de administración.

En el mercado, en las pachangas, en los taxis y en toda reunión popular surge la pregunta de cómo se resolverá el asunto que ahora se dirime en tribunales. Según los resultados que se dieron a conocer a los pocos días de la elección, Saúl Vicente Vázquez, candidato de las “izquierdas”, fue quien más votos tuvo y el que, por tanto, tendría que despachar en el Palacio Municipal. Sin embargo, luego de que el Tribunal Estatal anulara más de 1,200 votos de los pasados comicios, existe la posibilidad de que sean desconocidos los resultados en su conjunto.

Héctor Matus Martínez, candidato del PRI a la presidencia municipal, no ha quitado el dedo del renglón en su búsqueda de que una instancia federal falle a su favor. Se siente relativamente confiado por las irregularidades que se presentaron en varias casillas, mismas que motivaron la anulación de algunas de ellas. No obstante, para lograr su propósito final (echar abajo todo el proceso) requerirá de muchas más pruebas y la intervención de personajes de las más altas esferas que posibiliten un acuerdo que procure conciliar los distintos intereses en pugna.

En la democracia un voto hace la diferencia. Por desgracia, cuando la elección no es confiable, el gobierno jamás termina de cimentarse. Fue lo que le pasó a Felipe Calderón Hinojosa en 2006, cuando a pesar de su “triunfo” en las urnas, jamás logró la legitimidad suficiente para dirigir los destinos del país. ¿Podría ocurrir lo mismo en la tierra de Che Gómez? No lo sabemos…

Violencia genera violencia

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 29/Nov/2013] 

Una andanada de agresiones se ha presentado esta semana en distintos planteles educativos de la Entidad. Precedidos por desafortunadas declaraciones de nuestro Gobernador, Gabino Cué Monteagudo, trabajadores de la educación pertenecientes a la Sección 22 del SNTE (o la CNTE en período de “lucha”) se apersonaron a “recuperar” escuelas en poder de padres de familia y profesores de la Sección 59, quienes dieron clases durante las semanas que los docentes de planta se fueron a marchar al Distrito Federal o se quedaron en casa a esperar los resultados de las movilizaciones.

Con absoluta impunidad cientos de mentores, algunos con rostros cubiertos, llegaron a la Escuela Primaria “Hermanos Flores Magón”, de la Colonia Los Ángeles, Pueblo Nuevo. Ante la presencia de los policías, que nada pudieron hacer, tomaron con lujo de violencia las instalaciones.
Estos hechos no son aislados. Son la continuación planeada, a la vista de las autoridades y con su complacencia, que arreció el martes con el incendio de las oficinas de la Sección 59, en plena capital del Estado.

Violencia genera violencia, reza la máxima; por lo que no nos sorprenda que, ante la ineptitud del gobierno estatal, los padres de familia decidan reorganizarse y resistir a los de la 22 de la misma forma que ellos: por la fuerza. La indignación es mucha y es bastante probable que pronto seamos testigos de una escalada de violencia. Así pasó en Villa de Mitla, donde padres de familia y ciudadanía en general se cansaron de la grilla y el ausentismo, de los chantajes y de la violencia cotidiana.  

En todo este asunto que compete a puros burócratas (después de todo, profesores de la 22 y la 59 y gobierno son empleados públicos, cuyos sueldos pagamos los ciudadanos), la niñez y la sociedad son los principales afectados. ¿De los alumnos no se ocupa el señor Gobernador? ¿Acaso ellos no cuentan?

Los de la 22 cada vez tienen más salones pero menos alumnos. ¿Esto quiere el señor Gabino Cué para todo el Estado que dice gobernar? Ante la incompetencia tal vez sea necesario que la Federación tome cartas en el asunto. Estos hechos arbitrarios deben ser frenados lo antes posible, porque de otro modo podrían presentarse situaciones todavía más lamentables.

Pobre del Estado de Oaxaca; tan lejos de Dios y tan cerca de la Sección 22… 

¿Recinto de intolerancia?

Normalistas de la ENUFI en toma de caseta
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 27/Nov/2013]

Llegar a la universidad es el sueño de muchos. La gente suele pensar que en el nivel superior se respetan las creencias políticas y religiosas. En los tecnológicos y universidades públicas o privadas cualquier estudiante puede sentirse con el derecho de pensar libremente, siempre que respete el pensamiento de los demás. Asimismo debería ser en las escuelas normales, donde suelen formarse los futuros docentes que tendrán en sus manos la educación estatal.

Ayer martes supimos de los destrozos que un grupo de vándalos cometió en las instalaciones de unas oficinas de la Sección 59 en Oaxaca de Juárez. De antemano podemos sospechar que estos actos quedarán sin castigo. Cuando la impunidad reina, éstas son las consecuencias. Al Gobierno de Oaxaca le importa un bledo la educación pública. Le interesa quedar bien con los mandamases de uno de los estados más pobres del país. Ya sabemos quiénes.

Las personas a veces se preguntan por qué es tan uniforme ―y a veces tan intolerante y violenta―, la posición de los trabajadores adscritos a la Sección 22, siendo que muchos de sus integrantes suelen ser, de manera individual, personas amables de pensamiento abierto y crítico.

Se nos olvida que desde que se encuentran estudiando se vuelven presas de un sistema de coerción que los intimida para obedecer, cuales corderos, los dictados de un puñado de dirigentes.

Así sucede en la Escuela Normal Urbana Federal del Istmo (ENUFI), con sede en Ixtepec, donde desde el ingreso de los jóvenes, un Comité Estudiantil se vale del desconocimiento de los futuros normalistas acerca del funcionamiento de la institución, para atemorizarlos. Con presiones de todo tipo se les induce a participar en marchas, plantones, tomas de caseta y bloqueos carreteros, haciéndoles creer que de no llevarlo a cabo perderán ciertos derechos estudiantiles.

Muchas personas ingenuas caen en las argucias de los líderes, que escudados en un pequeño coto de poder, deciden el futuro de este centro de enseñanza.

¿Y la oposición? Cuando ésta se da es rápidamente destruida con presiones de todo tipo, que van de la exclusión social, hasta la discriminación más burda y la violencia física y/o psicológica. ¿Y los profesores? A veces, en lugar de resolver estos problemas que claramente violan los derechos universitarios, prefieren hacerse de la vista gorda.

Es una lástima que en una escuela de nivel superior en el Istmo de Tehuantepec, donde la tolerancia a las distintas formas de pensar debería ser norma, se chantajee y discrimine a sus alumnos, al grado de provocar la deserción de algunos o la dócil sumisión de los demás. Pero no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. Ya comienzan a escucharse voces disidentes. ¿A éstas también se las querrá callar con violencia? Estaremos al pendiente...

Va ganando la diplomacia

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 26/Nov/2013]

“¿Por qué es tan importante el conflicto entre algunas potencias occidentales y la República Islámica de Irán?”, me pregunta un entrañable amigo; a lo que agrega: “¿qué nos importa a quienes vivimos de este lado del mundo lo que acontezca allá?”

La respuesta no puede ser más sencilla: ningún tiempo ha sido más global como el de ahora, pues no sólo estamos conectados tecnológicamente hablando, sino también de manera política y, por qué no, militar.

Por ejemplo, una guerra entre India y Paquistán, en la que cada bando utilizara su arsenal atómico, podría conducir a la extinción de la especie humana. No se requeriría que las bombas nucleares cayeran en nuestro continente para conseguir lo anterior, ya que bastaría con hacer estallar el número de artefactos suficientes para provocar un “invierno nuclear” que afectara nuestra producción de alimentos e innumerables aspectos de la vida cotidiana, de tal manera que erradicara de la faz de la tierra a las principales especies.

Con Irán sucede otro tanto. No solamente es uno de los países más poblados del Medio Oriente, sino que por sus costas pasa una tercera parte del petróleo que se consume en el mundo; además de que los persas son uno de los principales productores de crudo del planeta.

Irán aspira desde hace décadas a ocupar un lugar entre las potencias regionales de Oriente. Cuenta con una población numerosa y es heredera de una rica y milenaria tradición cultural ―la persa― que la hace sentir orgullosa. No obstante, tiene un pequeño defecto, a ojos occidentales: es celosa de su autodeterminación.

Ningún gran país productor de petróleo puede darse el lujo de navegar por sí mismo en las aguas de la política mundial. México depende de Estados Unidos, así como Arabia Saudita y la mayoría de los países del golfo pérsico. Irán quiso dejar de depender de Inglaterra y de otras potencias de occidente, y desde entonces sufre las consecuencias. Pero además, Irán quiso dejar de depender de la producción petrolera, procurando conservar sus reservas para épocas más funestas, por lo que comenzó el desarrollo de energía nuclear con fines pacíficos. 

No obstante existe un gran obstáculo: el Estado de Israel. Este país no ve con buenos ojos que una nación hostil desarrolle energía nuclear, pues le sería relativamente sencillo dar el paso para construir bombas, y en Medio Oriente únicamente Israel desea tenerlas (se dice que los judíos poseen aproximadamente 200 ojivas nucleares, información que ellos no confirman ni desmienten). 

Por eso el discurso tan encendido contra Irán; por eso la satanización del Estado Persa; porque representa una amenaza, no existencial, como afirman los israelíes, pero sí política. Si Irán lograra desarrollar un arma nuclear tendría el poder de disuadir cualquier ataque israelí en su suelo. Es decir, con una sola bomba iraní dejarían de tener sentido las 200 bombas israelíes. 

Afortunadamente en estos días supimos de un acuerdo inicial entre Irán, Rusia, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Alemania, por el que se reconoce a Irán el derecho de desarrollar energía nuclear para fines pacíficos, siempre que dé las garantías de que esa tecnología no será mal empleada. Va ganando la diplomacia, y eso es bueno para el mundo. 

Aerogeneradores y nuevos conflictos

Fotografía.- Jacciel Morales
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 25/Nov/2013]

Se dice que las cosas no son buenas o malas por sí mismas, sino que depende mucho del lugar donde nos encontremos,  o sea, del cristal con que se mire. Viene esto a cuento por la polarización que provoca el tema de los aerogeneradores en la planicie costera del Istmo de Tehuantepec, región estratégica por muchas razones, entre ellas la producción de energía eléctrica.

Desde hace varias décadas, gobiernos, científicos e inversionistas de todo el mundo vieron en nuestra región un potencial grande para el desarrollo. Y no sólo por los fuertes ventarrones que azotan la llanura durante buena parte del año, sino por la situación geoestratégica que ocupamos: estamos ubicados entre dos océanos, tenemos uno de los puertos más importantes del pacífico (Salina Cruz), poseemos selvas (los chimalapas), recursos humanos (más de un cuarto de millón de gente trabajadora), estamos en una planicie, etc. etc. Ya desde la época prehispánica la llanura istmeña era codiciada por muchos pueblos; siempre por las mismas razones: situación estratégica y recursos naturales. Que no nos extrañe, entonces, que estemos en el ojo del huracán.

Desafortunadamente, medio mundo sabe del valor del suelo que pisamos y de los recursos que poseemos, menos nosotros. La ignorancia que priva en amplios sectores de la región, hace que asumamos posturas livianas, o que emitamos juicios de forma simplista, condenando o aplaudiendo cualquier proyecto que se nos presente.

No toda inversión privada es mala o buena. Hay quienes satanizan la inversión extranjera, porque así lo han escuchado en la televisión o en los megáfonos que acompañan las marchas. Otros, por el contrario, santifican la iniciativa privada, pues para estas personas todo lo que huela a intervención estatal es negativo. 

Quién no ha escuchado frases como: “No a los aerogeneradores”, “No a las empresas españolas”, “No al saqueo del Istmo”; como si la producción eléctrica a base de viento fuera mala. Es irónico que grupos que se dicen ecologistas se opongan a uno de los métodos más limpios de generar energía. Pero, por otro lado, existe gente que dice: “Sí a la inversión”, “Sí a la generación de empleo”, “Sí a la modernización”, como si el proyecto eólico fuera una bendición sin mayores consecuencias negativas.

El asunto va más allá de instalar miles de aspas. Se trata también de los conflictos que esto puede provocar a nivel comunal; ya que después de que los terrenos aumentaron su valor, han resurgido muchos problemas por límites, como en el caso de Santa María y San Mateo del Mar, pueblos huaves hermanos, cuyos habitantes no se pueden ver por las disputas territoriales. También se ha sabido de casos en que las autoridades ejidales de ciertos pueblos han firmado convenios a espaldas de sus representados.

Lo que vemos es apenas el comienzo del proyecto. Hoy en día Juchitán, Unión Hidalgo, El Espinal e Ixtaltepec ya cuentan con aerogeneradores. Pronto los tendrán algunos otros municipios, y se construirán nuevos parques en las poblaciones citadas primeramente. 

Donde hay intereses económicos suele haber conflictos. Por lo pronto, baste con reafirmar eso. Más adelante tendremos oportunidad de analizar más a fondo las implicaciones legales, ecológicas, económicas y hasta históricas, por la construcción de los parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec.