Opinión: Carta abierta al Gobernador de Oaxaca

Gabino Cué Monteagudo. Gobernador de Oaxaca.


Por Gubidxa Guerrero


Licenciado Gabino Cué, Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Oaxaca: 

Desde hace algunos años los habitantes del Istmo de Tehuantepec sufrimos un grave problema casi todos los días. Los caminos de nuestra región ―especialmente las carreteras más importantes, como la Transístmica y la Panamericana― se ven continuamente bloqueados por manifestantes de toda índole que, procurando hacerse notar, violentan el derecho al libre tránsito de miles de ciudadanos.
     Entendemos que la situación del país no es cómoda. Sabemos que el desempleo, la inseguridad y otros males afectan gravemente la vida cotidiana de varias capas sociales. Estamos conscientes de que el Estado de Oaxaca arrastra un rezago, no de años ni décadas, sino de siglos. 
     Sin embargo, así como hay un Oaxaca que protesta sin tomar en cuenta el derecho de terceros, existe una cara de nuestra Entidad que, aunque también tiene legítimas demandas qué hacer, prefiere trabajar arduamente todos los días, procurando mejorar su nivel de vida y las opciones de desarrollo social y económico.
     Dicen que el Gobierno que usted encabeza está para servir a todos de manera incluyente y honesta. Sin embargo, cuando se nos impide ejercer un derecho elemental, ante la indiferencia de las autoridades estatales, uno se pregunta si tal afirmación es cierta.
     Ciudades como Juchitán, Tehuantepec y Salina Cruz están entre las más importantes del Estado. Juntas suman un cuarto de millón de habitantes, mismos que se ven desamparados cada tercer día por el Gobierno que dice ser para todos. Le recuerdo que miles de personas depositaron su confianza en usted, no solamente porque representaba la transición de un partido que había gobernado por más de ochenta años, sino porque confiaron en que usted sería sensible a los problemas inmediatos.
     No es justo que por privilegiar a los políticos de oficio, se ignore a la gente sencilla. No es justo que en los movimientos de protesta se afecte el libre tránsito de cientos de miles de personas, que estudian y trabajan haciendo su mejor esfuerzo. No es justo que un Gobierno que dice ser para todos, tema aplicar la ley retirando a quienes bloquean las principales vías de comunicación, y no tema quedar mal ante los ciudadanos que le dieron el voto. 
     Sabemos que no todo el que cierra carreteras obedece a intereses mezquinos; pero por desgracia, sí la mayoría. Las organizaciones sociales auténticas, que reclaman pronta atención, son escasas y necesitan ser escuchadas y sus demandas canalizadas adecuadamente. Pero los grupos que con total desvergüenza violan nuestros derechos no deben ser tratados como aquéllos.
     Usted, señor Gobernador, debe elegir entre respaldar a quienes vivimos a merced de unos cuantos, o proteger las violaciones al estado de derecho de los grupúsculos que sin legitimidad alguna han hecho de la manifestación irresponsable su forma de vida. Recuerde a qué lo obliga la ley. 

     Respetuosamente: un zapoteca istmeño.