Gubidxa Guerrero
Ayer domingo hubo elecciones generales en la República Bolivariana de Venezuela. Para cuando usted lea esta columna será de dominio público el resultado: habrá ganado el actual mandatario Hugo Chávez Frías o el candidato opositor Henrique Capriles Radonski. Más allá de que todo proceso comicial es importante, y más tratándose de un país latinoamericano, lo que sucede en Venezuela lo es doblemente por el papel estratégico que desempeña.
La política en el mundo se construye a base de finos hilos de diplomacia, donde las guerras e invasiones son apenas los manotazos que alguna potencia da para inclinar la balanza a su favor. Pero una invasión no significa necesariamente la victoria, tal como hoy constatan los estadounidenses que ven derrumbarse sus sueños de someter Irak y Afganistán en aras de poseer sus cuantiosos recursos energéticos.


