Trabajo colectivo que da frutos

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 16/Ene/2014] 

El miércoles 15 de enero todos los países centroamericanos fetsejaron al Cristo Negro que se encuentra en Esquipulas, Guatemala. Nuestra región istmeña también se vistió de gala para hermanarse con los países vecinos, ya que, desde hace varios siglos, miles de paisanos acuden en peregrinación al Santuario de Esquipulas (hoy Catedral) y/o a los templos dedicados al Cristo Negro que se encuentran en nuestros pueblos.

Xadani, Juchitán, Tehuantepec y prácticamente todas las comunidades istmeñas tienen templos dedicados al Señor de Esquipulas, lo que constata la vinculación con Centroamérica y la fe de nuestros paisanos al Cristo Negro. En Juchitán, de hecho, existe una Parroquia ubicada en la Séptima Sección, de la que hablaré el día de hoy.

La historia de la Parroquia del Señor de Esquipulas inicia en noviembre de 1997 cuando Monseñor Arturo Lona Reyes decide nombrar como encargado de la Capilla del Señor de Esquipulas al Presbítero Lic. Martín Eduardo Martínez García, con la intención primera de hacerla cuasi parroquia. 

En tan solo dos años, con la ayuda de los fieles católicos se logró comprar un terreno, lo suficientemente grande, en donde se construiría más tarde la oficina parroquial, el dispensario médico de la Parroquia y la Casa Parroquial. Lona Reyes, al ver el trabajo logrado, decidió el 15 de enero de 1999 erigirla como Parroquia, siendo así la segunda Parroquia en Juchitán. El primer párroco fue, desde luego, el padre Martín.

Para llegar a lo que hoy es la Parroquia del Señor de Esquipulas sucedieron muchos acontecimientos; varios muy alegres, pero también algunos tragos amargos. Erigir la parroquia no fue fácil, ya que en algunos momentos la vida del mismo párroco estuvo en peligro.

En la compra del terreno en donde se construyó el nuevo templo participaron muchas personas: de manera especial un comité para la compra del terreno. Hasta el momento son tres los comités que han trabajado arduamente: uno para la compra del terreno, otro para la casa parroquial y oficina parroquial, y el actual comité para la construcción del nuevo templo parroquial.

El grupo que vino a dar nuevas fuerzas para continuar la construcción del nuevo templo del Señor de Esquipulas es sin duda alguna el grupo de la Virgen de Guadalupe, agrupación de señoras y jóvenes que hace algunos años, ya siendo adultas, decidió hacer su primera comunión y confirmación, y como compromiso, después de recibir estos sacramentos, ayudar en la construcción del nuevo templo. Mención aparte merecen la Profa. Roselia Martínez Ruíz y su esposo Francisco Zarate Pavián, quienes juntos con los demás miembros del comité han trabajado arduamente.

En la construcción han intervenido muchas personas de buen corazón, incluyendo algunas administraciones municipales. Es el primer templo católico y único que cuenta con capilla especial para el Sagrario y sacristía. El único que cuenta con una cúpula como tal. Sobresalen los detalles con molduras.

El martes 14 de enero se trasladó el Cristo Negro a su nueva morada. En este acontecimiento, al que llegaron miles de juchitecos, el gran ausente fue el Pbro. Martín Eduardo Martínez García a quien se le negó permanecer como párroco unos meses más y poder concluir lo que empezó y ser testigo de lo que junto con el pueblo juchiteco logró.

Desconocemos porque el cambio tan repentino del cura a la Parroquia de San Pablo Apóstol en la ciudad de salina Cruz. Según se dijo, porque a todos los sacerdotes se les cambió, pero eso está en entredicho, ya que aún hay varios sacerdotes que no han sido movidos de parroquia.

Lo cierto es que el padre Martín, quien a su llegada a la Capilla del Señor de Esquipulas, en noviembre del 97, tuvo que dormir cuatro días a la intemperie bajo el árbol guiechachi que se encuentra aún en el atrio de la parroquia, se fue con la frente en alto y con la misión cumplida en septiembre del año pasado, porque de haber llegado a un lugar donde solo había una pequeña capilla y un atrio de 8 por 7 metros aproximadamente, se marchó dejando ya terminada la nueva casa del Cristo Negro que se venera en Guatemala y en tierras zapotecas.