¿Indígena o zapoteca?

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 23/Nov/2013]

Una de las características más sobresalientes de los zapotecas del Istmo es su amor propio. Ello los empuja ha querer sobresalir en diversos ámbitos de la vida cotidiana, como el comercio, las letras, la política o las ciencias. El binnizá, como se autodenomina dicho grupo étnico, no reniega de sus orígenes ni de su historia. Por el contrario, es orgulloso; sentimiento que demuestran sus mujeres en la manera de portar su elegante traje o las avezadas vendedoras en los mercados de los diferentes pueblos y ciudades de la región.

El orgullo al que nos referimos hace que muy rara vez los zapotecas se presenten a sí mismos como ‘indios’ o ‘indígenas’, por todos los estereotipos que se asocian a dichas palabras. En el imaginario mexicano ‘indio’ es sinónimo de pobreza, marginación, ignorancia, y como tal se utiliza como un término de exclusión. Estrictamente hablando, los ‘indígenas’ son las personas que pertenecen a un grupo autóctono descendiente de las naciones que poblaban este continente desde antes de la llegada de los españoles; pero socialmente hablando, son los excluidos y, según asumen los mismos zapotecas, los de menor categoría social. 

Debe recordarse que la palabra ‘indio’ nació en la época colonial, pues los conquistadores castellanos creyeron haber arribado a la India (en el continente asiático). Dicha palabra llegó a englobar una categoría jurídica. Así como había ‘españoles’, ‘negros’, ‘mulatos’, existían los ‘indios’. Y cada uno de estos sectores contaba con prerrogativas y obligaciones específicas. 

Se ha pensado que la palabra ‘indígena’ deriva de la anterior, lo que es inexacto. A pesar de su parecido ésta es una palabra de origen latino (indigĕna) que significa “originario del país de que se trata”, que se ha empleado desde la antigüedad y no precisamente asociado a las etnias americanas (los etruscos, grupo étnico que habitaba la península itálica, eran ‘indígenas’ para los romanos, es decir, habitantes originarios).

¿Los zapotecas somos ‘indígenas’? Por supuesto, en tanto que ‘originarios’ de este continente (a diferencia de los anglosajones, que provienen de Europa); pero los zapotecas jamás hemos hecho gala de nuestro ‘indigenismo’ porque no define, ni de cerca, la situación sociocultural de nuestras comunidades, ni las aspiraciones que nos son propias. 

Los zapotecas somos binnizá, gente que lleva en sus venas sangre de guerreros, como los hombres y mujeres que dieron la vida en las diferentes luchas por la independencia política de la región y por la defensa de sus recursos naturales. Los zapotecas no somos ‘indios’, porque no es una condición legal, como sí lo fue durante la época colonial, aunque para muchas personas resulte más fácil definir así nuestra situación histórico-social.

¿Por qué hago esta reflexión? Porque recientemente se ha visto que algunas “organizaciones populares” (varias de las cuales son filiales de la denominada COCEI) comienzan a utilizar en sus siglas el concepto ‘indígena zapoteca’, lo que es sospechoso, además de redundante; ya que si se es zapoteca, obviamente también se es indígena; tal como lo es un vasco en Euskera, región de España (decirse vasco implica asumirse como indígena, descendiente de los habitantes originarios. Sin embargo los vascos no se andan autodenominando ‘indígenas vascos’). 

¿Qué razones hay detrás de esta novedad discursiva? Seguramente la intención de legitimar a dichas agrupaciones. Pues así como mucha gente asocia ‘indígena’ a exclusión, también lo asocia desde hace algunos años (especialmente desde el surgimiento del EZLN) a justas luchas por derechos históricos. Si un grupo político se autodefine como ‘indígena’ sabe que gozará de simpatías (aunque sus líderes quizás sean corruptos o de dudosa honorabilidad), y que si se ve “reprimido” podrá alegar siempre la bondad de sus demandas (aunque detrás no haya búsqueda de justicia, sino lucha de intereses mezquinos). 

Parece que ha podido más el deseo de algunos líderes de “blindar” sus movimientos-intereses con la palabra ‘indígena’, que la larguísima tradición de orgullo que impedía que los zapotecas istmeños se denominaran así. Pero queda en los cientos de miles de zapotecas dignos la opción de seguirse llamando binnizá, gente de las nubes, descendientes directos de los sabios binnigula’sa’, constructores de ciudades como Dani Beedxe’ (Monte Albán), Yagul, Zaachila o Guiengola.