Opinión: Amparo contra Mareña Renovables




Por Gubidxa Guerrero 


[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 10/Dic/2012]    

Mucha tinta se ha gastado abordando el tema de los parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec. Se sabe que la inversión en el rubro será multimillonaria (ya se han gastado millones, pero todavía faltan muchos aerogeneradores qué construir). Se sabe también que la llanura istmeña será una de las zonas de mayor productividad de energía limpia a nivel mundial, y que es ya la más grande en América Latina. 
     Lo que ocasiona tantos artículos es la oposición de un sector importante de gente, a las condiciones de los contratos: algunos simplemente desean renegociarlos, pero otros más, de plano, quieren cancelarlos.
     Dicha oposición se ha dado a conocer mediante marchas, protestas y foros. Los medios de información han dado cabida al sentir de los pueblos y algunas agrupaciones sociales que se niegan a rentar sus terrenos a empresas transnacionales.
     En este espacio hemos dicho que debe respetarse la voluntad de los pueblos y particulares cuando digan no, o cuando decidan asociarse libremente a las empresas mediante un . Lo importante es que se disponga de la información necesaria para tomar dicha medida de acuerdo a los intereses de cada pueblo.
     Una de las comunidades de donde llega más información es el municipio huave de San Dionisio del Mar. Un sector importante de ikoots originarios de este lugar se ha opuesto decididamente a la instalación de los aerogeneradores en su territorio, especialmente en una estrecha península cercana. Otra parte de la población sí apoya el proyecto, pues le dejará dividendos. Ambos grupos son apoyados por gente ajena, especialmente por militantes de la llamada izquierda, o de grupos cercanos al Partido Revolucionario Institucional (PRI). 
     El grupo opositor acaba de obtener una significativa victoria jurídica, ya que el juzgado 7 de Distrito, con sede en Oaxaca, le otorgó un amparo que detendrá provisionalmente los trabajos en la zona. Lo anterior provocó una declaración del Gobernador del Estado, Gabino Cué Monteagudo, diciendo que dicho amparo “sienta un mal precedente para Oaxaca”. Según esto, el ejercicio legal de una autoridad constituida “es una mala señal para la inversión” en la Entidad.
     El amparo es a todas luces un triunfo, aunque simbólico, para el grupo que se opone al parque en San Dionisio, y es absolutamente legal. Que se consiguiera en un ámbito casi nunca utilizado es bueno. Lo que preocupa es que los gobernantes que se quejan de que muchas organizaciones sociales no se conducen por los caminos institucionales, las descalifiquen cuando sí lo hagan. 
     Finalmente, el Gobernador comentó que “en Oaxaca hay quienes no quieren el desarrollo”; cosa que no le corresponde a él afirmar, pues con ello parece tomar partido por los inversionistas, cuando su función es gobernar para todos los ciudadanos de su Estado.
     Sería bueno que el titular del Ejecutivo atienda uno de los males que más se oponen al desarrollo, como son los bloqueos. Ahí sí que tiene no sólo facultad, sino la obligación para intervenir. Por desgracia, como quienes cierran carreteras son mayoritariamente sus “amigos”, difícilmente se animará a actuar. Lástima.