El desgaste inocultable

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 30/Sep/2013]

Hoy lunes tampoco habrá clases para más de un millón de alumnos del Estado de Oaxaca que asisten a escuelas públicas. Mientras el país camina, la niñez de la Entidad se rezaga.

Este fin de semana, en una elección en la capital del país en la que participaron menos de 10 mil profesores, se aprobó proseguir con el plantón en el Monumento a la Revolución, así como el paro de labores que afecta a una de las regiones más pobres de México.

No entiendo esta medida de la Sección 22. Sus líderes saben que no podrán echar abajo las reformas constitucionales en materia educativa; saben, asimismo, que las leyes secundarias que fueron aprobadas, y que técnicamente ya están funcionando, se aplicarán tarde o temprano; y saben, porque ellos han negociado, que más vale replegarse con los bolsillos llenos, y una que otra ventaja para el sindicato (como los millones de pesos prometidos y más de mil quinientas plazas para vender y/o premiar a los combativos trabajadores), que seguir por una ruta que los conducirá al desastre. 

La táctica de movilización de la CNTE ha sido siempre la misma: presionar y negociar. Volver a presionar para negociar en términos más favorables. Pero lo que ha servido ante el Gobierno de Oaxaca, que teme la paralización del turismo y el comercio en la capital del Estado, resulta ineficaz frente a la federación.

El Distrito Federal no es la Verde Antequera, ni Enrique Peña Nieto es Gabino Cué. Mientras que Cué parece no tener otra salida que ceder todo lo posible a la dirigencia sindical, Peña Nieto puede darse el lujo de desentenderse de este problema particular.

Las inundaciones que asolaron buena parte del país fueron el pretexto perfecto para desviar la atención de la opinión pública nacional. Y el desgaste inocultable podría ser la oportunidad idónea para presentar un despido masivo como necesario, ante la intransigencia magisterial.

Eso lo sabe bien la dirigencia, por esa razón, independientemente de que se haya “vendido”, como acusan algunos de sus correligionarios, está presionando por la vuelta a clases. 

Regresar a las labores le daría un respiro oportuno a decenas de miles de profesores que podrían cobrar los salarios retenidos. También neutralizaría el desprestigio en que están cayendo ante los capitalinos y muchos padres de familia de Oaxaca, que hartos de que sus hijos no hayan iniciado el período escolar, han recurrido a los docentes de la Sección 59.

La lucha es entre radicales y moderados. Ambos sectores quieren lo mismo: la abrogación de las reformas constitucionales y de sus leyes secundarias. Pero unos creen poder doblar las manos del gobierno por la fuerza, y otros temen, con justa razón, la desarticulación del sindicato y la pérdida de lo obtenido. 

Si la Sección 22 desea comenzar octubre con una victoria a medias, tendrá que replegarse. De otro modo, el desenlace podría ser una lamentable derrota.