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La torpeza de algunas eólicas

Gubidxa Guerrero

Dos premisas: Primera.- No todas las empresas eólicas son iguales. Como en toda área económica de un país como el nuestro, distintas compañías compiten por crear las mejores condiciones de inversión. Segunda.- No todos los opositores eólicos son idénticos. Como en la sociedad misma, hay una serie de matices que distinguen algunos grupos de otros.

Existen empresas en el sector cuyos operadores miran con desdén a los habitantes de las regiones donde invierten. Se ven a sí mismos como portadores de modernidad, y, por ese error de apreciación, se sienten con el derecho de hacer su voluntad y de imponer su opinión a los demás. Creen gozar de la autoridad que le dan los millones de los inversionistas que representan. Existen, en cambio, compañías eólicas que procuran sensibilizar a su personal acerca de los impactos sociales que un megaproyecto propicia. Saben que son forasteros que deben procurar adaptarse a las regiones donde invierten y mantener una relación respetuosa con sus habitantes.

Hay actores sociales que tienen como bandera oponerse a cualquier proyecto económico. Son, en el mejor sentido del término, mercenarios, que con la respectiva “compensación” regresan a sus cuarteles. Pero hay agrupaciones bienintencionadas que privilegian los principios y que sólo admiten acuerdos si los consideran sensatos.

Las ‘malas’ empresas sólo pueden pactar con los mercenarios, pues ambas partes anteponen el dinero a todo lo demás. De hecho, consideran que todas las personas y movimientos tienen precio, por lo que actúan con absoluta torpeza cuando se enfrentan a organizaciones idealistas. Estas empresas están condenadas a padecer conflictos de cuando en cuando, con el riesgo de desprestigiar a todo el sector.

Las ‘buenas’ empresas, o que pretenden serlo, tienen mayor margen de maniobra, porque pueden negociar con mercenarios y podrían alcanzar acuerdos justos con organizaciones bienintencionadas. El problema reside en que no suelen hacer la distinción que hemos comentado. Normalmente se lamentan de los grupos opositores porque creen que todos son iguales y que pretenden únicamente extorsionarlos. Para evitar escaladas, dicen ‘sí’ a casi todo y fortalecen, sin querer, a los grupos mercenarios que tanto dañan la legitimidad de las causas sociales.
Si a la tipología anterior agregamos un tercer sector, como lo es el gobierno, el asunto se complica, porque muchas veces los representantes gubernamentales no juegan un rol imparcial, sino que se inclinan con total descaro a una de las partes --generalmente a las empresas-- creyendo que dándoles luz verde indiscriminadamente fomentan la inversión y propician el bienestar colectivo. A la larga, esta premisa suele resultar contraproducente, porque las inversiones poco cuidadosas se vuelven una herida abierta en la sociedad.

El domingo 23 de abril, fueron desalojados decenas de ejidatarios de Santo Domingo Ingenio que mantenían bloqueado el acceso al parque eólico 5 Palmas de la empresa EDF exigiendo un bono similar al que otras empresas habían entregado a sus propios rentistas. Por cómo se vea, el hecho es totalmente reprobable, debido a que los representantes ejidales y la empresa Eolatec del Pacífico Sapi S.A de C.V. habían logrado acuerdos ante la Secretaría General de Gobierno (Segego) que se firmarían el mismo día. No existía ninguna razón para utilizar la fuerza, dado que la presencia de los ejidatarios era meramente simbólica o testimonial, y ya todos sabían que ese día tendrían que retirarse.

Nadie ha asumido la responsabilidad de los hechos. Los representantes gubernamentales dicen no haber dado la orden ni estar enterados del desalojo. La empresa no ha emitido comentarios, y resulta difícil creer que hubiesen cometido tal torpeza, ya que en lugar de encontrar una salida sencilla, cumpliendo las pocas demandas de los ejidatarios, ahora se enfrentan a una andanada de críticas desde todos los niveles. Algunos campesinos, satisfechos hasta hace poco con los parques eólicos, han declarado no querer más empresas, independientemente de los beneficios económicos que obtienen.

Es aquí donde aplicamos las premisas con las que iniciamos el artículo. Algunos, en el gobierno o en la empresa, creyeron que se enfrentaban a simples mercenarios y que con un fajo de billetes a sus líderes o la intimidación policíaca a sus miembros, destrabarían el conflicto. Lo cierto es que echaron más leña al fuego. Ahora, si pretenden salir del embrollo, no sólo tendrán que cumplir las iniciales demandas de los campesinos, sino que deberán compensar la torpeza de un desalojo innecesario y brutal. Aunque, a estas alturas, no me sorprendería que algún mal consejero los dirija a la dirección contraria.

Me gustaría finalizar esta columna con una frase que solía repetir el trovador Facundo Cabral: “Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio”. Quizás a alguien le resulte útil.


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Texto publicado en NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca el viernes 28/Abr/2017.

San Dionisio del Mar y el proyecto eólico

Gubidxa Guerrero 

Nuevamente los ikoots del municipio de San Dionisio del Mar; nuevamente un bloqueo por el proyecto eólico en el Istmo de Tehuantepec. Hace un par de días comuneros huaves de san Dionisio, inconformes por la manera en que se realizó la negociación con una empresa generadora de electricidad, decidieron movilizarse ocupando el Palacio Municipal y cerrando la entrada a la población.
Ellos alegan que “el contrato no cumplió con los estándares nacionales e internacionales de derecho para pueblos indígenas y en materia agraria”; o en otras palabras, no se les dio información suficiente y veraz, tampoco se les advirtió de todas las implicaciones del acuerdo que se materializó mediante Acta de Asamblea, con fecha 7 de noviembre de 2004. 

Otra vez los parques eólicos


Gubidxa Guerrero

Las detenciones que recientemente se efectuaron contra campesinos juchitecos de la Colonia Álvaro Obregón han tenido resonancia nacional, por lo que el tema de los aerogeneradores vuelve a estar en el centro del debate.

Centenares de ikoots de San Dionisio del Mar y muchos binnizá de diversos pueblos se oponen a la instalación de las grandes torres, que asemejan molinos de viento, en sus terrenos ancestrales. Argumentan que afectarán el ecosistema del que viven muchas familias de pescadores y campesinos.

Nuevo conflicto en puerta: Dani Igú

Los megaproyectos mal gestionados pueden provocar graves problemas
Gubidxa Guerrero 


[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 29/Mar/2017]

Este sábado 25 de marzo acompañé a un grupo de estudiantes y profesores a la montaña de Guiengola, que significa en lengua zapoteca Piedra Grande. La excursión fue organizada por la Escuela Secundaria General “Benito Juárez García” del bello puerto de Salina Cruz.

En las faldas de la fortaleza prehispánica hice ver a los alumnos la importancia estratégica de la planicie costera del Istmo de Tehuantepec. Comenté que distintos grupos humanos han deseado apoderarse de las riquezas naturales de la región, así como aprovecharse de su ubicación geográfica envidiable. Situación que no ha cambiado. Y es que, así como se modifican las necesidades humanas, cambian los recursos aprovechables.

Durante la época colonial, y el primer siglo del México independiente, las salinas costeras fueron fuente de riqueza por la que compitieron —llegando al enfrentamiento bélico— distintos actores políticos y sociales. Hoy, una de las principales ventajas de nuestra región se encuentra en sus fuertes vientos.

Lo que para algunas personas pudo constituir una gran incomodidad, ahora es perfectamente aprovechable gracias a los aerogeneradores eléctricos. 

Los grandes “ventiladores” (como suelen decirle popularmente) que se levantan majestuosos en Juchitán, Ixtaltepec, Santo Domingo Ingenio, El Espinal, Unión Hidalgo y algunas otras poblaciones istmeñas, producen la energía tan necesaria en el mundo moderno.

Pero las cosas nunca pueden ser sencillas. ¿Quiénes pueden producirla?, ¿quiénes comprarla?, ¿quiénes beneficiarse de su uso?, ¿quiénes rentar las tierras donde se instalan los parques eólicos?... son interrogantes que propician lamentables conflictos.

Y es que en nuestras comunidades zapotecas existen varias concepciones del uso de suelo. Mientras que para algunos el derecho colectivo predomina sobre el individual, para otros la propiedad privada debe ser considerada sagrada, así como las ganancias aparejadas. 

Si a eso sumamos las afectaciones que suelen provocar ciertos megaproyectos, el asunto se complica, debido a que algunos sectores sociales se consideran con el legítimo derecho de reclamar compensación por perjuicios de iniciativas en las que apenas resultan beneficiados.
Además de las riquezas naturales, la belicosidad de nuestros paisanos ha sido otra de las características de nuestra peculiar región. Más de uno está dispuesto a alzar la voz cuando considera que se está procediendo indebidamente. Todo lo anterior ha sido caldo de cultivo para que en el Istmo de Tehuantepec se sucedan los conflictos. 
El más reciente se está viviendo en las inmediaciones de Dani Igú, que se traduce del diidxazá como “Cerro del Camote’, mismo que delimita los terrenos comunales de Juchitán y la Villa de San Blas Atempa.
Año con año, por el mes de noviembre se encaminan cientos de juchitecos en procesión religiosa, como parte del ciclo de festividades que culmina en la Vela Igú y en una alegre Regada de Frutas durante el mes de mayo. Se recorren caminos de tierra desde la cabecera hasta el pie del cerro, donde reposan varias cruces de madera, símbolo de la sacralidad del lugar.
Del cerro que es visitado anualmente también se extrae material pétreo para grandes obras de ingeniería. Recientemente se ha sobreexplotado dicho recurso, especialmente por la ampliación de la carretera que conducirá de Juchitán y Tehuantepec al aeropuerto del Istmo, que actualmente funciona como Base Aérea Militar número 02.
Pero también —al menos eso se comenta— la piedra que es explotada en el cerro se utiliza para la construcción de una subestación eléctrica que complementará el parque eólico ubicado en terrenos gestionados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que fueron donados hace décadas por Ixtaltepec, Comitancillo, San Blas y Juchitán para la habilitación del referido aeropuerto militar.
Ante lo anterior, decenas de campesinos de San Blas Atempa que habitan varios asentamientos cercanos han impedido los trabajos, pues consideran que afecta directamente su propiedad colectiva. Ello ha provocado represalias por políticos locales, movidos por ciertos intereses. 
El lunes, según comunicado de organizaciones populares, fueron detenidos Juan López López, Juan Jarquín López, José Luis López y David Hernández, por órdenes de Augusto Acevedo, presidente municipal de San Blas Atempa. Ello provocó la movilización de los pueblos de Puente Madera y Rancho Llano, que exigieron la excarcelación de los detenidos.
Este es un claro ejemplo de una pésima gestión. Y es posible que el asunto escale a niveles inesperados e indeseados, en caso de que no se atienda correctamente. 

Bienes comunales de Juchitán. ¿Tierra de todos?

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario en Julio/2013]

La historia guarda muchas ironías. Como el hecho de que un pueblo que se levantó en armas incontables veces para defender sus recursos naturales y su autonomía política, hoy viva presa de disputas vulgares por el poder y desconozca la extensión de sus bienes comunales. Así acontece en Juchitán, donde unos cuantos se alternan en la presidencia municipal y en donde pocas familias se benefician de la propiedad colectiva.

Se suspende proyecto de Eólica del Sur

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 19/Dic/2015]

El Juez Séptimo de Distrito en el Estado de Oaxaca, otorgó suspensión definitiva a las obras del parque de ‘Eólica del Sur’ en Juchitán. Así lo dio a conocer el Centro de Derechos Humanos Tepeyac.

Burla al pueblo juchiteco

Momento en que reclaman a miembros del Comité Técnico
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el jueves 16/Abr/2015] 

Una burda maniobra orquestó la tarde del martes 14 de abril el Comité Técnico de la Consulta al pueblo juchiteco para la instalación de un parque eólico, mismo que integra a autoridades de los tres niveles de gobierno. 

Pretextando que no llegó el traductor en lengua zapoteca, el Presidente Municipal de Juchitán, Saúl Vicente Vásquez, anunció la suspensión de la sesión del martes 14 de abril de 2015, a dos minutos de iniciada, y luego de la espera de más de dos horas por parte de quinientos juchitecos, así como de periodistas y observadores de la ONU y otras instancias nacionales y extranjeras de Derechos Humanos.

Los ‘asegunes’ de la Consulta Eólica

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 06/Abr/2015] 

Muy preocupados se encuentran los altos funcionarios que monitorean la primera Consulta indígena mexicana, según criterios del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y es que, por mucho que pretendan dar una impresión de confianza, temen que los actores políticos y sociales de Juchitán se enreden en una confrontación que termine en un rechazo colectivo.

Desesperación pro eólica

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 30/Mar/2015]

Sumamente desesperados se vieron los empresarios del rubro de la construcción que se movilizaron en días anteriores exigiendo que "inicien los trabajos" del parque de Eólica del Sur.

Queriendo demostrar enojo y fuerza, únicamente lograron evidenciar un berrinche torpe, que favorece principalmente a los opositores a dicho megaproyecto eólico.

La “izquierda” juchiteca y el radicalismo antieólico…

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 11/Mar/2015]

Los priístas gobernaron Juchitán por más de cuarenta años. Cuatro décadas fueron suficientes para que la sociedad los conociera como “PRI Huela”. El tricolor era sinónimo de obsoleto, debido a que bajo el discurso de revolución institucionalizada estaban los políticos que todo lo venden y todo lo corrompen.

Consulta inédita en Juchitán

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 21/Oct/2014]

El año pasado cambiaron algunas cosas en la ciudad zapoteca más poblada: Juchitán. Una de sus agencias, Álvaro Obregón, detuvo el proyecto eólico de Mareña Renovables que pretendía instalar aerogeneradores en la Barra de Santa Teresa perteneciente al municipio de San Dionisio del Mar; asimismo se vivió un fuerte enfrentamiento en la Séptima Sección de Juchitán durante el mes de marzo, a raíz de un nuevo parque eólico en terrenos de la ciudad.

Razones de fondo: COCEI vs Cabildo Comunitario

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 10/Mar/2014]

A raíz del conflicto en la Colonia Álvaro Obregón, agencia municipal de Juchitán, entre el Cabildo Comunitario de dicha comunidad y el Ayuntamiento de la cabecera, muchas personas se preguntan por qué un gobierno municipal que se dice de izquierda se confronta con un movimiento social que también podríamos catalogar como izquierdista.

Esta aparente contradicción se refleja en la actitud de algunas personas con respecto el conflicto. Hay quienes consideran que condenar los actos provocadores del Ayuntamiento es “políticamente incorrecto”, pues no se deben reprobar las acciones de un gobierno emanado del PRD-PT-COCEI. Otros, asimismo, creen que la satanización que los líderes políticos juchitecos han hecho del movimiento social de Álvaro Obregón es igualmente inadecuado.

¿Qué sucede entonces? ¿Por qué dos grupos que aparentemente deberían luchar por las mismas causas están confrontados? ¿Por qué un alcalde que se ostentó como defensor de los derechos de los pueblos indígenas, hace el papel de simple operador político al servicio de los grupos coceístas?

La razón es de fondo. Desde que la Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI) se reveló tal cual es, entró en una dinámica simple y meramente electoral. La COCEI se presentó, desde entonces, como un consorcio con muchas sucursales; cada una bajo la gerencia de un “líder histórico”, normalmente los expresidentes municipales de Juchitán. 

Los dirigentes coceístas se dedicaron a lanzar lemas de campaña y a cerrar carreteras, olvidándose de la verdadera lucha que reclamaban los pueblos istmeños en torno a la tierra y a la autonomía política. A los campesinos los volvieron clientes; personas dependientes de los estímulos económicos de la federación. A los pescadores y a los comerciantes les aplicaron la misma estrategia, de tal manera que los coceístas se dedicaron a “administrar” los problemas sociales con el objeto de movilizarse-negociar-cobrar ante los gobiernos en turno. De izquierda, pues, únicamente han tenido el nombre.

Con el grupo que se encuentra en Álvaro Obregón no podemos decir lo mismo. Aunque es muy joven, este movimiento ha demostrado que, al menos en lo interno, no desea la intromisión de entes ajenos. Tal fue la lucha contra Mareña Renovables. Ese episodio, que pudo haber unido a los dos grupos, sirvió más bien para dividirlos. Mientras los pescadores y campesinos de Guixhi ro’ (como se conoce a Álvaro Obregón en lengua zapoteca) defendían decididamente su territorio, los líderes de la COCEI les daban la espalda.

Cuando el conflicto estalló y vino la represión de la Policía Estatal, los “izquierdistas” de la COCEI no movieron un dedo por sus paisanos. Antes bien, parecieron ponerse del lado de las autoridades estatales y de Mareña Renovables. Eso provocó que la gente de Álvaro Obregón, agrupada en la Asamblea Comunitaria, decidiera repudiar a los políticos que antes habían respaldado.

Ése fue el costo que pagaron los líderes coceístas por su indiferencia: no ser admitidos más en el seno de una comunidad que los había apoyado por varios lustros. El movimiento antieólico respetó a sus paisanos coceístas, pero éstos no hicieron lo mismo y en lugar de reconocer las decisiones de la comunidad, optaron por provocarlos, convocando a elecciones cuando la Asamblea Comunitaria y el Consejo de Ancianos de Álvaro Obregón ya habían realizado una elección propia para elegir a un Cabildo Comunitario interno. 

Después vinieron los hechos violentos de la semana pasada, las notas en La Jornada, en Proceso, y pronunciamientos de Amnistía Internacional. Hasta el Obispo Emérito, Arturo Lona Reyes, emitió un comunicado respaldando a la comunidad zapoteca de Álvaro Obregón. Es ahora cuando más claro se muestra el verdadero rostro de la otrora digna COCEI.  

Habló el Obispo Emérito

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 07/Mar/2014]

Arturo Lona Reyes es un personaje respetado. Siendo Obispo en funciones de la diócesis de Tehuantepec siempre supo alzar la voz para denunciar los abusos que se cometían en contra de las poblaciones istmeñas.

En su momento apoyó la lucha campesina de la COCEI. Cobijó a sus líderes y defendió decididamente las razones de quienes en Juchitán de Zaragoza habían echado al PRI del poder local. Eso le valió algunos llamados de atención de sus superiores, quienes no dejaban de considerar imprudente pronunciarse en temas políticos.

Como Obispo Emérito ha sabido guardar el respeto a la investidura de las nuevas autoridades eclesiásticas. Vive, por tanto, retirado de los reflectores, mas no por ello, indiferente a los problemas sociales y espirituales de la grey.

Resulta importantísimo que una persona con su prestigio se pronuncie acerca del problema en la agencia municipal juchiteca Álvaro Obregón, donde una parte importante del pueblo ha dicho que no desea más intromisiones de los partidos políticos; donde, además, se reportaron hechos de violencia, luego de que las autoridades de Juchitán se empecinaran en realizar una elección donde no existían condiciones para ello.  

Reproduzco su mensaje dirigido al Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y a las principales autoridades políticas de los Estados Unidos Mexicanos:

“El Centro de Derechos Humanos “Tepeyac” del Istmo, A.C. y este servidor , nos dirigimos a ustedes de la manera más atenta para externar nuestra más profunda preocupación, ante las reiteradas y recientes agresiones realizadas contra la comunidad indígena zapoteca de Álvaro Obregón perteneciente al municipio de Juchitán de Zaragoza en el estado de Oaxaca, México.
“Ante las alarmantes noticias de violencia que se han generado en esa población y ante las reiteradas acusaciones de los comuneros de no ser atendidas sus demandas planteadas desde hace tiempo ante las instancias correspondientes y de sentirse agredidos al no reconocerles la elección de sus legítimas autoridades, llevadas a cabo por usos y costumbres el día 8 de diciembre del 2013, avaladas por los artículos 18, 33 y 34 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los pueblos indígenas, manifestamos nuestra preocupación e interés de que sean atendidas de manera inmediata y eficaz las demandas de los comuneros de Alvaro Obregón que facilite de nuevo el buen entendimiento y la paz entre los habitantes de esta comunidad.
“El Centro Diocesano de Derechos Humanos Tepeyac, de ninguna manera estamos con la violencia, porque la violencia engendra violencia. Estamos luchando por la paz, fruto de la justicia y el amor entre los pueblos. Ponderamos el pensamiento del Lic. Benito Juárez “El respeto al derecho ajeno, es la paz” Es por lo anterior que, con suma preocupación expresamos a ustedes nuestro más enérgico rechazo a las acciones de violencia cometidas contra la población indígena zapoteca de Álvaro Obregón que se organiza para la reconstitución comunitaria y para recuperar su sistema normativo indígena, ante lo cual, les instamos de manera respetuosa a:
“1.- Garantizar la seguridad e integridad física del Cabildo Comunitario y de la población de Álvaro Obregón, para el pleno disfrute de sus derechos, en el proceso de reconstrucción comunitaria y la defensa legítima de su derecho al Territorio.
“2.- Respetar el ejercicio del derecho del pueblo indígena Álvaro Obregón a determinar sus estructuras y a elegir la composición de sus instituciones de conformidad con sus propios procedimientos, a partir del reconocimiento del Cabildo Comunitario elegido en Asamblea General Comunitaria el pasado 8 de diciembre de 2013.
“3.- Activar el Mecanismo Nacional de Protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas con el objetivo de garantizar la seguridad de las y los defensores de derechos humanos integrantes de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio.
“4.- Reactivar las medidas de protección en favor de las personas integrantes de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio, cuya responsabilidad de implementación recae sobre el Gobierno del Estado de Oaxaca dentro de los expediente DDHPO/CA/004/RIJ(10)/OAX/2011 y DDHPO/070/RIJ/(10)/OAX/2012 de la Defensoría de Derechos Humanos el Pueblo de Oaxaca.
“5.- Realizar una investigación imparcial, expedita y apegada a los más altos estándares internacionales de derechos humanos, para sancionar de manera ejemplar a los responsables de las agresiones cometidas contra la población de Álvaro Obregón, Mpio. de Juchitán, Oaxaca, el pasado domingo 2 de marzo de 2014, y evitar así su repetición”.

Esperemos que la voz del Obispo emérito, Arturo Lona Reyes, sea atendida, ya que tal parece que los gritos del pueblo llano quieren ser acallados con la provocación y la violencia. 

Álvaro Obregón y la incongruencia de la izquierda juchiteca

Gubidxa Guerrero

Hace poco menos de cuatro décadas muchos estudiantes y campesinos juchitecos se unieron en torno al problema agrario. Dieron pequeñas batallas en cuestión de derechos laborales y del comisariado de bienes comunales. Posteriormente decidieron luchar por alcanzar el poder político, cosa nada sencilla en un escenario gobernado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Ese movimiento fue rápidamente descalificado. “Mariguanos”, “minoría violenta”, “desestabilizadores”, “vándalos” fueron adjetivos con que los llamó el gobierno de entonces. Algunos medios informativos hicieron eco de la versión oficial, sumándose a esta campaña de satanización que dio como resultado una represión todavía recordada. 

Energía limpia para todos

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 25/Feb/2014]

La región istmeña es una de las mejores zonas para generar energía a base de viento. Los ventarrones, de hasta 150 kilómetros por hora, que azotan la planicie costera, hacen propicio cualquier proyecto de producción de energía eléctrica mediante aerogeneradores. 

Lo anterior es una verdad confirmada. Tanto así, que desde hace al menos dos décadas iniciaron los preparativos para sembrar “ventiladores” por doquier. La Ventosa, La Venta, Unión Hidalgo, Ixtaltepec, Ixtepec, Juchitán, son poblaciones que han visto surgir de la nada distintos parques eólicos, algunos en las inmediaciones de sus sitios sagrados.

Sólo un proyecto ha sido cancelado: el de Mareña Renovables en la Barra de Santa Teresa, perteneciente al municipio de San Dionisio del Mar, pero conectado por tierra a la colonia Álvaro Obregón, de Juchitán. 

Afortunadamente la discusión ya no gira en torno a si producir energía eólica es ‘bueno’ o ‘malo’. Para quienes diariamente consumimos electricidad, constituye una incongruencia oponernos a un modo de generar energía limpia. Los argumentos, más bien, van en dirección a la manera en que se están construyendo varios parques eólicos, los beneficios no socializados, y las lagunas legales en torno a la posesión de la tierra.

Mucha gente dice “sí a los parques eólicos”, pero “no a los abusos de las transnacionales”. No hay ninguna contradicción en lo anterior. Pues en ninguna parte se estipula que las torres que producen energía a base del viento tengan que ser extranjeras o que no pueda existir un beneficio social más allá de la renta de la tierra o la contratación temporal de un porcentaje ínfimo de la población.

Hay preguntas elementales que se hace toda la gente: ¿por qué si el Istmo de Tehuantepec está inundado de aerogeneradores, la luz que pagamos es tan cara? Sencillamente, porque quienes la producen en nuestras tierras no lo hacen pensando en un beneficio colectivo o en el aprovechamiento de los habitantes, sino en clientes que ni siquiera viven en la región. Generalmente grandes empresas.
Debemos ir pensando en los mecanismos que permitan que la población local se beneficie directamente de los parques instalados en la zona. Sólo de esta manera podrá legitimarse un megaproyecto que está debilitando el tejido social en pro de satisfacer las necesidades del gran capital. 

Sembrando el divisionismo…

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 19/Dic/2013]

Los proyectos eólicos en la planicie costera de la región istmeña están a toda marcha. Con algunos problemas han logrado instalar cientos de torres generadoras de energía eléctrica, principalmente con capital extranjero.

Uno de estos “problemas” se llama Álvaro Obregón (o Guixhi ro’, en idioma zapoteco, que significa ‘monte grande’), agencia municipal de Juchitán, donde campesinos y pescadores se opusieron a la instalación del parque auspiciado por Mareña Renovables en terrenos de San Dionisio del Mar, pueblo huave colindante con Chicapa de Castro. 

Pese a las garantías del gobierno, la empresa tuvo que retirarse por la presión internacional y para evitar derramamiento de sangre. Esta “victoria” de los activistas antieólicos dio nuevos bríos a su causa, que permitió que en la Séptima Sección de Juchitán se creara un movimiento de oposición a un parque que se está levantando en las inmediaciones.

El tema ha cobrado más o menos relevancia, dependiendo el momento político del que hablemos. Recientemente supimos de la visita de algunos funcionarios de la Unión Europea que acudieron a las obras de Bi Hioxho, al poniente de Juchitán, donde además de corroborar que la zona se encuentra en la ruta ancestral de procesión de la Santa Cruz Guzebenda, también verificaron que se ha afectado al menos un pozo de agua, tal como dio a conocer un diario de circulación nacional.

Ahora, lo preocupante es el divisionismo que parece estar aumentando entre los mismos habitantes de Juchitán. Por un lado, un sector de pobladores de Álvaro Obregón (agencia municipal fundada hace aproximadamente ochenta años por soldados juchitecos bajo el mando de Heliodoro Charis Castro) opuestos al proyecto eólico de Mareña Renovables declaró que impedirá la pesca a habitantes de la Séptima Sección de Juchitán por, supuestamente, haber éstos aceptado apoyos de empresas eólicas para sus faenas diarias, tales como motores y/o lanchas.

Resulta alarmante que en aras de un idealismo mal entendido, se confronten los zapotecas de dos núcleos poblacionales que se dedican a la misma actividad; ya que la respuesta de quienes se sintieron agredidos fue inmediata, impidiendo la entrada de vehículos provenientes de Álvaro Obregón a la cabecera municipal.

Los grandes perdedores en esta disputa serán los mismos juchitecos, independientemente del grupo al que pertenezcan. Los ganadores indudables serán los políticos mañosos y las grandes empresas transnacionales, que seguirán haciendo de las suyas mientras los zapotecas se pelean. ¡Digamos no a la violencia entre hermanos! 

Aerogeneradores y nuevos conflictos

Fotografía.- Jacciel Morales
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 25/Nov/2013]

Se dice que las cosas no son buenas o malas por sí mismas, sino que depende mucho del lugar donde nos encontremos,  o sea, del cristal con que se mire. Viene esto a cuento por la polarización que provoca el tema de los aerogeneradores en la planicie costera del Istmo de Tehuantepec, región estratégica por muchas razones, entre ellas la producción de energía eléctrica.

Desde hace varias décadas, gobiernos, científicos e inversionistas de todo el mundo vieron en nuestra región un potencial grande para el desarrollo. Y no sólo por los fuertes ventarrones que azotan la llanura durante buena parte del año, sino por la situación geoestratégica que ocupamos: estamos ubicados entre dos océanos, tenemos uno de los puertos más importantes del pacífico (Salina Cruz), poseemos selvas (los chimalapas), recursos humanos (más de un cuarto de millón de gente trabajadora), estamos en una planicie, etc. etc. Ya desde la época prehispánica la llanura istmeña era codiciada por muchos pueblos; siempre por las mismas razones: situación estratégica y recursos naturales. Que no nos extrañe, entonces, que estemos en el ojo del huracán.

Desafortunadamente, medio mundo sabe del valor del suelo que pisamos y de los recursos que poseemos, menos nosotros. La ignorancia que priva en amplios sectores de la región, hace que asumamos posturas livianas, o que emitamos juicios de forma simplista, condenando o aplaudiendo cualquier proyecto que se nos presente.

No toda inversión privada es mala o buena. Hay quienes satanizan la inversión extranjera, porque así lo han escuchado en la televisión o en los megáfonos que acompañan las marchas. Otros, por el contrario, santifican la iniciativa privada, pues para estas personas todo lo que huela a intervención estatal es negativo. 

Quién no ha escuchado frases como: “No a los aerogeneradores”, “No a las empresas españolas”, “No al saqueo del Istmo”; como si la producción eléctrica a base de viento fuera mala. Es irónico que grupos que se dicen ecologistas se opongan a uno de los métodos más limpios de generar energía. Pero, por otro lado, existe gente que dice: “Sí a la inversión”, “Sí a la generación de empleo”, “Sí a la modernización”, como si el proyecto eólico fuera una bendición sin mayores consecuencias negativas.

El asunto va más allá de instalar miles de aspas. Se trata también de los conflictos que esto puede provocar a nivel comunal; ya que después de que los terrenos aumentaron su valor, han resurgido muchos problemas por límites, como en el caso de Santa María y San Mateo del Mar, pueblos huaves hermanos, cuyos habitantes no se pueden ver por las disputas territoriales. También se ha sabido de casos en que las autoridades ejidales de ciertos pueblos han firmado convenios a espaldas de sus representados.

Lo que vemos es apenas el comienzo del proyecto. Hoy en día Juchitán, Unión Hidalgo, El Espinal e Ixtaltepec ya cuentan con aerogeneradores. Pronto los tendrán algunos otros municipios, y se construirán nuevos parques en las poblaciones citadas primeramente. 

Donde hay intereses económicos suele haber conflictos. Por lo pronto, baste con reafirmar eso. Más adelante tendremos oportunidad de analizar más a fondo las implicaciones legales, ecológicas, económicas y hasta históricas, por la construcción de los parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec.

De caminos y aerogeneradores

Deterioro del camino Juchitán-Unión Hidalgo
Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 14/Nov/2013]

La carretera Juchitán‐Unión Hidalgo es una de las más transitadas de la región istmeña. Por el asfalto pasan desde camiones de pasajeros, motocicletas y autos particulares, hasta pesados vehículos de carga.

A pesar del tráfico abundante, las autoridades no siempre se ocupan de darle mantenimiento a este camino. Los jóvenes estudiantes y la clase trabajadora deben padecer los múltiples baches en el tramo de casi 20 kilómetros.

Hace algún tiempo comenzaron a planearse los trabajos para la construcción de un parque eólico al oriente de Juchitán. La empresa Gas Natural Fenosa tenía pensado introducir su pesada maquinaria por el camino Juchitán‐Playa San Vicente. Sin embargo, por la oposición de un sector de la población, tal opción se canceló. Entonces, las empresas subcontratadas para construir el parque eólico optaron por utilizar la carretera Juchitán‐Unión Hidalgo.

El proyecto es multimillonario. La cantidad de vehículos con materiales para la construcción de los grandes aerogeneradores ha sido cuantiosa. En las madrugadas hemos sido testigos de la fila de camiones de carga que transitan por el lugar.

La afectación de este camino es más que evidente. La relación entre el parque eólico y el deterioro de la carretera es clara; por lo que es sensato preguntar ¿de qué manera la empresa Gas Natural y sus filiales constructoras están compensando el maltrato que sus obras propician?

Muchos son los beneficios que han venido anunciando los promotores de los proyectos eólicos en la región istmeña. Pintan un mundo idílico en el que una amplia zona caótica, a merced de líderes corruptos, se desarrollará como por arte de magia. No falta quien crea ingenuamente estás versiones; pero la realidad de este caso nos permite conocer el “progreso” del que se nos habla.

Si las empresas eólicas no son capaces de reparar una importante carretera que contribuyeron a deteriorar, ¿serán capaces de brindar algún beneficio comunitario? Los hechos hablan. No es tarde para que compensen esta equivocación que está generando un serio malestar entre quienes utilizan diariamente esta carretera.

“Que suspendan las obras”: Alejandro Solalinde

Alejandro Solalinde, durante las pláticas
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 14/Ago/2013]

El martes 13 de agosto se realizó una reunión de "alto nivel", entre representantes de la Asamblea del Pueblo Juchiteco (APJ).el gobierno del Estado de Oaxaca y de la Federación. La sede fue el Hotel Calli, en la ciudad de Santo Domingo Tehuantepec.
     Es la segunda reunión tripartita, y la tercera desde que el Padre Alejandro Solalinde, Premio Nacional de Derechos Humanos, tomó la estafeta en la mediación de este conflicto. Recordemos que estas mesas de diálogo comenzaron el mismo día del intento de desalojo del retén en la Séptima Sección de Juchitán por parte de la policía estatal, el martes 26 de marzo del presente año, que arrojó como saldo decenas de policías y civiles heridos, y una mujer policía retenida.
     En los primeros encuentros quedó de manifiesto la voluntad de los integrantes de la Asamblea, pues además de liberar al elemento policiaco retenido, entregaron la maquinaria pesada que se encontraba a las afueras de la ciudad de Juchitán, en el camino que conduce a Playa San Vicente.
     Después de cuatro meses infructuosos, durante los que han continuado las obras del parque eólico en la zona sureste de Juchitán; después de varias amenazas y agresiones hacia algunos miembros de la APJ, volvió a retomarse el diálogo como una manera de conseguir la paz y la tranquilidad que esta ciudad zapoteca merece.
     La Asamblea pidió una muestra de buena voluntad. Sus voceros argumentaron que para alcanzar acuerdos que respeten la voluntad del pueblo, es necesario que se suspendan temporalmente las obras en el parque eólico Bi Hioxho. Para decirlo en términos metafóricos: no pueden discutirse los derechos de propiedad de un pastel, cuando una de las partes se lo está comiendo...
     Los representantes de las autoridades estatales y federales pidieron más tiempo para comunicarse con sus superiores y platicar con la empresa sobre este asunto. Sin embargo, decenas de miembros de la Asamblea consideraron que ha sido larga la espera, y que mientras se prolongan las pláticas, los trabajos en el parque eólico continúan a toda marcha.
     El padre Alejandro Solalinde dijo que es testigo de la disposición de los juchitecos para llegar a un acuerdo; y que es importante que suspendan las obras como una condición fundamental para que el diálogo continúe. Para ilustrar la alevosía con la que se conducen algunos negociadores de las empresas eólicas, refirió su propio ejemplo, ya que en un municipio istmeño él mismo apareció como "comunero" que aceptaba la instalación de un parque. También dijo que es el diálogo y la negociación la arena donde debe dirimirse este conflicto.
     Al final, la reunión se suspendió abruptamente. Los integrantes de la APJ propusieron acudir al lugar de los hechos para que los representantes gubernamentales constaten la verdad de sus dichos, y la manera en la que las empresas eólicas utilizan los recursos públicos para sus fines, ya que los terrenos de construcción están siendo resguardados por policías estatales.
     Al momento de redactar esta columna, varios vehículos, con decenas de pobladores y representantes del gobierno, se dirigían a la zona sur de Juchitán. Todo puede suceder.

En busca de acuerdo

Imagen de la reunión en la parroquia del Señor de Esquipulas,
Séptima Sección de Juchitán. 
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 21/Jul/2013] 

Ayer domingo se realizó una reunión peculiar. En la Parroquia del Señor de Esquipulas, ubicada en la Séptima Sección de Juchitán, se dieron cita integrantes de la Asamblea del Pueblo Juchiteco (APJ), líderes campesinos y  propietarios de tierras en donde pretende construirse uno de los tantos parques eólicos en el Istmo.
     Dicha reunión también contó con la presencia del Padre Alejandro Solalinde, defensor de los derechos humanos, reconocido mundialmente por su apoyo a los inmigrantes centroamericanos en el albergue ‘Hermanos en el camino’.
     Hubo opiniones encontradas. Después de todo, fue un espacio donde aceptaron participar personas con posiciones reconocidas a favor o en contra del proyecto eólico en la zona sur de Juchitán.
     Mientras que los miembros de la APJ argumentaban en contra, había algunos propietarios que daban razones a favor. El clima de cordialidad imperó, lo que es síntoma de nuevos tiempos en la tierra de José Gregorio Meléndez.
     El doctor Valentín Toledo Gómez fue uno de los participantes. Él es coordinador del Frente Amplio Juchiteco, organización que presentó una planilla independiente en las pasadas elecciones municipales. A título personal pidió mirar con detenimiento los distintos aspectos de los proyectos eólicos, pues la información es la base de cualquier toma de decisión. “Una vez que sepamos en qué consisten las ventajas y desventajas, podremos decidir colectivamente si el proyecto se realiza o no. Pero lo que estuvo mal, desde el principio, es que se hubiera querido implementar un parque eólico sin consultar al pueblo, que es el dueño último de la tierra, del aire y que sentirá los impactos ambientales que se deriven”, afirmó contundente el doctor Valentín.
     El tema seguirá dando de qué hablar. La Séptima Sección es una zona sensible en la metrópoli juchiteca, tal como quedó demostrado el pasado 26 de marzo, en que un intento de desalojo por parte de las corporaciones policíacas terminó en enfrentamiento de consecuencias lamentables.
     Se reconoce la actitud conciliadora de las partes. Los acuerdos no se construyen de un día para otro; pero mediante la palabra puede llegarse a puntos en común. De lo que se trata es que no sólo se generalicen las pérdidas, sino de que se propicie el bienestar colectivo. Felicitamos este esfuerzo.