Memorias del Barrio Guendalisaa II: Gonzalo Pineda de la Cruz



Por Gubidxa Guerrero Luis

Cuando niño, fue común que en las fiestas de quince años, aniversarios de bodas, cincuenta años u otras celebraciones, los vecinos de las calles céntricas de Juchitán --entre la Segunda y Tercera Sección de lo que ahora hemos dado el nombrar Barrio Guendalisaa--, bailaran al ritmo de valses originales creados por un compositor excepcional llamado Gonzalo Pineda de la Cruz, más conocido como Ta Chalo Pineda o Ta Chalo Bola.

Delfina es quizás su vals más famoso, inspirado en la mujer de su vida, de igual nombre, apellidada Esteva Martínez, con quien se casó el 26 de mayo de 1952.

Batalla del 5 de septiembre de 1866: fin de la Guerra Civil entre Tehuantepec y Juchitán


Gubidxa Guerrero Luis 

A la distancia, resulta más difícil entender los actos heroicos del pasado. Pareciera que necesitáramos oler la pólvora, escuchar los quejidos de los heridos y el tronido de las balas para dimensionar las gestas.

El Istmo de Tehuantepec es un país aparte, como bien han referido las personas que conocen la región. Desde tiempos prehispánicos fue una zona que disfrutó de plena independencia, inclusive frente al furioso azteca, a quien derrotó en Dani Guiengola ('Montaña de la Piedra Grande').

El despertar del jaguar: Oaxaca golpea de nuevo a Juchitán


Por Gubidxa Guerrero Luis

A un día del 160 aniversario de la Batalla del 5 de septiembre de 1866 --cuando zapotecas istmeños derrotaron a un ejército extranjero que venía a someterlos por la fuerza--, el poder político que hoy despacha desde Oaxaca de Juárez decidió, otra vez, medir fuerzas con el pueblo juchiteco.

Esta vez no llegaron soldados franceses ni austriacos, sino siete funcionarios de Bomberos de Oaxaca. El resultado, sin embargo, fue el mismo: Juchitán no se dejó.

Personal enviado desde la capital oaxaqueña se presentó en las instalaciones del Heroico Cuerpo de Bomberos de Juchitán para notificar la destitución de su director, Francisco Vásquez Jiménez (Paco Vásquez para quienes lo conocen desde hace años como locutor en lengua zapoteca y, sobre todo, como el hombre que construyó esa corporación prácticamente desde cero). La reacción fue inmediata: bomberos, ciudadanos, profesionistas y empresarios se concentraron en la estación para impedir el relevo, y la tensión escaló hasta la retención de los siete funcionarios estatales dentro del inmueble.

El Istmo de Tehuantepec durante la Guerra de Independencia de México


Lejanos vemos los hechos de armas de 1810 en el pueblo de Dolores, cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla arengó a la población durante la madrugada del 16 de septiembre de 1810. Lejanos en el tiempo y en la distancia.

Los habitantes del Istmo de Tehuantepec mantenemos viva nuestra historia oral. Las gestas de los antepasados se transmiten de generación en generación, de abuelos a nietos, de padres a hijos. Todavía resuenan los nombres de Máximo Ramón Ortiz, Remigio Toledo y Juana C. Romero, en Tehuantepec. De José Gregorio Meléndez, Albino Jiménez o el Licenciado Che Gómez, en Juchitán, se entonan hasta corridos. Sin embargo, poco recordamos sobre la participación de los pueblos istmeños en la Guerra de Independencia de Nueva España. Acaso algunas anécdotas sueltas.

Afortunadamente varios cronistas locales como Gilberto Orozco y Germán López Trujillo, de Juchitán; o Herón Ríos Núñez, de Ixtaltepec, recabaron información de ancianos que eran niños cuando la batalla del 5 de septiembre de 1866 y que, por tanto, de sus abuelos escucharon historias de cuando en 1813 el Capitán General Don José María Morelos y Pavón envió a la Provincia de Tehuantepec a Mariano Matamoros, otro independentista destacado, segundo al mando en el movimiento insurgente. Para mayor fortuna, historiadoras como Leticia Reina o Laura Machuca han profundizado en el pasado de la región, además de investigadores locales como Mario Mecott y Víctor de la Cruz.