Por Gubidxa Guerrero Luis
Hace algunos ayeres, cuando el PRI era todopoderoso, el ilustre abogado, político e historiador mexicano Jesús Reyes Heroles dijo: “seremos inflexibles en la defensa de las ideas, respetuosos en las formas, pues en política, frecuentemente, la forma es fondo”. La frase sigue siendo útil para entender que un gesto, una pausa o una fórmula verbal pueden decir tanto, o más, que una declaración abierta.
Recientemente, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, invitó a la entonces presidenta de Morena, Luisa María Alcalde Luján, a integrarse a la Consejería Jurídica de la Presidencia. Para hacer efectiva esa invitación, Alcalde tendría que dejar el cargo en vísperas de la definición de candidaturas a los principales puestos de elección popular rumbo a 2027.
“Como le dije a ella: ‘Deme un ratito para pensarlo; ya la buscaré’”, refirió haberle comentado a la titular del Poder Ejecutivo. Esa frase, pronunciada ante los medios, quedó grabada como un momento inusual en la cultura política mexicana, donde las invitaciones presidenciales suelen encontrar respuestas inmediatas y deferentes.



