La gota que derramó el vaso: cuando los votos no alcanzan


Por Gubidxa Guerrero Luis

El miércoles 23 de septiembre de 2026, Juchitán amaneció con una noticia que pocos creyeron al principio: el presidente municipal Miguel Sánchez Altamirano, Miguel Quetu, había sido detenido. Lo capturaron mientras se desplazaba por la ciudad que gobierna, en un operativo conjunto de la Marina, la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana que encabeza Omar García Harfuch. Con él cayó Carlos Alberto “N”, alias La Parca. La acusación: extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado. La autoridad los vincula con Los Cromos, célula señalada como brazo del CJNG en el Istmo de Tehuantepec, dedicada al cobro de piso, el narcomenudeo, el tráfico de personas y el homicidio.

Árboles genealógicos de familias del Istmo de Tehuantepec



*Elaboración de árboles genealógicos documentados de familias juchitecas e istmeñas. 

¿QUÉ INCLUYE?
- Árbol genealógico completo y diseñado (formato digital de alta calidad, PDF y versión para imprimir).
- Fuentes documentales consultadas (Registro Civil y archivos parroquiales, según disponibilidad).
- Un relato, ensayo breve o cuento familiar que recupere y fortalezca el lazo afectivo y cultural.
- Entrevistas por WhatsApp para reunir información oral y memorias familiares.
- Certificación del Centro Cultural Herón Ríos A.C.

Los 'Auxiliares de Dios' y la reconfiguración del tablero geopolítico


Por Gubidxa Guerrero Luis

Cuando el Profeta Muhammad y la naciente comunidad islámica partieron de La Meca hacia Medina en el año 622 d.C., fueron recibidos por dos grandes tribus de origen yemení: los Banu Aws y los Banu Khazraj, conocidos desde entonces como los Ansar ('auxiliares' o 'ayudantes').

Para facilitar la integración, Muhammad "emparejó" a cada emigrante con un anfitrión medinés (Ansari), en un vínculo fraterno que implicaba compartir hogar, bienes y sustento. Según numerosas fuentes chiíes y suníes, el Profeta se emparejó a sí mismo con Alí ibn Abi Talib, su primo hermano y yerno, padre de sus nietos Hasan y Husein. Años después, según la tradición, al partir hacia la expedición de Tabuk (630 d.C.) y dejar a Alí al frente de Medina, le dijo: «Tu posición respecto a mí es como la de Aarón respecto a Moisés, salvo que no habrá profeta después de mí».

De pueblo a pueblo, o de cuando San Juan Chamula se hermanó con Juchitán



Por Gubidxa Guerrero Luis

Hoy se cumplen nueve años de la noche en que la tierra dijo Xu y Juchitán dejó de ser la misma ciudad. El terremoto del 7 de septiembre de 2017 no solo tumbó paredes: abrió, también, una vena de solidaridad que merece ser contada. Entre los miles de testimonios, fotografías y crónicas que documentaron aquellos días hay un episodio que no llegó a los periódicos ni a las revistas. 

Memorias del Barrio Guendalisaa II: Gonzalo Pineda de la Cruz



Por Gubidxa Guerrero Luis

Cuando niño, fue común que en las fiestas de quince años, aniversarios de bodas, cincuenta años u otras celebraciones, los vecinos de las calles céntricas de Juchitán --entre la Segunda y Tercera Sección de lo que ahora hemos dado el nombrar Barrio Guendalisaa--, bailaran al ritmo de valses originales creados por un compositor excepcional llamado Gonzalo Pineda de la Cruz, más conocido como Ta Chalo Pineda o Ta Chalo Bola.

Delfina es quizás su vals más famoso, inspirado en la mujer de su vida, de igual nombre, apellidada Esteva Martínez, con quien se casó el 26 de mayo de 1952.

Ta Chalo fue un hombre sumamente conocido. Tanto así que su domicilio, ubicado en el Callejón de los Leones, entre Hidalgo y Aldama, sigue sirviendo como punto de referencia, sea para orientar a los visitantes o para dar una pista certera a los taxistas; aunque las nuevas generaciones no hayan tenido oportunidad de conocerlo personalmente, porque falleció el 24 de octubre de 1994.

Los trovadores juchitecos de antaño no se dedicaban exclusivamente a dicho arte, como puede suceder actualmente. Había matanceros, comerciantes, huaracheros, palmeros o profesionistas. Ta Chalo fue artesano orfebre, de donde recibió el mote bola, ya que gustaba de elaborar bolas o ‘dormilonas’, como se dice comúnmente.

Nació el 5 de septiembre de 1932 en avenida Aldama, número 44, una de las vialidades donde actualmente sus habitantes conforman la Junta Vecinal Guendalisaa A.C. Hijo de Vicente Pineda y Severina de la Cruz, aprendió a leer y a escribir mediante la Cartilla de San Miguel, con la maestra Juana Webster. La escuela elemental la realizó en dos célebres instituciones juchitecas: la Escuela Peralta (hoy “Daniel C. Pineda”) y el Centro Escolar Juchitán. En aquel entonces la primaria era un lujo al que no todos podían acceder; por lo que Gonzalo tuvo que vender pan por las mañanas, para acudir a la escuela por las tardes.

Tuvo siete hermanos: Miguel, Juan, Antolín, Sobeida, Gustavo, Gustavo e Isaúl. Aunque parezca un error de escritura, en realidad Ta Chalo tuvo dos hermanos con el mismo nombre (Gustavo), uno de los cuales falleció de pequeño, mientras que el otro fue asesinado de joven, durante un mitin en El Calvario, el 20 de noviembre de 1975, dando nombre a uno de los asentamientos más grandes al norte de la ciudad: la colonia Gustavo Pineda de la Cruz.

Como a todo juchiteco, le llamaba la atención la música. Tuvo la suerte de que un primo y vecino, llamado Antonio Santiago Pineda, conocido como Ta Toño Riri, le enseñara a tocar la guitarra, por lo que nuestra ciudad ganó a uno de sus mejores compositores.

Desde entonces no dejó de asistir a programas radiofónicos y amenizar algunos eventos cívicos, ya que entre sus composiciones se encuentra una canción dedicada a los héroes del 5 de septiembre de 1866, fecha en que tropas zapotecas istmeñas derrotaron a los imperialistas europeos que eran apoyados por mexicanos conservadores.

Ta Chalo Pineda dio a San Francisco Ixhuatán su himno; un son denominado La Ixhuateca (no confundir con ‘La Ixhuateca’ de dominio popular, al que Andrés Henestrosa puso letra), que en alguna parte dice: “La Virgen tu adoración/ lindo pueblo de mi corazón/ siempre llego a ti/ con la devoción/ de llevar su santa bendición”.

Compuso decenas de canciones más, como Culpable el destino, Juchitán de las flores, Chipehua, Pretensión, Corrido a Chito Ríos, así como valses y sones.

Ta Gonzalo Pineda de la Cruz fue, además de hombre talentoso, persona afortunada, ya que tuvo la suerte de ganar un millón de pesos en un sorteo, mismos que invirtió en su taller de orfebrería y en su joyería.

Procreó con Na Delfina Esteva once hijos: Armando, María Cruz, Sobeida, Gloria, Azalea, Dalia, Martha Elba, Gonzalo, Raúl, Julio César y Vicente Pineda Esteva, de los cuales sobreviven nueve, puesto que Sobeida y Martha Elba fallecieron hace mucho tiempo.

Ta Chalo fue una persona alegre. Se le recuerda con su guitarra o acompañado de algún trío o, inclusive un mariachi, no tan común en la región istmeña.

Ojalá nuestros contemporáneos sepan brindar el justo tributo a este juchiteco destacado, que vivió y murió en el Callejón de los Leones, entre cantos de pájaros y el cariño de sus hijos y nietos; que gozó del aprecio de sus vecinos y de toda la comunidad.


Sea este texto, basado en la investigación de Yéssica Castillo Luis, alumna de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), campus Ixtepec, un pequeño tributo a Ta Chalo Bola, músico y compositor zapoteca.


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Texto publicado el sábado 5 de septiembre de 2026 en Tinta Brava e Istmo Press. Publicado originalmente en Cortamortaja el sábado primero de abril de 2017. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. Enlaces: https://www.facebook.com/share/p/197TPnB8yC/, https://www.facebook.com/share/p/1Ad8ULYGyu/,  https://www.cortamortaja.com.mx/opinion/3218-memorias-del-barrio-guendalisaa-ii-gonzalo-pineda-de-la-cruz-faro-cultural

Batalla del 5 de septiembre de 1866: fin de la Guerra Civil entre Tehuantepec y Juchitán


Gubidxa Guerrero Luis 

A la distancia, resulta más difícil entender los actos heroicos del pasado. Pareciera que necesitáramos oler la pólvora, escuchar los quejidos de los heridos y el tronido de las balas para dimensionar las gestas.

El Istmo de Tehuantepec es un país aparte, como bien han referido las personas que conocen la región. Desde tiempos prehispánicos fue una zona que disfrutó de plena independencia, inclusive frente al furioso azteca, a quien derrotó en Dani Guiengola ('Montaña de la Piedra Grande').

El despertar del jaguar: Oaxaca golpea de nuevo a Juchitán


Por Gubidxa Guerrero Luis

A un día del 160 aniversario de la Batalla del 5 de septiembre de 1866 --cuando zapotecas istmeños derrotaron a un ejército extranjero que venía a someterlos por la fuerza--, el poder político que hoy despacha desde Oaxaca de Juárez decidió, otra vez, medir fuerzas con el pueblo juchiteco.

Esta vez no llegaron soldados franceses ni austriacos, sino siete funcionarios de Bomberos de Oaxaca. El resultado, sin embargo, fue el mismo: Juchitán no se dejó.

Personal enviado desde la capital oaxaqueña se presentó en las instalaciones del Heroico Cuerpo de Bomberos de Juchitán para notificar la destitución de su director, Francisco Vásquez Jiménez (Paco Vásquez para quienes lo conocen desde hace años como locutor en lengua zapoteca y, sobre todo, como el hombre que construyó esa corporación prácticamente desde cero). La reacción fue inmediata: bomberos, ciudadanos, profesionistas y empresarios se concentraron en la estación para impedir el relevo, y la tensión escaló hasta la retención de los siete funcionarios estatales dentro del inmueble.

El Istmo de Tehuantepec durante la Guerra de Independencia de México


Lejanos vemos los hechos de armas de 1810 en el pueblo de Dolores, cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla arengó a la población durante la madrugada del 16 de septiembre de 1810. Lejanos en el tiempo y en la distancia.

Los habitantes del Istmo de Tehuantepec mantenemos viva nuestra historia oral. Las gestas de los antepasados se transmiten de generación en generación, de abuelos a nietos, de padres a hijos. Todavía resuenan los nombres de Máximo Ramón Ortiz, Remigio Toledo y Juana C. Romero, en Tehuantepec. De José Gregorio Meléndez, Albino Jiménez o el Licenciado Che Gómez, en Juchitán, se entonan hasta corridos. Sin embargo, poco recordamos sobre la participación de los pueblos istmeños en la Guerra de Independencia de Nueva España. Acaso algunas anécdotas sueltas.

Afortunadamente varios cronistas locales como Gilberto Orozco y Germán López Trujillo, de Juchitán; o Herón Ríos Núñez, de Ixtaltepec, recabaron información de ancianos que eran niños cuando la batalla del 5 de septiembre de 1866 y que, por tanto, de sus abuelos escucharon historias de cuando en 1813 el Capitán General Don José María Morelos y Pavón envió a la Provincia de Tehuantepec a Mariano Matamoros, otro independentista destacado, segundo al mando en el movimiento insurgente. Para mayor fortuna, historiadoras como Leticia Reina o Laura Machuca han profundizado en el pasado de la región, además de investigadores locales como Mario Mecott y Víctor de la Cruz. 

'Teresa', en voz de Armando Sánchez Martínez

  
Para escuchar y/o descargar Teresa, pincha el siguiente enlace: 


Por Gubidxa Guerrero Luis

Nació el 27 de agosto de 1976 en la Séptima Sección de Juchitán, en la calle Melchor Ocampo (entre Constitución y 2 de Noviembre), y creció rodeado de guitarras y trovadores bohemios.

Desde niño, Armando Sánchez Martínez, escuchó a su tío y a sus primos, guitarristas que dejaban sus instrumentos en casa de su abuela. También escuchaba las grabaciones de César López, que llegaban como un acontecimiento a la Séptima Sección. "Mi mamá era pescadora y falleció joven. Escuchábamos mucho a César López", recuerda.

Discriminación en Xalitla o de cuando las instituciones fallan a los pueblos originarios


Por Gubidxa Guerrero Luis

Un día antes de la clausura de fin de cursos, la profesora le dijo a mi hijo, y luego le confirmó a mi esposa por mensaje de voz, que si el niño no llevaba zapatos negros no podría participar en el acto protocolario. Tenía dos semanas ensayando el poema del homenaje. Tenía uniforme completo y corte de cabello reglamentario. No le faltaba nada, salvo el color exacto del calzado.

Como padres, aceptamos la exigencia sin discutir. No quisimos crear controversia ni afectar el ambiente de la escuela. Esa mañana, el niño fue de todos modos a entregar unos papeles y un regalo para su maestra, y luego se quedó en casa mientras sus compañeros participaban en la clausura del ciclo escolar. Se entristeció, aunque lo tomó "bien". Anoche me disculpé con él por no haber hecho más.