Por Gubidxa Guerrero Luis
Septiembre es un mes de doble rostro para Juchitán.
En septiembre de 1866, los zapotecas istmeños derrotaron a un ejército extranjero que venía a imponerles un orden ajeno. Esa victoria se convirtió en símbolo de resistencia y de identidad.
Ciento cincuenta y un años después, en septiembre de 2017, la tierra misma se sacudió. Los sismos del 7, del 19 y del 23 dejaron la ciudad en escombros y a su gente marcada por el duelo y la reconstrucción.
Ahora, en septiembre de 2026, Juchitán vuelve a temblar. Esta vez no son cañones ni placas tectónicas: son terremotos políticos. El 23 de este mes detuvieron al presidente municipal Miguel Sánchez Altamirano, acusado de extorsión agravada y de vínculos con una célula delictiva que opera en la región. Dos días después, el Congreso del Estado declaró la desaparición de poderes del Ayuntamiento. Y esa misma noche, el gobernador Salomón Jara Cruz, a través de la secretaría de gobierno, designó a Francisco Vásquez Jiménez, Paco Vásquez, como Comisionado Municipal Provisional.









