Por Gubidxa Guerrero Luis
Entre los zapotecas y otras civilizaciones del orbe, el púrpura es un color sagrado. Con la sangre extraída de un caracol que habita en las costas del Istmo de Tehuantepec, tiñeron los ropajes papales en tiempos de la Colonia. Mucho antes, ya habían llenado de color los suntuosos trajes de las monarquías indianas, como la que gobernó en Monte Albán.
