Por Gubidxa Guerrero Luis
Entre los zapotecas y otras civilizaciones del orbe, el púrpura es un color sagrado. Con la sangre extraída de un caracol que habita en las costas del Istmo de Tehuantepec, tiñeron los ropajes papales en tiempos de la Colonia. Mucho antes, ya habían llenado de color los suntuosos trajes de las monarquías indianas, como la que gobernó en Monte Albán.
En Juchitán, donde vio la luz primera Miguel Ángel Charis, el color púrpura aún se utiliza para ocasiones solemnes. También en momentos de luto, denotando el carácter sagrado del tránsito de una vida a otra.
El mismo uso parece darle el artista que nos convoca a movernos de la fantasía a la realidad, quien nos abre las puertas a un mundo mágico donde mentira y verdad se entrelazan con viveza y formas surrealistas.
Estas obras de reciente creación presentan payasos en bicicletas, tableros de ajedrez y aves que parecen contar historias, reflejando el delicado equilibrio entre el sueño y la vida cotidiana.
Inspirado por sus raíces, Charis lleva a los lienzos la fuerza y la riqueza del Istmo: la energía de su tierra, el vuelo de sus sueños y las dualidades que dan forma a la existencia. Como en las Velas juchitecas, donde lo ordinario se convierte en maravilla, estas piezas nos invitan a sentir y nos siembran emociones.
Los tonos que emplea nos abrazan con calidez, creando un espacio para que cada quien descubra su propia conexión con la magia.
Te invitamos a transitar despacio por esta muestra. A despertar paulatinamente a la realidad del autor. (¿O a sus fantasías?) Que las pinceladas de Miguel Ángel Charis te inspiren y te hablen desde el corazón.
*Esta exposición, inaugurada el sábado 13 de septiembre de 2025 en la Galería Dimotrova, de San Felipe del Agua, podrá ser apreciada en su última semana de exhibición. Aproveche la oportunidad.
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Texto publicado el sábado 04 de octubre de 2025 en Cortamortaja. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. Enlace: https://www.facebook.com/share/p/1ChrQoKgPf/



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