La nueva vida: relato de Ta Juventino Jiménez

Ta Jove y Gubidxa Guerrero en Álvaro Obregón. 2004
Gubidxa Guerrero


A Ta Jove, ejemplo de templanza, 
memoria de los binnizá.
A Na Lugarda Charis, 
con mi afecto y agradecimiento 
por encaminarme a Gui’xhi ro’.

Entre las tantas historias que se cuentan del valeroso 13° Batallón comandado por el General juchiteco Heliodoro Charis Castro, no se incluye una que me relató un superviviente de la batalla de Taquijaringa, Durango: Ta Juventino Jiménez. Es tanto un episodio histórico que hasta el momento se mantenía oculto, como un relato que, a manera de anécdota, puede enriquecer el acervo que de nuestros soldados tenemos.

Ta Jove, como le decían, era un respetado anciano de Xadani que pasaba sus días en la ex Colonia Agrícola Militar Álvaro Obregón, fundada por el General Charis y los guerreros que allá en el norte combatieron. Falleció hace algunos años, pero la memoria y la capacidad analítica que a sus más de noventa años conservó este soldado zapoteca, era sorprendente. El humor y fortaleza tan característicos de la gente más antigua pervivió en él. Así, me contó la siguiente vivencia llamándola “La nueva vida”. 

Heliodoro Charis Castro y el “Plan de San Vicente”

Gubidxa Guerrero Luis

Todo istmeño ha escuchado hablar del General Charis. Su fama llega incluso a otras regiones de nuestro país, casi siempre en la forma de chiste o mofa. Como si fuéramos grandes literatos, manejadores hábiles del idioma castellano, nos burlamos del soldado que siempre se expresó en zapoteco, su lengua madre. Sin ningún recato nos reímos de lo que ‘cuentan’ que dijo: anécdotas que giran en torno a su deficiencia para hablar el español.

Pero, ¿sabemos qué hizo este hombre? ¿Conocemos su vida o su obra? Sin habernos percatado, en los pueblos del Istmo muchos estamos en deuda con él. Oficialmente, se tiende a resaltar su vida como la del militar valiente al servicio de los gobiernos postrevolucionarios, o como la del General de División que jamás perdió una batalla. Pero Charis también fue guerrillero; enarboló las banderas históricas de autodeterminación étnica, como hicieron antes que él José Gregorio Meléndez, Máximo Ramón Ortiz, o el Licenciado José F. Gómez.