Por Gubidxa Guerrero Luis
El fútbol tiene la capacidad de reflejar las pasiones y las heridas de una nación. Cuando la selección de Irán saltó al campo en la Copa Mundial 2026, no solo llevaba la camiseta de su país. Para muchos, especialmente para la afición iraní, el equipo cargaba con un peso histórico. Los polémicos goles anulados y la sensación de ser tratados injustamente en el ámbito deportivo resonaron como un eco de la injusticia derivada del conflicto geopolítico que sostienen su país y el país donde les correspondió jugar, además de otra injusticia que se remonta al siglo VII, que define la identidad de una comunidad religiosa de más de 300 millones de personas: la tragedia de Karbala y el día de Ashura.
El décimo día del mes de Muharram es Ashura, una fecha de profundo significado para el Islam. Para unos, principalmente suníes, es un día de ayuno voluntario que conmemora la liberación del profeta Moisés y los israelitas de Egipto. Ashura para los chiíes o chiitas es, además, el día más doloroso del año, por ser el aniversario de la masacre de Karbala, donde el nieto del profeta Muhammad, el Imam Hussein, fue asesinado junto a su familia y seguidores.
Esta diferencia en la conmemoración no es un simple matiz teológico; es el reflejo de la herida fundacional del Islam, una división política que comenzó con la muerte del profeta Muhammad. Mientras la comunidad se reunía para los ritos funerarios, un grupo de Compañeros, liderados por Omar, proclamó a Abu Bakr como el primer califa, un acto que para los chiíes fue una usurpación que marginó a la familia del Profeta. La legitimidad, argumentan los chiíes, había sido conferida por el propio Muhammad en el evento de Ghadir Jumm, donde declaró: "Aquel del que yo soy su mawla [señor y guardián], Alí es su mawla." Esta frase consagró a Alí, primo del Profeta y esposo de su hija Fátima, como el heredero legítimo. Desde entonces, la comunidad se dividió entre quienes aceptaron el liderazgo de la dinastía omeya y quienes, los shiatu Alí (partidarios de Alí), vieron en la Casa Profética (la Ahl al-Bayt) la única fuente de guía legítima. Está registrado que el propio Profeta dejó a su Familia como depositaria de virtudes y como guía espiritual para la Nación Islámica, según los hadices recogidos por ambas tradiciones.
Alí fue asesinado en la mezquita de Kufa, y su hijo Hassán fue forzado a abdicar para evitar una guerra civil. Le correspondió a su hermano Husseín, el nieto del Profeta, encarnar la resistencia contra la tiranía. En el año 680, Husein, su familia y un pequeño grupo de 72 seguidores se enfrentaron al ejército de miles de hombres del califa omeya Yazid I en las llanuras de Karbala, en el actual Irak. Rodeados y sin acceso al agua durante días, fueron brutalmente masacrados. Husein fue decapitado. La batalla de Karbala no fue solo un enfrentamiento, fue el martirio del hijo de la hija del Profeta a manos de un gobernante que, para los chiíes, había traicionado los principios del Islam.
El Imam Hussein se convirtió para los seguidores de la Casa Profética en el "Maestro de los Mártires", el símbolo eterno de la lucha contra la injusticia y la opresión. Su sacrificio es el corazón palpitante de la identidad chií. Al llorar en Ashura, no solo recuerdan un evento histórico; reafirman su compromiso con los valores por los que él murió: la justicia, la verdad y la resistencia al tirano, aunque el precio sea la vida misma.
Este sentimiento de martirio y resistencia no es un eco del pasado; es la fuerza motriz de la geopolítica actual. La Revolución Islámica de 1979 en Irán, liderada por el Ayatolá Ruhollah Jomeini, revitalizó la narrativa de Karbala como una lucha contemporánea contra la opresión, personificada por el imperialismo. Irán se convirtió en el epicentro de un proyecto político que se extiende por Asia Occidental, conectando a las mayorías chiíes de Irak, las comunidades de Líbano y Siria, Yemen y la población de Baréin. Todos ellos son eslabones de una cadena de resistencia que se nutre de la misma fuente: la lucha contra la opresión y la memoria de la injusticia cometida contra la Casa del Profeta.
Esta memoria y esta realidad geopolítica se han visto brutalmente actualizadas en los últimos meses. El 28 de febrero de 2026, el Ayatolá Alí Jamenei, Líder Supremo de Irán y descendiente directo de la familia del Profeta, fue asesinado en un ataque de Estados Unidos e Israel, en el marco del conflicto que ambos países mantienen contra la República Islámica. Para los chiíes de todo el mundo, esta muerte no fue solo un magnicidio, sino un nuevo martirio que conecta directamente con el de su antepasado en Karbala. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, lo expresó con claridad al comparar a Jamenei con el Imam Hussein, llamándolo el "Maestro de los Mártires de la Revolución Islámica".
Seyyed Mojtaba Jamenei, hijo suyo, ha sido nombrado su sucesor, y se preparan funerales de Estado que recorrerán Irak, pasando por las sagradas ciudades de Nayaf y Karbala, para ser finalmente sepultado en Mashad.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, y el asesinato del Líder Supremo, no pueden entenderse sin comprender el significado de Ashura. Los millones por todo el mundo que recuerdan Karbala, entre ellos el alcalde de Nueva York, lo hacen por un profeta y su nieto, por un linaje maltratado y por una lucha perenne por la justicia. El Décimo Día no es un evento religioso aislado; es la lente a través de la cual millones de personas interpretan el poder y la resistencia en el mundo moderno. Es parte del código que nos ayuda a descifrar la geopolítica de Medio Oriente, la identidad de una nación que, como el Imam Hussein, prefiere sacrificarse antes que aceptar la opresión y la injusticia.
Hoy, la memoria de la Casa Profética está restaurada en Irán, donde el sistema de la wilayat al-faqih (gobierno del jurista) se erige como su guardián, y en Yemen, donde Ansarrallah (hutíes), descendientes del linaje del Profeta, mantienen su resistencia contra la agresión externa. Ello quizás nos ayude a entender la determinación de los combatientes del Frente de la Resistencia Islámica en defensa de su soberanía y creencias.
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Texto publicado el jueves 02 de julio de 2026 en Cortamortaja. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. Enlaces: https://www.facebook.com/share/p/1Cz34KzgiG/
