La despedida de un líder: el funeral más multitudinario de la Historia


Por Gubidxa Guerrero Luis

Se considera ya el funeral más numeroso de todos los tiempos. Se calcula que al finalizar el recorrido por las ciudades santas de Irán e Irak, más de treinta millones de personas se hayan despedido "de cuerpo presente" del ex Líder Supremo de la Revolución y de la República Islámica de Irán, de su hija, nieta, nuera y yerno.

Quien consolidara la Revolución Islámica fue asesinado, junto con parte de su familia, en su despacho de siempre, mientras su país sostenía conversaciones con Estados Unidos y, según varios diplomáticos de gobiernos neutrales, estaban a punto de alcanzar un acuerdo.

El Ayatolá Alí Jameneí marcó a varias generaciones y a la Historia Universal misma, al edificar un país sobre la grandeza del Corán, revelada al Profeta Muhammad, y de las milenarias civilizaciones de Asia Occidental, principalmente la persa, que fundara Ciro El Grande.

A pesar de 47 años de bloqueo económico, de una guerra impuesta que duró diez años —en la que se utilizaron todo tipo de armas prohibidas, suministradas por la OTAN e Israel al atacante iraquí—, logró prepararse para defender la independencia de su nación y de la civilización misma.

Fue asesinado el 28 de febrero de 2026, a pesar de ser un líder religioso y político, una figura que en Occidente podría compararse con la del Papa, o algún Patriarca, en lo espiritual y con la de un Jefe de Estado en lo político, pero con la particularidad de que en Irán ambas funciones confluyen en una sola persona.

Los cimientos mismos de la Diplomacia Universal, históricamente reconocidos, fueron dañados gravemente por los atacantes. No obstante, Irán resistió, destruyó varias bases militares estadounidenses por toda la región, y pasó a controlar el estratégico Estrecho de Ormuz, que será uno de los medios de que se valdrá para cobrarse las reparaciones de guerra, que ascienden a más de 300 mil millones de dólares.

Delegaciones de más de cien países —incluidos Rusia, China, Pakistán, Turquía, Arabia Saudita y Qatar— están presentes en los funerales oficiales. Han llegado dignatarios de todos los continentes para honrar al líder martirizado, y reconocerlo como uno de los sabios de nuestro tiempo, no solo en materia religiosa y filosófica, sino en materia política.

No cabe duda de que el asesinato de un Jefe de Estado y de su familia en su propio despacho constituye una violación flagrante del derecho internacional. Muchos países condenaron el ataque. El planeta enfrenta ahora el dilema de sancionar o legitimar un precedente peligroso.

Numerosos servicios de inteligencia del mundo, además del Mossad, cuentan con medios prácticos para asestar golpes de primerísimo nivel. Sin embargo, una regla clarísima ha sido el respeto por los Jefes de Estado y sus familias por parte de todos los gobiernos.

¿Qué podría suceder? Sin sanción, un caos inimaginable. Con reparación y reconciliación, una nueva lección histórica, un recordatorio de que ningún fanatismo ideológico debe ser apoyado.

Sea este día especial un momento de reflexión sobre los alcances del poder. Si grande es el odio que motivó este crimen, así o más grande debe ser el amor por la justicia y la memoria de quienes ofrendan su vida por ella.

La Divinidad reciba a Seyyed Alí Jameneí, a su hija, nietecita, nuera y yerno, así como a las 168 niñas que perecieron ese mismo día por bombas occidentales. Dios reciba a los miles de iraníes que han muerto desde que eligieron el camino de la Revolución y la Resistencia. Gracias por su legado.


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Texto publicado el domingo 5 de julio de 2026 en Tinta Brava e Istmo Press. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. Enlaces: https://www.facebook.com/share/p/1HSBAk73Ro/, https://www.facebook.com/share/p/192HsgLxjZ/