Por Gubidxa Guerrero Luis
Hoy se cumple otro aniversario de la llegada de Cristóbal Colón al continente. Para el Estado español es fiesta nacional; para muchos pueblos originarios es un día de resistencia y memoria. Y en el Istmo de Tehuantepec, esa memoria no se queda en los libros: se planta en la carretera.
Desde el 7 de octubre, comunidades mixes y zapotecas de la sierra anunciaron una jornada de movilización para este 12 con un bloqueo en el punto conocido como el caracol, en la autopista Salina Cruz-La Ventosa, en el cruce con la de Oaxaca-Istmo. Exigen la reparación del camino estatal que va desde Santiago Laollaga, pasa por Guevea de Humboldt y llega hasta Santa Isabel, Coatlán e Ixcuintepec, un tramo en pésimas condiciones. También reclaman atención y mantenimiento a la red eléctrica regional, pues los apagones y cortes de suministro son cada vez más frecuentes, lo que perjudica los alimentos y afecta directamente la calidad de vida.
La movilización cuenta con el respaldo de pobladores y autoridades municipales de San José El Paraíso y Santa Isabel de la Reforma (Santo Domingo Tehuantepec); Villa La Esperanza, Guigovelaga y San Miguel (Santiago Lachiguiri); El Porvenir, Xadani, Nueva Esperanza, Cuajinicuil y La Cumbre (Guevea de Humboldt); además de las cabeceras municipales de Santiago Lachiguiri y San Juan Mazatlán. A ellos se han sumado personas de casi todos los pueblos de la zona, como Guichixú, Santa María Guienagati y Lachivizá. No es la protesta de una comunidad aislada, sino un reclamo compartido.
Son años de promesas incumplidas. El gobernador Salomón Jara Cruz se comprometió a reparar la carretera, pero el camino sigue igual. Y no es un asunto de comodidad: el mal estado de la vía afecta la movilidad y pone en riesgo la vida de quienes transitan por ella, principalmente zapotecas serranos y mixes istmeños.
Cabe preguntarse por qué esta desatención. ¿Acaso porque son ciudadanos libres con autogobierno? La región se rige por sistemas normativos internos, los llamados usos y costumbres, que les dan cierto margen para decidir por sí mismos, aunque es innegable la influencia de los partidos políticos. Pero la autonomía no puede convertirse en pretexto para el abandono. Gobernarse a sí mismos no los exime de ser atendidos por el Estado, que tiene la obligación de garantizar caminos, energía y servicios básicos a todos sus ciudadanos, vivan donde vivan y hablen la lengua que hablen.
Por eso la sierra dice ¡Basta! Los pueblos originarios le dicen al gobernador y a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, que los discursos sobran: hacen falta recursos aplicados y obras fundamentales ejecutadas.
Este 12 de octubre de 2026, el llamado es rotundo y claro. Antes de exigirle disculpas al Rey de España por hechos acontecidos hace más de 500 años, el gobierno mexicano debería atender a los pueblos originarios que hoy padecen la desatención oficial.
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Texto publicado el lunes 12 de octubre de 2026 en Tinta Brava, e Istmo Press. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor.
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