La Sierra logró una Minuta: ahora hay que cuidarla


Por Gubidxa Guerrero Luis

Hay victorias que se miden en kilómetros y otras que se miden en firmas. La del jueves 15 de octubre de 2026 en Santo Domingo Tehuantepec fue de las segundas: tras casi cuatro días de plantón y años de promesas verbales, funcionarios del Gobierno de Oaxaca, del Gobierno Federal y de la CFE firmaron con las autoridades de la Sierra Mixe-Zapoteca Istmeña un Acta o Minuta de Acuerdos que, en las hojas de firmas, lleva más de treinta nombres de representantes municipales, de policía y de núcleos rurales, y se cuentan casi treinta sellos.

El bloqueo se levantó esa misma tarde-noche. Es una victoria real de los pueblos: de su unidad, de su paciencia y de su carácter pacífico, y también de un gobierno que, a la hora buena, supo sentarse y firmar.

En materia eléctrica, la minuta compromete el mantenimiento de la línea principal que va de Ciudad Ixtepec hasta Ixcuintepec, con todos sus ramales; un quinto equipo de la CFE ya inspecciona la línea y el mantenimiento seguirá de inmediato, con una reunión de evaluación cada treinta días en el lugar que definan las comunidades.

En materia de caminos, habrá un recorrido de diagnóstico del 20 al 30 de octubre y el 15 de noviembre iniciará la rehabilitación; Santa María Guienagati ya aparece en la ruta, el Gobierno Federal donará cinco mil toneladas de asfalto y se gestionarán los tramos que queden fuera del pliego petitorio. Mucho de esto no estaba escrito, y menos aún firmado con las comunidades, el miércoles 14.

Pero una minuta se parece a un camino: es tan firme como su tramo más débil. Y justamente porque todos queremos que se cumpla, vale la pena señalar, con respeto y en honor a la verdad, lo que el documento no dice o dice a medias, porque por ahí podrían nacer los conflictos de mañana.

Empecemos por la ruta. La demanda de los pueblos es una sola: de Laollaga a Ixcuintepec y sus ramales. La cláusula del camino nombra Mazatlán, El Paraíso, Santa Isabel, Guevea y Guienagati, pero no Laollaga, ni Guichixú, ni Lachivizá, ni Nativitas Coatlán, ni Ixcuintepec. La puerta está abierta, porque el propio texto prevé gestionar los tramos fuera del pliego inicial, pero conviene que el recorrido de octubre abarque la ruta completa y que el pliego actualizado quede anexado a la minuta. Lo mismo sucede con la subestación: lo que se acordó es un diagnóstico de "alguna posible subestación", no una obra. Y la CFE menciona once localidades sin nombrarlas.

Está el tema del dinero. La minuta no menciona montos, ni la partida del presupuesto de 2027, ni responsables por obra más allá de las dependencias. Tampoco aclara cuántos kilómetros cubren cinco mil toneladas de asfalto, ni qué parte será pavimentación, que es lo que pidieron los pueblos, y qué parte rehabilitación, que es lo que dice el texto. Son preguntas sencillas que conviene responder lo antes posible, a más tardar cuando concluya el diagnóstico.

Hay también una obligación que merece atención. Las comunidades se comprometen a aportar el material pétreo para la mezcla asfáltica, con las especificaciones de la SIC y a tiempo. Es una participación valiosa, pero si algo falla en esa parte, mañana podría atribuírseles un retraso que no sea suyo. Por eso conviene fijar volúmenes, calendario, apoyos y qué ocurre si el retraso viene del lado del gobierno. 

Queda el tema que más cuidado exige: la no criminalización. La cláusula compromete al municipio de Santo Domingo Tehuantepec a brindar asesoría jurídica y acompañamiento. Es un gesto solidario. Pero los gobiernos estatal y federal, que firman el documento, no quedan obligados expresamente a abstenerse de perseguir a quienes protestaron, y el texto no aclara qué pasa con las autoridades de otros municipios. Un acuerdo que se alcanzó para evitar la confrontación debería cerrar esa puerta con la misma claridad con que cierra el bloqueo.

Por último, el seguimiento. Los treinta días aparecen en el apartado de la CFE; para el camino solo se prevé una reunión con CABIEN. La minuta habla de evaluar "los avances de lo acordado en esta reunión", una redacción lo bastante amplia como para pedir que la evaluación mensual cubra todo y no solo la electricidad. Sería prudente dejarlo explícito, con una comisión de las propias comunidades, y precisar qué sucede si alguna fecha no se cumple.

Y las fechas ya están a la vista. Entre el 20 y el 30 de octubre, el recorrido, que debería levantarse con una comisión comunitaria y quedar firmado en un acta. Alrededor del 14 de noviembre, la primera evaluación a treinta días. El 15 de noviembre, el arranque de la rehabilitación. Si esos tres momentos se cumplen y quedan por escrito, lo firmado se volverá camino.

En las fiestas istmeñas, el ciclo termina con un baile y se vuelve a la vida diaria sin cuentas pendientes. Para que eso ocurra aquí, hay que dejar las cuentas claras. La Sierra se sentó a la mesa y no se levantó con las manos vacías. Falta lo más importante: que lo firmado se vuelva camino, de Laollaga a Ixcuintepec.


_____
Texto publicado el viernes 16 de octubre de 2026 en el perfil personal del autor, en Jorge Pavián, Tinta Brava y 50 Bravo. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor.