Por Gubidxa Guerrero Luis
Mientras el mundo cuenta las horas para la final del Mundial de Fútbol FIFA 2026, entre Argentina y España, este domingo 19 de julio en Nueva York, los ejércitos más poderosos del planeta interactúan peligrosamente en Asia Occidental. Lo que comenzó el 28 de febrero de 2026 con el asesinato de un líder religioso y político en su despacho se ha convertido en el catalizador de una guerra que redefine el mapa geopolítico de nuestra época.
El Ayatolá Seyyed Alí Jamenei, Líder Supremo de la Revolución y de la República Islámica de Irán, fue asesinado ese día junto con varios miembros de su familia, entre ellos su nieta de 14 meses de edad, en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que marcó el inicio de lo que se conocería como la guerra de los 40 días o la Guerra de Ramadán. Lo que parecía una decapitación estratégica se transformó, paradójicamente, en una colosal victoria simbólica para la Resistencia: más de 40 millones de personas se movilizaron en Irán e Irak para despedir físicamente al líder y a su familia en los funerales más multitudinarios de todos los tiempos.
El conflicto ha atravesado tres fases bien diferenciadas: la guerra de los 12 días, en junio de 2025, fue el primer enfrentamiento abierto entre el Estado de Israel y la República Islámica de Irán y sentó las bases de la hostilidad actual. Como segunda fase tenemos la guerra de los 40 días, iniciada por Estados Unidos e Israel con el asesinato de Jamenei en febrero de 2026, que dejó miles de muertos y obligó a Estados Unidos a gastar más de 50 mil millones de dólares, disparando cientos de misiles Tomahawk solo en los primeros seis días. Terminó con un alto el fuego mediado por Pakistán el 8 de abril. La tregua quedó formalizada en el Memorándum de Entendimiento de Islamabad, firmado por Donald Trump el 17 de junio en Versalles, con mediación de Pakistán y Qatar.
Pero la paz resultó extremadamente frágil. En las horas finales de los actos funerarios, durante los primeros días de julio, se reanudaron los ataques estadounidenses contra territorio iraní, lo que Teherán interpretó como una violación directa del acuerdo. Con ello, quedaron sin efecto, al menos temporalmente, las esperanzas de una paz negociada.
La tercera batalla, iniciada en julio de 2026, es cualitativamente diferente a las anteriores. Los ataques son más precisos y más dañinos, con ambos bandos mostrando menos contención. Irán ha respondido golpeando bases estadounidenses en Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Jordania, además de atacar intereses norteamericanos en Omán. La consigna oficial es "ojo por ojo". Estados Unidos ha concentrado sus operaciones en puntos militares estratégicos, con impactos reportados en infraestructura civil como puentes y aeropuertos.
El momento no podría ser más delicado. Tanto Washington como Tel Aviv enfrentan calendarios electorales internos donde los sectores más belicistas necesitan mostrar resultados tangibles. Esto genera el riesgo de que la lógica militar prevalezca sobre la diplomática, incluso a costa de acciones cuestionables bajo el Derecho Internacional.
El reacomodo geopolítico avanza en paralelo. El Primer Ministro de Irak visitó Washington poco después de participar en los funerales de Jamenei. Ansarallah reactivó operaciones contra Arabia Saudita como consecuencia del ataque contra el aeropuerto de Saná, capital de Yemen. Hezbolá mantiene a Israel bajo presión en la frontera libanesa. Las milicias iraquíes permanecen en alerta máxima. El tablero se mueve en todos sus frentes simultáneamente.
En ese contexto llegó la muerte repentina del senador Lindsey Graham, el 11 de julio de 2026, a los 71 años. Uno de los principales halcones de la política exterior estadounidense y aliado cercano de Trump y Netanyahu falleció por una disección aórtica, según los hallazgos preliminares del médico forense: un desgarro en la arteria principal del corazón relacionado con el endurecimiento de sus arterias.
Las circunstancias, sin embargo, han alimentado todo tipo de especulaciones. Graham había visitado Kiev apenas unas horas antes, recorriendo una fábrica de drones de la empresa ucraniana SkyFall y reuniéndose con el presidente Zelensky para anunciar un paquete de sanciones contra Rusia. Horas después de regresar a Washington, estaba muerto. Según medios, habló por teléfono con Trump esa misma noche. Trump le informó que preparaba nuevos ataques contra Irán tras otro incidente en el Estrecho de Ormuz. Graham, que se sentía indispuesto, declinó ir al hospital: "No puedo morir ahora. Todavía tengo que hacer las sanciones a Rusia, resolver lo de Irán y la normalización entre Israel y Arabia Saudita."
Aunque no existen evidencias públicas de vinculación con el conflicto iraní, su fallecimiento ocurre en un contexto donde el precedente del 28 de febrero (el asesinato de un jefe de Estado en su despacho) ha elevado enormemente los niveles de desconfianza global. Líderes como Trump, Putin, Netanyahu y Xi Jinping están reconsiderando seriamente su propia seguridad.
Rusia mantiene su ofensiva contra Ucrania (que es apoyada por la OTAN), mientras Estados Unidos e Israel combaten simultáneamente en Asia Occidental contra Irán y el Frente de la Resistencia Islámica. El mundo no enfrenta un solo conflicto sino varios conflictos interconectados que se retroalimentan.
La violación del Memorándum de Entendimiento ha demostrado que ningún acuerdo es seguro cuando los sectores más belicistas necesitan una victoria a cualquier precio, especialmente en año electoral.
En los libros de historia del futuro, este periodo podría ser recordado como los prolegómenos de una Tercera Guerra Mundial, diferente a todas las anteriores: sin frentes definidos, sin declaraciones formales, con múltiples actores y tecnologías que reconfiguran las reglas del conflicto.
Los actores están cumpliendo sus papeles. El resultado no solo definirá el equilibrio de poder en Eurasia, sino que podría reconfigurar el orden internacional para los próximos siglos. La pregunta es si la diplomacia logrará imponerse a la lógica de la confrontación, o si el ciclo de acción-reacción continuará escalando hasta un punto de no retorno.
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Texto publicado el sábado 18 de julio de 2026 en Tinta Brava. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. Enlace: https://www.facebook.com/share/p/1GsLwDWEjn/
