Por Gubidxa Guerrero Luis
Una fotografía difundida este 4 de junio en redes sociales ha colocado en el centro del debate a Jesús Romero López, Secretario de Gobierno del Estado de Oaxaca y uno de los nombres más fuertes para la sucesión gubernamental.
La imagen muestra al funcionario abordando una aeronave tipo Cirrus SR22 con matrícula XB-MHV. El encuadre fue suficiente para detonar la polémica. Romero López respondió con un comunicado “a la opinión pública” en el que explicó que el traslado se realizó para atender el Plan Juchitán para la Construcción de Paz, asuntos en San Pedro Mixtepec y una agenda posterior en la Sierra Sur. Todo, según él, con cargo a su propio bolsillo. “Ningún peso del erario”, afirmó.
Sin embargo, aquí surge la primera inconsistencia: si el viaje correspondía a funciones oficiales de gobernabilidad, seguridad y paz social —responsabilidades inherentes a su cargo—, ¿por qué asumir el gasto de manera personal? La lógica institucional indica que estos traslados deben cubrirse con recursos públicos, de forma transparente y debidamente documentada. Al optar por pagar de su bolsillo, busca blindarse de críticas por violar la austeridad, pero abre una interrogante más delicada: ¿Qué razón existe para no dejar huella institucional del vuelo?
El comunicado tampoco resuelve el asunto de la propiedad de la aeronave. Romero mencionó “una relación personal de amistad de muchos años con el piloto”. Nótese la precisión: no con el propietario, sino con el piloto. Esta distinción desplaza la atención y evita responder lo esencial en términos de conflicto de interés: ¿A quién pertenece la avioneta?
El párrafo más hábil del documento es aquel en el que defiende a las mujeres de su equipo contra los comentarios sexistas y discriminatorios que circularon en redes. Tiene toda la razón: ese tipo de expresiones constituyen violencia digital inaceptable. Pero al insertar este argumento legítimo dentro de un comunicado que busca sortear otras inconsistencias, la defensa de sus colaboradoras se convierte, involuntariamente, en parte de la estrategia de contención. Lo justo no debe usarse como escudo de lo cuestionable.
Este episodio llega en un momento especialmente sensible para Romero López. La encuestadora HERSALCOP publicó recientemente un estudio (levantado entre el 10 y el 23 de mayo) en el que aparece como el aspirante de la 4T más cercano al gobernador Salomón Jara Cruz (34.1% de las menciones) y primero en percepción de trabajo coordinado con el Gobierno del Estado (25.3%). Sus principales activos son, precisamente, la cercanía al poder y la imagen de cuadro institucional confiable.
La foto de la avioneta erosiona exactamente esa narrativa. En la política de la 4T, donde la austeridad republicana es doctrina central, las imágenes que contradicen el relato pesan más que los comunicados. No basta con tener razón en los hechos; hay que evitar que las imágenes alimenten la narrativa contraria. Y esta imagen ya circuló ampliamente.
Un comunicado que explica demasiado y resuelve poco es, en términos de gestión de crisis, insuficiente. Después de todo, se dice que una imagen vale más que mil palabras… y en este caso, la imagen sigue hablando más fuerte que la justificación.
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Texto publicado el viernes 5 de junio de 2026 en Tinta Brava e Istmo Press. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. Enlaces: https://www.facebook.com/share/p/1BeQ9MxWrB/, https://www.facebook.com/share/p/1JxWkiZEi3/
