Los prolegómenos de la Tercera Guerra Mundial


Por Gubidxa Guerrero Luis

Mientras el mundo cuenta las horas para la final del Mundial de Fútbol FIFA 2026, entre Argentina y España, este domingo 19 de julio en Nueva York, los ejércitos más poderosos del planeta interactúan peligrosamente en Asia Occidental. Lo que comenzó el 28 de febrero de 2026 con el asesinato de un líder religioso y político en su despacho se ha convertido en el catalizador de una guerra que redefine el mapa geopolítico de nuestra época.

El Ayatolá Seyyed Alí Jamenei, Líder Supremo de la Revolución y de la República Islámica de Irán, fue asesinado ese día junto con varios miembros de su familia, entre ellos su nieta de 14 meses de edad, en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que marcó el inicio de lo que se conocería como la guerra de los 40 días o la Guerra de Ramadán. Lo que parecía una decapitación estratégica se transformó, paradójicamente, en una colosal victoria simbólica para la Resistencia: más de 40 millones de personas se movilizaron en Irán e Irak para despedir físicamente al líder y a su familia en los funerales más multitudinarios de todos los tiempos.

Un regalo de la lluvia

Ilustración.- Francisco Toledo

Gubidxa Guerrero

A veces, cuando uno camina por las veredas calurosas de nuestra región, entre árboles de mezquite y grandes pochotes, levantando el polvo a nuestro paso, nos llevamos gratas sorpresas. ¿Se han topado con alguna tortuga de avanzar pausado? Seres por los que no transcurre el tiempo y que pueden permanecer quietos una eternidad.

Son pequeñas, de color verde obscuro --muchos afirman que café-- con el cuello largo y la piel arrugada. Su caparazón tiene grabadas figuritas geométricas que algunas personas saben leer. Se esconden de los extraños. Suelen introducir sus extremidades en la casa que llevan a cuestas.

De cuando un lujoso restaurante negó el ingreso a Francisco Toledo



Gubidxa Guerrero Luis

Deseo recrear la historia de cuando Meuxubi, en castellano Alacrán, y Guchaachi', Iguana en español, fueron rechazados de un restaurante en Ciudad de México y salieron bien librados. 

Esta anécdota la ha referido el gran amigo Margarito Guerra, hombre bien relacionado y mejor apreciado por las principales familias zapotecas regadas por el mundo. Se la escuchó a Ta Andrés Henestrosa y se la confirmó Ta Chico Toledo; por tanto debe ser verídica, porque los tres son hombres de palabra. 

Entraban a un restaurante lujoso dos de los más grandes personajes que ha dado la estirpe zapoteca en los cien años recientes. Deseaban conversar con una buena cerveza, aromático vino y deliciosa comida Andrés Henestrosa y Francisco Toledo, verdaderos genios; el uno de las letras y el otro de las artes plásticas.

Filosofía y religión: los sacrificios de Sócrates, Jesús y Husein


Por Gubidxa Guerrero Luis

A lo largo de la historia mediterránea y de Asia Occidental, Sócrates, Jesús y Husein son tres figuras que encarnan un patrón humano profundo: la elección radical de no traicionar el propio ser ni el ideal de justicia, incluso cuando tuvieron oportunidad real de evadir la muerte.

Separados por siglos, aunque geográfica y culturalmente no tan distantes, estos testimonios invitan a una reflexión comparativa que cruza filosofía, teología e historia.

¿Quién fue Pedro Gallegos?



Por Gubidxa Guerrero Luis

José Pedro Gallegos fue un distinguido líder zapoteca, originario de Juchitán, que luchó en diferentes guerras. De él se sabe poco. No suele ponérsele en el mismo sitial que José Gregorio Meléndez (Che Gorio Melendre) o Albino Jiménez (Binu Gada). Lo cierto es que su historial militar es impecable.

Como miles de juchitecos de entonces, participó en la rebelión iniciada en su pueblo en abril de 1850, acaudillada por Meléndez. Encontramos un testimonio suyo durante unos interrogatorios en 1851, por lo que tenemos la certeza de que luchó junto a sus paisanos. En diciembre de 1852, como parte de la coyuntura que aprovecharon los rebeldes zapotecas (Máximo Ramón Ortiz, de Tehuantepec; y José Gregorio Meléndez, de Juchitán), se adhirió al Plan de Jalisco, participando en las batallas de enero y febrero de 1853, luego de las cuales fue proclamado el Territorio Federal del Istmo de Tehuantepec.

El Municipio del Alto Balsas. Una oportunidad histórica para los Pueblos Nahuas

Por Gubidxa Guerrero Luis

Los Pueblos Nahuas del Alto Balsas llevamos siglos resistiendo. Resistimos la Conquista, el Virreinato, las guerras del siglo XIX y la Revolución. Resistimos el olvido institucional, la pobreza y la violencia. Y seguimos aquí, con nuestro idioma, nuestras instituciones, nuestra dignidad y nuestro Ueyiatl ('Gran Río', también llamado Balsas y Mezcala).

Hoy enfrentamos un reto distinto. Más que resistir, construir. De pasar a la propuesta. De exigir no solo respeto, sino reconocimiento jurídico y político a lo que ya somos: un Pueblo con historia, territorio, lengua e instituciones propias.

La creación del Municipio Indígena Nahua del Alto Balsas es esa oportunidad. Una que no se presenta dos veces. Y como toda oportunidad, viene acompañada de riesgos y de decisiones que habrá que tomar con claridad, con unidad y con memoria.

Sobre la Santa Cruz. Armonía cósmica y fe viva


Por Gubidxa Guerrero Luis

Para la familia Facundo González

Abril es uno de los meses más secos y calurosos del año. Los montes se ven algo tristes, pero el campesino sabe que es la antesala de la temporada de aguaceros. Cuarenta días después del equinoccio de primavera comienzan los rituales de petición de lluvias en buena parte de México, sobre todo en comunidades dedicadas a la agricultura. Los nahuas en Xochicalco y los zapotecas de Dani Beedxe' (Monte Albán) se valieron de marcadores astronómicos para reconocer la fecha.

Desde los primeros días del quinto mes, el guie' chaachi florece. Los nahuas le llaman kakaloxochitl ("flor de cuervo"), y en castellano se le dice simplemente flor de mayo. Es el aviso natural de que la temporada lluviosa se aproxima, si la Divinidad lo permite.

Abraham, el Padre de las Naciones y la herencia compartida de judíos, cristianos y musulmanes


Por Gubidxa Guerrero Luis

Pocas figuras son capaces de unir tres grandes tradiciones monoteístas. Abraham es una de esas excepciones. Para judíos, cristianos y musulmanes, él no es solo un personaje bíblico o coránico: es un padre, un punto de partida, una raíz común. Y precisamente ahí, en esa misma raíz, se entrelazan la promesa y el conflicto, la herencia y la pregunta por la convivencia.

La nueva vida: relato de Ta Juventino Jiménez

Ta Jove y Gubidxa Guerrero en Álvaro Obregón. 2004
Gubidxa Guerrero


A Ta Jove, ejemplo de templanza, 
memoria de los binnizá.
A Na Lugarda Charis, 
con mi afecto y agradecimiento 
por encaminarme a Gui’xhi ro’.

Entre las tantas historias que se cuentan del valeroso 13° Batallón comandado por el General juchiteco Heliodoro Charis Castro, no se incluye una que me relató un superviviente de la batalla de Taquijaringa, Durango: Ta Juventino Jiménez. Es tanto un episodio histórico que hasta el momento se mantenía oculto, como un relato que, a manera de anécdota, puede enriquecer el acervo que de nuestros soldados tenemos.

Ta Jove, como le decían, era un respetado anciano de Xadani que pasaba sus días en la ex Colonia Agrícola Militar Álvaro Obregón, fundada por el General Charis y los guerreros que allá en el norte combatieron. Falleció hace algunos años, pero la memoria y la capacidad analítica que a sus más de noventa años conservó este soldado zapoteca, era sorprendente. El humor y fortaleza tan característicos de la gente más antigua pervivió en él. Así, me contó la siguiente vivencia llamándola “La nueva vida”. 

Heliodoro Charis Castro y el “Plan de San Vicente”

Gubidxa Guerrero Luis

Todo istmeño ha escuchado hablar del General Charis. Su fama llega incluso a otras regiones de nuestro país, casi siempre en la forma de chiste o mofa. Como si fuéramos grandes literatos, manejadores hábiles del idioma castellano, nos burlamos del soldado que siempre se expresó en zapoteco, su lengua madre. Sin ningún recato nos reímos de lo que ‘cuentan’ que dijo: anécdotas que giran en torno a su deficiencia para hablar el español.

Pero, ¿sabemos qué hizo este hombre? ¿Conocemos su vida o su obra? Sin habernos percatado, en los pueblos del Istmo muchos estamos en deuda con él. Oficialmente, se tiende a resaltar su vida como la del militar valiente al servicio de los gobiernos postrevolucionarios, o como la del General de División que jamás perdió una batalla. Pero Charis también fue guerrillero; enarboló las banderas históricas de autodeterminación étnica, como hicieron antes que él José Gregorio Meléndez, Máximo Ramón Ortiz, o el Licenciado José F. Gómez.