Por Gubidxa Guerrero Luis
Este domingo 25 de octubre de 2026, ante cientos de personas en el Salón Paco Piza, y miles más por Facebook, un hombre tomó el micrófono en Juchitán y habló en zapoteco y en castellano. No era el aspirante. Era Héctor Pineda Santiago, Héctor Yodo, y estaba ahí para respaldar a Norman Eddie Gurrión Cortés.
Declaro mi parcialidad: Héctor es un amigo querido, un hombre inteligente a quien aprecio. Por eso escribo estas palabras sin el tono de quien juzga a un extraño.
La "asamblea informativa" fue convocada por el aspirante a la presidencia municipal de la Heroica Ciudad de Juchitán de Zaragoza. Por la línea de los Gurrión y la de los Cortés, Norman Eddie pertenece a dos familias de empresarios y políticos priístas destacados. Su plataforma es una asociación civil de reciente creación que repara baches y luminarias, regala uniformes y sillas de ruedas y apoya a diversos sectores juchitecos. Sería ingenuo desdeñarla: en Juchitán, quien resuelve el problema inmediato se gana el derecho a ser escuchado. Norman Eddie, además, es cercano al senador Antonino Morales Toledo.
Héctor Yodo dijo, textualmente, que invitaba a respaldar "la ruta que pueda ir trazando nuestro amigo Norman Eddie", con el compromiso "como ciudadanos, como gremios, como organizaciones sociales, como colonias, pero sobre todo, como hijos de Juchitán". Y añadió que todos los que aspiran a una mejor ciudad estaban en la decisión de caminar por donde les trazara "la fundación que él ha encabezado y desde donde ha apoyado enormemente a cada uno de nosotros".
Nadie habla así por casualidad. Y menos el hijo de Víctor Pineda Henestrosa, Víctor Yodo, dirigente de la COCEI, desaparecido político en los años setenta, nombre que en el Istmo de Tehuantepec es bandera. Es hermano de la poeta Irma Pineda Santiago, hoy diputada local por el Partido del Trabajo (PT). Héctor fue secretario de Finanzas de la Sección XXII del magisterio y candidato de Morena a la presidencia municipal de Juchitán en 2021, contienda que perdió frente a Emilio Montero Pérez, entonces postulado por el PT, quien tejió alianzas que hoy es mejor no detallar. Cada uno de esos datos pesa. Cuando Héctor dice "gremios", el oyente entiende magisterio. Cuando dice "hijos de Juchitán", escucha también a un hijo distinguido de la lucha social.
Creo que Héctor habló a nombre propio. Pero no aclaró lo que su nombre representa, y esa ambigüedad es parte del mensaje.
De ahí las preguntas que muchos nos hacemos. ¿Busca Héctor su lugar en el nuevo mapa político que dejó la detención del alcalde Miguel Quetu y la disolución del ayuntamiento el mes pasado? ¿Lo acerca a Eddie el haber perdido en 2021 frente a las alianzas de Montero? ¿Podría el PT, aliado de la 4T y con Irma como diputada, ser la plataforma de un aspirante priísta de cuna, si Morena no le concediera el registro? Y si así fuera, ¿volvería a respaldar a un aspirante juchiteco el senador Antonino Morales Toledo, que apoyó a Montero, de quien luego se distanció?
Dicen los viejos que el nombre no se hereda, se presta. Héctor Yodo prestó el suyo este domingo. Faltaría saber a qué precio y a nombre de quién. Los juchitecos, que ya lo vieron, lo preguntan en voz baja. Yo lo escribo en voz alta, porque entre amigos hay que hablar claro.
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Texto publicado el domingo 25 de octubre de 2026 en Istmo Press y Jorge Pavián. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. Enlaces: https://www.facebook.com/share/p/1EwoT7nfEo/, https://www.facebook.com/share/p/18QCEJG4uc/
