Fotografía: Juquila A. Ramos Muñoz
Texto: Gubidxa Guerrero Luis
En Guidxixú, el Pueblo del Temblor, hay hombres que conocen cada vereda, cada planta y cada lugar sagrado del territorio xuaqui. Ta Erasto López Domínguez es uno de ellos.
Nacido el 26 de julio de 1946, hijo de Félix López Castro y de Filomena Domínguez, Ta Erasto es campesino de la Sierra Zapoteca Istmeña. Siembra maíz y frijol, recoge plantas medicinales y camina los senderos de su comunidad con la misma constancia con que sus padres y abuelos lo hicieron antes que él.
Habla la variante zapoteca de Guichixú, emparentada con la de Santa María Guienagati y Santiago Guevea. Está casado con Na Laura Jiménez Pérez, con quien ha forjado una familia que hoy cuenta con diez nietos y nueve bisnietos. Ta Erasto es Principal. En la comunidad zapoteca, este título no se hereda ni se compra: se gana a lo largo de toda una vida de servicio.
Desde el primer cargo —Platero, que es quien sirve los platos a los visitantes en las fiestas— hasta el último y más honroso, el de Presidente de la Junta Católica (en otros lugares llamado Xuaana), Ta Erasto cumplió con todo lo que la Asamblea le encomendó, tal como ser Campanero o Tupil, Policía, Presidente y Juez. Su único hijo, Ta Zósimo, siguió el mismo camino: cumplió con sus cargos y es también Principal.
Junto a Na Laura, Ta Erasto funge como Mayordomo de San Antonio de Padua, cuya festividad se celebra el 13 de junio. Desde hace más de cincuenta años, la víspera era un velorio sencillo: rezo, café y tamales. Con el tiempo y el apoyo de toda la comunidad, la noche del 12 se ha convertido en un Baile Velorio con música y padrinos. Por la mañana de ese mismo día se realiza una Labranza de Velas cuyos cirios se llevan al día siguiente a La Primavera, ranchería de Laollaga que tiene a San Antonio como patrono. La devoción a este santo llegó a Ta Erasto como herencia de su suegro, oriundo de Guienagati.
Se le encuentra en las veredas del territorio, yendo a su parcela, recolectando plantas o cargando agua, siempre con una sonrisa. "Antes no había tanta maldad", dice Ta Erasto. "La gente vivía con naturalidad. Vivía bien. No que ahorita hay mucho daño y drogadicción."
A sus casi ochenta años, Ta Erasto López Domínguez es uno de esos hombres que sostienen el mundo desde abajo, sin presunción. Sean esta imagen y escrito de Retratos de Nuestra Historia, proyecto del Comité Melendre, un pequeño homenaje para él y para todos los campesinos de la Sierra Zapoteca Istmeña: conocedores de las plantas, de los animales y de los lugares sagrados que la tierra guarda.
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Texto publicado el viernes 12 de junio de 2026 en Cortamortaja, Tinta Brava e Istmo Press. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor.
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