El lenguaje de la fuerza. Primer mensaje de Seyed Mojtaba Jameneí a Irán y al mundo


Por Gubidxa Guerrero Luis  

El Tercer Líder Supremo de la Revolución Islámica y de la República Islámica de Irán ha emitido su primer mensaje oficial. Lo hizo por escrito este jueves 12 de marzo de 2026 —apenas cuatro días después de su designación por la Asamblea de Expertos y trece días tras el asesinato de su padre, Seyyed Ali Jameneí, junto a su madre, esposa, hermana, cuñado, hijo y sobrinos en el ataque inicial de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

Trece días de guerra regional en los que el Ejército y el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI o IRGC) han respondido con ataques a bases estadounidenses en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin y Arabia Saudita, así como a objetivos militares en territorio israelí. Trece días desde que el Estrecho de Ormuz —por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial y un tercio del gas natural licuado global— quedó efectivamente cerrado al tráfico comercial (con excepciones mínimas reportadas).

El mundo aguardaba el mensaje con expectativa de desescalada, especialmente tras declaraciones de Donald Trump insinuando que la guerra "está próxima a terminar" para influir en los mercados energéticos. Sin embargo, Seyyed Mojtaba Jameneí fue claro y contundente:

El cierre del Estrecho de Ormuz "debe continuar como herramienta de presión contra el enemigo"; "Todas las bases de EE.UU. en la región deben cerrarse inmediatamente, o seguirán bajo ataque"; voto de "vengar la sangre de los mártires", incluyendo a su padre y familia, así como a víctimas civiles como las más de 160 alumnas de una escuela primaria en Minab; llamado a la "unidad nacional" entre el pueblo, las Fuerzas Armadas (Ejército e CGRI), instituciones civiles y el Frente/Eje de la Resistencia; amenaza de abrir "nuevos frentes donde el enemigo es vulnerable y tiene poca experiencia".

Como consecuencia inmediata, los precios del petróleo reaccionaron: Brent subió entre 5-9% hoy (superando los $100 dólares por barril). Los mercados globales muestran nerviosismo, con el impacto multiplicado por el cierre prolongado de Ormuz.

Irán y sus aliados gestionan la batalla con iniciativa estratégica evidente: controlan el Estrecho como activo incomparable, han paralizado operaciones en bases del Golfo (que ahora se perciben como vulnerabilidades en lugar de garantías de seguridad) y mantienen respuestas proporcionales pese a la superioridad aérea enemiga.

El tiempo juega un rol fundamental: cada día cuesta miles de millones en gastos militares y pérdidas económicas globales. El nuevo Líder lo dejó claro: la guerra terminará cuando Irán lo decida, con condiciones como la retirada total estadounidense, indemnizaciones y garantías contra futuros ataques "traicioneros". Una respuesta negativa de Trump o Netanyahu es previsible.

Con el asesinato del Jefe de Estado iraní el 28 de febrero se abrió la caja de Pandora. Todos los males se desataron para el imperio anglosajón y su aliado israelí. Un nuevo orden global emerge, y la República Islámica de Irán —heredera del antiguo imperio persa— lo acelera con determinación en pleno mes sagrado de Ramadán.


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Texto publicado el viernes 13 de marzo en Cortamortaja, y el domingo 15 de marzo de 2026 en Istmo Press. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. 
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