Por Gubidxa Guerrero Luis
En 1804 un hecho sacudió la política europea: Napoleón Bonaparte, Cónsul Vitalicio de la República Francesa, ordenó la detención "extraterritorial" del Duque de Enghien, Louis Antoine de Bourbon-Condé, exiliado en lo que hoy es Alemania, símbolo de la antigua aristocracia derrocada por la Revolución que estallara el 14 de julio de 1789 con la toma de la Bastilla.
El Cónsul autorizó que las tropas francesas cruzaran la frontera neutral de Baden para capturar al Duque en su residencia y lo llevaran a París donde, ignorando el debido proceso, fue fusilado el 21 de marzo. El General Bonaparte pretendía "enviar un mensaje" a los remanentes de la nobleza que soñaban con restaurar la monarquía, así como a sus aliados ingleses, austriacos y rusos, principalmente.
Joseph Fouché, Ministro de Policía, pronunció una frase célebre para describir el hecho: "C'est pire qu'un crime, c'est une faute" / "Es peor que un crimen, es una equivocación", dando a entender que, independientemente de las consideraciones éticas o legales, el hecho constituía un grave error geopolítico.
Y en efecto, el asesinato indignó a la opinión pública mundial y terminó de unir a la nobleza europea contra Francia. A pesar de los cientos de miles de caídos en ese periodo difícil de la historia, cuando Napoleón fue finalmente derrotado, en 1815, se le perdonó la vida, en aras de demostrar la magnanimidad que al corso le había faltado cuando ultimó al joven Duque. La arbitrariedad napoleónica resultó contraproducente, "equivocada", como había dicho Fouché.
El sábado 3 de enero de 2026 el Presidente de Estados Unidos de América (EE.UU.), Donald Trump, después de una serie de amenazas en contra del gobierno venezolano, dio la orden de "sustraer" o secuestrar al Presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores en la ciudad de Caracas. Lo hizo sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU y sin permiso del Congreso estadounidense, lo que ha generado fuertes críticas, dentro y fuera de su país.
El objetivo, a todas luces limitado, consistió en la detención de la cabeza del Estado venezolano, dejando intacto el sistema que fundara Hugo Chávez, a principios del presente siglo, a la vez que se enviaba una señal inequívoca de fuerza a los vecinos.
Sin embargo, países como Brasil, Colombia y México tacharon el hecho de ilegal. Así también lo hizo el Secretario General de la ONU, António Guterres, y líderes de todos los continentes.
Más allá de los argumentos para detener al Presidente Maduro, resulta inaceptable tanto por el Derecho Internacional como por las leyes estadounidenses. Congresistas demócratas y republicanos, alcaldes y gobernadores han cuestionado abiertamente el proceder de Trump, y hasta se habla de iniciar un Juicio Político (impeachment) contra el mandatario, a quien se acusa de querer desviar la atención del escándalo por los Papeles de Epstein.
Con las declaraciones desafortunadas de Trump, diciendo que va a controlar el petróleo venezolano, Nicolás Maduro ha pasado de "dictador" a víctima, de "narcogobernante" a paladín de la resistencia antiimperialista, lo que termina de confirmar que "Chávez tenía razón".
No obstante, el sistema ha quedado intacto. Parece que se trata más de una gran puesta en escena, para demostrar fuerza y quizás, sí, distraer a la opinión pública doméstica, que de un ataque estructural. Por lo que pregunto: ¿la detención de dos individuos para exhibirlos ante el mundo habrá valido la pena? ¿Socavar la Carta de la ONU para librarse de un escándalo mediático es un buen cálculo?
La reputación de EE.UU. ha sufrido un duro golpe, lo que no es poca cosa, ya que su preeminencia global se basa en su maquinaria propagandística o "poder blando". Además, Rusia, China, Irán y Corea del Norte han recibido un "cheque en blanco" del inquilino de la Casa Blanca para presionar a Ucrania, Taiwán o a los enemigos geopolíticos de cada uno. Sin mencionar el potencial conflicto interno en la Unión Americana.
Hoy el planeta es más inseguro que ayer. Y el efecto podría resultar contrario al deseado, pues los países diseñarán estrategias y alianzas que los protejan de la arbitrariedad de quien se cree "dueño del barrio".
Estemos pendientes. El tiempo hablará.
Domingo 4 de enero de 2026 | 08:09 horas
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Texto publicado el domingo 04 de enero de 2026 en Cortamortaja e Istmo Press. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. Enlaces: https://www.facebook.com/share/p/1Ayy1BBWPX/, https://www.facebook.com/share/p/1Mtvf4rZXU/
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