La Sirena de la Mar


Por Gubidxa Guerrero Luis

En muchos lugares del planeta es sabido que los días anteriores y posteriores del solsticio de invierno son sagrados. Muy poderosos. 

De Sirenas supieron no solo griegos y fenicios, sino también los zapotecas, habitantes de la Mar del Sur, desde donde llevaban a su antigua capital, la Montaña del Jaguar, Dani Beedxe', hoy conocido como Monte Albán, productos marinos, como caracolas para llamar a Asamblea y para poner a danzar a las y los jóvenes. 

Se cuenta con suma precisión que la noche del 24 de diciembre, cuando en medio mundo celebran el nacimiento del Mesías, en el Istmo de Tehuantepec y la costa binnizá que se adentra hasta Pochutla, se escucha el canto de las Sirenas, añejas hechiceras que encantan a quien se atreva a escucharlas. Dicen los más abuelos que solo los niños y los mudos pueden oírlas, además de las personas virtuosas, porque no lo contarían. 

Hace algún tiempo dejé de escuchar a la Sirena de la Mar que oyera en mi feliz niñez en San Mateo del Mar y en Playa San Vicente. Tanto, que he olvidado su canto.

Lo que sí recuerdo es que cantaban como canta una joven venezolana llamada Emily Galaviz, la reina del joropo y de la música tradicional de la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Este diciembre, el solsticio no sólo trajo consigo el invierno. Trajo también la primavera en la voz de Emily Galaviz y sus extraordinarios compañeros músicos. 

Dense, paisanos y amigos, la oportunidad de escuchar completa a esta sincera sirena. Puro talento de la tierra de Simón Bolívar. Hoy 24 de diciembre de 2025, que es Noche Buena, deléitense con esta Musa de la Música.



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Texto publicado el miércoles 24 de diciembre de 2025 en Cortamortaja. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. Enlaces: